Fue fundada por iniciativa de David Rockefeller, miembro ejecutivo del Council on Foreign Relations y del Grupo Bilderberg y aglutina a personalidades destacadas de la economía y los negocios de las tres zonas principales de la economía capitalista: Norteamérica, Europa y Asia-Pacífico. Precisamente la inclusión de miembros de Japón es la principal diferencia con el Grupo Bilderberg.
David Rockefeller
En la reunión del Grupo Bilderberg en 1972, David Rockefeller propuso la creación de la «Comisión Internacional para la Paz y la Prosperidad» (International Commission of Peace and Prosperity), conocida comúnmente como «Comisión Trilateral». La iniciativa tuvo muy buena acogida en la reunión. La primera reunión de miembros ejecutivos tuvo lugar en Tokyo, Japón en octubre de 1973.
La Comisión Trilateral está vinculada a (o incluso forma parte de) el Grupo Bilderberg y el Council on Foreign Relations, por lo cual ha sido acusada de promover a lo largo de los años el adoctrinamiento ideológico en las escuelas de los Estados Unidos promoviendo entre otras cosas lo que se llamo el espíritu de la época. Todo esto en favor de la clase dominante, esto es los hombres de negocios.
La Comisión Trilateral se congrega periódicamente manteniendo en sus encuentros reuniones en las que se unen proporcionalmente miembros de las tres áreas geográficas, combinando políticos, empresarios y personalidades académicas.
La economía del bien común no es una utopía. Las empresas siempre han perseguido otros objetivos diferentes al beneficio financiero. Y la cooperación es un principio básico de la evolución. Incluso hoy, en medio del capitalismo global, hay numerosas empresas que hace tiempo que viven uno o más aspectos de la economía del bien común.
Corporación Mondragón
La vasca Mondragón Corporación Cooperativa (MCC) es a día de hoy la mayor cooperativa del mundo. En 1943, tras la guerra civil española, el joven sacerdote José María Arizmendiarreta creó una Escuela Profesional Politécnica. En 1956, cinco graduados constituyeron la primera cooperativa. En la actualidad, el grupo está presente en diecinueve países y cuenta con 256 empresas distribuidas en los sectores de construcción de maquinaria, automoción, industria de la costrucción, electrodomésticos, venta al por menor, finanzas y seguros. También tienen un banco, la cooperativa Caja Laboral Popular.
Caja Laboral, Cooperativa de Crédito.
Un 83 por ciento de los cerca de 95.000 empleados son cooperativistas. La idea es que este porcentaje aumente hasta alcanzar el 90 por ciento. La cooperativa se basa en la igualdad básica de todos los cooperativistas que trabajan en ella. La organización democrática de la empresa es evidente en
a) la soberanía de la asamblea general, que se compone de la totalidad de los cooperativistas y que funciona según el modelo “una persona un voto”.
b) el voto democrático del órgano directivo, especialmente del consejo de administración, que tiene que responder ante la asamblea general.
c) el trabajo conjunto con los órganos ejecutivos, encargados de dirigir la cooperativa por delegación de la totalidad de cooperativistas.
De los beneficios, una pequeña parte se reparte entre los trabajadores, y la mayor parte se reinvierte; otra parte pasa al “Fondo Central de Intercooperación”, que crea nuevos proyectos y puestos de trabajo. Si una empresa se encuentra en dificultades financieras, puede ser rescatada a través de una reducción de salarios, con autorización previa de los trabajadores. En momentos de grandes problemas financieros o picos de pedidos, los empleados pueden trabajar temporalmente en otras cooperativas.
Hasta un 10 por ciento del beneficio neto pasa a la cooperativa y a los proyectos de formación, clasificados de muy importantes; al fin y al cabo, todo empezó con esta intención. En total, la Corporación Mondragón factura entre cinco mil y diez mil millones de euros, y cuenta con unos recursos propios que ascienden a cinco mil millones de euros. El grado de globalización es alto: tiene sucursales desde Portugalhasta Tailandia, pasando por Brasil, Polonia, México y Hong Kong. En Alemania, Mondragón tiene plantas de producción en activo en Limburg an der Lahn, Herborny Stockach.
La Corporación Mondragón en el mundo
Según la propia empresa, el secreto (público) de su éxito se encuentra en los siguientes factores:
En el centro están las personas, no el capital. Una muestra de esto son la propiedad y gestión conjunta de todos. El 45 por ciento de los empleados son mujeres.
La reinversión prácticamente de todos los beneficios obtenidos. (No hay accionistas).
La creación de instrumentos de cooperación eficaces: en la Corporación Mondragón no se despide a nadie en tiempos de crisis. Se usan los beneficios reservados en los fondos solidarios para reforzar las empresas más débiles. Además, el banco de la cooperativa concede créditos con intereses más altos a las entidades económicamente más prósperas, y créditos con intereses más bajos o incluso sin ellos, a las que se encuentran en una situación problemática.
David Schweickart: Más allá del Capitalismo
El último punto muestra cómo podría funcionar la cooperación sistemática entre empresas: este principio básico de la economía del bien común es en la Corporación Mondragón una realidad viva. El profesor de filosofía David Schweickartse inspiró en la Corporación Mondragón para crear un modelo económico alternativo: la “Democracia económica”. Ya lo afirmaba Karl Marx: “El ser social determina la conciencia”.
En agricultura, es una novedad el concepto de que una empresa sea “propietaria” de una variedad de planta. Tradicionalmente, incluso las variedades de cultivos de desarrollo reciente, como el arroz, siempre han estado abiertamente al alcance de todos los campesinos. Con conceptos como los derechos de propiedad intelectual se corre el riesgo de cambiar tradiciones muy arraigadas, como la de intercambiar libremente las variedades, no sólo entre campesinos pobres, sino también entre países. La extensión de cultivos de variedades patentadas pueden ir en contra del intercambio de variedades y menoscabar la seguridad alimentaria.
Las leyes que rigen los inventos que se pueden patentar varían de un país a otro. Estados Unidos fue el primer país que concedió patentes de variedades de plantas y es prácticamente el único que permite patentar formas de vida. Otros países consideran que los sistemas de patentes no se pueden aplicar a los organismos vivos. India, por ejemplo, que tiene alrededor de 15.000 variedades de plantas que no hay en otros países, no permite que se patenten. El Indian Patents Act de 1970 establece claramente que los inventos relacionados con los procesos agrícolas y hortícolas no son patentables porque los productos con valor social no deben ser privatizados ni tasados a un precio fuera del alcance de la población en general.
Los pueblos indígenas también se sienten engañados. En la conferencia ministerial de Seattle, los representantes de los pueblos indígenas se mostraron muy preocupados por los derechos de propiedad intelectual: “El acuerdo sobre los ADPIC facilita el robo y el patentado de nuestros recursos biogenéticos”, rezaba una declaración de los pueblos indígenas.
El acuerdo de los ADPIC es tremendamente controvertido porque reconoce las patentes de plantas obtenidas con métodos biotecnológicos a partir de variedades de plantas que son, a su vez, el resultado de años de cruces de los agricultores. Eso implica que los ADPIC no reconocen los derechos de las comunidades sobre sus recursos.
Pero eso “crea un potencial para desastrosos conflictos entre los países tecnológicamente adelantados y los menos adelantados. Los derechos de propiedad intelectual establecen un control privado, exclusivo, monopolístico, sobre los recursos genéticos de las plantas, que acarrean el desplazamiento del agricultor y la pérdida de soberanía alimentaria. Esos “derechos” pueden privar a los campesinos de sus derechos: el derecho a mejorar e intercambiar sus semillas y, en definitiva, el derecho a la supervivencia. Sigue leyendo →
Una consigna de la política de civilización es: menos, pero mejor. Esta consigna va a contracorriente de la formidable máquina de consumir, producida y animada por el afán de lucro. Pero los consumidores están abocados a autoeducarse, autorregularse y autoorganizarse, y la política de civilización proponer ir en este sentido.
El desarrollo ininterrumpido del complejo técnico-económico-industrial-capitalista de nuestra civilización implica un crecimiento continuo de las necesidades y los deseos suscitados por el binomio producción/consumo.
El absurdo y la irracionalidad del crecimiento por el crecimiento o crecimiento continuo
A pesar de comportar zonas de pobreza y subconsumo, nuestra civilización, con el apoyo de las tentaciones publicitarias y de otro tipo, fomenta el consumismo. Como dijo Marx, el capitalismo no sólo crea un productor para el consumidor, sino que también crea un consumidor para el productor.
La multiplicación de los productos ofrecidos al consumo propone nuevos placeres, nuevas satisfacciones, permite nuevas autonomías (que, como todas las autonomías, son dependientes de quien las mantiene).
La publicidad ha creado un mundo virtual en el que todo está en venta
Más allá de estos aspectos positivos que abren al consumidor nuevos universos materiales, sensuales y espirituales, el consumo se transforma en consumismo donde lo que era superfluo se vuelve indispensable, los antiguos lujos se vuelven necesidades, las nuevas utilidades se vuelven imprescindibles, y donde la seducción publicitaria conduce a la compra de productos cargados de virtudes ilusorias (para la salud, la higiene, la belleza, la seducción y el prestigio).
Aunque contiene zonas de pobreza y subconsumo, nuestra civilización estimula el consumismo, espoleado por la obsolescencia rápida de los productos, el fomento de usar y tirar en detrimento de lo duradero, la sucesión acelerada de las modas, la incitación permanente a lo nuevo, la preocupación individualista por el estatus o standing, así como las frustraciones psicológicas y morales que hallan un consuelo pasajero en la compra y el abuso de bebidas, alimentos, objetos y gadgets.
Mapa de la población mundial desnutrida
Es indudable que la competencia comercial juega a favor de la variedad de los productos y la regulación de los precios, pero la industrialización tiende a destruir las cualidades artesanas. En el campo de la alimentación, la agricultura y la ganadería industrializadas, la industria conservera y el imperativo de una larga conservación han eliminado variedades vegetales y animales de calidad, han degradado el gusto de los productos y atrofiado las capacidades gustativas de los consumidores.
La utilización creciente del crédito para conservar el nivel de vida adquirido por las clases populares y medias americanas, empobrecidas por el neoliberalismo y por el alza de los precios, ha engendrado una nueva burbuja financiera que ha desencadenado la crisis económica vigente desde el año 2008. Por su parte, el hiperconsumo ha agravado las crisis económica y ecológica. Producto y productor de la civilización occidental, el consumismo se universaliza con el desarrollo de nuevas clases medias en Asia, Indonesia, América del Sur y África.
El hiperconsumo ha agravado las crisis económica, ecológica y energética
Las necesidades de confort, calefacción, viajes y refrigeración de los coches aumentan el consumo, en particular, el consumo de energía. Estamos empezando a tomar conciencia de que el consumismo comporta despilfarros y dilapidaciones, y causa degradación, contaminación y escasez (en los yacimientos de energía fósil); aunque también debemos comprender que el problema no afecta únicamente a la energía, sino a nuestro modo de vida.
El consumismo presenta dos aspectos ligados y antagónicos. Por una parte, se ofrece a satisfacer las necesidades subjetivas y personales y, con ello, fomenta el individualismo. Pero sus productos estandarizados contribuyen, de hecho, al desarrollo de un individualismo estandarizado. El individuo queda subyugado por el consumismo, que lo pone bajo su dependencia porque, en realidad, lo coloca a su servicio. Por último, el malestar, la angustia y las frustraciones propias de nuestra civilización y nuestro tiempo determinan, por una parte, un consumo compulsivo, y, por otra, adiciones e intoxicaciones.
Fuente: LA VÍA para el futuro de la humanidad (Edgar Morin)
En 1956 Frank Lloyd Wrightimaginó el futurista proyecto de un rascacielos de una milla de altura: una construcción de 528 pisos de alto con capacidad para 130.000 habitantes.
Era una de las numerosas utopías del siglo XX cuando los arquitectos fantaseaban con posibles escenarios urbanos irrealizables por carencias técnicas o económicas. Actualmente, algunos de los estudios de arquitectura más avanzados del planeta están planteándose ambiciosos retos tecnológicos, traduciendo a la realidad el sueño de Wright.
Mientras en 2009 debería terminar la construcción del London Bridge Tower, el rascacielos más alto de Europa, con 306 metros de altura, proyectado por Renzo Piano, en el sudeste de Asia se levantan los rascacielos más altos del mundo.
Tras el fracaso del encuentro de Seattle, ha prosperado la opinión de que las ONG, los gobiernos y los ciudadanos deben implicarse en el programa de reforma de la OMC. Se ha dicho que el fracaso ofreció una oportunidad única para participar en la reforma de la agenda.
Ante todo, cabe preguntarse si es necesaria la OMC.El comercio mundial no necesitó a la OMC para multiplicarse por 17 entre 1948 y 1997,y pasar de los 124 millardos de dólares a los 10.772 millardos. Esa ampliación se produjo bajo el flexible régimen comercial delGATT. La fundación de la OMC, en 1995, no respondía a una paralización o una crisis del comercio mundial, como la que hubo en los años treinta. No era necesaria para pacificar el mundo, puesto que en ese periodo no hubo una guerra mundial o una guerra relacionada con el comercio.
De hecho, el GATT funcionaba razonablemente bien como marco para liberalizar el comercio mundial. Su sistema de mediación de conflictos era flexible y con su reconocimiento de un “estatus especial y diferencial” para los países en desarrollo proporcionaba el espacio, en una economía global, para que los países del Tercer Mundo aplicasen una política comercial para el desarrollo y la industrialización. La OMC es necesaria para Estados Unidos, pero no para el resto del mundo. La “necesidad” de la OMC es una de las mayores mentiras de nuestro tiempo. Sigue leyendo →
“La globalización de los mercados de la alimentación es un método instantáneo para crear hambre” Vandana Shiva
El comercio internacional de productos alimenticios tiene muchos siglos de historia. Se iniciaba cuando un país quería adquirir un alimento que no podía producir, como es el caso, por ejemplo, de un país de zona templada, que no puede producir plátanos. También se empezaba a comerciar cuando un país podía producir comida de forma más barata que otro. En el siglo XIX, seimpulsó el comercio, debido a que algunas de las mejores tierras de las colonias de África, Asia y América Latina se dedicaron al cultivo de alimentos para exportar a las metrópolis.
Si bien en los 30 años posteriores a la Segunda Guerra Mundial el comercio creció lentamente, después, en el último cuarto del siglo XX, aumentó deprisa. Como resultado de sucesivos acuerdos sobre liberalización comercial y de la tendencia a la globalización -la integración de la economía mundial-, el comercio internacional creció mucho más rápidamente que la producción de alimentos. Una vez más, a finales del milenio, la expansión comercial ayudó a países comoChina, Corea del Sur y a otros de ExtremoOriente a reducir la desnutrición y la pobreza. Sigue leyendo →
El planeta Tierra pura y simplemente no puede sostener a un número ilimitado de seres humanos. En cualquier caso, el número máximo solo se alcanzaría en condiciones de extrema miseria.
Pero el objetivo civilizadono es que haya la mayor cantidad posible de gente(no importa cómo vivan), sino más bien que la gente viva lo mejor posible (no importa cuántos sean). El objetivo no es alcanzar el máximo, sino alcanzar el óptimo de la población. Y ese óptimo ya hace tiempo que lo hemos superado.
Superpoblación
En los países más desarrollados (Estados Unidos, Canadá, Europa, Rusia, Japón, Corea del Sur, Australia, Singapur) la bomba de la población ha sido desactivada. Los problemas que se plantean a sus 1.100 millones de habitantes parece que tienen solución. Lo malo es que ellos sólo constituyen un sexto de la humanidad. Otro sexto largo de la población mundial vive en China, donde en las últimas décadas se ha frenado la explosión demográfica mediante la implementación de la política del hijo único. Los otros cuatro sextos de la humanidad siguen multiplicándose desaforadamente.
La explosión demográfica de África, Latinoamérica y Asia meridional -el crecimiento de la población por encima de la reposición de las muertes- añade80 millones de bocas hambrientas suplementarias al año, unas220.000 al día. Y los recursos escasos que habrían de concentrarse en pocos infantes, a fin de proporcionarles la alimentación y la educación adecuadas, se dispersan entre cada vez más criaturas cada vez más miserables.
Desde la época de los sumerios (hace cinco mil años) hasta el siglo XVIII, el progreso técnico se traducía directamente en incremento demográfico a niveles de miseria constante. Para la inmensa mayoría de la gente, a pesar de todos los descubrimientos e invenciones, el nivel de vida no subía; solo los números de la población aumentaban.
Actualmente esta situación ha cambiado en Europa, Norteamérica y los países del Pacífico (como Japón y Australia), que, juntos, representan un sexto de la humanidad. Esta parte privilegiada del mundo ha alcanzado el equilibrio demográfico, en ella la población ya no crece, y, por lo tanto, el progreso tecnológico se traduce en una elevación constante del nivel de vida (a pesar de las obvias excepciones).
Pero gran parte del mundo subdesarrollado fuera de China, que incluye dos tercios de los seres humanos, sigue anclado en la miseria provocada por la galopante expansión demográfica.
La explosión demográfica es la principal causa de la miseria y el hambre en el mundo, así como del creciente deterioro ecológico del planeta, además de estar detrás de diversas guerras civiles (como la de la superpobladaRuanda).
La familia que podría alimentar y educar bien a un hijo o dos distribuye sus escasos recursos entre diez, con lo que todos pasan hambre, o son abandonados a la mendicidad y la delincuencia.
Las ciudades que podrían albergar humanamente a un número limitado de habitantes se convierten en hormigueros invisibles, pasto de las infecciones, el caos urbanístico y el aire irrespirable, rodeados de inmensos arrabales chabolistas sin desagües ni servicios, en los que se hacinan millones de miserables sin trabajo, sin salud y sin esperanza.
Los bosques, marismas y montañas que podrían continuar albergando la riqueza y diversidad biológica del planeta son talados, quemados y roturados por masas famélicas e inconscientes. El volcán demográfico en constante erupción vomita constantemente nuevos millones de hambrientos y desesperados que van de un lado a otro, buscando su suerte en la destrucción de las últimas selvas tropicales o en el hacinamiento de las nuevas favelas.
La relación de la superpoblación con la miseria humana ya era el tema central del primer demógrafo, Malthus. En 1968, Paul Ehrlich publicó The population bomb[La bomba de población], en que advertía claramente de la amenaza demográfica.
En los años 1970, la “revolución verde“, con semillas mejoradas dearroz, trigo y maíz, produjo un incremento considerable del rendimiento agrícola, lo que hizo disminuir la preocupación por la superpoblación, aunque ya en 1970 el padre mismo de la revolución verde,NORMAN BORLAUG, al recibir el Premio Nobel, insistió en que el problema de fondo de la pobreza era la explosióndemográfica y que había que aprovechar el respiro de la revolución verde para detenerla.
Una vez muerto MAO y acabado el período de locuras colectivas por él inspirado, China introdujo su política del hijo único e inició la liberalización de su economía, medidas que condujeron a su impresionante despegue económico y a la mejora sustancial del nivel de alimentación y educación de los niños.
Sin embargo, Ronald Reagan, ignorante, despreocupado de los problemas globales y dependiente políticamente del voto de los fundamentalistas cristianos del sur profundo deEstados Unidos, torpedeó la Conferencia Internacional sobre Población celebrada en México en 1984 y, en alianza con el VATICANO y las dictaduras islámicas, se opuso frontalmente a todos los esfuerzos de las Naciones Unidas para promover la planificación familiar como la más eficaz medida de lucha contra la pobreza.
La oposición del VATICANO y del presidente de Estados Unidos han logrado que hoy día el tema del crecimiento demográfico se haya convertido en tabú.