SALUD Y MEDICINA



La salud no es simplemente no padecer una enfermedad: es tener la capacidad de desarrollar todas nuestras aptitudes e inquietudes físicas, psíquicas, sociales y espirituales con plenitud y en armonía con el entorno.
La medicina convencional describe la enfermedad como un conjunto de síntomas e intenta eliminar dichos síntomas. Así, ante cualquier infección, se valoran de forma predominante las causas externas o inmediatas desencadenantes de la enfermedad: bacterias o virus.

Bacteria

Para las medicinas no convencionales la enfermedad se produce cuando se altera el ecosistema interno (equilibrio entre entradas y salidas del organismo), o el ecosistema externo con el que se relaciona el individuo. Los elementos determinantes en este proceso son fundamentalmente tres:
. -factores medioambiantales: contaminación, vivienda, trabajo.
.-factores sociales: familiares, educacionales, laborales, situación socio-política.
.-factores individuales:higiene (limpieza, vestuario, calzado…), alimentación, hábitos tóxicos (tabaco, alcohol…), actividad física, ocio. Sigue leyendo

EL MATRIMONIO INDISOLUBLE Y EL AMOR, ¿SON COMPATIBLES?


Si es cierto que el amor no dura para siempre, el matrimonio indisoluble y el amor no son compatibles. Si el amor se acaba y el matrimonio no, tendremos uniones, convivencias, sin amor. Sin embargo, ¿puede durar para siempre el amor?

El amor consiste en compartir a satisfacción mutua las vivencias del otro y en vivir la experiencia de éste sin límite de tiempo prefijado. Aprovecharse del afecto para manipular, abusar o atrapar a otra persona, para causar sentimientos de culpa, inspirar compasión, ajustar cuentas, provocar dependencia o expresar la propia necesidad de dependencia o anexarse a otra persona, no es amar.

El control, la manipulación, el pretender que el otro sea como tú quieres sin dejarle espacio, no es amar.

Casi todos los que hablan a veces del amor en su sentido convencional (que consiste en coger a una persona y forzarla a que cumpla con unas expectativas ajenas a sí misma) son neuróticos incapaces de amar a nadie excepto a sí mismos, igual que todos los letárgicos que esperan que el amor suprima toda expectativa propia. El amor auténtico se produce entre quienes se respetan mutuamente, tanto si dura toda la vida como sólo un rato.

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EL UTILITARISMO Y LA “SOCIEDAD DEL BIENESTAR”


El utilitarismo, sistema ético inventado en Inglaterra a fines del siglo XVIII, considera también el placer como el único bien intrínseco. Pero ahora no se trata del egoísta placer individual, sino que el objetivo moral consiste en la promoción del mayor placer posible para el mayor número posible de seres humanos.

El Jardín de las delicias

El obstáculo psíquico que sigue dificultando su aceptación procede, principalmente, de la tradicional devaluación del término “placer”. Ahora bien, si sustituimos, como hoy todos hacemos en el lenguaje ordinario, “placer” y “felicidad” por bienestar, ingresamos en el ámbito de la ética realmente practicada y vivida en nuestro tiempo, que, al menos en el mundo occidental, no es otra sino la de la “sociedad del bienestar”. Sigue leyendo

LOS PROBLEMAS DE LA MORAL: DETERMINISMO, AMORALISMO Y RELATIVISMO


 

A primera vista parece que el determinismo elimina el problema moral. Sin embargo, no es así. Por de pronto el determinismo, aunque fuesecierto, es una explicación de nuestra conducta, una especie de “psicoanálisis” en el sentido del desenmascaramiento de una ilusión, perfectamente compatible con nuestra conciencia y vivencia de libertad. Por tanto, aunque ser buenos o malos resultase, vistas las cosas desde una omnisciencia extrínseca, algo totalmente independiente de nuestra voluntad, la moralidad subsistiría como la lucha -inútil- por hacer lo que nos dicta nuestra conciencia. El punto de vista de Kant -causalidad psicológica y libertad moral- podría ser tenido en cuenta aquí.

El determinismo

Mas, por otra parte, el determinismo, aun aceptado, ¿es incompatible con la moral? ¿Qué afirma, en realidad, el determinismo? El determinismo, que (lo mismo que el indeterminismo) es una hipótesis psicológico-metafísica y, por tanto, problemática, no afirma de ningún modo que nuestros actos, nuestra conducta sean determinados por causas extrínsecas, totalmente ajenas a nuestra voluntad (eso sería fatalismo, concepción completamente desprovista de fundamento científico). Al contrario, lo que los deterministas sostienen es que (con las restricciones comunes al indeterminismo: circunstancias o situación, voluntad de los otros, etc.) yo mismo me determino, es decir, hago lo que quiero.

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REFLEXIÓN SOBRE LA AUTORIDAD DE LOS PADRES EN LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS


Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres (PITÁGORAS).

En las últimas décadas, intentando encontrar una forma más adecuada de educar, se ha pasado del “ordeno y mando” a negociarlo todo. Caemos en una especie de diálogo entre “desiguales” que, en una errónea pretensión de aparente correspondencia, termina por consentir en todo lo que el niño reclama. Hay un continuo entre la amenaza autoritaria (“como vengas un minuto después de las doce te vas a enterar”) y la tolerancia permisiva (“…pero ven pronto ¿vale?”).

¿Tolerancia Permisiva?

Los padres intentan evitar el conflicto cediendo. Abdican de su autoridad en un exceso de permisividad que a veces resulta alarmante. Se consiente demasiado para “no traumatizar”, para evitar “males mayores”, para acabar cuanto antes la discusión.

Hoy en día se está poniendo mucho énfasis en el tema de la autoridad a la hora de educar a los hijos. Es sin duda, un tema de especial preocupación.
Muchos padres podrían confundir tantos mensajes sobre la necesaria autoridad con la aplicación de castigos, asociado a frases del tipo. “Se va a llevar su merecido”, “él se lo ha buscado”, “así aprenderá a respetarme”. Tal vez logren con esa actitud una aparente obediencia y sumisión pero, en no pocos casos, la relación con el hijo puede verse teñida de miedo, desconfianza o recelo.

¿Autoridad o Autoritarismo?

Es necesario precisar que al hablar de autoridad en la educación no estamos refiriéndonos a ella como sinónimo de dominio, superioridad, fuerza, jerarquía o prepotencia. En realidad estamos haciendo alusión a un verdadero poder de influencia positiva sobre el hijo.

El concepto de autoridad puede ser entendido de diferentes formas. Autoridad implica el poder y el derecho tanto de mandar como de hacerse obedecer. Cuando una persona ejerce el poder se coloca en una posición de superioridad sobre otra que queda subordinada a los dictados de aquélla.

La autoridad se gana, no se impone

Se puede entender también que tener autoridad es tener criterio. En este sentido hablamos de autoridad para referirnos a aquella persona que domina un determinado ámbito de competencia y conocimiento, y a la que se le reconoce dicho dominio. Cuando decimos de alguien que se le reconoce en la materia, la estamos reconociendo como una persona versada, capacitada, experta, preparada, entendida y competente en la misma. Sigue leyendo

EL ARTE DE LA MASTURBACIÓN FEMENINA


Hoy toca un clásico: EL PLACER DE AMAR (ALEX COMFORT).

Actualmente éste es un acto más importante para la mujer que para el hombre desde el punto de vista instructivo, porque son bastantes las jovencitas que no lo inician espontáneamente. Casi universalmente los hombres se masturban desde la más temprana adolescencia, bien por placer bien para desensibilizarse y evitar en el coito subsiguiente una reacción excesivamente rápida. La segunda función de la masturbación tiene que aprenderse, pero la primera no.

A las mujeres que no pueden llegar al clímax o que son frígidas en el acto sexual hay que enseñarlas casi siempre a producirse el orgasmo ellas mismas. Así pues, mientras que a los chicos basta con decirles que disfruten de la masturbación sin sentir culpa, a las adolescentes deberá fomentárseles activamente la exploración de su propio cuerpo. Sigue leyendo

LA MEMORIA, LA PUBLICIDAD Y LA IDENTIDAD



Íntimamente relacionada con la actitud está la memoria, puesto que nuestro sentido de identidad depende en gran medida de la memoria. La memoria se ha descrito de muchas formas: como una tela de araña, como una cebolla, como un almacén, como un arroyo. Uno de los hallazgos más recientes es que podemos recordar ciertos momentos de nuestra vida mejor que otros.

El período comprendido entre los quince y los veinticinco años se recuerda con mayor detalle y con mayor precisión que otros períodos. El motivo parece ser que se trata de una etapa en la que la mayoría de nosotros nos interesamos sobre quiénes somos y comenzamos a tomar decisiones críticas: sobre lo que vamos a hacer, sobre nuestras relaciones, sobre cómo queremos que se nos reconozca.

Nuestro sentido de identidad depende, por tanto, en gran medida de la memoria. Por ello, no es extraño que recordemos tan bien la época en que nuestra identidad se estaba formando.

Durante los últimos cien años la psicología se ha centrado en estudiar la memoria en busca de estímulos como las palabras, los números o las imágenes.

Las proteínas del cerebro son sustituidas continuamente. El cerebro está siendo destruido y construido constantemente. Pero los recuerdos siguen ahí. Y ése es el mayor misterio de la memoria. De hecho, es el mayor misterio de toda la biología y la psicología.

La memoria va menguando de la infancia en adelante; es decir, tiene un funcionamiento extraño, confuso. Lo que se pierde es la coherencia entre los hechos tal y como sucedieron y los conocimientos actuales.

Cerebro aquejado de alzheimer

Nuestros hábitos, la forma en que vivimos nuestra identidad personal y nuestra adaptación al entorno dependen esencialmente de la capacidad de relacionar el pasado con el presente que se manifiesta en el recuerdo. Es decir, en la retención de lo adquirido -memoria- y en la posibilidad de poder recordarlo.

Más que un solo almacén donde aparentemente se guardan los recuerdos, existen sistemas de memoria que se basan en distintas estructuras cerebrales. Los psicólogos distinguen tres tipos de memoria:

MEMORIA INMEDIATA O ULTRACORTA.- Es una excitación electroquímica de células cerebrales provocada por percepciones que se desvanecen al cabo de 10 o 20 segundos. Su capacidad de almacenaje se calcula en siete ítems o unidades informativas simples, como pueden ser habitualmente números, letras, signos, etc.

MEMORIA A CORTO PLAZO.- Es la persistencia de una actividad nerviosa desencadenada por sonidos, imágenes o pensamientos. Se conoce como un tipo de memoria dinámica porque se mantiene mientras la actividad nerviosa está presente.

Sus rasgos dinámicos se pueden explicar comparándolos a los riachuelos que se forman a consecuencia de una lluvia copiosa que descienden por las laderas de una colina. Cuando la lluvia se detiene el riachuelo acaba por desaparecer.

MEMORIA A LARGO PLAZO.- Es la huella permanente, no dinámica sino estructural. La capacidad de retención y la posibilidad del recuerdo pueden prolongarse horas, días, años, decenios o permanecer en nuestra memoria para siempre.

El hecho de que la adquisición retenida se actualice o no en forma de recuerdos depende sobre todo de la presencia de claves apropiadas. En consecuencia, una vez transferida una información a la memoria a largo plazo, su recuperación puede hacerse muy difícil si fallan las claves.

La implicación que estos mecanismos tienen en la recepción y reteción del mensaje publicitario es obvia. De aquí el papel decisivo que las claves textuales, visuales o sonoras de un mensaje publicitario desempeñan en la retención y, consecuentemente, en la eficacia de la comunicación creativa.

La mayoría de los recuerdos conscientes son sobre palabras. Porque, aunque los recuerdos no están hechos de palabras, sí se expresan con ellas. Tal vez esta dependencia del lenguaje signifique una debilidad que, a su vez, provoca que nuestra capacidad de recuerdo esté indisolublemente unida a la incapacidad que ocasiona el olvido.

Recordar y olvidar se consideran las dos caras de un mismo proceso. Un proceso activo que conocemos como la experiencia humana de los recuerdos.
El que pierde la memoria, pierde parte de sí mismo…

Fuente: CREATIVIDAD Y COMUNICACIÓN PERSUASIVA (José M. Ricarte).

 

FIDELIDAD E INFIDELIDAD, SATISFACCIÓN E INSATISFACCIÓN, EXCLUSIVIDAD Y PROMISCUIDAD


De entre todos los posibles engaños y fraudes amorosos, la infidelidad no es necesariamente el peor, pero sí el que más nos preocupa. Los estudios indican que la fidelidad (aunque no se aclara si la propia o la del otro) es considerada un pilar definitivo en la relación.

Una abrumadora mayoría de personas encuestadas así lo manifiesta: un 70 por ciento considera fundamental la fidelidad en la pareja, un 20 por ciento la valora como importante y sólo un 5 por ciento manifiesta no importarle mucho.

Podría decirse que la infidelidad es, sobre todo, una conducta desleal, pero esta definición resulta demasiado genérica. En realidad, cada cual entiende la infidelidad a su manera, aunque para casi todo el mundo interviene el sexo, mientras no está tan claro que se tome en cuenta el amor.

Ambas cosas, sexo y amor, suelen formar parte del compromiso mutuo, pero no es sencillo saber cuál es el principal factor de la infidelidad. ¿Se es infiel a la pareja queriendo a otra persona sin que medie contacto sexual con ella? ¿Se es infiel viviendo una aventura esporádica con alguien a quien no se vuelve a ver? ¿Cuándo atraviesa una relación física o espiritual la barrera de la fidelidad? ¿Qué acto implica indifelidad: un beso, una fantasía sexual o acaso simplemente sentirse bien trabajando junto a otro? Si renunciar a otra relación es, según dicen los expertos, biológicamente poco natural, ¿será “natural” entonces ser infiel de vez en cuando?.

Existen diferentes sistemas de amar, distintos ciclos amorosos, como dice el investigador italiano Francesco Alberoni. Una misma persona puede experimentar varios de esos ciclos a lo largo de su vida.

En un extremo está la conservación de un único amor, algo tan deseable como difícil de mantener; en el extremo opuesto se sitúa la promiscuidad absoluta, probablemente más fácil de mantener pero desgastadora a la larga.

Los antropólogos relatan costumbres de ciertas sociedades que conviven pacíficamente practicando la promiscuidad sexual. También en nuestra sociedad occidental algunas parejas establecen un pacto de tolerancia mutua con respecto al sexo con terceros, aunque no es lo habitual.

La promiscuidad, aceptada como forma de entendimiento libre entre los dos miembros de una pareja, funciona bien sólo excepcionalmente. Lo común es que uno de los dos la desee y la proponga, y el otro la acepte con menor entusiasmo. Pues bien, incluso en este tipo de parejas se dan a veces conflictos por infidelidad o por lo que para ellos constituye un acto de infidelidad.

Promiscuidad

En realidad la infidelidad no es necesariamente la cara opuesta de la fidelidad. Tampoco ser fiel es simplemente no ser infiel. La fidelidad es una cualidad de las relaciones humanas que se basa en la lealtad, la honestidad, la veracidad y la actitud de desinterés.

Algo similar se da en otros compromisos morales, en los negocios y desde luego en la amistad. Pero si uno puede tener más de un amigo y ser fiel a todos ellos, parece que la fidelidad amorosa, tal como se suele entender, subordina la lealtad y los otros componentes y da prioridad a un único protagonista: la exclusividad.

No es bueno identificar la fidelidad con la exclusividad sexual, ni tampoco equiparar la infidelidad siempre al adulterio. La relación entre dos no es mejor ni más segura si se preserva únicamente el derecho de propiedad sexual mientras se ignoran otros aspectos más profundos.

No es bueno contentarse con una fidelidad que responda a una actitud servil y a un sentimiento de subordinación incondicional hacia el otro. Pero, dicho esto, si existe pacto de fidelidad entre dos, no se puede quitar gravedad a un acto infiel y considerarlo como algo que sucede y se olvida sin más ni más.

La infidelidad no es algo simple, pero tampoco algo digno de aplauso. A menudo la conducta infiel esconde en quien la protagoniza una notable incapacidad de pensar en el otro, una excesiva reivindicación del yo y, frecuentemente también, una prioridad del hedonismo sobre el compromiso, sin reparar en el daño que se provoca.

Los hombres y las mujeres presentan importantes diferencias de opinión y de conducta sobre el sexo y el afecto. Por ejemplo, dos tercios de las mujeres declaran no ser partidarias del sexo sin amor, mientras que dos tercios de los hombres declaran lo contrario. Además, las encuestas constatan con pequeñas diferencias que, en la práctica, los hombres son claramente más infieles que las mujeres. Las explicaciones de este fenómeno diferenciador pueden ser sociales y biológicas.

Tradicionalmente, la sociedad ha sido y sigue siendo permisiva con la promiscuidad masculina e incluso la ve con buenos ojos. Los hombres han presumido de sus conquistas y eso se ha considerado un signo de masculinidad. Las mujeres, en cambio no han gozado de tanta tolerancia y, muy por el contrario, su promiscuidad sexual ha sido motivo de vergüenza y oprobio social.

La reacción ante la infidelidad es distinta entre hombres y mujeres. Ellas parecen más dispuestas a tolerar una aventura, si es esporádica, y en cambio sufren si creen que su pareja se está enamorando de otra mujer, aunque no haya sexo de por medio. Los hombres, por su parte, parecen preocuparse menos por los sentimientos de su mujer hacia otro hombre, pero si irritan si la imaginan en brazos de otro.

Termino este artículo hablando de las principales causas de la infidelidad. La más evidente es la aparición de otra persona, de otro amor, pero hay otras: La insastisfacción vital de quien no está a gusto consigo mismo y ve como surge dentro de sí un deseo de alejamiento y ruptura con su mundo y también con su pareja.

O la búsqueda de cambio, una causa menos dramática, que afecta a ciertas personas no necesariamente insatisfechas con su vida afectiva, ni enamoradas de otro, pero a las que les atrae lo nuevo. En fin, existen razones intrínsecas a la propia persona y razones ajenas, procedentes del exterior.

Fuente: AMOR PURO Y DURO. (Pilar Varela).