PROMISCUIDAD EN EL MATRIMONIO


Sin comentarios.

FUENTE: EL PLACER DE AMAR (Alex Comfort).

En las sociedades primitivas, o que llamamos primitivas, que quiere decir que están técnicamente atrasadas y emocionalmente avanzadas, esposas y maridos se cambian en condiciones bastante estrictas. Prestar la mujer (con su consentimiento) es un gesto de hospitalidad, pero también un acto de conveniencia. Impone la obligación de corresponder, igual que cualquier otro favor, y como el favor es sexual, amplía la parentela: se presta a la mujer y, a cambio, se puede pedir prestada la canoa. En ocasiones establecidas se celebran orgías (esto es, fiestas sexuales sin tabúes ni cortapisas), sin que fuera de ellas se rebase nunca el marco de estricta corrección. Con estas fiestas se neutralizan los efectos represivos y destructivos de la moralidad inflexible, los partícipes vuelven a la infancia y quizás incluso aumente la fertilidad del campo y mejoren las cosechas (que, si fuesen moralistas, a lo mejor no crecerían). En estas ocasiones todos acaban sin respiración y sin culpa, listos para volver a la corrección. Sigue leyendo