TENER LAS COSAS CLARAS NO ES SUFICIENTE (LA SINFONÍA DE AQUELLOS AÑOS)

Enfrentamientos. Confrontación ideológica. Inevitables ruidos. Cuando no el sucio alboroto de otros metiendo la mano y rasgando en lo interno. El estrépito, la barahúnda. Aquel zumbido.

Pero también sonó una melodía en la IU de los años noventa. Mirando aquel corpus teórico y práctico, alguien dirá: “Aquellos tenían las ideas claras” ¿O qué?

En aquella época hubo visiones de futuro que cuestionaban cosas. Por ejemplo, voy a citar algunos casos que muestran cómo se tocó el punto sensible. Cuando planteamos la reducción de la jornada laboral a las 35 horas semanales, que recogimos 750.000 firmas en una Iniciativa Legislativa Popular (ILP), y es curioso, solo tuvimos el apoyo sindical de  CGT USO. 

elpais.com/diario/1998/12/15/economia/913676410_850215.html

Entonces aprendí una cosa (el otro día se lo dije a USO, pues estuve en la sede de USO en Madrid dando una conferencia). Les dije: “No, no, yo no tengo sindicato”. Porque ese es un tremendo error nuestro hoy en día -y esto lo quiero subrayar-, seguir diciendo que el sindicato este o el otro son de este o aquel partido o que debemos tener un sindicato como referencia permanente. Falta libertad creadora. Seguidismo a la inercia. Encadenados al pasado. Todo lo que nunca he querido ser.

Hablar de la reducción de la jornada de trabajo fue situar en escena el auténtico debate. Porque tú no podías decir que todo consiste en que se pongan más trabajadores, y sin tener otras medidas. Había que hablar del salario directo, del indirecto, el diferido. Y ese es el debate de la izquierda. Guste o no. Porque ya no hay trabajo para ocho horas. O el trabajo se reparte, o no hay solución al paro.

www.mundoobrero.es/pl.php?id=1435

Segundo debate: yo he cosechado carcajadas cuando nos dio en un tiempo por plantear una ley contra la obsolescencia programada, pues nos situaba en el meollo de la sociedad de consumo. Los bienes que se producen tienen una fecha de caducidad que podía ser derivada a años más tarde. Hay lámparas que pueden funcionar cien años, hay planchas que pueden planchar mucha más ropa, y así un largo etcétera. Pero lo hacen para que se compren más productos, para hacer más negocio. Esto es absurdo. ¿Habrá algo más irracional en el capitalismo que esto? ¿Quién se atrevió a decir todo esto? Pues IU con la obsolescencia programada.

¿Y quién habló por primera vez a favor de que en España se suprimiera el servicio militar? Izquierda Unida. El PP lo aprobó, pero fue IU quien habló por primera vez de ello. ¿Quien planteó un Ejército profesional, sin servicio militar obligatorio? ¿Quien planteó un Plan Energético Alternativo con el concepto revolucionario del negawatio?… Esas son las propuestas revolucionarias que cambian las bases de comportamiento, de consumo y de producción de la gente.

es.wikipedia.org/wiki/Negavatio

Me dicen “soñador”, “utópico”,”eso no se puede hacer”…. Y yo siempre digo lo mismo: “Están ustedes equivocados, la utopía es técnicamente posible”. Y esto es algo que la historia de las utopías confirma. Todos los dirigentes somos combatientes intelectuales. Somos combatientes contra los otros combatientes que todos los días hacen exhibición de su fuerza en las tertulias, en los discursos políticos, en las editoriales, en los medios.

¿Podemos asumir esos valores sin más, sin darles respuesta? ¿Cómo puede un dirigente político de la izquierda no entrar en ese combate?

FUENTE: CONTRA LA CEGUERA , Cuarenta años luchando por la utopía  (JULIO ANGUITA, JULIO FLOR)

 

LOS FILTROS DE LA INFORMACIÓN (SEGUNDA PARTE)

Filtro 3: El suministro de noticias a los medios de comunicación

El mercado exige reducir costes, los medios deben rentabilizar al máximo sus recursos, no pueden tener periodistas y cámaras en todos los lugares. La economía obliga a concentrarse en los lugares en los que se producen las noticias importantes, donde se celebran ruedas de prensa y existen poderosos cuyas decisiones tienen gran relevancia.

Según un estudio de la Universidad Camilo José Cela de Madrid, las fuentes oficiales o institucionales representan en radio un 72,4 por 100 y en televisión el 65,88 por 100. Por tanto, dejó de estar en vigor (o tener vigencia) esa afirmación de que noticia es lo que alguien (preferentemente poderoso) no quiere que se sepa, para ser sólo lo que alguien (fundamentalmente con poder) desea que se conozca.

Los medios de comunicación siempre dispuestos a contarnos la versión de la noticia que los poderosos quieren que se sepa

En periodismo sabemos que no ofrecen la misma garantía, ni se pueden tratar de la misma manera, las fuentes que están ansiosas por contar algo a la prensa que las fuentes que desean ocultarlo. Tampoco pueden tener la misma consideración la fuente que forma parte o tiene una posición afectada por la noticia que la fuente que no es parte interesada de lo relatado.

De cada 10 noticias televisivas de las principales cadenas españolas, 8 se elaboran con el contenido proporcionado por un informante cuyos intereses están relacionados directamente con lo que cuenta la noticia.

De cada 10 noticias televisivas de las principales cadenas españolas, 8 se elaboran con el contenido proporcionado por un informante cuyos intereses están relacionados directamente con lo que cuenta la noticia.

El modelo está ya tan pervertido que hasta el presidente del Partido Popular y del Gobierno (presunto presidente en ambos casos), Mariano Rajoy (registrador de la propiedad en excedencia), se quejó en octubre de 2008 de que difundieran unos comentarios suyos a un miembro de su partido sobre el desfile (coñazo en palabras del hoy presunto presidente del desgobierno español) de las Fuerzas Armadas y pidió que los periodistas cumplan las “reglas del juego”, es decir, que dejen de incordiar y se limiten a difundir lo que les pidan los políticos.

Por otro lado, casi el 80 por 100 de las informaciones (nada menos que el 77,77 por 100) son fruto de actos declarativos, es decir, consisten en dar la versión de la versión que alguien da sobre algo. La televisión habla de lo que se habla, no de lo que ocurre. No hay hechos. Reina el ruido. Ése es el menú principal.

Cada día, en las horas previas a la emisión de los informativos de las cadenas españolas, miles de periodistas, miles de ellos dispuestos a no rechistar para no perder el puesto de trabajo, esperan con las cámaras ya montadas sobre los trípodes a que la realidad acuda a la cita, a la hora y el lugar convenidos.

Ruedas de prensa, actos oficiales, declaraciones tras la reunión del consejo…. Es el dominio informativo de las fuentes organizadas sobre lo que la profesora de periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos, Concha Mateos, denomina el periodismo modificado genéticamente.

Para los medios es muy costoso tener a un periodista durante semanas investigando un tema en comparación con lo fácil que es tenerlo refritando notas de prensa, transcribiendo declaraciones públicas o clonando teletipos. La prensa regional es el ejemplo más claro, cualquier periodista local sabe cuál es la rutina de trabajo:

el redactor jefe o jefe de sección repasa las notas de prensa o convocatorias de ruedas de prensa, elige las fuentes que más se ajustan a su línea editorial y envía a los redactores a hacer el tour con la grabadora. Vuelven a la redacción por la tarde y se dedican a transcribir “las motos” que les han vendido cada una de las fuentes.

Para la información nacional e internacional se observan los teletipos, se eligen los que se ajustan al perfil del medio y se reproducen. Del mismo modo, la vida política y social se ciñe perfectamente al modelo, los médicos emiten notas de prensa/informes médicos sobre el estado de los famosos cuando están enfermos, los políticos trasladan a las salas de prensa sus posiciones más que en las instituciones y las partes de los juicios dan más explicaciones y detalles a los medios que a los jueces.

Los periódicos se convierten así en tablones de anuncios, pero con contenidos filtrados por los directivos. Pero también hay “motos” y “motos” a la hora de vender.

Para el medio siempre será más creíble y cómodo reproducir un bonito dossier de prensa a todo color con gráficas de barras y quesos de una importante empresa (a la sazón quizás anunciante o accionista) que quizás se les entrega en un opíparo almuerzo de trabajo, que una nota de prensa precariamente escrita por una asamblea de trabajadores donde denuncian el impago de horas extraordinarias.

Los vecinos de un barrio a quienes van a desalojar de sus viviendas tampoco tendrán una buena agenda de medios con fax y correos electrónicos a los que enviar una impoluta nota convocándoles para una rueda de prensa en una enmoquetada e iluminada sala donde instalar las cámaras de televisión. Deben liarse a pedradas con la policía para que los medios se acuerden de ellos.

Por otro lado, los medios oficiales siempre poseen una aureola de veracidad y neutralidad que seduce a los periodistas. Un comunicado de una guerrilla levanta más dudas sobre la autenticidad de su contenido que una rueda de prensa del ministro de defensa. Aunque al final no dejemos de comprobar que las mayores mentiras sobre la realidad internacional han salido de la sala de prensa de la Casa Blanca y hasta las terminaría reconociendo el ex ministro portavoz de Bush.

Los poderosos poseen presupuestos millonarios para difundir sus informaciones, contratan a legiones de periodistas en sus gabinetes de comunicación, preparan magníficas imágenes de archivo que ceden a las televisiones y llevan periodistas empotrados para contar su versión.

Nuestra policía invita a sus acciones a periodistas para que les acompañen en el coche patrulla, pero el fotógrafo Clemente Bernard que fotografió y acompañó a los grupos de kale borroka en Euskadi fue acusado de complicidad con el terrorismo, igual que el cámara de Al Jazeera, Sami al-Haj, quien estuvo encarcelado en Guantánamo durante seis años por hacer una entrevista a Bin Laden.

A todo esto hay que añadir la infiltración de expertos como analistas en los medios, muchos de los cuales, supuestos “analistas objetivos”, tienen vínculos con las más influyentes empresas y representan a cientos de contratistas, ya sea en calidad de consultores, ejecutivos o miembros de sus juntas directivas.

Fitro 4: Las “contramedidas” y correctivos diversos como método para disciplinar a los medios de comunicación

Importantes lobbies, fundaciones y grupos de poder político y/o empresarial tienen suficiente capacidad organizativa, financiera y política para orquestar campañas de presión contra medios y periodistas que se salen de la línea dominante. Es exactamente lo que sucedió en Estados Unidos durante la era McCarthy.

En este país, supuestamente cuna de la democracia, existen fundaciones creadas con el único objetivo de entrablar campañas contra los medios díscolos. Las hay ligadas a empresas petroleras que hacen de lobby contra las informaciones sobre el calentamiento global, tabaqueras frente a las acusaciones de enfermedades ligadas al consumo de cigarros o farmacéuticas que presionan a los medios que difunden noticias sobre efectos secundarios de medicamentos o ausencia de valor terapéutico.

Para la mayoría de los medios es más rentable y menos problemático acatar esas presiones que enfrentarse a los lobbies. El resultado es que las informaciones procedentes de organizaciones sociales humildes, grupos de trabajadores precariamente organizados o colectivos de derechos humanos de bajo presupuesto no satisfacen las exigencias de estos filtros y son depurados de los medios de comunicación.

FUENTE: DESINFORMACIÓN Cómo los medios ocultan el mundo (PASCUAL SERRANO)

LOS FILTROS DE LA INFORMACIÓN (Primera Parte)

Todos los días llegan a las redacciones de los grandes media unas 4.000 noticias. ¿Cómo deciden los directivos del medio de qué nos van a informar en cada región del mundo? ¿Por qué unas veces aparecen noticias contradictorias y, en otras, todo se repite de forma monocorde?

La selección de las noticias es el argumento más contundente para recordar que no existe la neutralidad ni la imparcialidad informativa. Cuando un periódico elige para su portada una denuncia de Amnistía Internacional o la boda de un miembro de alguna monarquía europea, por muy aparentemente objetiva que sea su presentación, está tomando una determinada posición. Por tanto nuestra primera misisón debe ser averiguar el mecanismo de la selección de noticias.

El mejor análisis al respecto procede del lingüista estadounidense Noam Chomsky y del economista y analista de medios de comunicación Edward S. Herman, en su libro conjunto Los guardianes de la libertad  (Barcelona, Crítica, 1990). En su obra estos autores nos presentan lo que denominan “filtros”, es decir “los vericuetos a través de los cuales el dinero y el poder tamizarán las noticias hasta dejarlas listas para su publicación, marginarán las discrepancias y permitirán que el gobierno y los intereses privados dominantes difundan un mensaje adecuado para el público”.

Se trata de filtros de cuya existencia ni siquiera son conscientes los trabajadores de la información, quienes están convencidos, en su mayoría, de que trabajan con imparcialidad y objetividad.

Filtro 1 : Magnitud, propiedad y orientación de los beneficios de los medios de comunicación

En el siglo XIX la prensa obrera del Reino Unido tuvo un papel fundamental en la cohesión de los trabajadores, en su sensibilización respecto a su problemática cultural y en su capacidad de favorecer la organización y concienciación. Los gobiernos, por mucho que les incomodara, no podían intentar sofocarla porque se arriesgaban a levantamientos populares.

Fue a finales del siglo XIX y principios del XX cuando llegó la industrialización de la prensa, de forma que las inversiones necesarias para poner en marcha un periódico pasaron de las 1.000 libras en 1837 a 50.000 en 1867. El Sunday Press, que apareció en 1918, necesitó dos millones de libras.

De modo que ese desarrollo industrial logró lo que no pudo ningún gobierno, expulsar del panorama a todos los proyectos informativos que no tuvieran detrás una gran inversión. Los trabajadores y los humildes perdieron su derecho a cogestionar un medio de comunicación a favor de las grandes fortunas.

Actualmente, el 80 por 100 de las noticias que circulan por el mundo proceden de cuatro agencias informativas internacionales: Associated Press, United Press International, Reuters y Agence France Press. Esas agencias son las que establecen el orden del día y proporcionan la mayoría de las noticias internacionales.

Hasta hace poco la principal amenaza a la pluralidad informativa era la concentración de medios en pocas empresas de comunicación. Esto se veía favorecido por el hecho de que lograban rentabilizar mejor su trabajo, puesto que el mismo producto informativo servía para nutrir el periódico, la radio y la televisión del grupo mediático. Pero esto ya se ha superado.

Los propietarios de los medios han dejado de ser grupos de comunicación puros, ahora son simplemente grupos económicos colosales que no tienen por qué tener como principal actividad la comunicación. También ha quedado atrás la acusación progresista de que habían convertido la información en un negocio.

Eliminados en los países desarrollados gran parte de los mecanismos de dominio por la violencia, ahora el valor de la conformación de la opinión pública es tan alto que bien merece destinar dinero a fondo perdido. Por ello, muchos medios se han convertido en meros departamentos de imagen de los emporios empresariales. Así tenemos en la prensa, radio y televisión accionistas que son bancos, financieras, aseguradoras, empresas de telecomunicaciones, energéticas o incluso de armamento en el caso de Francia.

En los consejos de adminsitración de esas empresas de comunicación se sientan banqueros y ejecutivos empresariales que no tienen ninguna relación con la información. La ingeniería financiera es tal que ni siquiera se puede saber si tienen ganancias o pérdidas. Si desean mejorar la cuenta de resultados del periódico de turno basta con inyectarle publicidad de la empresa accionista (Telefónica, Endesa, etc.)

Filtro 2: La publicidad como fuente principal de ingresos

Volvamos al caso de la prensa británica en el siglo XIX. En sus inicios, el precio de venta del diario debía cubrir todos los gastos de producción, como es lógico. De esta forma los ingresos sólo dependían del número de ciudadanos que lo compraban. La incorporación de la publicidad supuso un ingreso extra para los medios que gozasen de las preferencias del público destinatario de la publicidad.

Los periódicos que la conseguían podían permitirse incluso disminuir su precio de venta, en cambio los que no atraían anuncios tenían precios más caros, reducían sus ventas, sufrían pérdidas o menos beneficios para reinvertir y mejorar sus posibilidades de ventas (color, formato atractivo, etc).

Como dice Chomsky, “con la publicidad, el mercado libre no ofrece un sistema neutral en el que finalmente decide el comprador. Las elecciones de los anunciantes son las que influyen en la prosperidad y la supervivencia de los medios”. Basta observar cómo los llamamientos a los boicots no van dirigidos al público, sino a los anunciantes.

Lo que pagamos actualmente por un periódico es el 50 por 100 de su coste -no digamos ya si regala un libro o una pieza de vajilla-, los anunciantes pagan el resto. Esta tesis sobre el factor distorsionador de la publicidad se intenta neutralizar argumentando que los anunciantes no condicionan los contenidos, si el medio tiene mucha audiencia los anunciantes irán sin plantearse qué tipo de informaciones se ofrecen.

Veamos la falacia de esta teoría. Para empezar, para la publicidad no todos los ciudadanos son iguales, el que tiene más poder de consumo es más valioso que el que no lo tiene. No es lo mismo un diario leído por mil ejecutivos que por mil indigentes.

El ABC tenía un anuncio promocional para atraer anunciantes recordando que es el más leído por ejecutivos y hombres de negocio; el mensual Mundo Obrero del Partido Comunista de España no creo que capte muchos anunciantes recordando que es el más leído por sindicalistas o metalúrgicos que cobran el salario mínimo. Por eso El Corte Inglés se anuncia en la prensa y Carrefour reparte folletos en los buzones.

La publicidad también desencadena una disminución del nivel cultural de los contenidos, hace que se recluten audiencias como sea, incluso apelando a los elementos más miserables de la naturaleza humana. Si nos fijamos bien, comprobaremos que lo que venden los medios no es buen contenido informativo, ellos venden audiencias, nos venden a nosotros a las agencias de publicidad.

Pero además es falsa la afirmación de que los anunciantes no tienen ideología; en la primavera de 2008 la cervecera Heineken y el grupo de seguros Ocaso retiraron en España su publicidad de la cadena de televisión La Sexta en protesta por sus programas de humor que criticaban a la Iglesia.

En otras ocasiones el presupuesto millonario de un anunciante sirve no sólo para publicitarse sino también para asegurarse de que no aparecerán noticias negativas de su empresa. Difícilmente podremos encontrar una noticia negativa sobre El Corte Inglés en los medios españoles, que le deben 151 millones de euros anuales en publicidad.

Es fácil comprender que no pueden convivir en un diario un artículo de opinión que pida la nacionalización de la banca si todos los días se anuncia el BBVA, el cual, probablemente, puede ser también accionista, o al menos ese medio necesitará un préstamo de algún banco.

Fuente:  DESINFORMACIÓN, Cómo los medios ocultan el mundo  (PASCUAL SERRANO)

 

 

 

 

 

 

LIBERTAD O SERVIDUMBRE SEXUAL Y DE RELACIONES

Cuando en una sociedad se repite como una cantinela que la prostitución es el oficio mas viejo del mundo en realidad lo que se da a entender es que la tendencia a vender el propio cuerpo es consustancial a las mujeres de todos los tiempos, y también que la condición salarial es consustancial al trabajo. Estos presupuestos implícitos reposan no tanto en materiales históricos cuanto en prejuicios de carácter moral.

Un psiquiatra italiano, coetáneo del Dr. Freud, en esta linea argumentativa, llegó a escribir que una veladura de histerismo es algo ínsito a la naturaleza femenina. Si en el interior de cada mujer anida amenazante la depravación sexual y la locura, si las mujeres son esclavas de sus pasiones y sus sinrazones, entonces es evidente que necesitan un amo, un padre espiritual, un terapeuta, un señor y gobernador que las guíe.

Históricamente fueron fundamentalmente mujeres de las clases populares quienes se vieron particularmente estigmatizadas con el sello del desenfreno sexual, quienes fueron quemadas en las hogueras acusadas de practicar la brujería, y quienes padecieron hasta nuestros días, de modo unilateral, la violencia y la soledad del enclaustramiento manicomial.

En la actualidad nuestras sociedades están sufriendo los embates de la crisis de la condición salarial. ¿Qué futuro se avecina para las prostitutas y para el vínculo matrimonial? La denominada feminización de la pobreza, las llamadas familias monoparentales ¿no son en la actualidad el signo de desagregación del viejo orden social capitalista que logró imponer la centralidad de la condición salarial?

No resulta descabellado pensar que la codificación y regulación de las relaciones entre los sexos, iniciada desde hace ya siglos por moralistas de órdenes mendicantes y humanistas, no fueron ajenas al proceso de desagregación de las relaciones sociales, pues el proceso de individualización se ha alimentado no solo de la división social del trabajo, sino también de la jerarquización y división, del cambiante desequilibrio de poder entre los sexos.

El esfuerzo de los estereotipos sexuales vinculados al ejercicio de la autoridad y del poder ha contribuido a propiciar un panorama social devastado y devastador en el que crece el miedo al otro. Corremos el peligro de que, como antídoto a una creciente sensación de inseguridad, para dar una réplica a la percepción del otro como amenaza, los sujetos y los grupos sociales pasen a alimentar sin cesar la acumulación de signos de identidad cada vez más intolerantes, cada vez más excluyentes, y cada vez más ligados a la búsqueda de identidades sexuales, lo que dificulta la formación de culturas alternativas, culturas de insumisión al orden capitalista, al sexo Rey, y a sus esclavizantes exigencias.

Michael Foucault ha mostrado como hasta finales del siglo XVIII primaron tres códigos explícitos, además de otros ligados a la costumbre, destinados a regular las prácticas sexuales y a establecer un sistema de alianzas legítimas: el derecho canónico, la pastoral cristiana y la ley civil.

Estos códigos asediaban al matrimonio cristiano y regulaban el sexo de los cónyuges con un sinfín de prescripciones y normas, al mismo tiempo que establecían un campo de relaciones y prácticas ilícitas (relaciones fuera del matrimonio, adulterio, incesto, sodomía, etc).

El sistema de las alianzas ‘legítimas’ sufrió modificaciones a partir de entonces provocando un movimiento centrífugo en relación a la monogamia heterosexual, un desplazamiento que hizo posible el surgimiento de nuevas figuras como la del libertino, la de Don Juan. A partir del siglo XIX, el ejercicio del poder multiplicó sus dispositivos, se ramificó y subdividió.

La medicina, la psiquiatría, la pedagogía, la psicología, los ‘códigos científicos’, abrieron espacios hasta entonces desconocidos para la caza y clasificación de las sexualidades periféricas, rivalizaron entre si por la incorporación de las llamadas perversiones, y contribuyeron de forma diferenciada a una nueva especificación de los individuos que ya no tiene tanto que ver con las relaciones sexuales monogámicas, cuanto con un tipo de sensibilidad sexual, con la manera y proporción en que intervienen en el sujeto lo masculino y lo femenino.

Algunos sociólogos e historiadores, en una perspectiva genealógica, han analizado el paulatino proceso de desposesión del poder político de la familia, con variantes específicas en función de las clases sociales, para culminar en la actualidad, por mediación de los expertos y de la publicidad, en la proletarización de la maternidad y de la paternidad.

En este proceso, en cuyo interior han sido remodeladas las funciones atribuidas a las mujeres de las distintas clases sociales, jugaron un importante papel nuevos agentes sociales, provistos de saberes totados de una legitimidad técnico-científica, y de una afinado intrumental de poder.

No faltan analistas sociales que piensan que del sujeto trascendental y del sujeto psicológico se ha pasado, en la actualidad, a la disolución postmoderna del sujeto; pero, a pesar de todo, el final de un milenio no es el final de la historia. Afortunadamente siguen siendo mujeres y hombres de carne y hueso quienes hacen la historia, aunque sea en condiciones que ellos no eligieron.

Cuando los sujetos se asumen a si mismos como sujetos que quieren ser libres y hacer la historia, no solo contribuyen a enriquecer un fondo común de conocimiento y un patrimonio colectivo de resistencia, sino que además asumen su propia existencia y, por tanto, se encuentran en condiciones de luchar para alcanzar nuevas cotas de libertad. Eligen la libertad frente a la servidumbre voluntaria.

FUENTE:  NACIMIENTO DE LA MUJER BURGUESA  (JULIA VARELA)

LA PROSTITUCIÓN, EL OFICIO MÁS MODERNO

¿Qué relación existió entre la institucionalización de la prostitución en Occidente y la imposición del matrimonio monogámico indisoluble? ¿Qué complejos lazos se tejieron entre la institucionalización del matrimonio monogámico indisoluble, la institucionalización de la prostitución y las relaciones de dominación existentes entre las “clases sociales”? ¿Favoreció la institucionalización de la prostitución en Occidente la estigmatización de determinadas conductas sexuales?

Una perspectiva genealógica, sustentada predominantemente en materiales elaborados por los historiadores, puede contribuir a explicar la lógica subyacente a toda una serie de procesos interdependientes y al mismo tiempo cuestionar ciertos lugares comunes, tales como la creencia de que la prostitución es el oficio más viejo del mundo, o que la prostitución y los vicios forman espontáneamente un matrimonio indisoluble.

De  hecho, algunos trabajos realizados desde una perspectiva histórica, como el bien conocido de J. Rossiaud, sobre La prostitución en el Medievo, sitúan claramente su institucionalización en Europa Occidental a finales de la Edad Media.

¿Por qué se acondicionaron, en un preciso momento histórico, espacios regulados y vigilados en los que determinadas mujeres debían de cobrar una cantidad estipulada, un salario, por mantener relaciones sexuales con hombres?

¿Cómo se relacionan esos fenómenos con la pujante literatura que prolifera, a partir del siglo XII, tanto en contra como a favor de las mujeres? ¿Por qué el ordenamiento de la sexualidad pasó a ser entonces un problema político de primer orden en torno al cual confluían diferentes intereses?

¿Por qué intervinieron diferentes ‘autoridades’ y se pusieron en marcha diversos dispositivos, con el fin de canalizar ‘las relaciones sexuales’ hacia la monogamia indisoluble de la que se hizo depender el buen orden de los principados, el equilibrio de las transacciones, y también la eterna salvación?

Todo parece indicar que con la delimitación de este espacio (un territorio específico, definido como prostitución), al igual que con las persecuciones por brujería, se pone de relieve, de forma descarnada y brutal, el hecho de que ciertas mujeres, especialmente de las clases populares, constituyeron, en la Baja Edad Media, un blanco privilegiado de intervención por parte de toda una serie de agentes sociales que se habían dotado de poder y autoridad.

Algunos historiadores han señalado que el matrimonio monogámico e indisoluble era ya una institución mayoritariamente aceptada por los moradores de las ciudades españolas hacia 1575, precisamente cuando el Santo Oficio ponía en marcha una fuerte campaña para extenderlo a las zonas rurales.

Por las relaciones de algunos procesos inquisitoriales, sabemos también que era generalmente admitida la idea según la cual no era pecado mantener relaciones con las mujeres de mundo, (del partido, de la mancebía, o putas) siempre y cuando se les pagase el dinero acordado.

Algunos encausados por la Inquisición manifestaban además en sus declaraciones una tendencia hacia una mayor libertad de costumbres:

No es pecado hacer el amor con una mujer ya sea soltera, virgen o casada, con tal de que ella lo consienta libremente, pues la mujer no posee más que su cuerpo, pero de él puede disponer libremente. Maldito el hombre que no toma lo que la mujer le ofrece, no tiene que confesar si lo hace. No es malo, antes es bueno, tener a una mujer por amiga.

Estas declaraciones ponen bien de manifiesto que existían en esa época códigos de relación entre los sexos diferentes de los preconizados por los adalides de la Contrarreforma. La Iglesia institucional post-tridentina se opuso a éstas y a otras formulaciones más ‘libres’ en un intento de imponer la ortodoxia católica que comenzó a gestarse siglos antes.

Fuente: NACIMIENTO DE LA MUJER BURGUESA  (Julia Varela)

¿CULTURA GLOBAL?

El término-concepto “cultura” es, como bien sabemos, uno de los más ambiguos de la jerga de las ciencias sociales. No hay demasiado consenso sobre su significado. Si además le añadimos el adjetivo “global”, la confusión se acrecienta enormemente.

El término-concepto “sociedad” es, por supuesto, igual de ambiguo, pero al menos es más anodino. El concepto cultura, en cambio, despierta pasiones. Con frecuencia, las personas -la gente común, los especialistas y los políticos- se embarcan en fervorosos debates sobre él. Algunos lo hacen con el revólver en la mano y otros, tras las barricadas.

Imponiendo la “cultura global”

Probablemente no exista el objeto cultura global o, al menos, los analistas especializados en el campo de la cultura mundial puedan afirmar tal cosa. Pero hay mucha gente que cree en la existencia de ese fantasma. Algunos creen que es un semidiós; otros, que es la encarnación del demonio. En cualquier caso, piensan que es una realidad.

Comencemos por quienes lo idolatran. Todas las religiones que afirman contener verdades universales presentan códigos de conducta moral que constituyen una cultura global, en el sentido de que esas religiones aseguran que determinada conducta no es solo deseable sino que es posible en todos los seres humanos. Entonces, las religiones establecen normas de las que se dice que pueden aplicarse en todo tiempo y lugar.

Las verdades “universales” de las religiones, cuyos popes afirman que son válidas para todos los humanos y en cualquier tiempo y lugar (eso sí, las propias no las de los otros).

Están asimismo todos los conceptos de la religión secular, muchos de los cuales se asocian con la Ilustración: libertad, individualidad, igualdad, derechos humanos, solidaridad, que también son normas sin fronteras. De estos conceptos también se sostiene que son no solo deseables sino incluso aplicables en el nivel universal.

Además, hay muchas personas que están siempre dispuestas a imponer esas normas -religiosas o seculares- a los que no sabían de su existencia, los que no aceptan su validez o los que se rehúsan a observar la conducta prescrita.

Cuando las autoridades religiosas se ocupan de estas cuestiones, las denominamos inquisidoras (cuando se trata de miembros de una comunidad religiosa) o proselitistas (cuando el objetivo es la conversión de los que no pertenecen a la doctrina).

Hubo un tiempo en el que la tarea principal de las instituciones religiosas era de carácter proselitista. Hoy en día, son un poco más discretas debido a la presión proveniente de los que proponen normas seculares contrarias a la doctrina; por ejemplo, la tolerancia religiosa.

En la actualidad, quienes proclaman las normas seculares son los menos modestos. Su discurso está bajo la protección de una presunta norma universal de derechos humanos. Hoy contamos con tribunales internacionales cuyo propósito es juzgar a quienes cometen flagrantes delitos contra las normas internacionales, incluso a jefes de estados soberanos….

Hay organismos que infringen una presunta norma universal, la soberanía del Estado, en nombre de otras presuntas normas universales derivadas del derecho natural, que confiere a esos organismos (y a todos nosotros), según ellos declaran, “el derecho de intervención”. Y uno debe suponer, por supuesto, que los interventores son defensores de la cultura global que cumplen con su deber.

Durante mucho tiempo, las religiones han declarado que anuncian la única verdad universal, y por lo tanto ha habido discursos encontrados respecto de cuál es el contenido de la cultura global. Esos discursos rivales no solo son imposibles de reconciliar en términos de argumentación intelectual, sino que también han tenido consecuencias sociales nefastas, ya que han llevado a estallidos de gran violencia.

Los grupos seculares que están fuera del marco religioso han intentado lograr la reconciliación recurriendo a otra norma, supuestamente prioritaria: la de la tolerancia. En la actualidad, existe un conflicto semejante en la discusión de qué es prioritario, si la soberanía nacional  o los derechos humanos, conflicto que también ha tenido consecuencias sociales trágicas. ¿Hay algún grupo interesado en resolverlo? ¿Cómo puede lograrse la reconciliación? ¿Puede logarse?

En los balcanes en la década de 1990 ocurrieron cosas como lo que se denominó limpieza étnica, y fue denunciado como genocidio, crimen de guerra y crimen de lesa humanidad. Para juzgar tales crímenes se creó un tribunal ad hoc, en el que se han presentado denuncias contra personalidades políticas y militares, algunas de las cuales fueron detenidas y puestas en custodia del tribunal, y algunas fueron a juicio. Además, hay un tribunal permanente, la Corte Penal Internacional.

Los Estados Unidos, que apoyaron a los tribunales que se ocuparon de las violaciones a los derechos humanos en los Balcanes y en África, se opusieron a la creación de un tribunal permanente, pues ese tribunal podría citar a ciudadanos estadounidenses, más específicamente a militares, por supuestas violaciones a normas universales.

El gobierno de los Estados Unidos alegó que podrían existir motivaciones políticas ilegítimas en la acusación contra ciudadanos de su país; sin embargo, descartó alegremente que pudiese haber ese tipo de motivaciones en la acusación a ciudadanos bosnios, serbios, ruandeses o sierraleoneses.

Hasta ahora, la resolución política de estas cuestión ha sido una función de fuerzas políticas y militares relativa. En el mundo de hoy, se puede juzgar a los ciudadanos de estados más débiles, no así a los de estados más fuertes. El procedimiento es claro, pero de ninguna manera puede admitirse su implementación como norma global.

Juicio de Milosevic

Analicemos la otra cara de la moneda. Todos sabemos que la vida no es igual en los distintos lugares del mundo y que, en mayor o menor medida, cada región responde a las demandas de la “cultura” local.

En los últimos años ha habido un firme repudio al concepto de cultura global; se ha puesto en duda la posibilidad de su existencia y se ha cuestionado cuán deseable es como concepto. Esas objeciones han surgido de distintos movimientos intelectuales -deconstrucción, posmodernismo, poscolonialismo, postestructuralismo y estudios culturales-, si bien, naturalmente, cada uno de esos movimientos abarca un número amplio de puntos de vista.

El argumento fundamental es que la aserción de verdades universales, dentro de las que se incluyen las normas universales, es una “metanarrativa” o “narrativa maestra” (una narrativa global) que representa una ideología de grupos poderosos dentro del sistema-mundo y que, por lo tanto, no tiene validez epistemológica.

Uno debería preguntarse hasta qué punto las críticas a las normas globales o metanarrativas son una estrategia pensada para destruir el “eurocentrismo” -sin duda, un objetivo meritorio- y reconstruir un universalismo, en lugar de oponerse a secas. Hay quienes hablan de construir “contranarrativas”, y también hay quienes dicen que “el universalismo siempre depende de la contingencia histórica”.

Cabe preguntarse entonces si el concepto de cultura global está relacionado con la salvación, si es una amenaza o si se trata de un mito. Está claro que se trata de un interrogante de índole intelectual, moral y político al mismo tiempo. Es imposible separar los tres niveles a la hora de considerar las respuestas.

Desde mi punto de vista, solo puede encontrarse el sentido de las realidades sociales si se concibe el mundo como un conjunto de sistemas histórico-sociales, que son entidades autosuficientes y centradas en sí mismas, tienen reglas conforme a las cuales operan y, sobre todo, tienen vida. Nacen, se desarrollan siguiendo sus propias reglas y, a medida que pasa el tiempo, el proceso se aleja del equilibrio, aparecen bifurcaciones y oscilaciones caóticas y, por último, se crea un nuevo orden, con lo que el sistema histórico-social llega a su fin.

FUENTE:  Las incertidumbres del saber   (Immanuel Wallerstein)

 

LA TEORÍA DE LOS GÉRMENES

Ahora es algo instintivo: si una persona tiene un virus, no nos acercamos a ella por miedo a contraerlo y enfermar. Pero la idea de que las enfermedades están causadas por microorganismos no quedó establecida hasta la segunda mitad del siglo XIX. La llamada “teoría de los gérmenes” condujo a los antisépticos y a la mejora de la higiene en los hospitales, por no mencionar el proceso de pasteurización para matar a las bacterias nocivas en los alimentos.

La vida surge espontáneamente de la materia inanimada: esta era la esencia de la teoría de la “generación espontánea” que los científicos y filósofos naturales creían, hasta el siglo XIX, que causaba las infecciones y el crecimiento de moho en los alimentos dejados al aire durante mucho tiempo.

El descrédito de la idea de la generación espontánea comenzó en el siglo XVII con la invención del microscopio compuesto (de varias lentes), que proporcionó la primera chispa de comprensión de los procesos biológicos. El científico holandés Antony van Leeuwenhoek hizo las primeras observaciones de células vivas y mocroorganismos, formas de vida consistentes en una solo célula.

A partir de 1830, el papel fundamental de las células estaba quedando claro para los científicos. Los biólogos alemanes Matthias Schleiden y Theodor Schwann expresaron esta opinión en su teoría celular, propuesta en 1838 y 1839. También iba creciendo la percepción de que las células pueden crecer y multiplicarse, formulada oficialmente por el biólogo alemán Rudolf Virchow.

Si las enfermedades e infecciones estaban causadas por formas de vida celulares, la división celular ofrecía un convincente mecanismo para explicar cómo se propagaban. Algunas de las primeras evidencias fueron descubiertas por el médico húngaro Ignaz Semmelweiss en 1847. Trabajando en la clínica de maternidad del Hospital General de Viena, observó algo raro en los índices de mortalidad de las madres que daban a luz allí.

Las madres que eran asistidas en el parto por médicos tenían más probabilidades de morir después de fiebre que las que habían sido asistidas por comadronas. Semmelweiss cayó en la cuenta de que los médios y estudiantes realizaban habitualmente  disecciones de cadáveres, cosa que las comadronas no hacían. Y se preguntó si las madres se habrían contaminado con “partículas cadavéricas”.

Para averiguarlo, Semmelweiss recomendó a los médicos y estudiantes que se lavaran las manos con cal clorada (lejía diluida) antes de acudir al pabellón de maternidad. Al cabo de unos meses, la mortalidad había descendido del 18 al 2 por ciento.

Pocos años después, un brote de cólera en Londres se atribuyó al agua de una bomba de Broad Street. Cuando las autoridades locales quitaron la palanca de la bomba, los casos de enfermedad disminuyeron. Más adelante se descubrió que el pozo que alimentaba la bomba estaba contaminado por las filtraciones de un pozo negro.

Pero fue Louis Pasteur el que dio el golpe de gracia a la teoría de la generación espontánea. En una serie de experimentos realizados entre 1860 y 1864, demostró que las infecciones están causadas por microorganismos. Para ello estudió el crecimiento de mohos en un “caldo nutriente”, una mezcla de extractos de carne, proteína y azúcar que favorece el crecimiento de los diminutos organismos.

Continuará……

EL MÉTODO CIENTÍFICO

¿Cómo decide uno lo que cree? ¿Basta con habérselo oído a un amigo? ¿Tal vez necesitamos haber visto un reportaje en los medios? ¿O hay que leer un artículo científico en una revista especializada? ¿O es usted tan escéptico que tiene que llevar a cabo su propia investigación?

Estas son preguntas que los científicos se plantean todos los días. Su trabajo es encontrarle sentido al torrente de información que nos llega sobre el mundo que nos rodea. No es tarea fácil distinguir las verdades de las falsedades, decidir qué teorías científicas son válidas y cuáles no, y qué resultados de experimentos son de fiar y cuáles son defectuosos. Pero resulta mucho más fácil de lo que podría ser, gracias al trabajo de Abu Alí al Hasan ibn al Haytham.

Ibn al Haytham, también conocido como Alhazén, nació en Basora (en el actual Irak) en 965. Fue un auténtico erudito polifacético que hizo importantes contribuciones a los campos de la física, la psicología, la oftalmología, la medicina y la astronomía. A pesar de ello, estuvo a punto de perder la vida por un fallo de sus habilidades como ingeniero cuando se le encargó diseñar una presa.

Había accedido a ayudar al monarca del califato de fatimí, un Estado musulmán que abarcaba Egipto y el norte de África, a diseñar y construir una presa que impidiera que el río Nilo se desbordara. Pero subestimó muchísimo las dificultades de la tarea y el proyecto fracasó.

Para no ser acusado de incompetencia por el califa y sufrir el terrible castigo que ello pudiera acarrear, Ibn al Haytham se fingió loco. Como consecuencia, pasó diez años en arresto domiciliario en El Cairo, pero consiguió salvar la vida.

Ibn al Haytham empleó productivamente el tiempo de reclusión, escribiendo un libro en siete volúmenes titulado Kitab al-Manazir  (“Libro de óptica”), que se publicó en 1021. En este libro exponía muchos principios referentes a las propiedades de la luz y su interacción con la materia, además de especular sobre la naturaleza de la percepción visual humana.

Pero lo más importante no era lo que Ibn al Haytham decía, sino cómo lo decía. Para muchos, Ibn al Haytham fue el primer científico auténtico del mundo, por que fue el primero que adoptó métodos y principios con los que trabajan los científicos modernos.

El principal de ellos era la idea de formular hipótesis y después ponerlas a prueba frente a evidencias experimentales. Demostró este principio guía en el Kitab al -Manazir, donde cada afirmación técnica está apoyada en pruebas experimentales o matemáticas.

El riguroso enfoque científico de las investigaciones de Ibn al Haytham nació, aunque parezca incongruente, de sus estrictas creencias religiosas. Como devoto musulmán creía que los humanos son imperfectos y que solo Dios puede alcanzar la perfección, y por lo tanto procuró eliminar de su obra todo elemento de falibilidad humana, fiándose solo de las pruebas físicas indiscutibles, y no de las opiniones subjetivas o las interpretacionesde otros individuos.

En los siglos siguientes, el Kitab al-Manazir  se tradujo al latín y circuló por Europa, donde fue bien recibido por los estudiosos del Renacimiento. Entre dichos estudiosos había gigantes como René Descartes y Francis Bacon, que perfeccionaron las ideas de Ibn al Haytham hasta elaborar el método científico que emplean los investigadores actuales.

En términos generales, el método de Ibn al Haytham se divide en cuatro pasos principales. El primer paso consiste en entender la naturaleza de un problema científico. Dado un fenómeno particular que hay que explicar, el científico debe aprender todo lo que pueda sobre él mediante un estudio preliminar, leyendo la obra de otros científicos y haciendo mediciones precisas.

En segundo lugar, el científico debe formular una hipótesis clara; es decir, una teoría conjeturada que crea que podría explicar el fenómeno. Con una hipótesis en la mano, el tercer paso consiste en investigar la hipótesis y ver qué predicciones observables puede hacer. Y por último, el paso final consiste en diseñar y realizar experimentos para poner a prueba estas predicciones.

En el segundo paso, la formulación de una hipótesis, es donde el científico debe dejarse guiar por su imaginación y experiencia. Elaborar la hipótesis puede ser una terea intimidante. Pero en el siglo XIV, un fraile franciscano inglés llamado Guillermo de Occam (Ockham) propuso un principio para facilitar este parte del proceso.

El principio, que desde entonces se conoce como “la navaja de Occam”, impone un enfoque metódico en la formulación de hipótesis. En esencia, dice que hay que probar primero la hipótesis más simple, y solo introducir niveles adicionales de complejidad y nuevas suposiciones cuando los experimentos han demostrado que la primera teoría era incorrecta. Y se sigue procediendo de este modo hasta llegar a la teoría correcta. O más bien, hasta que tengamos una teoría que no podamos demostrar que es falsa.

Un aspecto aparentemente extraño de las teorías de la ciencia -una disciplina que se enorgullece de su precisión- es que nunca se puede demostrar que sean cien por cien correctas. Lo máximo que pueden hacer los científicos es diseñar pruebas cada vez mejores que pongan límites cada vez más estrechos a una teoría, pero es imposible demostrar que una teoría es acertada.

El gran físico alemán Albert Einstein era bien consciente de esto cuando formuló su teoría de la relatividad, y por eso dijo: “Por mucho que se experimente, no se pondrá demostrar que tengo razón ; pero un solo experimento puede demostrar que me equivoco “.

El saludable escepticismo de Ibn al Haytham se ha convertido en el modus operandi de los científicos de todo el mundo. Pero no hay motivo para limitarlo exclusivamente a las empresas científicas. En una época en la que parece que todos tienen algo que decirnos -tanto en conversaciones como en los medios-, haríamos bien en recordar su lección fundamental: que no debemos creer en nada y que hay que cuestionarlo todo.

Fuente: CIENCIA 100 Descubrimientos que cambiaron el curso de la Historia (PAUL PARSONS)