Resulta difícil definir el fracaso escolar porque tiene múltiples implicaciones de tipo personal, familiar, educativo, cultural, económico y social.
El conjunto de todas ellas puede resumirse en la imposibilidad de que el aprendizaje se lleve a cabo de modo positivo y en el desaprovechamiento de los recursos intelectuales.
Decir que un alumno ha fracasado no significa necesariamente que tiene muchos suspensos, sino que existe una falta de adecuación entre el rendimiento del alumno, su capacidad y lo que se podía esperar de él. El fracaso es en gran medida una vivencia subjetiva: fracasar es sentir que se ha fracasado.

Fracaso escolar: ¿Del alumno? ¿De la escuela? ¿Recursos? ¿Sistema educativo?
El fracaso escolar puede plantearse desde dos perspectivas: la centrada en el alumno y la que toma como base la sociedad, más concretamente, la escuela. En el primer caso se considera que el alumno tiene deficiencias intelectuales que le impiden seguir las enseñanzas. En el segundo planteamiento se considera que el fracaso es un reflejo de la injusticia social en el reparto de bienes y posibilidades culturales.
De este modo, el fracaso escolar sería en realidad el fracaso de la escuela, que no ha sido capaz de dotar al niño del grado de madurez indispensable para poder desenvolverse en la vida.

Los alumnos desertan de la escuela, dejan los estudios, por alta de motivación, ausencia de espectativas y sensación de inutilidad de los conocimientos que se imparten en la escuela
Por lo que respecta al niño, hay una serie de causas endógenas del fracaso escolar. Entre las orgánicas cabe citar los desajustes que provienen de cualquier disminución física, sensorial y/o fisiológica; estos problemas pueden incidir de manera determinante en el fracaso escolar.
Las infecciones repetidas, las enfermedades crónicas latentes (tuberculosis, estreptocopias, etcétera), las afecciones de la vista (miopía) o el oído (otitis, administración de fármacos ototóxicos durante la infancia) y las enfermedades endocrinas por exceso o por defecto, pueden agravar las dificultades de memorización y concentración. Sigue leyendo

