ENDORFINAS


Las endorfinas y encefalinas son neurotransmisores opioides producidos en el Sistema Nervioso Central como moduladores del dolor, reproducción, temperatura corporal, hambre y funciones reproductivas.

Su nombre deriva del hecho de que producen los mismos efectos que los analgésicos opiáceos derivados del opio.

A mediados de la década de los setenta se demostró la presencia de receptores opiáceos en el intestino del cobayo y en los órganos reproductores del ratón.

COBAYOS

Posteriormente se encontró que estimulando estos receptores distribuidos también en la médula espinal producían analgesia, lo que llevó a suponer la existencia en el cerebro de una sustancia endógena “similar a la morfina”.

En experimentos con cerebros de cerdos, encontraron una sustancia que también estimulaba el intestino del cobayo y producía efectos similares a los de la morfina; se trataba de oligopéptidos que difieren sólo en el aminoácido C-terminal que, por encontrarse en el cerebro, fueron denominados encefalinas: metionina-encefalina y leucina-encefalina.

ENDORFINAS

Las endorfinas son polipéptidos largos que activan núcleos neuronales en el cerebro (hipotálamoamígdalatálamo y locus coeruleus). Se secretan de un único precursor que es la pro-opiomelanocortina (POMC); éste pasa por varios cortes peptídicos para formar finalmente las α-, β-, y γ-endorfinas.

ENCEFALINAS

Son pequeños polipéptidos cuya acción es principalmente en el globus pallidus, tálamo, núcleo caudadosustancia gris periacueductal y sustancia gris.

Su precursor, la proencefalina, es formada en el cuerpo de la neurona. Para obtener su forma activa se corta por enzima específicas a Met-encefalina y Leu-encefalina.

Médula espinal

También podemos ubicarlas en la médula espinal como moduladores del dolor. Éstas inhiben las acciones del Glutamato y sustancia P (neurotransmisores del dolor a nivel medular) además de aumentar el umbral de descarga de las neuronas que transportan el estímulo doloroso, reduciendo así las descargas de impulsos dolorosos y la percepción del dolor a nivel de la circunvolución poscentral. Se degradan rápidamente tras secretarse en péptidos inactivos y aminoácidos.

SÍNTESIS Y GEN  IMPLICADO

Se sintetizan a partir del gen de la proopiomelanocortina; éste es un precursor hormonal que al ser hidrolizado en varios segmentos sus productos dan a lugar hasta 8 hormonas distintas:

Es importante aclarar que no todos los productos (las 8 hormonas) se forman en todas las neuronas que contengan el gen POMC, esto depende del contenido de proteasas específicas quienes cortan en específicos puntos de la pro-hormona, reguladas a su vez por controles metabólicos específicos a los cuales responde distinto según el tipo celular, a su vez estos mismos controles metabólicos también regulan la expresión de estos genes.

Así, mientras que la proopiomelanocortina se expresa tanto en la célula corticotropa de la hipófisis anterior como en la célula de la pars intermedia, los estímulos y productos son diferentes.

Esto sin embargo es distinto en la médula adrenal donde también se forman encefalinas, la diferencia radica en que el gen puede codificar múltiples copias de la hormona. Así, un precursor de encefalina en la médula adre­nal codifica varias moléculas de Met-encefalina (M) y una molécula de Leu-encefalina (L), que pasan por un proceso de maduración para la liberación de moléculas de encefalina a partir de la proteína precursora.

Las neuronas de las cuales se expresa en gen de la POMC son una subpoblación del núcleo arqueado (también denominado infundíbulo) del hipotálamo, llamadas “células proopiomelanocortinas” cuyos productos son modificados en distintas neuronas para obtener así el péptido deseado para una función específica.

 

FUENTE:     http://www.es.wikipedia.org/wiki/Péptido_opioide

 

EL AFECTO GENERA EN EL ORGANISMO HUMANO UNA LIBERACIÓN INTERNA DE OPIÁCEOS


Los jugos de la planta Papaver somniferum  en flor poseen una cualidad excepcional: alivian el dolor. Si se rascan y secan las exudaciones de la amapola, obtenemos opio, una mezcla de compuestos homólogos de la dinastía de opiáceos, una gran familia química con nombres tan famosos como la morfina, la heroína y el láudano. El extracto de Papaver  elimina el dolor porque los propios opiáceos son componentes vitales del sistema analgésico del cerebro.

Papaver Somniferum

Este rápido alivio del tormento físico fue un avance milagroso para los primeros médicos que lo recetaron. Thomas Sydenham dijo en 1680:  “Entre los remedios que a Dios Todopoderoso le ha complacido dar al hombre para aliviar su sufrimiento, ninguno tan universal y eficaz como el opio”.

Sydenham estaba contando sólo la mitad de la historia. Los opiáceos no sólo extinguen el dolor que procede de las heridas físicas sino que también borran el terror emocional que procede de la ruptura de una relación. El cerebro límbico tiene más receptores opiáceos que ninguna otra área del cerebro, quizá con este propósito.

Los estudios de la separación dan fe de la rápida eficacia de los opiáceos como anestésicos ante una pérdida. Si apartas a una madre de sus crías, la angustia de éstas aparece. Si les das una diminuta dosis de opiáceos (demasiado reducida para resultar sedante), los cachorros dejan de protestar.

Crías separadas de su madre

Los poetas y otras especies de mala fama conocen este poder desde hace miles de años. El cuarto libro de la Odisea  de Homero contiene una descripción médicamente precisa de una fiesta  en la que la conversación ha adoptado un giro lúgubre para hablar de los compañeros perdidos:

Entonces Helena, hija de Zeus, ordenó otra cosa. Echó en el vino que estaban bebiendo una droga contra el llanto y la cólera, que hacía olvidar todos los males. Quien la tomare, después de mezclarla en la crátera, no logrará que en todo el día le caiga una sola lágrima en las mejillas, aunque con sus propios ojos vea morir a su madre y a su padre o degollar con el bronce a su hermano o a su mismo hijo. Sigue leyendo

PROSOPAGNOSIA O LA INCAPACIDAD DE RECONOCER ROSTROS


Prosopagnosia, del griego πρόσωπον: aspecto, y de ἀγνωσία: desconocimiento. Termino acuñado en 1947 por el médico Joachim Bodamer, quien la definió en los siguientes términos: “Es la interrupción selectiva de la percepción de rostros, tanto del propio como del de los demás, los que pueden ser vistos pero no reconocidos como los que son propios de determinada persona”

La definición sigue siendo vigente, pues sirve para caracterizar el trastorno sin diagnosticarlo o pronosticarlo, no obstante ahora sabemos que puede tener distintas características.

  • A pesar de que se creyó que la misma era consecuencia de un traumatismo en el cerebro, actualmente se han documentado casos de personas que la padecen desde su nacimiento.
  • No obstante que la incapacidad de ver rostros es la característica de este trastorno, en algunos casos se pueden percibir los rostros de familiares o amigos cercanos, siempre y cuando tengan algo que les caracterice extremadamente. Por ejemplo, en “El hombre que confundió a su mujer con su sombrero” de Oliver Sacks, se habla de un hombre con prosopagnosia, que únicamente reconocía a tres personas de su trabajo: una de ellas por un llamativo lunar que tenía en la mejilla, otra por ser extremadamente alto y delgado, y la otra por que tenía un tic en un ojo que hacía que lo cerrara constantemente. Por ello, su mujer siempre iba con un gran sombrero llamativo, con el fin de que su marido la reconociera.

  • Ciertos pacientes pueden percibir con mayor claridad, aun cuando sea en forma borrosa, los rostros de las mujeres y no los de los hombres, y viceversa.
  • A pesar de que los sujetos que padecen este trastorno pueden identificar los órganos que se encuentran en la cara, son incapaces de recordar la exacta ubicación de los mismos dentro de la cara.
  • El trastorno también ha sido diagnosticado como un padecimiento psicológico, aun cuando se ha documentado que es somático.
  • Quien padece de Prosopagnosis puede recordar, de la misma manera que cualquier otra persona, quienes son sus amigos, familiares y personas con las que se relaciona, incluso recuerdan el cabello y los tonos de la piel, los aromas, la voz y todo lo que en general se denomina “contexto” de la persona, sin embargo no pueden ver o comprender el rostro de las personas, no reconocen gestos, emociones.

A pesar de que este trastorno era conocido desde antes del siglo XX, especialmente por referencias de los escritores de diferentes épocas, no fue hasta el siglo XX cuando se pudo documentar médicamente el primer caso.

Durante la Segunda Guerra Mundial, después de que un teniente del ejército alemán fuera apresado y atendido de una herida en la cabeza, los médicos constataron el hecho de que el paciente no podía ver los rostros de las personas, no obstante de que por lo demás gozaba de un estado saludable y no había ningún otro perjuicio en su vista. Sigue leyendo

EL PERRO ES UN BUEN ANTÍDOTO DE LA PICADA DE LA MOSCA DE LA ARENA


El género inicialmente fue denominado Flebotomus, creado por Camillo Rondani y Berté en 1840. El nombre fue cambiado a Phlebotomus por Hermann Loew en 1845. “Flebótomo” es una de las exclamaciones del lenguaje usado por el Capitán Haddock, protagonista de las series animadas Tintín

Phlebotomus es un género de dípteros nematóceros de la familia Psychodidae; conocidos como jejenes de moscas de arena, que habitan en las regiones mediterráneas ( España, Francia, Italia y Grecia) y tropicales.  La etimología indica chupador de venas (phlebo- = vena; -tome = chupar), ya que, en efecto, los Phlebotomus son insectos chupadores de sangre venosa.

PHLEBOTOMUS

En el Viejo Mundo, los Phlebotomus son los responsables primarios de la transmisión de la leishmaniasis, una enfermedad parasitaria, cuya transmisión en el Nuevo Mundo, es principalmente por los jejenes del género Lutzomyia. Sólo las hembras se alimentan de sangre por una picadura indolora y nocturna, mientras que los machos se alimentan del néctar de las plantas.

Las hembras necesitan las proteínas de la sangre de animales de sangre caliente (los perros son muy buenos candidatos) para la producción de huevos. Una comida puede resultar en la producción de hasta 100 huevos, los cuales son depositados en tierras húmedas ricas en material orgánico.

Al picar, el insecto inyecta anticoagulantes para que la sangre siga fluyendo, como también lo hace la hembra del mosquito. Al salir la sangre, usa sus piezas bucales para chupar la sangre acumulada en el sitio de la herida. La picadura deja una pápula enrojecida que puede permanecer asintomática por varias horas, antes del comienzo de la picazón.

“Normalmente, en el humano, se desarrolla una dermatitis nada grave, que al cabo de un mes se cura sola. Los casos más graves se producen en personas que tienen las defensas muy bajas.  Ese es el motivo por el cual este parásito fue el gran azote de la epidemia del SIDA. Cuando alguien contraía el VIH y sufría la picadura de la mosca de la arena, que le transmitía esta enfermedad, moría de leishmaniosis.” (Fernando Fariñas). Sigue leyendo

LA LÍBIDO


En medicina y psicología, el término libido corresponde al deseo sexual de una persona. No obstante, definiciones más técnicas como las encontradas en las obras de Sigmund Freud y Carl Jung se refieren a la fuerza o energía psíquica que un individuo tiene que dirigir a su desarrollo personal, llamado individuación.

Como comportamiento sexual, la libido ocuparía la fase apetitiva en la cual un individuo trata de acceder a una pareja potencial mediante el desarrollo de ciertas pautas etológicas.1

Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra debe pronunciarse como llana (li bi do) y no como esdrújula ( bido) porque deriva del latín libído, con i: larga. La pronunciación extendida, aunque incorrecta líbido, probablemente se deba a la influencia de la palabra lívido (que no tiene realación semántica con el concepto y que significa «amoratado» o «pálido»).2

Igualmente erróneo es el artículo singular masculino el («el libido»), puesto que se trata de un sustantivo de género femenino, lo correcto es «la libido».

La Líbido se lleva mejor con la abundancia que con las penurias

Libido es también un concepto descrito por el psicoanalista Sigmund Freud.3 Se refiere a la energía vital general de la persona.

La mente es un sistema que se autorregula gracias a la lucha entre tendencias o instancias opuestas: se trata de fuerzas o pulsiones (‘energía psíquica profunda que orienta el comportamiento hacia un fin y se descarga al conseguirlo’).

Energía Vital General de la Persona

A esta dialéctica interna de la psique se la llama libido.

Desde la óptica freudiana (psicoanálisis), libido es el afecto que se encuentra ligado a determinada pulsión: en el primer marco teórico (hasta 1914), la energía de las pulsiones sexuales; en el segundo marco teórico (hasta 1920), la energía tanto de las pulsiones sexuales como de las pulsiones yoicas; y en el tercer marco teórico, este término es transformado en Eros.4 Sigue leyendo

El precio del estrés


Cuando nos hallamos ante una serie de acontecimientos que provocan estrés, mantenemos un alto nivel de excitación sin descanso. Esto puede continuar durante largos períodos hasta el punto de llegar al agotamiento, que fuerza el reposo.

Una situación de estrés crónico causa una irregularidad o un desequilibrio en el funcionamiento del sistema nervioso autónomo, de modo que tiene lugar un alto nivel de activación con muy poco estímulo.

Estrés Crónico

Las células del sistema nervioso autónomo se vuelven hiperactivas y responden a la menor provocación. Se empiezan a observar patrones de irregularidad en la tensión muscular y desequilibrios en los patrones de flujo sanguíneo.

Esto puede contribuir al desarrollo de enfermedades como el asma, ciertos tipos de dolores de cabeza y el síndrome de colon irritable, donde hay dolor y diarrea sin que haya infección.

El Asma

Las distintas clases de estrés provocan estos cambios. Se han realizado muchas investigaciones sobre lo que se denomina el estrés de los cambios de vida.

Se descubrió que la gente que había tenido muchos cambios significativos en su vida durante un corto período -pérdidas por muertes, inicio o ruptura de una nueva relación, tener o perder de pronto mucho dinero, problemas legales, la compra de una casa- tenían una mayor probabilidad de enfermar al año siguiente o en un tiempo similar. Sigue leyendo

LOBOTOMÍAS A GRAN ESCALA EN LOS ESTADOS UNIDOS Y LA PÍLDORA REVOLUCIONARIA


En 1946 la prestigiosa revista norteamericana Life publica Bedlamun reportaje sobre dos centros psiquiátricos estatales, uno en Cleveland y otro en una ciudad de Pensilvania. El texto se acompaña de fotos estremecedoras en las que aparecen los enfermos en condiciones infrahumanas, amontonados, acuclillados semidesnudos contra las paredes, o atados a los bancos.

Acaba de finalizar la segunda guerra mundial y el impacto de las imágenes es enorme porque esas escenas recuerdan a las fotografías de los campos de concentración nazis, aún frescas en la retina de la gente.

Y con el agravante de que esto no sucede en ultramar sino allí, en el propio país; de modo que la reacción general es que urge hacer algo en los psiquiátricos americanos. A Walter Freeman estas imágenes le evocan sus primeros momentos en  el Elizabeth de Washington y está convencido de que tiene en sus manos el remedio para la situación; en otras palabras, se plantea la aplicación de lobotomías a gran escala para, según su criterio, mejorar y dar de alta a un buen número de enfermos mentales.

Walter Freeman en plena actividad

Antes de que las lobotomías puedan practicarse en serie, hay que simplificar el procedimiento. En palabras de El-Hai, “resultaba caro, requería los servicios de un neurocirujano, un anestesista, un quirófano. Y estas instituciones estatales, incluso aunque se llamaran hospitales, carecían de todas esas cosas”.

Tras meses de pruebas, Freeman cree que ha encontrado una ruta anatómica más directa hacia el cerebro: en lugar de trepanar el duro cráneo, podría acceder a los lóbulos frontales desde abajo, directamente a través de las órbitas oculares. La cavidad ósea que rodea a los ojos tiene un tabique superior relativamente fino; en una secuencia de archivo Freeman sostiene un cráneo en sus manos y señala “aquí el hueso es lo suficientemente delgado que deja traslucir la luz, y puede ser fácilmente perforado”.

Nacían así las célebres e infaustas lobotomías transorbitales. La historia nos dice  que Freeman ideó la nueva técnica en su propia casa, en la cocina con un picahielo y un martillo, ensayando sobre un cráneo. Sigue leyendo