EMPODERAMIENTO


El origen de la filosofía del empoderamiento está en el enfoque de la educación popular desarrollada en los años 60 a partir del trabajo de Paulo Freire, estando las dos tendencias muy ligadas a los llamados enfoques participativos, presentes en el campo del desarrollo desde los años 70. O lo que es lo mismo, el empoderamiento consiste en “un proceso de reducción de la vulnerabilidad y de incremento de las propias capacidades de los sectores pobres y marginados, que conduce a promover entre ellos un desarrollo humano y sostenible.”

Aunque el empoderamiento es aplicable a todos los grupos vulnerables o marginados, en su origen y aplicación práctica más extendida está el colectivo de las mujeres. Su desarrollo a éstas fue propuesto por primera vez a mediados de los 80 por DAWN (1985), una red de grupos de mujeres e investigadoras del Sur y del Norte, para referirse al  “proceso por el cual las mujeres acceden al control de los recursos (materiales y simbólicos) y refuerzan sus capacidades y protagonismo en todos los ámbitos”.

Desde este enfoque más feminista, el empoderamiento de las mujeres abarca desde el cambio individual a la acción colectiva, e implica la alteración radical de los procesos y estructuras que reproducen la posición subordinada de las mujeres como género.

Empoderamiento de la mujer

Desde estos años, el término “empoderamiento” ha aumentado su campo de aplicación. Por un lado, de su primer uso únicamente en los análisis de género, ha pasado a emplearse al conjunto de colectivos vulnerables, habiendo adquirido una amplia utilización en los estudios sobre el desarrollo, el trabajo comunitario y social, o la cooperación para el desarrollo.

Paralelamente, si originariamente el concepto era patrimonio de los movimientos de mujeres y de desarrollo, progresivamente ha pasado a ser empleado por organismos internacionales como Naciones Unidas, el Banco Mundial o incluso en campos tan diversos como la gestión empresarial y el desarrollo personal.

Para estas últimas, el empoderamiento es

“un proceso multidimensional de carácter social en donde el liderazgo, la comunicación y los grupos autodirigidos reemplazan la estructura piramidal mecanicista por una estructura más horizontal en donde la participación de todos y cada uno de los individuos dentro de un sistema forman parte activa del control del mismo con el fin de fomentar la riqueza y el potencial del capital humano que posteriormente se verá reflejado no solo en el individuo sino también en la propia organización” (Blanchard, Carlos & Randolph 1997).

Mientras, la visión de los grupos de mujeres y otros movimientos sociales va más allá. El empoderamiento sería  “un proceso que propicia que las mujeres y otros grupos marginados incrementen su poder, esto es, que accedan al uso y control de los recursos materiales y simbólicos, ganen influencia y participen en el cambio social ”.

Estos cambios pragmáticos traen consigo también un proceso por el que las personas se conciencien de sus propios derechos, capacidades e intereses, y de cómo éstos se relacionan con los intereses de otras personas con el fin de participar desde una posición más sólida en la toma de decisiones y estar en condiciones de influir en ellas.

El Diccionario Panhispánico de Dudas define “empoderar” como “conceder poder a un colectivo desfavorecido socio-económicamente para que mediante su autogestión mejore sus condiciones de vida”. Este añade: “El verbo empoderar ya existía en español como variante desusada de apoderar. Su resucitación con este nuevo sentido tiene la ventaja, sobre apoderar, de usarse hoy únicamente con este significado específico”.

Empoderamiento para la Salud

En promoción de la salud, el empoderamiento para la salud es un proceso mediante el cual las personas adquieren un mayor control sobre las decisiones y acciones que afectan a su salud. Se establece una distinción entre el empoderamiento para la salud del individuo y el de la comunidad. El empoderamiento para la salud individual se refiere principalmente a la capacidad del individuo para tomar decisiones y ejercer control sobre su vida personal. El empoderamiento para la salud de la comunidad supone que los individuos actúen colectivamente con el fin de conseguir una mayor influencia y control sobre los determinantes de la salud y la calidad de vida de su comunidad, siendo éste un importante objetivo de la acción comunitaria para la salud. Sigue leyendo

LA EMPATÍA


La empatía (del vocablo griego antiguo εμπαθεια, formado εν, ‘en el interior de’, y πάθoς, ‘sufrimiento, lo que se sufre’), llamada también inteligencia interpersonal en la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, es la capacidad cognitiva de percibir en un contexto común lo que otro individuo puede sentir. También es un sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra.

EMPATÍA

Algunos estudios señalan la existencia de rasgos afines a la empatía en algunos animales no humanos, como por ejemplo los roedores u otros primates. En este sentido, se podría confirmar el argumento de que el origen de la empatía se sitúa en mecanismos neuronales básicos desarrollados a lo largo de la evolución.

Ciertas corrientes de pensamiento psicológico postulan que la mente humana tiene en común sensaciones y sentimientos. La única diferencia entre dos personas es el momento en el que se muestran dichos sentimientos, provocando emociones que motivan a actuar. Que una persona no sienta igual que otra en un momento dado, es por razones educativas, predisposición genética y condicionantes hormonales, que inducirán a encauzar los estímulos de una forma u otra.

Por eso, infieren que la empatía es posible en un individuo capaz de razonar acerca de sí mismo, evaluar sus sentimientos y razonar acerca de otras personas de forma que no tienda a justificar sus propios deseos. El deseo sería la unidad de degeneración del pensamiento objetivo, y el grado de exactitud estaría desvirtuado, en mayor o menor medida, dependiendo la profundidad del conocimiento de uno mismo, o lo que es lo mismo, de su inteligencia emocional.

INTELIGENCIA EMOCIONAL

Incluso expresiones de la psicología popular tales como “nosotros”, “nosotros los nacionales”, “nuestro pueblo”, etcétera, serían imposibles sin tal empatía (es decir, sin la asunción hipotética de la existencia de “personas parecidas a mí”). Parece ser que la capacidad de empatizar no es solamente importante para la observación de una conducta moral o social, sino paralelamente también para experimentar sentimientos como la envidia, el odio, guerras religiosas, etc.

La filósofa Edith Stein ha realizado un estudio profundo sobre el problema de la empatía, de un gran rigor filosófico y científico. Su tesis de doctorado, publicada en español y titulada “Sobre el problema de la empatía”, trata de la esencia de los actos de empatía en general, así como de la noción de persona que se obtiene a través del análisis de estos actos.

Por otra parte, se ha observado que un determinado tipo de neuronas, las neuronas espejo, solamente se activan cuando el mismo acto que realiza un primate lo efectua otro que es observado por el primero. De forma análoga, en los humanos se activa la misma área cerebral, en el curso de una emoción, al observar a otra persona en el mismo estado emocional. Se ha verificado también experimentalmente que la empatía es mayor entre personas de idéntico sexo, raza o edad, y que el grado de empatía es muy variable de una persona a otra. Por tanto, la empatía parece ser un importante factor de cohesión social y es una ventaja evolutiva desarrollada por selección natural.

Además, parece que esta capacidad, al menos en las personas, es susceptible de desarrollo y aumento: se acrecienta más fácilmente en los que no han padecido problemas afectivos, con padres que se han ocupado de ellos, y que han vivido en un ambiente en el que han sido aceptados y comprendidos, han recibido consuelo cuando lloraban o tenían miedo, y que han visto como se promovía la preocupación por los demás… En definitiva, cuando las necesidades afectivas y emocionales han estado cubiertas desde los primeros años de vida.

Así pues, la empatía describe la capacidad intelectiva de una persona de vivenciar la manera en que siente otra persona; posteriormente, eso puede llevar a una mejor comprensión de su comportamiento o de su forma de tomar decisiones. Es la habilidad para entender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás, poniéndose en su lugar, y responder correctamente a sus reacciones emocionales. Como tal es un sentimiento objetivo cuyo desarrollo requiere un cierto tipo de inteligencia. Sigue leyendo

LAVADO DE CEREBRO Y CONTROL MENTAL


El lavado de cerebro, también conocido como reforma del pensamiento, educación o reeducación, consiste en la aplicación de diversas técnicas de persuasión, coercitivas o no, mediante las cuales cambiar, en mayor o menor grado, las creencias, conducta, pensamientos y comportamiento de un individuo o sociedad, con el propósito de ejercer sobre ellos reconducciones o controles políticas, religiosas y cualquier otro.

A lo largo de la historia se ha recurrido a diversas formas de control del pensamiento de los individuos, que hoy en día se aplican como método de curación en psiquiatría, apoyado frecuentemente con el uso de fármacos que inhiben las capacidades cognitivas del paciente.

Otros apoyos empleados secularmente en el lavado de cerebro son el hambre y la privación de proteínas, que producen confusión y credulidad en la capacidad de raciocinio y la privación del sueño, que causa estrés y confusión. En treinta días se consigue un lavado de cerebro, y aunque ninguna programación es irreversible, si el individuo la acepta durante un periodo de tiempo considerable, ya no hay vuelta atrás, como se ve en los adeptos de diversos credos y filosofías.

El lavado mental es un método, más o menos eficaz dependiendo del individuo, cuyo objetivo es hacer admitir unas informaciones cualesquiera a otra persona, con la técnica de la repetición hasta que el objetivo sea alcanzado. En ocasiones se utiliza violencia verbal o física para confirmar o crear una jerarquía definida de superioridad entre el lavador y el lavado.

Se habla también del lavado mental realizado por los medios de información sobre la población, el cual puede efectivamente tener a largo plazo el efecto de imponer el punto de vista de los medios sobre la población. El mejor medio de evitar el control de información es utilizar varias fuentes dentro del posible espectro informativo. No ha de confundirse el lavado mental con la lobotomía, la cual es una operación quirúrgica del cerebro.

Aunque el vocablo “secta” esté relacionado a grupos que posean una misma afinidad, con el paso de los años ha adquirido una connotación más relacionada a grupos radicalizados, generalmente religiosos, tendentes a controlar el pensamiento distinto al suyo, fuera y dentro de su organización. Está presente así, dentro de algunas “sectas“: el lavado mental, el lavado de cerebro, el Control mental, la persecución, la explotación humana y sexual, la esclavitud y diversas formas de abusos.

Desde el punto de vista sociológico, es un grupo de personas con afinidades comunes (culturales, religiosas, políticas, etc). Habitualmente es un término peyorativo, frente al que ha surgido, el de nuevos movimientos religiosos.

El término lavado de cerebro se aplica a veces, en algunas sociedades, cuando el gobierno mantiene un control social firme de los medios de comunicación de masas y el sistema de educación, y usa este control para diseminar la propaganda en una escala particularmente intensiva, con efecto global que puede lavar el cerebro a secciones grandes de la población.

Denominada Propaganda, busca influir en el sistema de valores del ciudadano y en su conducta. Se articula a partir de un discurso persuasivo que busca la adhesión del otro a sus intereses. Es de carácter monológico y requiere el recurso al anuncio. Su planteamiento consiste en utilizar una información presentada y difundida masivamente con la intención de apoyar una determinada opinión ideológica o política.

Aunque el mensaje contenga información verdadera, es posible que sea incompleta, no contrastada y partidista (desinformación), de forma que no presente un cuadro equilibrado de la opinión en cuestión, que es contemplada siempre en forma asimétrica, subjetiva y emocional. Su uso primario proviene del contexto político, refiriéndose generalmente a los esfuerzos patrocinados por gobiernos o partidos para convencer a las masas; secundariamente se alude a ella como publicidad de empresas privadas.

La reforma del pensamiento o persuasión coercitiva , como en ocasiones es conocido, es un sinónimo atenuado del lavado de cerebro, se entiende mejor como un sistema coordinado gradual de influencia coercitiva y de control de conducta diseñada para que artificiosamente y encubiertamente manipule e influya en los individuos, usualmente en una escena preparada por el grupo, con el propósito que los creadores del programa de alguna manera se beneficien, atrayendo adeptos a su causa para el provecho financiero o político.

Resto del artículo aquí.

LA PSICOPATÍA Y LOS PSICÓPATAS


La psicopatía o personalidad psicópatica es un trastorno antisocial de la personalidad.

Los psicópatas no pueden empatizar ni sentir remordimiento, por eso interactúan con las demás personas como si fuesen cualquier otro objeto, las utilizan para conseguir sus objetivos, la satisfacción de sus propios intereses. No necesariamente tienen que causar algún mal. La falta de remordimientos radica en la cosificación que hace el psicópata del otro, es decir que el quitarle al otro los atributos de persona para valorarlo como cosa es uno de los pilares de la estructura psicopática. Los psicópatas tienden a crear códigos propios de comportamiento, por lo cual sólo sienten culpa al infringir sus propios reglamentos y no los códigos comunes.

La falta de remordimientos en el psicópata radica en la cosificación que hace del otro, al que despoja de sus atributos de persona.

Sin embargo, estas personas sí tienen nociones sobre la mayoría de los usos sociales, por lo que su comportamiento es adaptativo y pasa inadvertido para la mayoría de las personas. Además, los psicópatas tienen como característica el tener necesidades especiales y formas atípicas de satisfacerlas, que en general implican cierta ritualización. El acto psicopático hacia el otro se configura mediante la necesidad del psicópata y su código propio, que desde su punto de vista lo exime del displacer interno.

El problema de las necesidades de los psicópatas es que al no ser compartidas por el grupo, no pueden ser comprendidas ni generar empatía, por situarse fuera de las leyes de la costumbre y del bien común, aunque estas necesidades son sentidas con fuerza e impelen a la acción para el psicópata. Además los psicópatas tienen un marcado egocentrismo, una característica que pueden tener personas sanas pero que es intrínseca a este desorden. Esto implica que el psicópata trabaja siempre para sí mismo por lo que cuando da, es que está manipulando o esperando recuperar esa inversión en el futuro.

Psicópata

Otra nota común es la sobrevaloración de su persona, lo que los lleva a una cierta megalomanía y a una hipervaloración de su capacidad de conseguir ciertas cosas y la empatía utilitaria, que consiste en una habilidad para captar la necesidad del otro y utilizar esta información para su propio beneficio, lo que constituye una mirada en el interior del otro para saber sus debilidades y obrar sobre ellas para manipular.

Ciertos autores de la corriente psicoanalítica suponen que la razón por la cual una persona psicópata es una persona perversa es porque se trata de sujetos cuya personalidad depende en gran medida de mantener el principio de realidad, pero careciendo de superyo. Esto hace que la persona psicópata pueda cometer acciones criminales u otros actos cuestionables con total falta de escrúpulos, sin sentir culpa.

Una personalidad psicopática no se restringe al asesino en serie, tal y como sugiere el estereotipo más extendido en nuestra sociedad acerca del psicópata. Un psicópata puede ser una persona simpática y de expresiones sensatas que, sin embargo, no duda en cometer un delito cuando le conviene y, como se ha explicado, lo hace sin sentir remordimientos por ello. La mayor parte de los psicópatas no cometen delitos, pero no dudan en mentir, manipular, engañar y hacer daño para conseguir sus objetivos, sin sentir por ello remordimiento alguno.

Sin remordimientos

A efectos penales, hace mucho que se planteó el dilema sobre si una personalidad divergente de este tipo es imputable, especialmente cuando se trata de una estructura psicótica. Debido a que el concepto de enfermedad mental quedó en desuso (ya sea personas sádicas, violadoras, estafadores, o cualquier otra actividad reprobable que desarrolle el psicópata), se tiende a sostener que le corresponde punición, dado que la persona mantiene conciencia de sus actos y puede evitar cometerlos. También influye el derecho colectivo de la sociedad a protegerse de sus acciones. En España también se considera imputable a todos los efectos, sin que la psicopatía oficie de atenuante de delito ante el tribunal. Esto quiere decir que tienen responsabilidad y plena culpa. Sigue leyendo

MONDRAGÓN: LA MAYOR COOPERATIVA MUNDIAL (PAÍS VASCO)


La economía del bien común no es una utopía. Las empresas siempre han perseguido otros objetivos diferentes al beneficio financiero. Y la cooperación es un principio básico de la evolución. Incluso hoy, en medio del capitalismo global, hay numerosas empresas que hace tiempo que viven uno o más aspectos de la economía del bien común.

Corporación Mondragón

La vasca Mondragón Corporación Cooperativa  (MCCes a día de hoy la mayor cooperativa del mundo. En 1943, tras la guerra civil española, el joven sacerdote José María Arizmendiarreta creó una Escuela Profesional Politécnica. En 1956, cinco graduados constituyeron la primera cooperativa. En la actualidad, el grupo está presente en diecinueve países y cuenta con 256 empresas distribuidas en los sectores de construcción de maquinaria, automoción, industria de la costrucción, electrodomésticos, venta al por menor, finanzas y seguros. También tienen un banco, la cooperativa Caja Laboral Popular.

Caja Laboral, Cooperativa de Crédito.

Un 83 por ciento de los cerca de 95.000 empleados son cooperativistas. La idea es que este porcentaje aumente hasta alcanzar el 90 por ciento. La cooperativa se basa en la igualdad básica de todos los cooperativistas que trabajan en ella. La organización democrática de la empresa es evidente en

a) la soberanía de la asamblea general, que se compone de la totalidad de los cooperativistas y que funciona según el modelo “una persona un voto”.

b) el voto democrático del órgano directivo, especialmente del consejo de administración, que tiene que responder ante la asamblea general.

c) el trabajo conjunto con los órganos ejecutivos, encargados de dirigir la cooperativa por delegación de la totalidad de cooperativistas.

De los beneficios, una pequeña parte se reparte entre los trabajadores, y la mayor parte se reinvierte; otra parte pasa al  “Fondo Central de Intercooperación”, que crea nuevos proyectos y puestos de trabajo. Si una empresa se encuentra en dificultades financieras, puede ser rescatada a través de una reducción de salarios, con autorización previa de los trabajadores. En momentos de grandes problemas financieros o picos de pedidos, los empleados pueden trabajar temporalmente en otras cooperativas.

Hasta un 10 por ciento del beneficio neto pasa a la cooperativa y a los proyectos de formación, clasificados de muy importantes; al fin y al cabo, todo empezó con esta intención. En total, la Corporación Mondragón factura entre cinco mil y diez mil millones de euros, y cuenta con unos recursos propios que ascienden a cinco mil millones de euros. El grado de globalización es alto: tiene sucursales desde Portugal hasta Tailandia, pasando por Brasil, Polonia, México y Hong KongEn Alemania, Mondragón tiene plantas de producción en activo en Limburg an der Lahn, Herborn Stockach.

La Corporación Mondragón en el mundo

Según la propia empresa, el secreto (público) de su éxito se encuentra en los siguientes factores:

  • En el centro están las personas, no el capital. Una muestra de esto son la propiedad y gestión conjunta de todos. El 45 por ciento de los empleados son mujeres.
  • La reinversión prácticamente de todos los beneficios obtenidos. (No hay accionistas).
  • La creación de instrumentos de cooperación eficaces: en la Corporación Mondragón no se despide a nadie en tiempos de crisis. Se usan los beneficios reservados en los fondos solidarios para reforzar las empresas más débiles. Además, el banco de la cooperativa concede créditos con intereses más altos a las entidades económicamente más prósperas, y créditos con intereses más bajos o incluso sin ellos, a las que se encuentran en una situación problemática.

David Schweickart: Más allá del Capitalismo

El último punto muestra cómo podría funcionar la cooperación sistemática entre empresas: este principio básico de la economía del bien común es en la Corporación Mondragón una realidad viva. El profesor de filosofía David Schweickart se inspiró en la Corporación Mondragón para crear un modelo económico alternativo: la “Democracia económica”. Ya lo afirmaba Karl Marx“El ser social determina la conciencia”.

Fuente:  LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN

EL AFECTO GENERA EN EL ORGANISMO HUMANO UNA LIBERACIÓN INTERNA DE OPIÁCEOS


Los jugos de la planta Papaver somniferum  en flor poseen una cualidad excepcional: alivian el dolor. Si se rascan y secan las exudaciones de la amapola, obtenemos opio, una mezcla de compuestos homólogos de la dinastía de opiáceos, una gran familia química con nombres tan famosos como la morfina, la heroína y el láudano. El extracto de Papaver  elimina el dolor porque los propios opiáceos son componentes vitales del sistema analgésico del cerebro.

Papaver Somniferum

Este rápido alivio del tormento físico fue un avance milagroso para los primeros médicos que lo recetaron. Thomas Sydenham dijo en 1680:  “Entre los remedios que a Dios Todopoderoso le ha complacido dar al hombre para aliviar su sufrimiento, ninguno tan universal y eficaz como el opio”.

Sydenham estaba contando sólo la mitad de la historia. Los opiáceos no sólo extinguen el dolor que procede de las heridas físicas sino que también borran el terror emocional que procede de la ruptura de una relación. El cerebro límbico tiene más receptores opiáceos que ninguna otra área del cerebro, quizá con este propósito.

Los estudios de la separación dan fe de la rápida eficacia de los opiáceos como anestésicos ante una pérdida. Si apartas a una madre de sus crías, la angustia de éstas aparece. Si les das una diminuta dosis de opiáceos (demasiado reducida para resultar sedante), los cachorros dejan de protestar.

Crías separadas de su madre

Los poetas y otras especies de mala fama conocen este poder desde hace miles de años. El cuarto libro de la Odisea  de Homero contiene una descripción médicamente precisa de una fiesta  en la que la conversación ha adoptado un giro lúgubre para hablar de los compañeros perdidos:

Entonces Helena, hija de Zeus, ordenó otra cosa. Echó en el vino que estaban bebiendo una droga contra el llanto y la cólera, que hacía olvidar todos los males. Quien la tomare, después de mezclarla en la crátera, no logrará que en todo el día le caiga una sola lágrima en las mejillas, aunque con sus propios ojos vea morir a su madre y a su padre o degollar con el bronce a su hermano o a su mismo hijo. Sigue leyendo

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DEL “INADAPTADO”


 

El primer mandamiento es no levantarse, vencer a la luz con la voluntad de tinieblas, pero nunca lo logra, nunca lo ha logrado. Si le hubieran dicho que no se tenía que levantar más, se habría instalado en la oscuridad sin inmutarse. Si al menos le hubieran dicho levántate, habría resistido, tal vez lo habría logrado. Eso sí que le importa. Que le den órdenes, que le digan ahora, que le digan haz esto. Pero a nadie le importa que se levante o no se levante.

Mide el mundo por las rendijas de la persiana. Es áspero y frio. Es un lugar ajeno y siente que algún día no lo fue, que ese mundo era un territorio conocido y hasta placentero, pero que eso tal vez fue antes de nacer, en un tiempo en el que no había divisiones, día y noche, noche y día. No cuenta los golpes, no cuenta las noches sin dormir, ni tampoco las cicatrices. Huele a agrio en el piso y se respira un aire muchas veces respirado, agotado y ya inservible, y ese no es el aire del mundo que entonces habitaba y que no era ajeno y frío ni desconocido.

Se levanta por fin. No porque deba, sino porque quiere escapar. Siempre lo hace con el pie izquierdo al tiempo que se santigua con la mano derecha, pero hoy pone despacio los dos pies en el suelo y se agarra con las dos manos al borde del somier. No pasa nada. Sale del cuarto, el grifo de la cocina gargajea y de vez en cuando suelta aire, pero no agua. Està cortada. La luz no, esta vez no.

En el espejo del cuarto de baño hay un extraño y el extraño está en el espejo, que el cuerpecito lo tengo moraíto como un lirio, y si Dios me diera la muerte acabarían mis martirios. Son unos tientos, pero él no lo sabe porque no sabe nada de música, ni mucho menos que los cantaba Camarón.

Lo oyó una vez en la radio del patio y se le quedó dando vueltas para siempre en la cabeza porque entonces era él el que tenía el cuerpecito como un lirio, sí, y porque también él quería mejor estar muerto que castañeteando los dientes de miedo, porque sí, de esa forma acabarían sus martirios. Que el mío cogeré, que el mío, cogeré, sigue tú por tu camino, que yo el mío cogeré.

Su padre ronca y duerme y dormirá roncando con un brazo peludo colgando y un reloj falso brillando como brilla el oro falso, con la correa a medio desabrochar. El brazo que mide la longitud del mundo. El brazo que sostiene la mano, la mano que a veces se cierra. Ya no le da miedo, la suya es igual de grande. Padre duerme, madre no. Madre finge que duerme, o se engaña a sí misma, también para no sentir y para no saber. Sigue leyendo

LA COOPERACIÓN EN UNA SOCIEDAD CONFLICTIVA Y CRIMINAL


 

Los patios de juego de todo el mundo resuenan con gritos de “¡Tramposo, tramposo!”  Así  sucede tanto en los terrenos deportivos como en las torres de marfil de la academia y en los relucientes imperios del mundo de los negocios.

Cuando las reglas se quebrantan, las emociones suben de tono y se busca venganza. Pero sólo parece justo castigar a quienes son conscientes de lo que están haciendo y se muestra condescendencia con quienes infringen las reglas sociales accidentalmente, quizás ignorantes de las normas sociales.

Diversos modelos matemáticos  -que ayudan a revelar la plausibilidad de un fenómeno particular- muestran que la cooperación puede desarrollarse y permanecer estable si los individuos castigan a los defraudadores y a aquellos que dejan de castigarlos. En ausencia de ese castigo, la cooperación se deteriora a medida que los individuos abandonan. Las sociedades humanas han desarrollado claramente esos instrumentos psicológicos.

El castigo es una manera de controlar el fraude. Es una forma de control externo. Pero castigar a otro requiere al menos dos capacidades. La primera es un sentido de cuál es la gama de  comportamientos posibles o tolerables en un determinado contexto. Esto es necesario, pues las acciones punibles son aquellas que se apartan de alguna manera apreciable de un conjunto determinado de conductas o emociones normativas en la población.

En su obra Genesis of Justice, el jurista Alan Dershowitz sostiene que Dios tuvo que encontrar un enfoque equilibrado del castigo. Sus primeras sanciones eran demasiado severas o no lo bastante severas en relación con el delito.

Dios le dice a Adán que morirá si come del árbol del conocimiento. Adán le transmite a Eva el mandato de Dios. Como sabemos, el mandato de Dios es una amenaza vana. Dios no la cumple plenamente. Dios castiga a Eva con los dolores del parto y con la subordinación a Adán. Dios castiga a Adán haciéndole sudar para ganarse  el pan, arruinando sus cosechas y limitando la duración de su vida. Sigue leyendo