Cuando el vídrio cambió el mundo

El vidrio es un invento antiguo, de los egipcios y tal vez incluso anterior. En la Alta Edad Media se usaba para fabricar recipientes para contener líquidos y ventanas de iglesias y edificios públicos. Poco a poco la técnica mejoró su pureza y transparencia. Se multiplicaron los talleres de fabricación de vidrio por toda Europa y disminuyó su coste, poniéndose al alcance de más personas.

El progreso del vidrio cambió el aspecto de la vida en el interior de las casas, sobre todo en las regiones donde el invierno es largo y el cielo nublado… El coste elevado restringía su uso a los edificios públicos, pero poco a poco se incorporó a las casas particulares… y hacia finales del siglo XVI el vidrio ocupó en el diseño y la construcción de viviendas un lugar que jamás había tenido en ninguna arquitectura anterior.

El vidrio permitía aprovechar mejor la luz y el calor solar:

Gozar de la luz en la vivienda o en el invernadero sin haber de someterse al frío, la lluvia o la nieve contribuyó notablemente a regularizar la vida doméstica y la rutina laboral. La sustitución de la contraventana de madera, el papel untado con aceite o la muselina por la ventana [de cristal] no se completó hasta finales del siglo XVII, es decir, hasta que no mejoraron y se abarataron los procesos de fabricación del vidrio y se multiplicaron los hornos.

La percepción del mundo y otros aspectos de la cultura se vieron modificados por el vidrio. Algunas ciencias ampliaron sus horizontes empíricos:

El simbolismo medieval se disolvió y el mundo se hizo muy distinto cuando empezó a ser contemplado a través de vidrios. El primer cambio fue resultado del uso de lentes convexas en los anteojos, que corregía el aplanamiento de las lentes humanas a causa de la edad y del defecto de la presbicia: Singer ha sugerido que la revitalización de la cultura puede atribuirse al número adicional de años de visión para la lectura que las gafas proporcionaron a la vida humana. El uso de gafas estaba muy generalizado en el siglo XV, en un momento en que hubo una gran demanda debido a la invención de la imprenta.

En el siglo XVII se inventan el telescopio y el microscopio compuesto: “Un invento aumentó el alcance del macrocosmos; el otro reveló el microcosmos. Entre ambos quedaron completamente desbaratadas las nociones ingenuas del espacio que tenía la gente corriente”. No sólo quedaba afectado el ojo, sino también la mentalidad:

El vidrio no abría sólo los ojos a la gente, sino también sus mentes: ver era creer. Durante las etapas más primitivas del pensamiento, las intuiciones y los razonamientos de la autoridad eran sagrados, y quienes reclamaban ver las pruebas de los hechos imaginados se ganaban los mismos reproches que Tomás, el famoso discípulo dubitativo de Jesucristo. Ahora, en cambio, el ojo pasaba a ser el órgano más respetado.

La expansión del vidrio tuvo otra función importante. Si la nueva astronomía era inconcebible sin él, y si la bacteriología habría sido imposible, es también cierto que la química habría topado con muchas dificultades si no hubiera tenido lugar el adelanto del vidrio. El profesor J.L Myres, el arqueólogo del clasicismo, ha sugerido incluso que el retraso de los griegos en materia de química se debió a que no dispusieron de vidrio de buena calidad. Pues el vidrio tiene virtudes únicas: no sólo puede fabricarse transparente, sino que además es resistente a las reacciones químicas en contacto con la mayoría de los elementos y compuestos químicos. Tiene la gran ventaja de mantenerse inerte durante los experimentos, permitiendo así al observador contemplar lo que sucede en el interior del recipiente. Al ser fácil de limpiar, de cerrar, de modificar de forma, y al ser suficientemente resistente, incluso en el caso de globos de paredes delgadas, a la presión atmosférica cuando se hace el vacío en su interior, tiene una suma de propiedades con las que no puede rivalizar ningún recipiente de madera, metal o cerámica. Además, puede someterse a temperaturas relativamente altas, y es un aislante, propiedad que adquirió importancia en el siglo XIX. La retorta, el alambique, la probeta, el barómetro, el termómetro, la luz eléctrica, el tubo de rayos X: he aquí una serie de productos de la técnica del vidrio; ¿Dónde estarían las ciencias sin ellos?

El propio concepto del yo se alteró en parte gracias al vidrio, que permitió mejorar sustancialmente la calidad de los espejos, conocidos desde la antigüedad.

La superficie mecánica del vidrio se había mejorado hasta el punto de que cubriéndola de una amalgama de plata se podía fabricar un espejo excelente… A consecuencia de esto, los espejos grandes pasaron a resultar relativamente baratos y los espejos de mano se hicieron de uso corriente. Tal vez por vez primera… era posible ver una imagen de uno mismo que correspondía con precisión a lo que veían los demás… Con el nuevo objeto se desarrolló la autoconciencia, la introspección, la conversación con uno mismo ante el espejo…

En el interior doméstico tradicional, oscuro, lóbrego, invadido por el polvo, la ceniza y el hollín de la chimenea, y el hogar contemporáneo, con su limpieza y pulcritud, media una larga evolución influida de manera decisiva por el uso generalizado del vidrio en las casas. Esta evolución ha generado una necesidad nueva de higiene doméstica.

Tal vez donde se observa más claramente [por vez primera] es en las viviendas de los holandeses, con sus enormes ventanas, ya que fue en los Países Bajos donde llegó más lejos el uso del vidrio y sus variadas aplicaciones. El vidrio transparente deja entrar la luz, que con una sinceridad implacable pone en evidencia el polvo visible en la atmósfera iluminada por los rayos del sol y la suciedad que llena los rincones; para hacer de él un uso adecuado, el vidrio mismo ha de estar bien limpio, y no hay superficie sujeta a un grado mayor de pulcritud verificable que la superficie lisa y dura del vidrio. De modo que, tanto por lo que es como por los efectos que tiene, el vidrio favorece la higiene: la ventana limpia, el suelo fregado, el mobiliario y la decoración relucientes son caracerísticos del interior doméstico eotécnico. [ Eotécnica: Término de Mumford, que designa la fase de la evolución de las sociedades europeas que va desde final del imperio romano -con una creatividad máxima a partir del Renacimiento- hasta la Revolución Industrial del siglo XVIII, y que se caracteriza por el predominio de la madera como material y de la propulsión eólica e hidráulica como fuentes de energía no animal.]

La generalización de las ventanas de cristal en las viviendas, pues, forma parte decisiva -sin descartar, por supuesto, la influencia de otros factores- de la génesis histórica de los actuales estándares de limpieza doméstica. Sin estos nuevos estándares no se comprendería la necesidad de detergentes, desinfectantes, abrillantadores, aspiradoras y demás equipo químico y electrodoméstico que hoy forman parte integrante del instrumental del trabajo doméstico habitual en la mayoría de los hogares occidentales.

Así pues, el caso del vidrio ilustra hasta qué punto una innovación técnica puede transformar no sólo los objetos de uso, sino ciertas formas de vida, la sensibilidad, la percepción de las cosas y las costumbres, modificando así los sistemas de necesidades. La Revolución Industrial, que seguirá a la etapa eotécnica, imprimirá una rapidez y una radicalidad mayores a esos cambios.

fuente: MEJOR CON MENOS, Necesidades, explosión consumista y crisis ecológica   (JOAQUIM SEMPERE)

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