Un sello es una tasa que se paga a la Administración Pública por el servicio de transportar y entregar un sobre a una determinada dirección. Pero es curioso su origen. Antes del sello, en los países que tenían organizado un servicio de correos, la tasa por el servicio prestado la pagaban los receptores del envío, no los remitentes. Pero con el fin de ahorrarse el costo, los destinatarios utilizaban todo tipo de estratagemas: rechazaban la carta, se declaraban muertos, o con un nuevo y desconocido domicilio (nuestro actual “marchó sin dejar señas”), miraban de enterarse del contenido por otros canales, etc. El resultado era que la administración Postal no cobraba.
Sir Rowland Hill, un inglés, para variar, inventó el sello. A partir del día 1 de mayo de 1840 el servicio lo pagaba el remitente y se acreditaba el pago con un sello: el Black Penny, el penique negro. El primer sello de la historia. Sigue leyendo