La tristeza


La capacidad de recuperar la esperanza tras los obstáculos y de rebotar hacia una visión optimista de la vida no es algo que esté dentro de nosotros, ni tampoco fuera. Está a medio camino, porque el desarrollo individual está ligado al desarrollo social. Un momento de vulnerabilidad personal puede agravarse o apaciguarse gracias a nuestros encuentros emocionales y sociales. Los niños que no han logrado convertirse en adultos psíquicamente sanos no son necesariamente aquellos que tuvieron que soportar las circunstancias más difíciles, sino aquellos que encontraron menos apoyo por parte de los demás, aquellos que estuvieron más aislados. Sigue leyendo

LA PEREZA ES UN SÍNTOMA DE LA DERROTA O DE LA ENFERMEDAD


Pereza, (latin: acedia, accidia, pigritia), es la negligencia, tedio o descuido en realizar acciones, movimientos o trabajos. Se le conoce también como gandulería, flojera, haraganería, holgazanería; entre otros términos que pueden incluso llegar a ser peyorativos. La religión cristiana clasifica la pereza como un vicio capital , ya que genera otros pecados, si bien antiguamente se la denominaba acedía o acidia, concepto más amplio que tenía que ver con la tristeza o la depresión.

Todos los seres vivos que se mueven, tienden a no malgastar energías si no hay un beneficio, que no tiene por qué ser seguro e inmediato: puede ser algo probable o que se obtendrá en un futuro.

Paradigma del éxito o beneficio en las sociedades occidentales

Los animales con mayor inteligencia, y sobre todo los jóvenes, a veces parecen contradecir la máxima de no desperdiciar energía. Son muy activos y no paran casi nunca quietos. Esta actividad tiene la utilidad de conseguir mejores habilidades o conocer mejor el entorno, entre otras ventajas.

En el caso de los seres humanos (y otros animales), tenemos un cerebro muy grande y que consume mucha energía (20% del total que necesita el cuerpo), tanto si se usa, como si no. No utilizarlo supone un desperdicio de energía. Para evitarlo, una sensación desagradable, el aburrimiento, evita dejar inactivo el cerebro y otra agradable, la curiosidad, mueve al individuo a buscar algún tipo de actividad interesante, aunque no haya una necesidad inmediata. Las actividades no tienen por qué ser puramente mentales; sirve cualquier actividad en la que intervenga el cerebro, desde leer hasta hacer deporte.

La lectura combate el aburrimiento, sacia la curiosidad y evita el desperdicio de energía (El cerebro consume el 20% de la energía que precisa el humano tanto si se usa como si no).

A las personas que evitan realizar cualquier actividad se les llama vagos. Las causas para tener dicha tendencia pueden ser variadas, desde mala alimentación o enfermedades o simplemente que las actividades que realizan no les resultan beneficiosas.

Existe la idea generalizada de que, en muchos casos, los vagos los son porque les da la gana, no ponen suficiente de su parte o les es más ventajoso ser así. Ha ocurrido en muchas ocasiones, que personas con enfermedades poco conocidas, han sido o son consideradas vagas, incluso por médicos.

El Síndrome de la Fatiga Crónica es una enfermedad que puede confundirse con la pereza, holgazanería, vagancia...

Algunos ejemplos de enfermedades que suelen ser confundidas con pereza son:

Otras causas que abonan la pereza son:

  • Falta de beneficio en relación al esfuerzo utilizado.
  • Falta de reconocimiento en el trabajo o actividad realizada.
  • Falta de preparación para realizar la tarea.
  • Falta de motivación.
  • Monotonía laboral.
  • No reconocer los talentos.
  • Que sea una tarea penosa, que cause cualquier trastorno físico o mental, como dolor de espalda, dolor de cabeza o hastío.

fuente: Wikipedia.