Cuando se es único y especial (egocentrismo)


Elsa Punset, en su libro INOCENCIA RADICAL, habla de cinco esquemas sociales: el del excluido, del miedoso, el fracasado, el perfeccionista y el ser especial, todos con el común denominador del miedo a los demás. De todos ellos me ha interesado particularmente el que dedica al ser especial, básicamente porque empiezo a verlo por todas partes:

“Lo que define este esquema es la necesidad de retar los límites de la vida: conducir a velocidades no razonables, servirse mucha comida cuando apenas hay para los demás, aparcar en una plaza para discapacitados, exigir a la pareja todo a cambio de casi nada… Estas personas se sienten especiales y carecen de la empatía necesaria para preocuparse del abuso que eso pueda suponer para los demás. Los niños que desarrollan este esquema tal vez hayan sido muy mimados, o han crecido en un entorno adinerado, o carente de límites, con padres permisivos o excesivamente serviciales. De adultos, pueden convertirse en personas impulsivas, infantiles y egoístas. Sigue leyendo

EL CONSUMISMO


El sufijo “ismo” se le añade a consumo con una intención crítica. El nuevo término, consumismo, describe el consumo de masas, la sobreabundancia de bienes a disposición de las personas en las sociedades modernas ricas, y tiene una connotación peyorativa: alude a la manipulación que se puede lograr contentando al oprimido con una satisfacción suficiente y creciente de sus necesidades y aspiraciones materiales, para lograr que no luche contra la opresión a que está sometido; y creándole a la vez  “necesidades superfluas”.

El “sistema”, gracias a su enorme capacidad productiva, puede utilizarel principio de placer para reducir la tensión antagónica entre los subordinados en el proceso productivo y el sistema de poder.

Esencialmente, el consumismo reduce al ser humano a una máquina buscadora y maximizadora de placer y utilidad que actúa de manera individualista en un espacio social en el que concurren múltiples individuos desvinculados unos de otros, que buscan su utilidad individual. Consumismo es inseparable de individualismo.  Nace la cultura consumista cuyo eslogan parafrasea a Jesucristo: el consumo os hará libres.

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