ESPAÑA Y LOS EMPRESARIOS: UNA MIRADA A NUESTRO MÁS INMEDIATO PASADO (SEGUNDA PARTE)

Segunda entrega del capítulo  Chimeneas del Nervión, (que yo he titulado España y los empresarios: una mirada a nuestro más inmediato pasado), en el que el historiador Fernando García de Cortázar se refiere a la desigual actitud de las burguesías españolas, que al fin y a la postre han configurado la realidad de las regiones de España y son fuente de tensiones en la nación fallida.

Muy diferente es el itinerario del País Vasco, aun cuando su economía también pareciera depender a finales del siglo de la exportación de materias primas mineras. Aquí, el acaparamiento de las explotaciones en muy pocas manos y las dificultades impuestas por el fuero a las concesiones a extranjeros hicieron posible que la oligarquía vizcaína acumulase los medios suficientes para acometer la inversión industrial.

Santa Ana de Bolueta

Desde el término de la segunda guerra carlista, la burguesía minera toma el relevo de la vieja clase comercial y continúa su labor de creación de siderurgias destinadas a sustituir las obsoletas ferrerías con la apertura de Santa Ana de Bolueta en 1841 como episodio notable. Primera sociedad anónima del País Vasco, reunió un equipo de comerciantes bilbaínos y técnicos franceses para levantar los primeros altos hornos vizcaínos, alimentados todavía con carbón vegetal.

Al igual que la siderometalurgia vizcaína, Guipuzcoa se adelanta ese mismo año  en el sector papelero, al fundar el capital donostiarra en Tolosa la compañía La Esperanza para rentabilizar al  momento la unificación de mercados y la prohibición de compra de papel europeo. En 1902 dos tercios de papel español procedían de los valles guipuzcoanos, a costa de contaminar irremediablemente los ríos de la provincia.

La Esperanza

El polo vizcaíno, reforzado por la apertura de nuevas empresas en la ría del Nervión, dio el tiro de gracia al núcleo asturiano que parecía destinado a ser la cabeza de la siderurgia española por sus abundantes reservas de carbón y la pujanza de sus fábricas en los años cincuenta. Falló, sin embargo, al no poder atraerse la demanda ferroviaria y no disponer de capitales propios, debiendo soportar así mismo la dura competencia del hierro vizcaíno. El parón de la siderurgia astur sólo se vería compensado por el éxito de la metalurgia de zinc, donde la Compañía Asturiana se impondría como primer productor europeo.

A pleno rendimiento desde 1885, las empresas del Nervión, volcadas en el lingote para la exportación, conquistan en pocos años  el mercado nacional, sobre todo desde que la Liga Vizcaína de Productores logra del gobierno un arancel proteccionista completamente favorable a sus intereses. Sigue leyendo

ESPAÑA Y LOS EMPRESARIOS: UNA MIRADA A NUESTRO MÁS INMEDIATO PASADO (PRIMERA PARTE)

Se dobla la primera mitad del XIX y Europa vive una era de plena pujanza, olvidada ya del sobresalto napoleónico. Duermen aún los futuros gigantes, Estados Unidos y Rusia, cuando el crecimiento extraordinario de la población europea y el monopolio de las fuerzas generadas por la revolución industrial anuncian días de gloria para el viejo continente.

Sin embargo, la presencia española en ese colectivo poderoso empezó a ser de una insignificancia preocupante y la visión de España como algo exótico y marginal tomó cuerpo a pesar de algunos esfuerzos aislados y de otros proyectos desesperanzados por evitarlo.

La historia recoge el afán modernizador de Cataluña y la cornisa cantábrica, donde  el esfuerzo de unos pocos impediría que el retraso español llegase a convertirse en catástrofe o subdesarrollo definitivo.

Los amagos de industrialización habían tropezado en el siglo XVIII con la falta de mercado nacional unificado, de tal forma que Cataluña es la única región que logra dar el salto adelante, gracias a su inventiva empresarial y a disponer del consumo americano para colocar sus mercancías.

Al quedarse sin el mercado colonial, los fabricantes hispanos se vuelcan en la península, donde la multitud de pequeños mercados regionales característicos del Antiguo Régimen entorpecía gravemente la expansión pretendida. Era necesario un mercado unificado, en cuya demanda llevan la voz cantante los empresarios catalanes agrupados en poderosas patronales que se oponen a los proyectos librecambistas inaugurados por la revolución burguesa.

La tendencia natural hacia el mercado único tiene su refrendo en 1841, cuando el mismo Espartero decide trasladar las aduanas vascas a la costa como castigo contra los moderados norteños, que poco antes habían conspirado en favor de su oponente Narváez.

Pese a la crítica de los nostálgicos, la muerte del régimen foral arranca el aplauso de los capitanes vascos de la economía, liberados al fin de las servidumbres que impedían su plena integración en el espacio consumidor español. No tardarían en demostrar su capacidad de liderazgo, construyendo algunas de las modernas factorías que cambiarán para siempre el paisaje de las orillas del cantábrico.

En el calendario del nuevo mercado español, tiene especial relieve la renovación de la red viaria que ayuda a poner fin a siglos de aislamiento y abarata el trasiego de mercancías. El plan de carreteras de 1851, encaminado a unir Madrid con las ciudades más importantes y, sobre todo, el desarrollo de los ferrocarriles  colaborarían a  tender puentes entre todos los territorios del país.

Con  sus prestaciones se salvaban por fin los obstáculos que en el pasado habían regionalizado la vida española y, sin proponérselo, se conseguía el importante objetivo político de trabar la nación. Sigue leyendo

EL PRINCIPIO CONTAMINADOR-PAGADOR

La naturaleza proporciona comida gratis, pero sólo si controlamos nuestros apetitos “  William Ruckelshaus.

El principio contaminador-pagador fue adoptado por primera vez por la OCDE en 1972, con lo que se convirtió en uno de los primeros pasos hacia la protección del medio ambiente que dieron las autoridades públicas. Fue reconocido por la Unión Europea (1987), y en la importante Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo que se celebró en Río de Janeiro (1992).

Aunque es difícil determinar el precio de la contaminación (¿Lo tiene?), el principio contaminador-pagador sigue siendo fundamental para el derecho madioambiental internacional (Y así nos va).

Una fábrica de juguetes, como consecuencia de su proceso de producción, vierte toxinas en un arroyo cercano. Estas toxinas matan a los peces de la zona y hacen enfermar a cualquiera que nada en el arroyo; pero la fábrica no indemniza a ninguna de las víctimas. Por consiguiente, los costes privados de producción de la fábrica no reflejan los auténticos costes sociales de su funcionamiento.

La idea del principio contaminador-pagador (PCP) es que, en realidad, la fábrica de juguetes debería correr con todos los costes derivados de sus acciones, esto es, que los daños y perjuicios provocados por la contaminación (el valor que se ha perdido para los pescadores y nadadores potenciales) deberían incluirse en el coste de producción.

El problema de la desertización

El PCP pone un precio a la contaminación y atribuye la responsabilidad  al contaminador. El PCP se basa en un principio fundamental de la eficiencia económica, el de que los precios deberían reflejar todos los costes de producción, y está en armonía con los principio éticos de equidad y responsabilidad.

Se pueden utilizar diversos instrumentos legales para aplicar el PCP y prevenir o regular la contaminación.  Estos instrumentos a menudo se manifiestan en forma de impuestos (frecuentemente denominados impuestos pigouvianos en honor al economista inglés Arthur Pigou, que trabajó en este campo), permisos de contaminación, cupos, normas tecnológicas, etcétera.

Fuente: 50 TEORÍAS ECONÓMICAS SUGERENTES Y DESAFIANTES  (Donald Marron)

LOS DERECHOS DE PROPIEDAD

Ahí va la teoría de  Los derechos de propiedad, que demuestra, entre otras cosas, que es imposible conseguir el equilibrio y la justicia en las relaciones sociales y económicas en el sistema capitalista.

Los derechos de propiedad son los que tienen los seres humanos a usar e intercambiar determinados bienes. Cualquier restricción de la propiedad privada modifica el equilibrio de poder, desplazándolo de los atributos impersonales a los personales y hacia la conducta que aprueben las autoridades políticas “   Armen Alchian.

La santa propiedad privada, patrona del capitalismo

Aunque la propiedad privada es fundamental en el funcionamiento del sistema capitalista, no todo puede ser de propiedad privada. Hay bienes y servicios públicos esenciales, como las carreteras o la defensa nacional, que deben ser proporcionados por el gobierno ya que las empresas privadas serían incapaces de obtener beneficios con ellos. (Aquí el libro [50 teorías económicas sugerentes y desafiantes] se hace eco del pensamiento genuino de Milton Friedman que ha sido desautorizado por la realidad. Después de la invasión de Iraq, las empresas privadas están sacando pingües beneficios, tanto en la construcción de infraestructuras como en la boyanbte industria de la seguridad. Eso sí, a costa del pueblo iraquí y de todos nosotros).

Ejército (Defensa) y Carreteras, concesiones al Estado del pensamiento neoliberal, por lo menos hasta que la empresa privada logre sacar beneficio de estas actividades

Algunos economistas creen que ciertos servicios públicos, como el transporte público o la electricidad, pueden proporcionarse más eficazmente a través de empresas privadas. Otros (economistas) afirman que esto no es así. (Si por eficacia entendemos con más beneficios empresariales, seguro que sí, que privatizando se consigue. Pero si por mejor servicio entendemos la relación calidad-precio, el mantenimiento, etc, seguro que no. Coincido con los economistas que no caen en los planteamientos ideológicos de los chicago boys).

Los derechos de propiedad confieren al propietario autoridad exclusiva sobre un bien, una empresa, un terreno o incluso una creación intelectual. El propietario, tanto si se trata de un individuo como de un gobierno, adquiere el derecho exclusivo a usar el bien, obtener ingresos de él, venderlo o traspasarlo. (También debería comportar una responsabilidad por el mal uso o uso indebido, lo cual nos lleva a examinar la legislación y, probablemente, a cuestionar el sistema democrático, tan laxo y permisivo por necesidad. Así es el capitalismo) Sigue leyendo

DE LA MANO INVISIBLE AL RIESGO MORAL

“No es por la amabilidad del carnicero, del cervecero o del panadero por lo que esperamos obtener nuestra comida, sino por su propio interés personal”. Adam Smith.

Un carnicero no vende carne por altruismo; la corta y trocea para obtener un beneficio. Pero para vender carne necesita estar atento a lo que quieren sus clientes. Por consiguiente, buscando su propio beneficio el carnicero cubre algunas necesidades de la sociedad.

En una economía de mercado, según Adam Smith, la mayoría de las personas actúan de esa misma manera; es decir, cuando las personas pueden elegir libremente qué producir y qué comprar (primera condición), la mano invisible de la competencia guía el intercambio de bienes y servicios de forma que el interés personal conduce al beneficio colectivo.

Es un juego en el que todos salen ganando y un proceso dinámico y autorregulador que se produce y se ajusta de forma automática. Smith se valió de esta teoría para oponerse a la regulación gubernamental y  al proteccionismo en una economía de mercado.

Aunque para que la mano invisible funcione como es debido, en la sociedad ha de haber una legislación de la propiedad adecuada, arraigados códigos legales y morales e intercambio de información (segunda condición).

Parece muy sencillo, pero ¿funciona? No siempre. Incluso Adam Smith reconoció que el interés personal por la creación de riqueza tenía sus límites.

Ciertas cuestiones especialmente peliagudas se plantean a raíz de la existencia de instituciones financieras que pueden percibirse como demasiado grandes como para quebrar y de los problemas de riesgo moral que pueden surgir cuando los gobiernos intervienen en una crisis financiera“   Ben Bernanke.

Yo soy el que corre el riesgo, pero otro es responsable y pagará si yo fracaso. Sigue leyendo

LOS NÚMEROS DE 2011

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un reporte para el año 2011 de este blog.

Aqui es un extracto

El Museo del Louvre tiene 8.5 millones de visitantes por año. Este blog fue visto cerca de 180.000 veces en 2011. Si fuese una exposición en el Museo del Louvre, se precisarían alrededor de 7 días para que toda esa gente la visitase.

Haz click para ver el reporte completo.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Cuando se cumplió la concesión del canal de televisión venezolano RCTV en mayo de 2007, una manifestante de las que se oponían a su desaparición afirmaba ante las cámaras: “Los gobiernos cambian, pero los canales de televisión perduran”.

Esa frase, que anteponía la trascendencia e importancia de una emisora de televisión a la de un gobierno electo, revela la perversión ideológica de considerar que una empresa de comunicación puede acumular y representar más valores y legitimidad que unos representantes elegidos democráticamente.

El desprestigio, muchas veces merecido, de los políticos, desencadena en demasiadas ocasiones que la ciudadanía manifieste su apoyo incondicional, e incluso su reverencia, a otros organismos sin caer en la cuenta de que detrás de ellos hay estructuras de funcionamiento e intereses creados muchísimo más perversos e incontrolados que en las instituciones políticas.

Tan suicida es esperar ante el deterioro de un sistema político un cuartelazo salvador como pensar que unas estructuras informativas incardinadas hasta el cuello en el modelo económico dominante pueden aportar elemento alguno regenerador, alternativo o de evolución social.

El poder de los medios de comunicación se está mostrando tan desconcertadamente grandioso que, de ser el cuarto poder, supuestamente fiscalizador de los otros tres en nombre de la ciudadanía, ha pasado a consolidarse como el de más difícil control democrático.

Si el ingenuo mensaje del poder político es hacernos creer que el mayor de los poderes globales es la opinión pública, habrá que reconocer también que quien logre modelarla se convertirá en la verdadera mano que domine el mundo.

Y en el actual predominio de las tecnologías de la comunicación, lograr el control de un sistema de comunicación global que interprete ante los ciudadanos la realidad conforme a unos determinados intereses puede ser por primera vez en la historia de la humanidad de una viabilidad estremecedora. Sigue leyendo

MUJERES URBANISTAS

La naturaleza espacial del ser humano requiere vincularse a sitios concretos y libremente elegidos en los que transcurre la existencia. Significados por la volutad y vinculados al ser de las cosas, estos lugares instilan su calidez a las relaciones sociales que en ellos acontece. Sin embargo, y aunque resulte absurdo, las sociedades de la presente hora nos han despojado de algo tan intrínsecamente humano como es el derecho a habitar.

El entorno se convierte, de hecho, en un impedimento para la realización personal cuando los residentes carecen de toda implicación en el diseño de sus barriadas y en la construcción de sus viviendas.

Desde la perspectiva del pensamiento libertario, los vecinos deberían apropiarse los inmuebles: sería una forma de institucionalizar un caos saludable. Que los vecinos diseñen el edificio que ocupan implica invertir la jerarquización de la construcción, es decir, que esta se gestione desde abajo.

KROPOTKIN

Pero hay otros dos problemas importantes que, bajo su aparente modernidad, fueron ya discutidos por el viejo Kropotkin: el aislamiento de la familia nuclear, enclaustrada en la vivienda unifamiliar como trasunto de la prisión, y la exclusión de la mujer en todo lo relacionado con el alojamiento, ahogada, como estaba y continúa, en las faenas domésticas.

Estas inquietudes están muy presentes en el discurso comunitario y participativo del movimiento okupa, a través  del que fluyen continuamente acciones que van desde el barrio y hacia el barrio en su reivindicación del espacio público de la vida cotidiana.

Una muestra de todo ello fue ofrecida en el taller “Las mujeres y el barrio de Lavapiés”, que organizaron el Colectivo de Mujeres Urbanistas, la Eskalera karakola y la Red de Lavapiés en el madrileño CSA “El Laboratorio”.  Confluyen, asimismo, en un espacio de contrainformación telemática llamado Nodo50, un servidor de Internet que apronta una asamblea independiente con una oferta de servicios informáticos y comunicativos a grupos de izquierda, desencantados, inconformistas y disidentes. Sigue leyendo

TRASPASA EL MIEDO A LOS BANQUEROS Y AL PODER POLÍTICO Y FINANCIERO

En Publico, diario español, publican una entrevista con el historiador Josep Fontana, experto en el siglo XIX y sorprendido por el acontecer actual. La firma PEIO H. RIAÑO y me resulta interesante. De ella entresaco lo que sigue:

Reconoce que la crisis de 2008 abrió los ojos a muchos, porque entendieron que “era un fenómeno de una dimensión mucho mayor”. Por eso añade que leer varios periódicos al día es necesario para entender el mundo que vives.

JOSEP FONTANA

“¿Cómo vas a entender el siglo XIX si no entiendes el mundo actual?”. “Desde los años setenta hemos vivido una involución, que rompió con la evolución iniciada con la crisis de los treinta”, dice. “Buena parte de las concesiones sociales se lograron por el miedo de los grupos dominantes a que un descontento popular masivo provocara una amenaza revolucionaria que derribase el sistema”, describe Fontana.

“A partir de los años setenta, los ricos pierden el miedo. Y hoy, ¿a qué revolución van a temer los banqueros? Han perdido el miedo, y desencadenan el empobrecimiento global y el enriquecimiento de su grupo. Porque es una crisis desigual, que afecta sólo a los más pobres”, cuenta. Para demostrarlo señala a los beneficios alcanzados por grupos como Citigroup o el conglomerado de lujo LVMH (Louis Vuitton y Moët Hennessy).

“Las clases dominantes han vivido siempre con fantasmas: los jacobinos, los carbonarios, los masones, los anarquistas, los comunistas. Temían unas fuerzas oscuras que medraban para un día cambiar el mundo y quitarles todo. Eran amenazas fantasmales, pero los miedos eran reales”, explica.

Con esos miedos los trabajadores obtenían de los gobiernos concesiones, y las clases dominantes mantener el orden social. El primero en introducir medidas de seguros sociales en Europa fue, justamente, Bismarck, con el objetivo de calmar los ánimos.

Así que, para el profesor, el factor que desencadena la fase crítica, que atraviesa en estos momentos el Estado del bienestar, es la pérdida del miedo de las clases dominantes a una revuelta popular. Hasta los setenta se vivió el impulso que “permitió el reparto equitativo de sus frutos y un cierto avance de libertades”. “El modelo construido en Europa como fruto de siglo y medio de luchas sociales era destruido. Ni siquiera el fascismo logró lo que ha conseguido el capitalismo”, sentencia.

La prueba está en que “hay un momento en que la amenaza de una revolución subversiva del comunismo ya no existe y los poderosos entienden que ya no tienen amenazas”. Esas intimidaciones, para Fontana, han permitido transformar la sociedad europea desde la Revolución Francesa hasta los años setenta del siglo XX. Justamente, una de las ideas claves de la obra de una ambición inédita en la historiografía española es la creación del aparato económico de organizaciones empresariales que se aúnan para plantarle cara a la agitación. Sigue leyendo

ALTRUISMO Y SOCIEDAD

Fue uno de los primeros sociólogos, Auguste Comte, quien en  1851 acuñó la palabra altruismo, para contrastar su significado con el de egoísmo, que orienta en tan gran medida el comportamiento humano. Este concepto, que ha pasado al vocabulario contemporáneo de la biología, de la psicología y, naturalmente, de la propia sociología, se ha extendido también al lenguaje corriente.

El comportamiento altruista -en el que predomina la ayuda a otros seres humanos sobre los intereses propios, y ello con frecuencia en detrimento de éstos, es decir, con sacrificio- se da con mayor frecuencia en el marco de la comunidad.

Comportamiento Altruista

El cuidado de las crías en los animales encuentra paralelo en la entrega y solicitud de los padres hacia sus hijos entre los humanos, lo cual se extiende al comportamiento entre amigos, camaradas, miembros de una misma colectividad, y halla ecos, muy intensos a veces, en la solidaridad hacia compatriotas, especialmente en momentos críticos en los que se impone la necesidad de expresarla con vehemencia para la supervivencia de la colectividad.

No es fácil detectar fehacientemente el altruismo, dada la fueza del egoísmo que normalmente guía nuestras orientaciones, puesto que la protección y ayuda a nuestros congéneres más próximos pueden también entenderse como modos más refinados de egoísmo. (El altruismo sería, en tales casos, egoísmo inteligente).

Dificultades conceptuales aparte, es cierto que la conducta altruista -fraterna, solícita, caritativa, sacrificada- se da con normalidad, y se espera con más frecuencia, en condiciones comunitarias. También se produce por extensión a otros ámbitos, cuando la solidaridad alcanza, por mor de cierta moral universalista -que en algunos casos puede tener raíces religiosas, como en la caridad cristiana o la compasión budista, virtudes inculcadas en procesos de socialización propios de ciertas culturas -, más allá de los de la propia comunidad.

El ideal de amar al prójimo como a uno mismo, de extremadamente arduo cumplimiento, responde a una moral universalista, en la que la comunidad se extiende a la humanidad o la raza humana, y en la que el “otro” o el extraño o forastero es sentido como un prójimo definido como hermano. El cumplimiento, o no, de tal imperativo, es otra cuestión.

El moderno Estado asistencial o de bienestar  representa la incorporación a los gobiernos y a ciertos movimientos sociales y partidos políticos de los valores del altruismo: la función pública del poder entraña para ellos, entre otras tareas, la de redistribuir la riqueza, hacese cargo de la sanidad para todos y asegurar a toda la ciudadanía el goce de un mínimo nivel de vida, a través de pensiones, subsidios y servicios públicos de toda suerte. Sigue leyendo

LAS CLASES SOCIALES Y LA CONCIENCIA DE CLASE

Las clases sociales pueden medirse según unos índices objetivos que indican su nivel de ingresos, su volumen de gastos, su consumo de bienes culturales, su conducta electoral  y hasta sus actitudes morales.

No obstante, frente a su condición objetiva -su situación física y económica dentro de la estructura social- existe una conciencia colectiva, la percepción que los miembros tienen de su propia clase y de las demás. Esta conciencia colectiva de sí misma es más o menos intensa según los casos. Cuando es bastante fuerte puede llamarse “conciencia de clase”, en el sentido que Karl Marx atribuyó a esta expresión.

Conciencia de Clase

Según él, la conciencia de clase es la transformación de los intereses objetivos de las clases en intereses subjetivos. En tal caso los fines de la acción de una clase social quedan formulados explícitamente por parte de sus miembros. En realidad, dice Marx, no existe una clase completa si no tiene una clara conciencia de su situación y una voluntad colectiva de conseguir sus objetivos. En virtud de la conciencia de clase, las clases dejan de ser “clases en sí” para llegar a ser “clases para sí”.

La conciencia de clase así entendida es un elemento fundamental de la lucha de clases, afirma este autor. Toda clase dirigente posee, por definición, una fuerte conciencia de clase: sabe cuáles son los intereses a los que sirve.

Clase Dirigente

Las otras clases pueden poseerla o no. Un sindicato representativo, verbigracia, es una herramienta de la clase obrera, o de la clase media, o del agrupamiento social que represente o controle. Este sindicato podrá tener una política revolucionaria (como en los Frentes Populares de la década de 1930, en Europa) o conservadora (como en el caso de los sindicatos norteamericanos), pero en todo caso representa los intereses de ciertos estratos a los que representa, a los que se superponen a menudo los de los sindicalistas mismos.

La conciencia de clase tiene también su aspecto individual, el cual es secundario al fenómeno aquí tratado, y que tiene un sentido muy diverso. Este tipo de conciencia actúa sobre las motivaciones de los individuos aislados.

Ése es el caso de quien quiere subir en la escala social sin ponerla en entredicho, aceptando sus normas; para ello debe comenzar por tener conciencia de que su clase es baja y no querer identificarse con ella, sino con otra superior, que actúa como grupo positivo o de referencia. Sigue leyendo

CLASES SOCIALES Y MOVILIDAD SOCIAL

Dinámica de las clases: movilidad, élites y conflicto.

Dícese que hay movilidad social horizontal  cuando un individuo cambia de lugar en la estructura social sin cambiar de clase; ése es el caso del obrero que cambia de fábrica, o hasta de ocupación, sin ganar ni perder prestigio o ingresos.

Se llama vertical  cuando el cambio de posición entraña cambio en el estatus; este cambio puede ocurrir dentro de una misma clase o  bien entrañar un paso a otra clase. Según ello, la movilidad puede ser ascendente o descendente.

El volumen de la movilidad varía según las sociedades, y también dentro de cada sector de ellas. Por lo general las sociedades de estructura clasista premoderna tienen un volumen de movilidad mucho más bajo que el de una sociedad industrializada, en la que el mercado de trabajo y la competición relativamente abierta por las ocupaciones impone traslados geográficos, así como promociones regulares.

Mas ello no significa que las sociedades tradicionales estén al abrigo de la movilidad: sociedades europeas de apariencia poco móvil, como puedan haber sido Sicilia o Andalucía en tiempos recientes, al ser fuentes de intensa emigración, producían movilidad social de todo tipo, aunque a veces ésta cumpliera en los países de asentamiento de los emigrantes.

Lo mismo ocurre con la emigración de los africanos hacia Europa, en pleno siglo XXI. Tal vez se ganen mejor el sustento, pero frecuentemente siguen perteneciendo a las clases subordinadas.

Las causas de la movilidad son de índole muy diversa, pues no dependen solamente de la estructura económica de una sociedad dada, sino también de sus valores. En ciertas culturas, como las de origen calvinista o la judía, los niños son socializados según principios individualistas de autosuperación constante y de valoración del trabajo como una ética buena en sí misma, que permite subir y “abrirse camino en la vida”. Sigue leyendo