Pese a todos los pesares, errores y abusos, la gesta del descubrimiento está ahí. Quizás, como se dice en el artículo, Cristóbal Colón, muy terco él, no tuvo conciencia de haber descubierto UN NUEVO MUNDO y se fue a la tumba en el error….
En el verano de 1476 partió de Génova una flota comercial destinada a vender en Francia, Portugal e Inglaterra la goma de lentisco de Quío. De ella formaba parte Colón, quizá como triste marino.
En agosto, cuando se encontraban estas naves ante el cabo de San Vicente fueron atacadas por el célebre corsario Casenove Coullon. Trabóse el combate: al caer la noche se habían hundido tres barcos genoveses y cuatro del enemigo y cientos de hombres se habian ahogado.
Cabo San Vicente
Entre ellos, fue al agua Colón, gran nadador, el cual, tomando un remo que le ofreció la suerte, pudo llegar a tierra. Tal es el modo como Colón vino a pisar la Península; él mismo lo calificó de milagroso.
Después de haber sido socorrido por las gentes de la costa, pasó a Lisboa, donde residía una numerosa y activa colonia genovesa, y recibió allí hospitalidad y cuidado de sus compatriotas. En este momento de euforia, Colón conoció a la señora con quien acabaría casándose.
Llamábase doña Felipa Moniz de Perestrello y era de familia noble y renombrada. Durante estos años, Colón se dedicó con intensidad al comercio. Parece seguro que colaboró con su hermano Bartolomé en un negocio de mapas que éste había abierto.

Andrés Bernáldez lo describe como “mercader de libros de estampas”, cuando lo conoció en España, profundamente familiarizado con la ciencia cartográfica de la época, y dice que dibujaba con notable perfección.
El 20 de enero de 1486, Colón fue recibido por los Reyes Católicos en Alcalá de Henares. “Les hizo una relación de su imaginación -dice Bernáldez-, a la cual tampoco daban mucho crédito, y él les platicó y dijo ser cierto lo que les decía, y les enseñó el mapa mundi, de manera que los puso en deseo de saber de aquellas tierras”.
Al tiempo que Colón empezaba a insinuarse en la voluntad de los soberanos, la influencia de fray Pérez le ganaría la adhesión del contador mayor, Alonso de Quintanilla; por mediación de este último conocería Colón al cardenal Mendoza, quien le concedió audiencia y estimación.

Según algún historiador, fray Juan Pérez puso también al descubridor en contacto con fray Hernando de Talavera, confesor de la reina Isabel. El fraile consideró con más reservas, si no con hostilidad, las ideas de Colón.
Quizá partió de fray Hernando, que presidió la junta consultiva que se reunió en Córdoba, la decisión adversa al proyecto. En su descargo puede muy bien creerse que influyeron en su negativa la guerra de Granada y la necesidad de dedicar todos los medios hábiles a terminar la campaña, así como la repugnancia a las desmesuradas peticiones de Colón, que a veces se ponía inaguantable.

Capitulación de Granada
Las sesiones de la junta se fueron celebrando de tarde en tarde y, durante su curso, Colón gozaba de auxilio económico de los reyes. “La opinión de los más de ellos, oída la plática de Colón, fue que decía verdad”, dice Bernáldez.

Altolaguirre afirma que los consultados poseían un concepto de las dimensiones del Globo y la repartición de tierras y agua más aproximado a la realidad que el de Colón.
Éste se disponía ya a salir del campamento de Santa Fe y dirigirse a Francia para ofrecer su idea, cuando la reina Isabel decidió aceptar sus condiciones.
El 17 de abril de 1492 quedaron concertadas entre Colón y los reyes las llamadas capitulaciones de Santa Fe, donde se plasman las altivas y rígidas exigencias del descubridor.

Capitulaciones de Santa Fe
Otra gran figura favorable a Colón en la corte de Fernando e Isabel fue el digamos contador de Aragón, Luis de Santángel, de origen hebreo.
Es muy verosímil que partiese de él, según afirma Las Casas, la suprema instancia a la reina Isabel, que acabó de decidirla a aceptar las proposiciones de Colón.
Con esta resolución tiene contacto la conocida historia de que la reina ofreció empeñar sus joyas para pagar los gastos de la expedición. Santángel se opuso a ello, alegando que semejante rasgo no era necesario. La credibilidad de este pasaje padece mucho por el hecho de que la reina las tenía ya empeñadas con anterioridad para rescatar la ciudad de Baza.
Por lo demás, esto de que el monarca empeñase la ropa ocurría cada dos por tres. Ya lo hemos visto atribuído a Enrique III, y el propio Carlos I vendió unos zapatos de su mujer cuando enviudó.

Maravedí
¿Cuánto costó descubrir América? Según Caddeo, dos “cuentos”, o sea, dos millones de maravedís, que vienen a ser unos cincuenta millones de pesetas de 1992, sea dicho con absoluta inexactitud.
¿Quién los proporcionó? El converso citado Luis de Santángel adelantó 1.400.000 maravedís en compañía del genovés Francisco Pinelo. Colón puso medio millón según Las Casas, o “la meytad del gasto” según dice su memorial de agravios posterior; difícil es concretarlo.
¿De dónde los sacó? Aun siendo imposible discernir exactamente quién le prestó el dinero y en qué cantidad, pudo provenir éste de sus relaciones comerciales con casas genovesas, de su amiga doña Beatriz Enríquez de Arana y de los Pinzón, y lo más fácil es que en diversa cuantía entrasen todos en la suma.
En este punto conviene situar brevemente en su justo lugar la intervención del rey Fernando el Católico en la preparación de la empresa y, de rechazo, toda la actuación aragonesa en ella.

Retrato del rey Fernando el Católico
Ha sido un tópico frecuente el de poner en contraste en general el presunto idealismo de Isabel con la reserva fría de su esposo; al aplicar esta falsilla a la gestación del descubrimiento, ha venido a resultar que la soberana fuese protectora decidida de Colón, y don Fernando remolonease mirando solamente el gasto, la dificultad o el cariz fantástico de la iniciativa.
No hay tesis más inverosímil que ésta, porque lo cierto es que si el Rey Católico se hubiese mostrado adverso al proyecto, éste o no habría cobrado existencia en absoluto o la habría hecho tras dificultades mayores.
Con el mismo afán de frases hechas o tópicos, se ha pretendido dejar en la sombra -o en lugar muy secundario- la intervención catalanoaragonesa en el descubrimiento. Ésta no es insignificante.
La elaboración jurídica, administrativa y económica de la gesta colombina estuvo casi por entero en manos de súbditos de la Corona aragonesa, y es muy posible que la reina, harto enterada de las geniales cualidades de su esposo para tales asuntos, le confiase por entero el planteamiento de la empresa.
Recuérdese la utilización en América de una institución característica de la Corona de Aragón como es el virreinato.
Aprovechando la ocasión, adelantaré que no es verdad que los súbditos de la misma fuesen excluidos del comercio con América. Lo que sí es cierto es que ésta fue anexionada a la Corona de Castilla y también que Sevilla fue el único puerto autorizado para el comercio americano, cosa que perjudicó tanto a los catalanes como a los asturianos o a los malagueños.

Pintura o Cuadro del Puerto de Sevilla en el siglo XVI
Volvamos a nuestro asunto.
Observemos la impropiedad que existe en hablar de las tres carabelas de Colón, defecto al que cedemos en aras de la sencillez. Sólo eran carabelas dos de ellas, la Pinta y la Niña; la Santa María era una nao. Las dos primeras fueron proporcionadas por los hermanos Pinzón, y la última era propiedad de Juan de la Cosa.
La Niña, la Pinta y la Santa María -afirma el almirante Eliot Morison- estaban bien equipadas, bien construidas, bien aparejadas y bien manejadas; eran “muy aptas para semejante fecho”, como el mismo Colón escribió en el prólogo de su Diario.
De este modo, debemos desechar la creencia de que éste se hizo a la mar en “cáscaras de nuez”, en “bañeras” o en absurdos barquichuelos. El viernes, 3 de agosto de 1492, a las ocho de la mañana, las tres naves de Colón partieron del puerto de Palos.
Es triste el caso de esos renombres que nacen por comparación, como si las gentes no se dieran por satisfechas con la noticia de que Fulano es mejor astrónomo, y Zutano, el mejor acuarelista, y apetecieran enfrentarlo con otro colega, y nivelarlo con él, a guisa de reparto y regateo.
Arriban de este modo a la fama por vía injusta y morbosa personas que podían haberla ganado a solas, por sí. Vespucio no tenía necesidad alguna de entrar en comparación -siempre son odiosas- con Colón, para que su nombre se perpetuase en la historia de la navegación. Ambos personajes, por lo demás, fueron amigos en vida y harto ajenos al estropicio consolidado años más tarde.
Jean Descola, en Los conquistadores del Imperio español, dice: “No todo está en descubrir. Hay que dar un sentido al descubrimiento. Los increíbles esfuerzos, las lágrimas y el sudor de sangre del Almirante de la mar océana no habrían servido de nada si un sabio sereno no hubiera borrado el nombre “Cipango” para escribir otro: “Mundus Novus”.
Colón atravesó de parte a parte el mar de las tinieblas, forzó una barrera tenida por infranqueable, tocó en orillas maravillosas, sin ver en ellas más que el reflejo de su sueño interior. Aquel vagabundo sublime miró al Nuevo Mundo con unos ojos ciegos.
Américo Vespucio lo miró de verdad y lo reconoció. De todos modos, el genio visionario y el florentino lúcido pueden darse la mano. Cristóbal Colón sigue siendo el descubridor de América, y Américo Vespucio el que la explicó”.
Todos estos triunfos resplandecerían sin tacha si Vespucio no hubiera tenido la desgracia de que un cosmógrafo de tercera categoría, Waldseemüller, publicara en 1507 el comentario a una edición de Ptolomeo atribuyendo el nombre de América a las tierras descubiertas, según él malentendió, por Vespucio.
Unos autores copiaron a otros y difundieron el error.
Dice Henri Vignaud que Vespucio “es de todos los navegantes de la época de los descubrimientos el que recorrió mayor zona costera del Nuevo Mundo. En el primer viaje, la comprendida entre el cabo de Honduras y la Florida, o quizá Georgia; en el segundo exploró el perímetro costero comprendido entre el cabo de San Roque y el golfo de Venezuela. En el tercero, la costa de Brasil entre el cabo de San Roque y la Plata. En el cuarto se movió dentro de la zona recorrida en el anterior.

Llegó a tierra firme antes que Colón (ésta es una afirmación, observamos, que otros valoran con más precauciones), y fue el primero en defender con conocimiento de causa la existencia de una gran tierra continental al Sur de la descubierta por Colón en sus últimos viajes. La obra del Almirante y Vespucio son complementarias; la gloria del primero no se merma un ápice con la indiscutible del segundo”.
La suprema proclamación de sus méritos técnicos está contenida en que se crease para Vespucio, mediante real cédula de 22 de marzo de 1508, el cargo importantísimo de piloto mayor de la Casa de la Contratación de Sevilla; algo así como -para decirlo en lenguaje moderno- director técnico del tráfico por el Atlántico, con las preeminentes derivaciones de cuidar de la enseñanza y el examen de aptitud de los pilotos que iban a Indias, y la preparación de mapas de las áreas descubiertas.

Fuente: Historia Inaudita de España (Pedro Voltes)


Creo que aunque Colón cometio un grave error al calcular mal las verdaderas dimensiones de la tierra y que quizá ello lo llamó a confusion con la llegada a las Indias Orientales. Digo que éste error no eclipsa el valor , el heroismo y la épopeya de haber “descubierto un nuevo continente” -aunque él hasa el final pensó que había lleado a las Indias Orientales.
Vespuccio siendo un gran marino y gran expedicionario y exploró más que Colon, tuvo la ventaja de los conocimientos de navegación que dejó Colón. Américo andó sobre lo andado. Tiene gran mérito: pero pienso que no fué justa la “maniobra” que hicieran para ponerle el nombre de América a las Tierras Descubiertas.
Es bastante evidente que a nuestro fantasma no le gusta el artículo.
chingen asu madre todos lo dice el casper maricas de mierda
me la pela la familia Licona Gomez, maas Julio el pepa
me parece relindo este video, impacta a cualquiera que lo veay dice lo que se necesita
es una porqueria toda esta vaina ok les quedo claro shhhhhhh coloquen algo mas importante por favorrrrrrrrrrrr
pero porqueria con p de pesimo
Ya está bien.
http://sinblancaporelmundo.wordpress.com/2008/03/19/vosotros-los-vascos-y-los-catalanes-nazionalistas-sois-los-culpables/