Sentimientos normales, anormales y patológicos.


Ni siquiera las teorías vulgares acerca de los sentimientos, las que se aplican en la consideración ingenua y al uso, cuando, por ejemplo, se afirma que “P ama de una manera anormal a Q”, o “Es normal que esté desesperado”, o “Esa dependencia que tú tienes de J es patológica”, pueden evitar el uso de categorías como normal, anormal y patológico, impresindibles en nuestro acervo cultural actual.

¿Nomal o Anormal?

Es disculpable que en estas teorías ingenuas sean imprecisos o incluso no existan los criterios de demarcación de estos tipos de sentimientos; en el contexto del discurso entre dos o más interlocutores, se alcanza, si no un consenso, sí, cuando menos, el entendimiento recíproco.

Sin embargo, no es disculpable que en las teorías psicológicas y psicopatológicas de las emociones los criterios de demarcación se soslayen, o se acuda -como en la psicopatología de aplicación de diagnóstico psiquiátrico- a criterios fenomenológicos escasamente fiables.

Se trata, no obstante, de una cuestión cuya importancia a nadie debe escapar. Las preguntas son las siguientes: ¿Cuándo un sentimiento, con independencia del tipo o cualidad del mismo, es normal? ¿Cuándo es anormal? ¿Cuándo es patológico? Sigue leyendo