El individuo educado es aquel que reconoce la legitimidad de toda ley que le impone un comportamiento admisible y aceptable por todos, es decir un comportamiento racional y razonable.
Pero es también el individuo que captaría la ilegalidad de toda ley que le impusiera no respetar a la persona de otro como a sí mismo, que le obligase por ejemplo a considerar tal o tal otra categoría de seres humanos como a simples cosas. (PATRICE CANIVEZ).
Que el mundo está desordenado por la injusticia y la violencia, es una constatación inapelable de cualquier conciencia sana; y que por lo visto debemos ser nosotros los nacidos para remediarlo resulta una mala pasada del destino, como señaló oportunamente Hamlet.
Ahora bien, la pregunta es: ¿qué podemos hacer? O, por plantearla de otro modo: ¿cómo ser eficazmente revolucionarios? Sigue leyendo