LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN


Cuando se cumplió la concesión del canal de televisión venezolano RCTV en mayo de 2007, una manifestante de las que se oponían a su desaparición afirmaba ante las cámaras: “Los gobiernos cambian, pero los canales de televisión perduran”.

Esa frase, que anteponía la trascendencia e importancia de una emisora de televisión a la de un gobierno electo, revela la perversión ideológica de considerar que una empresa de comunicación puede acumular y representar más valores y legitimidad que unos representantes elegidos democráticamente.

El desprestigio, muchas veces merecido, de los políticos, desencadena en demasiadas ocasiones que la ciudadanía manifieste su apoyo incondicional, e incluso su reverencia, a otros organismos sin caer en la cuenta de que detrás de ellos hay estructuras de funcionamiento e intereses creados muchísimo más perversos e incontrolados que en las instituciones políticas.

Tan suicida es esperar ante el deterioro de un sistema político un cuartelazo salvador como pensar que unas estructuras informativas incardinadas hasta el cuello en el modelo económico dominante pueden aportar elemento alguno regenerador, alternativo o de evolución social.

El poder de los medios de comunicación se está mostrando tan desconcertadamente grandioso que, de ser el cuarto poder, supuestamente fiscalizador de los otros tres en nombre de la ciudadanía, ha pasado a consolidarse como el de más difícil control democrático.

Si el ingenuo mensaje del poder político es hacernos creer que el mayor de los poderes globales es la opinión pública, habrá que reconocer también que quien logre modelarla se convertirá en la verdadera mano que domine el mundo.

Y en el actual predominio de las tecnologías de la comunicación, lograr el control de un sistema de comunicación global que interprete ante los ciudadanos la realidad conforme a unos determinados intereses puede ser por primera vez en la historia de la humanidad de una viabilidad estremecedora. Sigue leyendo

AMÉRICA LATINA EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN


El primer referendo revocatorio celebrado en Bolivia parece haber terminado en un virtual empate entre el gobierno y la oposición, lo que coloca al país en un escenario de mayor incertidumbre sobre el futuro.

BBC, 11 de agosto de 2008, después de que el presidente Evo Morales consiguiera un apoyo del 67,4 por 100 de los votos en el referéndum revocatorio.

Con la desaparición de las dictaduras de infausto recuerdo en América Latina, y el periodo neoliberal y privatizador que dominó la década de los noventa, la región entró  en el siglo XXI protagonizando un giro hacia la izquierda sin parangón en el resto del mundo.

Tras las constantes victorias electorales de Hugo Chávez, llegaron Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Daniel Ortega en Nicaragua y Fernando Lago en Paraguay. Ese fenómeno de cambio político ha venido acompañado de otro fenómeno: la agresión informativa.

América Latina es la región en donde el panorama informativo diferencia de forma más clara entre gobernantes buenos y malos. Resulta además evidente cómo los gobiernos de derecha o de izquierda moderada, que respetan los criterios y planteamientos de las líneas dominantes del mercado internacional y no se enfrentan a multinacionales y grandes potencias, son los que gozan de más respeto en la cobertura informativa.

América Latina

A medida que los gobiernos, y en especial sus líderes, en quienes se focaliza toda la información negativa, se muestran más irreverentes con el pensamiento económico neoliberal, la cobertura informativa se amplía y se vuelve más tenazmente hostil. Al mismo tiempo también se produce el fenómeno de que nuestros medios ignoran a los países latinoamericanos donde no existen intereses económicos y empresariales.

El modelo informativo sobre América Latina obedece al patrón más sencillo: cuanto más se alejan los gobiernos del neoliberalismo más se le somete a la crítica y tergiversación. Incluso se aplica el apagón con los gobiernos sumisos. Por eso, Bolivia es noticia cuando el presidente Evo Morales nacionaliza los recursos naturales y Méxio o Perú apenas tienen presencia por muchas crisis que sucedan en el país.

La ciudadanía, mediante la estrategia de silencio/portada, tiene una clara imagen de los presidentes Hugo Chávez o Fidel Castro aunque luego no tenga ni idea de información internacional. Sirva de ejemplo el  “Barómetro del Real Instituto Elcano” de 2007, una encuesta entre la población española para saber  su grado de conocimiento sobre la situación internacional:

Mientras el 45 por 100 de los encuestados no sabe no contesta a la pregunta de si el acuerdo de los gobiernos europeos sobre el Tratado de Lisboa se parece o no al Tratado Constitucional que se votó en referéndum en España, al pedirles opinión sobre Hugo Chávez o Fidel Castro, sólo el 5 y 6 por 100 respectivamente optaron por el no sabe no contesta. Sigue leyendo

EL PROCESO DE BOLONIA


Los ministros de Educación de la Unión Europea llegaron a un acuerdo en 1999 que se ha llamado Proceso de Bolonia, en el que inician el Espacio Europeo de Educación Superior que serviría de marco de referencia a las reformas educativas que muchos países habrían de iniciar en los primeros años de este nuevo siglo.

Paises partidarios del Plan Bolinia y del Espacio Europeo de Educación Superior

En él se incluyen aspectos relativos a toda la reforma universitaria. Lo más polémico es lo referente a la financiación de las universidades públicas y a la homogeneización de las titulaciones y los máster, que estarán enfocados a la empresa privada, la cual será la encargada, en gran parte, de establecer los planes de estudio.

Para los críticos, esa política de intervención de la empresa privada en la financiación provocará que condicione el ámbito universitario en la medida en que sus recursos dependerán de los criterios del mercado empresarial. Todo ello ha generado un intenso debate que ha traspasado el ámbito universitario.

"Ni Fábrica de Precarios Ni Escuela de Élite, NO A BOLONIA"

Sin embargo, Carlos Fernández Liria, profesor de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, una de las facultades donde la oposición al proceso es más patente, considera que

desde el comienzo, en los medios de comunicación no ha habido debate sobre Bolonia más que entre aquellos que ya estaban de acuerdo  entre sí en todo lo esencial. Una completa estafa

Según Fernández Líria

la campaña que se ha desatado durante el año 2008 no tiene parangón: en El País, por ejemplo, no ha habido un solo día en que haya faltado un artículo a favor del proceso de Bolonia, artículos que han sido normalmente de pura propaganda descarada. En los otros medios ha sido lo mismo, aunque quizás no de forma tan exagerada y fundamentalista. Esto se debe, sin duda, a que se han intentado contrarrestar las protestas del movimiento estudiantil y de algunos sectores del profesorado, que este año se estaba haciendo oír más de la cuenta.

Cita como ejemplo que

El Decano de la Facultad de Filosofía de la UCM envió una carta abierta a todos los periódicos firmada por una docena de Juntas de Facultad de toda España y por la Conferencia de Decanos de Filosofía, así como por distintas asociaciones científicas y plataformas reivindicativas.

En ella se presentaba un  “Manifiesto sobre la profesión de profesor”  que pedía la derogación de la Orden Ministerial que pretende regular el acceso a dicha profesión en el marco de Bolonia. El propio  Claustro de la Universidad Complutense de Madrid ha pedido la derogación de esa  Orden Ministerial.

Pues bien, los periódicos no sólo no publicaron la Carta Abierta, sino que ni siquiera enviaron un acuse de recibo. Ni un solo periódico se dignó a hacerlo. Uno se pregunta si esto es a lo que tenemos que llamar  “espacio público” de una sociedad democrática.

Los grupos empresariales propietarios de los medios de comunicación machacan a diario a la opinión pública con propaganda pro Bolonia. Una docena de Juntas de Facultad y el Claustro de la mayor Universidad del Reino de España no tienen ninguna posibilidad de hacer llegar su voz a la población. Vamos a tener que publicar ese manifiesto como publicidad, para lo que nos han pedido 13.000 euros.

Hace tres años ya sucedió lo mismo con el manifiesto “¿Qué Educación Superior Europea?”. Se tradujo a media docena de lenguas y lo firmaron 5.000 profesores universitarios de todos los paises de Europa. A pesar de ello, ningún medio  lo publicó ni dieron ninguna explicación a sus promotores. Sigue leyendo

LA CULTURA POLÍTICA, EL SÍNDROME DEL MUNDO CRUEL Y LA TEORÍA DEL CULTIVO


Una “cultura política” es una configuración de sentido, o campo semántico, que se refiere a la organización y la jerarquía del poder en algún ámbito (familiar, escolar, institucional, comunitario, “nacional”, etc.), y que eventualmente tendrá como principal referente al sistema político constituído y legitimado en la sociedad.

Monarquía parlamentaria española

El niño de pre-primaria puede no saber absolutamente nada acerca del gobierno y sus pormenores, pero sabe ya, muy pronto, que al ejercicio del poder se accede diferencialmente, y sabe que la organización asimétrica de los recursos de poder se traduce (o no, según el caso) en la imposición más o menos violenta y arbitraria, o en la discusión negociadora, o quizás se explica por la simple posesión de atributos “naturales”, como por ejemplo el pertenecer a determinado género.

A la escala biográfica, pues, la generación temprana de la cultura política va de la mano con el proceso más amplio de socialización primaria, es decir, mediante procesos de aprendizaje de las pautas de significación y de acción “propias” o “adecuadas”, a las diversas circunstancias y en los múltiples entornos sociales en los que cada individuo se desenvuelve.

Hablamos, entonces, de “socialización política” (primaria, en una primera etapa). Esta tiene que ver con el desarrollo de cogniciones y opiniones, evaluaciones, actitudes y propensiones a actuar, con respecto a figuras de autoridad, al poder y su distribución en las instituciones sociales –comenzando por la propia familia–.

La socialización política, entonces, eventualmente produce como resultado las identidades ciudadanas,componentes simbólicos centrales de la cultura política, que configuran las maneras eventuales de participación en las múltiples formas de organización de la sociedad en la que se vive. El “ciudadano” es entonces un producto biográfico-histórico de estos complejos procesos de aprendizaje. Sigue leyendo