UNA REFERENCIA A LOS GRUPOS DE PRESIÓN ESPAÑOLES EN EL SIGLO XIX


El motivo principal por el que escribo este artículo es demostrar que la historia en España es como “el día de la marmota”.

La historia política española ha acostumbrado a ser escrita como si los personajes se moviesen siempre guiados por ideales y pasiones, cuando la realidad es que, en ocasiones, estuvieron influidos por intereses, y que motivaciones de este carácter presidieron a menudo las decisiones del parlamento y del gobierno.

Estos factores no siempre han dejado huella en la documentación. Conviene, sin embargo, situar a nuestras figuras políticas dentro del contexto de sus conveniencias y describir las fuerzas económicas que los presionaron para su beneficio. Esta última tarea la ha iniciado Tuñón de Lara en su  Estudio sobre el siglo XIX español.

Retengamos su afirmación de que “en la España del último cuarto del XIX, los grandes propietarios constituían el sector dominante. La afirmación se descompone en dos:

a) abrumadora importancia del sector agrario en la economía y la población; b) concentración en grandes propiedades de la mitad o más de las tierras”.

Como grandes propietarios notorios aparecen, en primer término, numerosos títulos de nobleza, sean antiguos o bien creados durante la etapa de la Restauración, como el marquesado de Comillas y el condado de Romanones entre éstos.

Otros importantes poderes agrarios vienen dados por el dominio de industrias agrícolas de relieve, como la azucarera. Son figuras decisivas, dentro de ésta, el sobrino de Sagasta y ministro de Hacienda, Tirso Rodrigáñez; Germán Gamazo y Joaquín Sánchez Toca, entre otros.

En Andalucía es aún más característica la significación industrial de las grandes propiedades, como casos el malagueño de la constelación Larios-Heredia-Loring; el jerezano de los Domecq, Osborne, etc., el sevillano de los Luca de Tena en la industria del aceite.

Durante el reinado de Isabel II se otorgaron 401 nuevos títulos de nobleza, que se añadieron a los 1.043 existentes en 1834. El reinado de Amadeo I y la Restauración crearon 278 más y rehabilitaron otros diez. Desde 1900 hasta 1931 se concedieron 228 y se rehabilitaron unos diez más.

Escribe Tuñón que quienes tienen importancia en la siderurgia, la minería, la energía eléctrica, las industrias y, desde luego, la Banca, se integran en la aristocracia, con algunas excepciones. Resalta la importancia de los enlaces matrimoniales en la formación de grupos: así, la vinculación nupcial de las familias de Antonio López y Juan Güell y Ferrer; el conde de Romanones y la hija de Alonso Martínez; Maura y la hermana de Germán Gamazo; Prim con la hija del banquero mexicano Agüero; la hija de Prim con un Heredia; Silvela con la heredera de los Loring, etc.

La tendencia al monopolio y al oligopolio trae de suyo un impulso a actuar como grupo de presión, que se percibe en la Central Siderúrgica de Ventas, creada en 1907; en La Papelera Española, creada en 1901, y otras formas semejantes.

Alguna, directamente conectada con el poder, obtuvo favores muy discutidos, como por ejemplo las medidas benévolas para los fabricantes de alcohol que dispuso el gobierno Azcárraga (diciembre de 1904- enero de 1905), en el que era ministro de Hacienda Tomás Castellano, que presidiría más tarde la agrupación de los alcoholeros.

En una fase posterior, a medida que el poder político fue tomando cada vez más decisiones en materia económica, vinieron las subvenciones del Estado a grandes empresas, como las del carbón, las navieras, etc., y los préstamos sin interés a negocios ferroviarios.

Éstos eran tradicional coto de los políticos, y hasta Palacio habían llegado las humaredas de las locomotoras. En Levante surge la figura del marqués de Campo, ennoblecido en 1875, fundador del ferrocarril de Valencia-Játiva.

En las líneas roths-childianas de M.Z.A., está el marqués de la Gándara; en la del Norte, el director del Crédit Mobilier, Osma, suegro de Cánovas del Castillo; los Ferrocarriles Andaluces tuvieron también a Cánovas por presidente, y en los de Cáceres a Portugal figuró con relevancia don Segismundo Moret, que aparece también en otros diversos consejos de administración y, concretamente, en el del Banco de Madrid, que él organizó de acuerdo con los capitalistas franceses.

La familia Canalejas tenía intereses en catorce pequeñas compañías de ferrocarriles y Eduardo Dato era consejero de M.Z.A.

Dentro de la lógica escasez de datos acerca de materia tan poco adecuada a la publicidad, hay que sacar provecho de una referencia como la del Diario del Comercio barcelonés de 14 de noviembre de 1890, denunciando la entrada en masa en los consejos de administración de los bancos en tal época de los Cánovas, Sagasta, Martos, Balaguer, Alonso Martínez, González, Pidal, Eguilior, Canalejas, Bugallal, Becerra, Girona, Moret, Puigcerver, Salamanca, Barzanallana, etc., puesto que

Comprendieron los fundadores y directores de aquellas sociedades que era precisa la base de una decisiva influencia política para vivir y pensaron que la mejor manera de alcanzar y satisfacer sus deseos era cuajar los consejos de administración con personasjes políticos de gran fuste”.

 

Fuente: HISTORIA INAUDITA DE ESPAÑA   (Pedro Voltes)

¿CÓMO SE FINANCIÓ EL ALZAMIENTO DE 1936? SEGUNDA PARTE.


El último embajador británico ante la Repúblico española, Sir Henry Chilton, comentó según esta línea que “la victoria de Franco era necesaria para la paz en España; que no existía la menor posibilidad de que Italia y/o Alemania dominaran España, y que, aunque el gobierno republicano triunfase (cosa que él no creía), estaba convencido de que lo mejor para Inglaterra es que ganase Franco”.

Si a la Gran Bretaña se debieron actos tan decisivos para la génesis del alzamiento, la subsistencia de éste más allá de unas primeras semanas fue asegurada por los Estados Unidos, y en concretísismo por la compañía petrolera Texaco. Sin ella, en la España de Franco no hubiera podido andar ni una moto. El gran jefe de la mastodóntica empresa, Thorkild Rieber, fue convencido por un antiguo directivo de la CAMPSA, José Antonio Álvarez Alonso, para que apoyase a Franco.

En consecuencia, dio instrucciones de que se le sirviese todo el petróleo que pudiera desear. Esta liberalidad es tanto más notable cuanto que, según contaba Manuel Aznar, la gente de Burgos todavía le ponía pegas administrativas a Rieber y adoptaba un talante fanfarrón. A varios decenios de distancia, puede ya empezar a pensarse que el petrolero de Texas sabía mejor que Burgos que la guerra sería larga.

El suministro siguió cuando quedó al descubierto el primer plazo de un escalonamiento de trimestres que se había convenido, y siguió luego, y se pagó lo que se pudo y cuando se pudo, y el petróleo nunca faltó en la España de Franco.

Por otra parte, en Burgos residió de modo permanente durante la guerra una especie de embajador de la Standard Oil, Mr. Middleton, el cual se encargaba, según Serrano Suñer, de aprovisionar  “sin límites de carburante al ejército nacional”.

Es verosímil que otras empresas petrolíferas norteamericanas, además de éstas, intervinieran en tal abastecimiento, puesto que consta por lo menos el deseo de participar en él de la Vacuum Oil Company, la cual pensaba valerse de la mediación portuguesa para la entrega.

En cambio, según es notorio y repite un libro de Dante Anthony Puzzo, los republicanos tuvieron enormes dificultades para comprar en los Estados Unidos. Roosevelt y su Gobierno establecieron una abstención y una imparcialidad tan curiosas que fracasó todo intento de adquisiciones bélicas de importancia en Norteamérica por parte de la España democrática.

Incluso se frustró un proyecto mexicano de hacer de mediador en las ventas, para que nadie pudiera acusar a los Estados Unidos de efectuar suministros a los contendientes. Sólo se vendieron a la República unos miles de camiones y un cargamento de material aeronáutico, valorado éste en cerce de tres millones de dólares, y aun con gran disgusto de Roosevelt.

Esta mercancía fue embarcada en el Mar Cantábrico, con destino Bilbao. Docenas de espías contemplaron las operaciones de carga. Cuando el buque entraba en el golfode Vizcaya fue apresado por el Canarias, y colorín, colorado. Aparte del petróleo, los Estados Unidos suministraron a Franco doce mil camiones.

Los periódicos del grupo Hearst -los mismos que habían atizado la guerra de 1898- adoptaron desde los primeros días del alzamiento la rutina de llamar “rojos” a los republicanos y  “nacionalistas” a los rebeldes.

El libro de Puzzo indica que las inversiones norteamericanas en España (más de 80 millones de dólares en 1936) estaban mayormente en territorio dominado por Franco, y Richard P. Traina escribe que, en 1938, los empresarios de aquel país preferían tratar con Burgos que con la República.

Según esta filosofía, no fue precisamente escaso el suministro de toda suerte de materiales enviado por empresas de los países democráticos a Franco.

En su artículo del año 1977 en el Journal of Contemporany History, Robert Whealey compara -entre juliode 1938 y marzo de 1939- las 5.043.400 libras esterlinas de mercancías que enviaron a Burgos las naciones del área del dólar y la libra, con las 967.860 libras que representaron las remesas de Italia y Alemania.

Fuente: HISTORIA INAUDITA DE ESPAÑA   (PEDRO VOLTES)

 

¿CÓMO SE FINANCIÓ EL ALZAMIENTO DE 1936? PRIMERA PARTE.


En una monografía sobre esta página de la guerra civil (The Journal of Modern History, 1953),  Jonh R. Hubbard enumera, entre otras fuentes de financiación del alzamiento, las “grandes sumas entregadas voluntariamente por acaudalados españoles, muchos de los cuales, desde el establecimiento de la República, habían situado sus capitales en el extranjero, en Bancos franceses, ingleses, suizos y holandeses.

Se dijo que Juan March había entregado 15 millones de libras en metálico antes de que comenzase la guerra y se citó que la infanta Eulalia había dicho que la familia real aportó cuanto tenía, comprendiendo diez millones de dólares de Alfonso XIII. Se informó de que los simpatizantes de Franco en Sudamérica, Estados Unidos y Londres contribuyeron con un millón de libras esterlinas….”.

Deben inscribirse en el conjunto de antecedentes británicos del alzamiento las voluntades y el dinero que, sin duda, movieron en Inglaterra los empresarios de Jerez, muchos de ellos entroncados familiarmente con aquel país.

Además de sus propios resortes personales, los vinateros jerezanos y los naranjeros andaluces vendieron en Inglaterra entre el alzamiento y enero de 1937 sus productos por valor de 1.300.000 libras, que fueron manejadas por el gobierno de Burgos.

Con el tono de quien conoce ya el desenlace del drama antes de que se levante el telón, el Times decía, en fecha tan temprana como el 5 de agosto de 1936, que era más ventajoso para los ingleses tratar con los puertos de la zona franquista que con los de la republicana.

G. Jackson especifica: “Durante generaciones, Inglaterra había sido el mercado más importante de los vinos españoles de calidad. Capitales ingleses y españoles compartían el control de muchas empresas mineras y siderúrgicas en el País Vasco. Los españoles adinerados se codeaban con los residentes veraniegos ingleses en San Sebastián y Biarritz.

Hacia el 25 de julio, Juan March y Gil Robles establecieron sus cuarteles generales en Lisboa. El primero era propietario de intereses que controlaban el  Kleinworth Bank, en Londres, a través del cual financió las compras de material de guerra para el ejército insurgente”.

A este mismo nivel de contactos personales puede atribuirse que desde 1933 actuase en Londres un grupo derechista angloespañol adverso a la República.

La capital británica aparece de nuevo implicada en la conspiración contra el régimen de Madrid cuando se repasa que fue en Londres, y no en otra parte, donde Luis Bolín, que actuaba allí contra la República, alquiló a la Olley Company el avión que trasladaría a Franco de Canarias a Marruecos.

El 11 de julio de 1936, Bolín contrató como piloto al capitán Bebb, y solicitó al mayor Hugh Pollard, su hija Diana y la amiga de ésta Dorotthy Watson, que fueran a bordo para dar aspecto turístico al viaje.

No es probable que Portugal se hubiera puesto al lado de Franco, desde el primer momento, sin contar con la aprobación de Londres.

De no haberse dado este benepláctio, Salazar tampoco hubiera representado y defendido los intereses de Burgos en la Sociedad de Naciones, el Comité de No Intervención, el gobierno de Tánger y otras corporaciones donde Franco no tenía entrada, por no hablar ya de intervenciones mucho más concretas del “más antiguo aliado d Inglaterra” en favor de aquél, como fueron la recluta de voluntarios, el envío de mercancías y el uso amigable de sus puertos.

¿Más apuntes acerca de la benevolencia británica respecto a Franco? Sí, los hay. No está muy estudiada, que yo sepa, la actitud de Gibraltar respecto de los decisivos hechos de armas que ocurrieron en su área al comenzar el alzamiento, y también en relación con la guerra en el mar, pero lo poco que consta de la conducta de marinos y militares ingleses es benévolo para la causa de Franco.

Aparte de las instrucciones que pudiera recibir de Londres, es seguro que la guarnición de Gibraltar no vio con simpatía que fueran muertos los oficiales de la Armada española en Cartagena. En suma, el peñón estaba rodeado de territorio franquista y no ganaba nada aislándose de él con hostilidad.

A finales de 1937 Londres envió a Sir Robert Hodgson como agente diplomático a Burgos y Franco designó al duque de Alba como representante suyo ante aquel gobierno.

Por la misma época, Inglaterra presionó a la Francia de Léon Blum para que se abstuviera de ayudar a la República, y tuvo éxito, puesto que Blum evolucionó rápidamente hacia el neutralismo.

Por estas mismas fechas, los ingleses pactaban con Franco la continuidad de los envíos de las extracciones de Riotinto, que serían recompensados en libras esterlinas, con las obvias consecuencias favorables al cambio de la peseta de Burgos y la disponibilidad franquista de divisas.

A este regimen se agregaron meses despues las remesas de hierro vizcaino.

Fuente:  HISTORIA INAUDITA DE ESPAÑA (PEDRO VOLTES)

GUERRA CIVIL ESPAÑOLA: CUANDO EL DINERO DEJÓ DE VALER (Primera Parte)


Una de las páginas más dramáticas de la historia de nuestra guerra civil es la anulación, por Franco, de la moneda emitida por el gobierno republicano a partir del 18 de julio de 1936, y con ella la ruina de millares de familias, empresas y entidades que se encontraban en la zona correspondiente. Es curioso que una hecatombe económica semejante no haya merecido desde el primer momento la atención adecuada de los historiadores de nuestra guerra civil, ni más tarde de las publicaciones del Banco de España o de tribunas similares.

Media España acabó de hundirse en la miseria por efecto de la anulación de los billetes que estaban circulando legalmente en ella. Quien llegara con un fajo de billetes válidos a Madrid, Valencia, Barcelona o Bilbao después de su toma por las tropas franquistas, podía comprar lo que quisiera: a su alcance se hallaban tierras, casas, empresas. Las familias del pueblo y de la base media vieron volatizarse sus ahorros y tuvieron que vender cuatro cosas entrañables que les quedaban en casa para poder comer las siguientes semanas, al tiempo que empezaban a darse a conocer empresarios geniales de nuevo cuño y gestores de negocios dotados de especial eficacia.

Billete “valido” en la zona “nacional”.

Desde los tiempos de Mendizábal, un siglo antes, no se había registrado un trastrueque de patrimonios y caudales de tales proporciones. Y esta contradanza tenía por eje las disposiciones anulatorias del dinero “rojo”, complementadas, claro está, por otras muchas medidas, y por un montaje sociopolítico creado por los listos del momento, de acuerdo con los vencedores.

Semejante cataclismo significó el momento culminante de una ofensiva sistemática que el gobierno de Burgos había desarrollado contra la economía de la zona republicana y que -como otras facetas de la contienda española- representó un refinamiento e intensificación de experiencias bélicas vividas en otros países. No era cosa nueva, ciertamente, el propósito de arruinar al enemigo, al tiempo que se peleaba contra él en el campo de batalla, pero el caso español trajo novedades de bulto respecto de guerras civiles como la carlista, la de secesión norteamericana, la rusa de 1917 en adelante, la mexicana y otras, dentro ya de la época del billete de Banco.

El Banco de España en Burgos.

En nuestro país al Banco de España de Madrid le nació un sosia en Burgos, que operó con su mismo nombre, de modo que hubo dos Bancos de España puestos a hacer billetes y el republicano siguió emitiendo en parte los mismos billetes que antes del 18 de julio, con la honradez y la ingenuidad de darles numeración seguida y ordenada, lo cual hizo posible la ofensiva franquista contra ellos.

Semejante guerra monetaria tuvo por punto de partida el decreto-ley del gobierno de Franco de 12 de noviembre de 1936, por el cual el Banco de España (de su zona, claro está) no reconoció validez a los billetes puestos en circulación después del 18 de julio. La disposición añadía, como quien no quiere la cosa, la obligación de estampillar los billetes válidos, y que los particulares presentasen declaración jurada “de su personal pertenencia y legítima posesión”. Si esta declaración fuese falsa, se calificaría de auxilio a la rebelión, con la consiguiente pena de reclusión temporal y multa.

Sello para estampillar los billetes.

Con estas medidas se introducen en el país dos grandiosas novedades jurídico-políticas: primera, que los billetes ya no son un documento pagadero al portador, sino que además hay que justificar (se supone que a satisfacción de la autoridad) la propiedad de los mismos; y segunda, que comienza en la historia moderna del Derecho español la posibilidad de ir a la cárcel por un delito monetario o fiscal.   Este peligro se perfilaría y confirmaría en varias leyes posteriores que han ido creciendo hasta hoy.

Hay que anotar, sobre la marcha, que el Banco de España de la zona sometida al gobierno de Burgos emitió, apenas pudo, sus propios billetes, diferentes de los de anteguerra, y que en los meses sucesivos éstos ya no fueron estampillados, en ocasiones tales como la ocupación de Santander, Asturias y Bilbao, sino canjeados por los nuevos billetes, siempre con el obligado acompañamiento de la declaración jurada de marras. Las sucursales del Banco de España y, en su defecto, los ayuntamientos tenían facultades para rechazar las declaraciones que no les pareciesen correctas, lo cual equivalía a poner al interesado a pedir limosna.

FUENTE: HISTORIA INAUDITA DE ESPAÑA  (PEDRO VOLTES)

LA INCULTURA ES UN PELIGRO PARA LA DEMOCRACIA


Hay un consenso bastante generalizado entre los analistas sobre que, en la
actualidad, es constatable la creciente incapacidad de muchos ciudadanos
para ejercer con rigor su voto y tutela democráticos. Gran parte de la ciu-
dadanía se desentiende de lo público común y se retira a lo privado, ya sea
a un ocio banalmente reducido a mera diversión, ya sea profesionalmente a
un trabajo superespecializado y fragmentario.

La evolución de la sociedad moderna ha tendido a magnificar la vida priva-
da en detrimento de la pública, de la política colectiva y de la buena salud
de la democracia. Puede parecer una paradoja, pero la misma modernidad
que edificó la democracia, la está banalizando o debilitando su salud a me-
dida que desvía los esfuerzos e intereses de los ciudadanos hacia lo privado.

Por una parte, la vida profesional “privada” concentra y exige cada vez más
los esfuerzos continuados de la población. Además, otra amplísima parte
del tiempo y disponibilidades restantes se dedican a una vida aún más “pri-
vada” de ocio, consumo y diversión.

El ciudadano moderno siente una indudablemente fuerte presión para que
mantenga y acreciente su capacitación productiva, profesional, especializada
y experta. Sin ninguna duda siente una muy similar presión para consumir
los más variados productos y llenar satisfactoriamente su tiempo de ocio y
esparcimiento.

Nada que objetar a todo ello pues son claramente las dos di-
mensiones clave de la actual sociedad avanzada: conocimiento y alta produc-
tividad tecnológica, pero también consumo y espectáculo.

No obstante muchas veces se obvia el precio pagado por ello, el costo subyacente de relegar a
la vida política “pública” a un segundo plano. Por ello languidece y se debilita
la exigencia ciudadana de atender colectiva y democráticamente a las difi-
cultades globales crecientemente complejas de las sociedades actuales. Sigue leyendo

PODER POPULAR (MARXISMO)


El poder popular es una propuesta para la construcción del socialismo marxista o del socialismo democrático mediante un modelo de democracia participativa   y protagónica en la que se sustentaría la organización del Estado socialista.

Se basa en la voluntad general (soberanía popular) y consiste en dos ejercicios, el directo y el indirecto:

  1. El primero es la transferencia de competencias desde el gobierno a la comunidad organizada en consejos locales electos en asambleas populares.
  2. El segundo es a través del sufragio, tanto para la elección de representantes a las distintas instancias del poder popular, como para la toma de decisiones trascendentales en los diversos tipos de referéndum disponibles en cada legislación nacional.

Democracia Directa y Participativa

Busca establecer nuevas relaciones humanas, nuevas relaciones sociales y nuevas relaciones políticas, para el desarrollo de un nuevo modelo de sociedad, de un nuevo modelo político y de un nuevo modelo de Estado, fundamentado en la visión ética e ideológica del socialismo.

Cambio éste que, sostienen sus promotores, no comenzará en el mismo momento en que se tome el aparato del Estado, sino que será progresivo, transformando la democracia representativa en poder popular, y finalmente en socialismo (representada en la consigna “creando poder popular, rumbo al socialismo”).

Así pretenden repetir el proceso de aprendizaje, ensayo y error, que habría consolidado el paso del feudalismo al capitalismo, pero sin tener que pasar por experiencias históricas traumáticas o despóticas.

Para construir el poder popular el guevarismo postula desarrollar “los gérmenes de socialismo” que se encontran presentes en el pueblo. La construcción teórica del poder popular tiene entonces que atender las expectativas, las aspiraciones y los valores presentes en los sectores populares, quienes sufren en mayor grado los efectos más indeseados de la explotación y la dominación capitalista.

Explotación y Dominación Capitalista

Así, el socialismo sólo adquirirá sentido y representará la solución a los problemas de los oprimidos y excluidos si logra resolverlos. En caso contrario, se estaría sólo cambiando una forma de dominación por otra.

APUNTE:  CONTROL OBRERO

El control obrero es la participación total o parcial en el manejo de fábricas y otras empresas por parte de los trabajadores, y por extensión el control por parte de una corporación obrera o sindical de parte importante del aparato productivo de una sociedad luego de realizada la revolución proletaria. Ha sido conceptualizado y propuesto de diferentes maneras por sectores marxistas, sindicalistas, socialistas y demócrata-cristianos; de formas tan amplias que han incluido sistemas económicos socialistas y mixtos. Es probable que algunas de las interpretaciones de lo que se entiende por control obrero puedan diferir entre sí.

El control obrero puede darse a manera de autogestión obrera, donde una corporación obrera ha tomado el gobierno y ha colectivizado la economía de una sociedad, de cogestión obrera, donde los accionistas de una empresa privada le ceden un porcentaje a sus empleados y donde su nivel de decisión es equivalente a tal porcentaje, o a manera de “nacionalización bajo control obrero“, donde el Estado es el propietario legítimo del lugar de trabajo pero quienes deciden sobre su manejo son los trabajadores.

FUENTE:  http://www.es.wikipedia.org/wiki/Poder_popular_(marxismo)

  http://www.es.wikipedia.org/wiki/Control_obrero

EMPODERAMIENTO


El origen de la filosofía del empoderamiento está en el enfoque de la educación popular desarrollada en los años 60 a partir del trabajo de Paulo Freire, estando las dos tendencias muy ligadas a los llamados enfoques participativos, presentes en el campo del desarrollo desde los años 70. O lo que es lo mismo, el empoderamiento consiste en “un proceso de reducción de la vulnerabilidad y de incremento de las propias capacidades de los sectores pobres y marginados, que conduce a promover entre ellos un desarrollo humano y sostenible.”

Aunque el empoderamiento es aplicable a todos los grupos vulnerables o marginados, en su origen y aplicación práctica más extendida está el colectivo de las mujeres. Su desarrollo a éstas fue propuesto por primera vez a mediados de los 80 por DAWN (1985), una red de grupos de mujeres e investigadoras del Sur y del Norte, para referirse al  “proceso por el cual las mujeres acceden al control de los recursos (materiales y simbólicos) y refuerzan sus capacidades y protagonismo en todos los ámbitos”.

Desde este enfoque más feminista, el empoderamiento de las mujeres abarca desde el cambio individual a la acción colectiva, e implica la alteración radical de los procesos y estructuras que reproducen la posición subordinada de las mujeres como género.

Empoderamiento de la mujer

Desde estos años, el término “empoderamiento” ha aumentado su campo de aplicación. Por un lado, de su primer uso únicamente en los análisis de género, ha pasado a emplearse al conjunto de colectivos vulnerables, habiendo adquirido una amplia utilización en los estudios sobre el desarrollo, el trabajo comunitario y social, o la cooperación para el desarrollo.

Paralelamente, si originariamente el concepto era patrimonio de los movimientos de mujeres y de desarrollo, progresivamente ha pasado a ser empleado por organismos internacionales como Naciones Unidas, el Banco Mundial o incluso en campos tan diversos como la gestión empresarial y el desarrollo personal.

Para estas últimas, el empoderamiento es

“un proceso multidimensional de carácter social en donde el liderazgo, la comunicación y los grupos autodirigidos reemplazan la estructura piramidal mecanicista por una estructura más horizontal en donde la participación de todos y cada uno de los individuos dentro de un sistema forman parte activa del control del mismo con el fin de fomentar la riqueza y el potencial del capital humano que posteriormente se verá reflejado no solo en el individuo sino también en la propia organización” (Blanchard, Carlos & Randolph 1997).

Mientras, la visión de los grupos de mujeres y otros movimientos sociales va más allá. El empoderamiento sería  “un proceso que propicia que las mujeres y otros grupos marginados incrementen su poder, esto es, que accedan al uso y control de los recursos materiales y simbólicos, ganen influencia y participen en el cambio social ”.

Estos cambios pragmáticos traen consigo también un proceso por el que las personas se conciencien de sus propios derechos, capacidades e intereses, y de cómo éstos se relacionan con los intereses de otras personas con el fin de participar desde una posición más sólida en la toma de decisiones y estar en condiciones de influir en ellas.

El Diccionario Panhispánico de Dudas define “empoderar” como “conceder poder a un colectivo desfavorecido socio-económicamente para que mediante su autogestión mejore sus condiciones de vida”. Este añade: “El verbo empoderar ya existía en español como variante desusada de apoderar. Su resucitación con este nuevo sentido tiene la ventaja, sobre apoderar, de usarse hoy únicamente con este significado específico”.

Empoderamiento para la Salud

En promoción de la salud, el empoderamiento para la salud es un proceso mediante el cual las personas adquieren un mayor control sobre las decisiones y acciones que afectan a su salud. Se establece una distinción entre el empoderamiento para la salud del individuo y el de la comunidad. El empoderamiento para la salud individual se refiere principalmente a la capacidad del individuo para tomar decisiones y ejercer control sobre su vida personal. El empoderamiento para la salud de la comunidad supone que los individuos actúen colectivamente con el fin de conseguir una mayor influencia y control sobre los determinantes de la salud y la calidad de vida de su comunidad, siendo éste un importante objetivo de la acción comunitaria para la salud. Sigue leyendo

LA EMPATÍA


La empatía (del vocablo griego antiguo εμπαθεια, formado εν, ‘en el interior de’, y πάθoς, ‘sufrimiento, lo que se sufre’), llamada también inteligencia interpersonal en la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, es la capacidad cognitiva de percibir en un contexto común lo que otro individuo puede sentir. También es un sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra.

EMPATÍA

Algunos estudios señalan la existencia de rasgos afines a la empatía en algunos animales no humanos, como por ejemplo los roedores u otros primates. En este sentido, se podría confirmar el argumento de que el origen de la empatía se sitúa en mecanismos neuronales básicos desarrollados a lo largo de la evolución.

Ciertas corrientes de pensamiento psicológico postulan que la mente humana tiene en común sensaciones y sentimientos. La única diferencia entre dos personas es el momento en el que se muestran dichos sentimientos, provocando emociones que motivan a actuar. Que una persona no sienta igual que otra en un momento dado, es por razones educativas, predisposición genética y condicionantes hormonales, que inducirán a encauzar los estímulos de una forma u otra.

Por eso, infieren que la empatía es posible en un individuo capaz de razonar acerca de sí mismo, evaluar sus sentimientos y razonar acerca de otras personas de forma que no tienda a justificar sus propios deseos. El deseo sería la unidad de degeneración del pensamiento objetivo, y el grado de exactitud estaría desvirtuado, en mayor o menor medida, dependiendo la profundidad del conocimiento de uno mismo, o lo que es lo mismo, de su inteligencia emocional.

INTELIGENCIA EMOCIONAL

Incluso expresiones de la psicología popular tales como “nosotros”, “nosotros los nacionales”, “nuestro pueblo”, etcétera, serían imposibles sin tal empatía (es decir, sin la asunción hipotética de la existencia de “personas parecidas a mí”). Parece ser que la capacidad de empatizar no es solamente importante para la observación de una conducta moral o social, sino paralelamente también para experimentar sentimientos como la envidia, el odio, guerras religiosas, etc.

La filósofa Edith Stein ha realizado un estudio profundo sobre el problema de la empatía, de un gran rigor filosófico y científico. Su tesis de doctorado, publicada en español y titulada “Sobre el problema de la empatía”, trata de la esencia de los actos de empatía en general, así como de la noción de persona que se obtiene a través del análisis de estos actos.

Por otra parte, se ha observado que un determinado tipo de neuronas, las neuronas espejo, solamente se activan cuando el mismo acto que realiza un primate lo efectua otro que es observado por el primero. De forma análoga, en los humanos se activa la misma área cerebral, en el curso de una emoción, al observar a otra persona en el mismo estado emocional. Se ha verificado también experimentalmente que la empatía es mayor entre personas de idéntico sexo, raza o edad, y que el grado de empatía es muy variable de una persona a otra. Por tanto, la empatía parece ser un importante factor de cohesión social y es una ventaja evolutiva desarrollada por selección natural.

Además, parece que esta capacidad, al menos en las personas, es susceptible de desarrollo y aumento: se acrecienta más fácilmente en los que no han padecido problemas afectivos, con padres que se han ocupado de ellos, y que han vivido en un ambiente en el que han sido aceptados y comprendidos, han recibido consuelo cuando lloraban o tenían miedo, y que han visto como se promovía la preocupación por los demás… En definitiva, cuando las necesidades afectivas y emocionales han estado cubiertas desde los primeros años de vida.

Así pues, la empatía describe la capacidad intelectiva de una persona de vivenciar la manera en que siente otra persona; posteriormente, eso puede llevar a una mejor comprensión de su comportamiento o de su forma de tomar decisiones. Es la habilidad para entender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás, poniéndose en su lugar, y responder correctamente a sus reacciones emocionales. Como tal es un sentimiento objetivo cuyo desarrollo requiere un cierto tipo de inteligencia. Sigue leyendo