El derecho a un trabajo digno y de calidad, debería ser algo más que una reivindicación sindical

El trabajo aporta al individuo riqueza y es un punto de referencia de su utilidad social.

Fuente: LA MENTE Y SUS REDES, Cómo fortalecer la salud mental (Dr. JOAN CORBELLA/ JORDI CORBELLA/ MARÍA C. SÁNCHEZ)

El ser humano dedica gran parte de su vida a la estructuración de su vida laboral: durante la infancia se prepara a través de una serie de aprendizajes que básicamente son adquiridos por el niño con la intención de alcanzar alguna utilidad en el desarrollo de la actividad profesional futura; la adolescencia se plantea como el camino a través del cual se adquieren los conocimientos que permitirán ocupar un lugar en la sociedad en función de la aportación laboral. El trabajo constituye para el individuo uno de los ejes en el que se apoya toda su existencia y, con ello, una serie de realidades psicológicas, como pueden ser la autoestima, la seguridad personal o la capacidad de conseguir el respeto de la sociedad.

La obtención de un trabajo adecuado es un punto de partida indispensable para alcanzar la felicidad, puesto que el concepto de realización personal a través de la actividad laboral resulta cada vez más valorado en nuestra sociedad. Muchos han afirmado que un primer paso imprescindible para alcanzar un cierto nivel de felicidad y satisfacción lo constituye el hecho de que la actividad profesional que se esté desarrollando sea gratificante.

El trabajo aporta al individuo riqueza y es un punto de referencia de su utilidad social. Por ello se ha de tener muy en cuenta la conflictividad psicológica de aquellas personas que han vivido o viven la dramática experiencia de carecer de trabajo. Solamente quien se ha sentido o se siente en esta situación sabe la intensidad de la desazón que produce la carencia económica, así como la sensación de pobreza personal que se desprende del vacío de un día tras otro sin ninguna obligación que cumplir.

El desempleo, que atenta contra un derecho fundamental del ser humano, ocasiona, desde un punto de vista psicológico, traumas, sinsabores y, en ocasiones, trastornos graves. El individuo que al amanecer carece de actividades para realizar, que ve su agenda cotidiana en blanco, que tiene la estúpida libertad que proporciona la falta de ocupación, no puede comprender el ferviente deseo de mucha gente de poder levantarse un día sin tener nada que hacer.

En nuestra sociedad, la independencia económica es un factor determinante, decisivo, para poder poner en pie y desarrollar la autonomía personal. Sin empleo o con un trabajo temporal, de baja calidad, etc, no hay autonomía personal ni posibilidad de proyectarse en el futuro. Y no hablemos ya de las repercusiones que el desempleo tiene para la familia, los hijos, la sociedad, etc. EL DERECHO A UN TRABAJO DIGNO, ESTABLE Y DE CALIDAD, DEBERÍA SER UNA ASPIRACIÓN QUE SOBREPASE EN MUCHO LA JUSTA E IMPRESCINDIBLE REIVINDICACIÓN SINDICAL: UN OBJETIVO DE TODA LA SOCIEDAD.

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