POR LA REFORMA ORTOGRÁFICA.


El texto que ofreceré a continuación está sacado del libro TEORÍA DE LA ESCRITURA, de Jesús Mosterín.

Si queremos comunicarnos por escrito unos con otros, si queremos leer y escribir, hemos de aceptar todos el someternos a una normativa común, a una ortografía. Cualquier ortografía, por mala que sea, es preferible a la ausencia de norma común, pues la comunidad del código es una condición imprescindible de la comunicación.

Pero el que necesitemos una ortografía no significa que la actualmete vigente sea la única posible, ni la mejor.
La mejor escritura es la escritura alfabética perfecta, es decir, la que se ajusta al principio fonémico.

Es la más fácil de aprender y de usar, la más económica y eficaz. Pero el principio fonémico se ve limitado por las restricciones transdialectal, semántica y morfémica. Pasa lo mismo que con una carretera que deba unir dos ciudades. Lo mejor, en principio, (lo más eficaz y económico) es que las una en línea recta. Pero si entre medio hay algún desnivel, pendiente u obstáculo natural, puede ser preferible bordearlo.

También vale la pena apartarse del trazado recto para salvar algún árbol centenario o algún monumento de interés. Lo que sería absurdo es que la carretera describiese curvas peligrosas y cerradas en medio de la llanura y en ausencia de obstáculos que bordear o de monumentos que salvar; si eso ocurriese, habría que reformar el trazado de la carretera, para ahorrar tiempo, esfuerzo y gasolina, sin perder nada a cambio. Lo mismo ocurre con la ortografía. Sigue leyendo