EL ARTE DE LA MASTURBACIÓN FEMENINA

Hoy toca un clásico: EL PLACER DE AMAR (ALEX COMFORT).

Actualmente éste es un acto más importante para la mujer que para el hombre desde el punto de vista instructivo, porque son bastantes las jovencitas que no lo inician espontáneamente. Casi universalmente los hombres se masturban desde la más temprana adolescencia, bien por placer bien para desensibilizarse y evitar en el coito subsiguiente una reacción excesivamente rápida. La segunda función de la masturbación tiene que aprenderse, pero la primera no.

A las mujeres que no pueden llegar al clímax o que son frígidas en el acto sexual hay que enseñarlas casi siempre a producirse el orgasmo ellas mismas. Así pues, mientras que a los chicos basta con decirles que disfruten de la masturbación sin sentir culpa, a las adolescentes deberá fomentárseles activamente la exploración de su propio cuerpo. La idea de que el cuerpo virginal es un primoroso secreto de amor que sólo debería develarlo un prometido idealizado se derrumba ante la certidumbre de que la mayor parte de los hombres con que se encuentren serán inexpertos, estarán poseídos de angustia y serán muy poco idealizables. Si ignoran su propia sensibilidad, estas chicas tampoco podrán decirle al hombre cómo quieren que las estimule.

Masturbación femenina

La idea de que con este modo de aprendizaje corran riesgo de quedarse enclavadas en una reacción placentera no relacional no pasa del prejuicio. Las personas tímidas y angustiadas de cualquier sexo pueden enviciarse con la masturbación porque no obliga a mantener una relación ni profunda ni superficial con nadie, pero el enviciamiento será a consecuencia del retraimiento original.

La respuesta que hay que dar a la madre que haya sorprendido a su hija masturbándose es que se alegre de que lo haya aprendido. Confiemos en que, si está preocupada a causa de viejas supersticiones, no le haya dicho nada, ni la haya ofendido. Debería explicarle que la masturbación le será útil toda la vida, ya que es una práctica para el acto de amor de la edad adulta y el único modo de conocer las propias reacciones; tendría que ponerla en guardia contra los desequilibrados que andan diciendo que la masturbación es perjudicial y pecaminosa.

En cambio, no aconsejamos darle un “vibrador”, porque tiende a adormecer la sensibilidad con el uso prolongado y es más útil para las personas que ya tienen una vida sexual activa. A las chicas que no se masturben hay que enseñarlas a hacerlo, aunque la formación paterna en este punto es muy probable que sea inoportuna y se interprete como una intromisión; es mejor idea educarlas con libros o que reciban instrucción en grupo, como parte de la educación sexual.

Las parejas de amantes no sólo deben masturbarse mutuamente, sino también mirarse uno al otro durante su masturbación, como placer y como medio de instrucción también. Pocas mujeres responden bien al tipo de introducción digital que los hombres suelen intentar con la idea de estimularlas para hacer el amor. Si el hombre presencia las actividades autoeróticas de la mujer, cambiará su técnica y podrá producir sensaciones nuevas.

Una de las cosas más provechosas que puede hacer una persona adulta que tenga experiencia sexual es renovar su concepto de la masturbación. Cuando somos muchachos y principiantes no tenemos la experiencia necesaria para establecer criterios al respecto y casi todos nos quedamos con la técnica que aprendimos entonces y que utilizamos ocasionalmente. Pero como adultos podemos repasar el asunto, pues es una cosa placentera y aceptable y contamos ya con un sitio íntimo donde poder hacerlo sin temor a ser interrumpidos.

Quien no se haya visto nunca masturbándose hará bien en mirarse al espejo, sin ropa y en la postura más cómoda posible. Los hombres deben explorar a conciencia nuevas formas: con la izquierda, quien normalmente lo haga con la derecha (¡qué sorpresa esta simple diferencia!), moviendo el prepucio quien normalmente lo retraiga y viceversa, y el que esté circuncidado poniéndose aceite en el glande y frotándose sólo esta parte.

Las mujeres deberán ensayar asimismo lo que no hagan normalmente; las que usen toda la mano probarán con un solo dedo en el clítoris y al revés. El objeto es pasar un buen rato, al tiempo que se adquiere mejor conocimiento de las acciones de que somos capaces.

Tómese nota si alguna parte del cuerpo pareciese exigir atención. Si surgiese alguna fantasía, hay que fijarse en ella. A continuación, háganse las mismas cosas en presencia del amante. Él o ella también aprenderá cosas nuevas.

6 pensamientos en “EL ARTE DE LA MASTURBACIÓN FEMENINA

  1. mira lo unico que yo pienso
    que hacer eso es una estupide es algo friioo es mejor un pene
    lo sentis mucho mejor

  2. En el otro extremo, la relajación muscular total es un elemento sexual para ambos sexos y no contiene ningún simbolismo alarmante para el hombre, porque es una manifestación de no agresión total. Al mismo tiempo, por este medio pueden producirse orgasmos “generalizados” en el hombre que sepa cómo, aunque menos frecuentemente que por medio de la tensión, porque no hay un esfuerzo positivo ni se refuerza artificialmente. Los masajes bien dados pueden inducir este tipo de orgasmo. Es digno de tenerse en cuenta que los contactos sexuales que siguen a masajes prolongados son intensos pero a menudo, para el observador, más bien inactivos si se ejecutan correctamente. Incluso la manipulación del pene o del clítoris se queda en masaje sin llegar a la masturbación, puesto que la clave muscular es más baja: aunque las sensaciones sean tan intensas, son diferentes y, con buena preparación, más generalizadas. Para el hombre, esta sensación está mucho más cerca a la de la mujer y debería experimentarla si pudiera. (Es posible que el orgasmo del hombre no sea tan generalizado como el orgasmo de la mujer no sólo porque el varón se concentre en el pene, sino también porque dedique especial atención a los músculos).

  3. Así se explicaría porqué la violencia es “emocionante”, asociación ésta poco favorecedora para la especie humana. Otro efecto de la ecuación ejercicio-agresión pudiera ser el aprovechamiento de la energía sexual a favor del comportamiento civilizado. En nuestra cultura estamos más o menos obligados a reprimir los movimientos que expresan hostilidad hacia el prójimo (políticos desleales, automovilistas, compañeros de trabajo), al mismo tiempo que carecemos de oportunidades para realizar actividades agresivas no hostiles, como la caza, la carrera y el levantamiento de piedras. Los monos superiores hacen movimientos intensos y lanzan objetos para expresar su frustracción, pero si hiciésemos lo mismo se reirían de nosotros.
    Por tanto, aunque la ecuación músculo-ira sea fuente de dificultades, especialmente cuando se combina con las angustias mutuas acerca de cuál sexo es el más fuerte, el aprendizaje del lenguaje sexual de los músculos es un recurso que puede reforzarse enormemente por la intensidad del clímax que proporciona. Algunos psiquiatras que relacionan la actividad física violenta con el sadismo encubierto confunden la actividad con la hostilidad. El auténtico sadismo, esto es, la autoafirmación por medio de la producción de una daño o humillación a otro, es casi seguramente una desviación de esa asociación normal.

  4. No está claro por qué erotizamos la contacción muscular intensa en el orgasmo, ni tampoco por qué la relacionamos entonces con la agresividad, aunque podría tener algo que ver con las experiencias sensuales infantiles y con la frustración resultante a una edad en que la musculatura no está bien coordinada y todos los demás son más fuertes que uno. Podría ser que esta reminiscencia aflore con preferencia en el macho debido a su mayor musculatura y a su sistema hormonal especialmente didicado a conservarla. Sería interesante averiguar si los atletas que toman píldoras anabólicas para desarrollar los músculos experimentan la misma reacción.
    A nivel práctico, algunos se las arreglan para expresar esta sensibilidad plenamente, adoptando en el coito distintas posturas que les dan las máximas facilidades musculares. Otras actividades extracoitales, como los deportes o las luchas reales, pueden iniciar la excitación sexual, y esto es muy común en ambos sexos, con la simple observación, sin participación. Los espectadores suelen repetir mentalmente los movimientos que ven, de modo que es posible que al menos parte de la excitación proviniera en realidad de movimientos abortados o no conscientes, aunque es cierto que contribuye el elemento de la comunicación no verbal y el simbolismo.

  5. Los aspectos biológicos implicados son interesantes. El macho está programado para copular con gran despliegue de fuerza muscular y tiene que hacerlo de este modo para lograr un orgasmo en el que todo su cuerpo sea partícipe. Incluso tratándose de amantes poco vigorosos, el asalto amoroso tiene la apariencia de una agresión violenta. En esto parece sustentarse la opinión de los sociólogos evolucionistas de que el macho está programado para la lucha porque en su origen tenía que cazar y dominar a la hembra, lo que favorecía la supervivencia de los más aptos. La explicación es demasiado clara, pero sólo explica la angustia humana, no la conducta de los primates. Ningún mono reduce por la fuerza a la hembra, que sabe morder muy bien y amenazar tanto como él y que además suele ser la seductora. La violación es un invento enteramente humano.

  6. En el orgasmo se produce una contracción muscular de todo el cuerpo, especialmente en el macho, y hay quienes experimentan una especie de convulsión. Esta participación de toda la musculatura en la ayaculación es lo que más acerca al hombre al tipo de sensación global tan distinta que experimenta la mujer con todo el cuerpo cuando tiene el orgasmo. Dicha sensación del hombre se intensifica mediante el ejercicio enérgico durante la carrera final. No se olvdie que el hombre también puede experimentar un orgasmo totalmente pasivo y relajado, en el que no se utilice ese poderoso medio de expresión corporal que es la copulación vigorosa.
    No hay duda de que esa actividad muscular constituye un lenguaje, que ha dado origen a cierta forma de “expresión irracional” que, como excepción, en este caso no ha sido impuesta por nuestra sociedad, sino que es de raíz fundamentalmente humana. El lenguaje del contacto de piel a piel ha sido excluido supersticiosamente en nuestro ambiente cultural porque por su medio puede expresarse la sensualidad amorosa. Para algunos individuos es una fuente de angustia aún mayor, porque se relaciona con la agresión y la violencia.

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