LAS ABUELAS Y LA ECONOMÍA FAMILIAR


“Más de una cuarta parte de los trabajadores con hijos reciben ayuda de otros familiares, además del cónyuge”.

La renta per cápita de los españoles ha crecido mucho en los últimos años, a pesar de que los salarios no lo han hecho paralelamente. Nuestro crecimiento se debe en buena parte al aumento de hogares en que trabajan ambos cónyuges, o los hijos convivientes.

No son muchos los trabajadores, solo uno de cada cinco, que utilizan servicios especializados para atender a sus hijos mientras trabajan, aunque en esta cifra no se incluyen los centros docentes en la edad de escolaridad obligatoria.

Guardería Infantil

Lo más frecuente es que sea el cónyuge quien se responsabiliza de los niños (una media del 35 por 100) o que no se utilice ninguna ayuda especial para ese propósito. Más relevante que este dato, aunque menos interesante para el mercado porque no tiene valor monetario, es el de que más de una cuarta parte de los trabajadores que cuidan  hijos utilizan la ayuda de “otros familiares”.

En “otros familiares” caben las abuelas, las hermanas, las hijas y, en ocasiones, algunos abuelos, hermanos, hijos y un largo etcétera de parentescos menos directos, como tías, sobrinas y primas.

Sin el apoyo de esta red extensa no podría entenderse el funcionamiento del mercado de trabajo español, al que la familia aporta la tranquilidad de un cuidado responsable y muy flexible en horarios y funciones. En las rentas medias y bajas es el único cuidado accesible.

Todavía no se ha escrito la verdadera historia económica de los años del desarrollo español, en los primeros sesenta y en los setenta. En la actualidad hay casi medio millón de personas  mayores de sesenta y cinco años  (437.800) que cuidan diariamente niños, el 6,3 por 100 de las personas de esa edad; pero en los años difíciles del desarrollo y la emigración fueron muchos más.

Personas mayores que cuidan niños

Aunque la encuesta (EPA= Encuesta de Población Activa) no dice que sean sus nietos, puede imaginarse que así es en la mayoría de los casos. Hoy los más frecuente es que les dediquen menos de veinte horas semanales, pero algunos les dedican mucho más tiempo, y el promedio alcanza las veintidós horas semanales.

Si en vacaciones se mantiene igual que el resto del año, resulta una dedicación anual superior a las mil cien horas. Solo lo hacen un 6 por 100 de las personas de edad avanzada, pero probablemente esa ayuda es decisiva en muchos casos para que la generación siguiente sobreviva en el empleo.  O sobreviva, simplemente.

Mujer trabajando en cadena de montaje

Si las abuelas hiciesen huelga de cuidar nietos y enfermos mayores, su efecto sobre la economía nacional sería mucho más decisivo que la huelga de conductores de autobuses o controladores aéreos.

Mucho se ha publicado sobre el papel de las exportaciones, las reformas agrarias, los polígonos industriales y las remesas de la emigración. Pero nadie ha dicho todavía una palabra (o al menos yo no la conozco) sobre la aportación de las abuelas al mantenimiento de las redes familiares y el patrimonio rústico.

Abuela con su familia

Sobre  cómo acogieron nietos e hijos desafortunados para que los sanos y fuertes pudieran hacerse un hueco fuera de su lugar de origen: en Francia, en Alemania, en el País Vasco y en Cataluña, en Madrid y en todas las capitales de provincia que recibían a los exiliados de la agricultura.

La historia económica es olvidadiza e ingrata. Sirvan estas letras para rendir un homenaje a las abuelas españolas y a todas las que en este momento, en muchos paises, se ocupan de nietos, hijos desafortunados y enfermos mayores, para permitirles a los hijos e hijas sanos buscarse un hueco en sus lugares de origen o fuera.

Fuente: EL VALOR DEL TIEMPO  ¿Cuántas horas te faltan al día?   (María Ángeles Durán)