GUERRA CIVIL ESPAÑOLA: CUANDO EL DINERO DEJÓ DE VALER (SEGUNDA PARTE)


Segunda entrega.

El legislador de Burgos aparenta no preocuparse todavía del aspecto más voluminoso y más serio de una economía monetaria, que estriba en el dinero que hay en las cuentas de los Bancos y Cajas de Ahorros. De él no se dice una palabra.

Toda la ofensiva se concentra sobre los billeltes: las emisiones de radio dependientes del gobierno de Burgos, sus periódicos y buena parte de los del extranjero difunden una lista de billetes del Banco de España “que valdrán” en razón de su tipo y numeración, y anuncian que todos los restantes “no valdrán”.

Con esta acción propagandística se consigue el triple propósito de confundir y desasosegar a la población de la zona enemiga, desprestigiar a la moneda de la misma en el extranjero y acelerar la velocidad de circulación del dinero en la España republicana, donde todo el mundo tiende a sacarse e encima los billetes como si quemaran.

Dejando de lado el surgimiento de una economía de trueque, sobreviene en aquella zona la avidez de compra de lo poco que hay para vender, y así se recuerdan los casos tragicómicos de que un campesino instale dos pianos en su alquería, y similares.

Esta actitud psicológica redunda en fomentar la inflación, con las obvias consecuencias de encarecimiento de precios y de distorsión mortal de todos los mecanismos económicos.

Mientras van creciendo la histeria y el aturrullamiento, las fuentes de información franquistas se callan como muertas acerca del futuro que espera a las cuentas en Cajas de Ahorros y Bancos, porque su guerra principal va contra el billete, y es éste el que les interesa destruir.

El dinero en cuenta está ya siempre más remansado y controlado y no embiste tan vigorosamente contra los precios como el billete en mano. Incluso llega a articularse entre la gente cierta vaga creencia en que, aunque el dinero de papel deje de valer, “siempre valdrán” los saldos bancarios y los ahorros, porque “responde” de ellos el Banco o la Caja en cuestión.

No es cosa de aburrir al lector con un discurso acerca de las disposiciones que van dictándose sobre estas cuestiones desde Burgos. La reacción republicana ante ellas es pobre y contraproducente: castigar a quien atesora billetes “de los que valdrán”, o quien difunde las numeraciones correspondientes. La amenaza de ir a la cárcel, ¿puede ayudar a sentir confianza en el dinero?

Cuando la guerra viene ya de bajada a partir del otoño de 1938, empieza el gobierno de Burgos a expresar su interés por el movimiento registrado por las cuentas durante la guerra, y establece como criterio de bloqueo la fecha divisoria del 18 de julio de 1936, de suerte que todo saldo posterior a tal fecha queda inmovilizado.

La vuelta a la “normalidad” se regula, el 7 de diciembre de 1939, marcando una tabla de seis períodos dentro de la guerra civil y una estimación entre el 90 por ciento y el 5 por ciento de los activos existentes en las cuentas, según su fecha y ningún otro criterio del mundo.

De este modo si un señor falleció en Barcelona durante la guerra dejando a su hijo una cartilla de ahorro con un millón, de fecha anterior al 18 de julio, y el pobre hijo se hizo cargo de la herencia, pagó el entierro, liquidó impuestos y abrió otra cartilla de ahorro a su nombre por 950.000 pesetas el día antes de la entrada de las  tropas de  Franco, este dinero se le convirtió en 47.500 pesetas en cuenta, y si lo hubiera sacado de ella en billetes republicanos, no lo habría valido nada.

¿Qué duda cabe de que en el territorio republicano se había registrado una inflación que pesaba sobre el futuro del país? Bien está. Obsérvese, empero, que en la “zona nacional” había habido también su propia inflación, de suerte que aquella peseta perdió la cuarta parte de su valor entre 1936 y 1939. Poco es en relación con la peseta republicana, que perdió las nueve décimas partes del mismo durante la guerra. Con todo, el grado de inflación de Burgos es ya bastante para desautorizar su pretensión de tener una moneda sana que toma precauciones contra una moneda enferma.

Sólo dos líneas para aludir a una página de la legislación de bloqueo y desbloqueo que resulta difícil de entender con argumentos de pura técnica hacendística. Se trata de la inmovilización de los créditos de los llamados “improtegibles”.  Bajo esta peregrina denominación se entendía, por de pronto, al erario republicano y luegos los sindicatos, partidos políticos, organismos y personas caracterizadas de su bando, así como -bastante asombrosamente por lo específico- “los aprovisionadores del enemigo, de armamento, sustancias explosivas o importadores de automóviles y camiones”, como si sólo estos capítulos fuesen de interés en el vasto catálogo de los suministros de guerra.

Se les bloquearon 3.638 millones y tras ser respetados y liquidados los derechos legítimos de los acreedores de esos proscritos, quedaron 723.052.865 pesetas a favor de los confiscadores.

Fuente: HISTORIA INAUDITA DE ESPAÑA  (PEDRO VOLTES)

GUERRA CIVIL ESPAÑOLA: CUANDO EL DINERO DEJÓ DE VALER (Primera Parte)


Una de las páginas más dramáticas de la historia de nuestra guerra civil es la anulación, por Franco, de la moneda emitida por el gobierno republicano a partir del 18 de julio de 1936, y con ella la ruina de millares de familias, empresas y entidades que se encontraban en la zona correspondiente. Es curioso que una hecatombe económica semejante no haya merecido desde el primer momento la atención adecuada de los historiadores de nuestra guerra civil, ni más tarde de las publicaciones del Banco de España o de tribunas similares.

Media España acabó de hundirse en la miseria por efecto de la anulación de los billetes que estaban circulando legalmente en ella. Quien llegara con un fajo de billetes válidos a Madrid, Valencia, Barcelona o Bilbao después de su toma por las tropas franquistas, podía comprar lo que quisiera: a su alcance se hallaban tierras, casas, empresas. Las familias del pueblo y de la base media vieron volatizarse sus ahorros y tuvieron que vender cuatro cosas entrañables que les quedaban en casa para poder comer las siguientes semanas, al tiempo que empezaban a darse a conocer empresarios geniales de nuevo cuño y gestores de negocios dotados de especial eficacia.

Billete “valido” en la zona “nacional”.

Desde los tiempos de Mendizábal, un siglo antes, no se había registrado un trastrueque de patrimonios y caudales de tales proporciones. Y esta contradanza tenía por eje las disposiciones anulatorias del dinero “rojo”, complementadas, claro está, por otras muchas medidas, y por un montaje sociopolítico creado por los listos del momento, de acuerdo con los vencedores.

Semejante cataclismo significó el momento culminante de una ofensiva sistemática que el gobierno de Burgos había desarrollado contra la economía de la zona republicana y que -como otras facetas de la contienda española- representó un refinamiento e intensificación de experiencias bélicas vividas en otros países. No era cosa nueva, ciertamente, el propósito de arruinar al enemigo, al tiempo que se peleaba contra él en el campo de batalla, pero el caso español trajo novedades de bulto respecto de guerras civiles como la carlista, la de secesión norteamericana, la rusa de 1917 en adelante, la mexicana y otras, dentro ya de la época del billete de Banco.

El Banco de España en Burgos.

En nuestro país al Banco de España de Madrid le nació un sosia en Burgos, que operó con su mismo nombre, de modo que hubo dos Bancos de España puestos a hacer billetes y el republicano siguió emitiendo en parte los mismos billetes que antes del 18 de julio, con la honradez y la ingenuidad de darles numeración seguida y ordenada, lo cual hizo posible la ofensiva franquista contra ellos.

Semejante guerra monetaria tuvo por punto de partida el decreto-ley del gobierno de Franco de 12 de noviembre de 1936, por el cual el Banco de España (de su zona, claro está) no reconoció validez a los billetes puestos en circulación después del 18 de julio. La disposición añadía, como quien no quiere la cosa, la obligación de estampillar los billetes válidos, y que los particulares presentasen declaración jurada “de su personal pertenencia y legítima posesión”. Si esta declaración fuese falsa, se calificaría de auxilio a la rebelión, con la consiguiente pena de reclusión temporal y multa.

Sello para estampillar los billetes.

Con estas medidas se introducen en el país dos grandiosas novedades jurídico-políticas: primera, que los billetes ya no son un documento pagadero al portador, sino que además hay que justificar (se supone que a satisfacción de la autoridad) la propiedad de los mismos; y segunda, que comienza en la historia moderna del Derecho español la posibilidad de ir a la cárcel por un delito monetario o fiscal.   Este peligro se perfilaría y confirmaría en varias leyes posteriores que han ido creciendo hasta hoy.

Hay que anotar, sobre la marcha, que el Banco de España de la zona sometida al gobierno de Burgos emitió, apenas pudo, sus propios billetes, diferentes de los de anteguerra, y que en los meses sucesivos éstos ya no fueron estampillados, en ocasiones tales como la ocupación de Santander, Asturias y Bilbao, sino canjeados por los nuevos billetes, siempre con el obligado acompañamiento de la declaración jurada de marras. Las sucursales del Banco de España y, en su defecto, los ayuntamientos tenían facultades para rechazar las declaraciones que no les pareciesen correctas, lo cual equivalía a poner al interesado a pedir limosna.

FUENTE: HISTORIA INAUDITA DE ESPAÑA  (PEDRO VOLTES)

ENDORFINAS


Las endorfinas y encefalinas son neurotransmisores opioides producidos en el Sistema Nervioso Central como moduladores del dolor, reproducción, temperatura corporal, hambre y funciones reproductivas.

Su nombre deriva del hecho de que producen los mismos efectos que los analgésicos opiáceos derivados del opio.

A mediados de la década de los setenta se demostró la presencia de receptores opiáceos en el intestino del cobayo y en los órganos reproductores del ratón.

COBAYOS

Posteriormente se encontró que estimulando estos receptores distribuidos también en la médula espinal producían analgesia, lo que llevó a suponer la existencia en el cerebro de una sustancia endógena “similar a la morfina”.

En experimentos con cerebros de cerdos, encontraron una sustancia que también estimulaba el intestino del cobayo y producía efectos similares a los de la morfina; se trataba de oligopéptidos que difieren sólo en el aminoácido C-terminal que, por encontrarse en el cerebro, fueron denominados encefalinas: metionina-encefalina y leucina-encefalina.

ENDORFINAS

Las endorfinas son polipéptidos largos que activan núcleos neuronales en el cerebro (hipotálamoamígdalatálamo y locus coeruleus). Se secretan de un único precursor que es la pro-opiomelanocortina (POMC); éste pasa por varios cortes peptídicos para formar finalmente las α-, β-, y γ-endorfinas.

ENCEFALINAS

Son pequeños polipéptidos cuya acción es principalmente en el globus pallidus, tálamo, núcleo caudadosustancia gris periacueductal y sustancia gris.

Su precursor, la proencefalina, es formada en el cuerpo de la neurona. Para obtener su forma activa se corta por enzima específicas a Met-encefalina y Leu-encefalina.

Médula espinal

También podemos ubicarlas en la médula espinal como moduladores del dolor. Éstas inhiben las acciones del Glutamato y sustancia P (neurotransmisores del dolor a nivel medular) además de aumentar el umbral de descarga de las neuronas que transportan el estímulo doloroso, reduciendo así las descargas de impulsos dolorosos y la percepción del dolor a nivel de la circunvolución poscentral. Se degradan rápidamente tras secretarse en péptidos inactivos y aminoácidos.

SÍNTESIS Y GEN  IMPLICADO

Se sintetizan a partir del gen de la proopiomelanocortina; éste es un precursor hormonal que al ser hidrolizado en varios segmentos sus productos dan a lugar hasta 8 hormonas distintas:

Es importante aclarar que no todos los productos (las 8 hormonas) se forman en todas las neuronas que contengan el gen POMC, esto depende del contenido de proteasas específicas quienes cortan en específicos puntos de la pro-hormona, reguladas a su vez por controles metabólicos específicos a los cuales responde distinto según el tipo celular, a su vez estos mismos controles metabólicos también regulan la expresión de estos genes.

Así, mientras que la proopiomelanocortina se expresa tanto en la célula corticotropa de la hipófisis anterior como en la célula de la pars intermedia, los estímulos y productos son diferentes.

Esto sin embargo es distinto en la médula adrenal donde también se forman encefalinas, la diferencia radica en que el gen puede codificar múltiples copias de la hormona. Así, un precursor de encefalina en la médula adre­nal codifica varias moléculas de Met-encefalina (M) y una molécula de Leu-encefalina (L), que pasan por un proceso de maduración para la liberación de moléculas de encefalina a partir de la proteína precursora.

Las neuronas de las cuales se expresa en gen de la POMC son una subpoblación del núcleo arqueado (también denominado infundíbulo) del hipotálamo, llamadas “células proopiomelanocortinas” cuyos productos son modificados en distintas neuronas para obtener así el péptido deseado para una función específica.

 

FUENTE:     http://www.es.wikipedia.org/wiki/Péptido_opioide

 

GÜNTER WALLRAFF PERIODISTA DE INVESTIGACIÓN


Günter Wallraff (1 de octubre de 1942 en BurscheidAlemania) nacido como Hans- Günter Wallraff es un periodista de investigación encubierta y escritor alemán. Es conocido por los reportajes encubiertos en diversas grandes empresas, el tabloide alemán Bild-Zeitung y distintas instituciones con el método de periodismo de investigación, donde narra las condiciones de trabajo u ocupación en la sociedad industrial alemana. Sus métodos radicales de investigación periodística han dado lugar a un verbo en alemán wallraffen (wallraffear) donde el reportero se transforma, creando una identidad ficticia, un sujeto que vivirá todas las experiencias relatadas posteriormente, que de otro modo son difíciles de investigar.

GÜNTER WALLFAFF EN EL AÑO 2010

En 1963 para evitar el servicio militar intentó declararse objetor de conciencia, tan sólo dos meses antes de iniciarlo. Le encerraron en un hospital psiquiátrico militar, después de curarse un traumatismo craneoencefálico, y decretaron que poseía una “personalidad anormal” y “constituía un foco peligroso que podía extenderse”. Para mantener su equilibrio mental Wallraff escribía en un diario las experiencias del ejército. Publicó el diario, alentado por Heinrich Böll, con bastante éxito. Esto le dio claves para su vida, investigaría desarrollando una personalidad fuera de la norma, escribiría y denunciaría.

Wallraff se desempeñó como trabajador entre 1963 y 1965 en diversas grandes empresas, entre otras con el gigante siderúrgico Thyssen. Sus primeros reportajes fueron publicados, ocasionando sensanción, en el periódico sindical Metall. Después los publicaría como libro con el título Te necesitamos a ti – como trabajador en plantas industriales (Wir brauchen dich – Als Arbeiter in deutschen Industriebetrieben, 1970: Industriereportagen, Reportajes industriales), los que daban una auténtica mirada en el mundo de trabajo en las industrias. Después de darse a conocer se unió al Dortmunder Gruppe 1961 (de reflexión sobre el trabajo industrial) y trabajó en el diario de Hamburgo Hamburger Morgenpost y la revista Pardon y en 1968 para la revista ultraizquierdista  Konkret.

A pesar de la orden de búsqueda y captura (o lista negra) en las empresas, Wallraff pudo continuar con sus investigaciones, ya que adoptaba diferentes identidades. En 1969 publica 13 Reportajes Indeseables donde narra por ejemplo, su terapia contra el alcoholismo en una clínica psiquiátrica, la vida de un sin techo, un estudiante en búsqueda de habitación, así como potencial abastecedor de Napalm para el ejército de los Estados Unidos de América. Una vez publicado el libro fue acusado de arrogación de funciones, pues en muchas empresas se identificaba como consejero ministerial del Ministerio del Interior. El Juzgado de primera instancia de Frankfurt del Meno lo declaró libre con el fundamento del derecho a la información de la ciudadanía.

En 1983 un tribunal de Münster rechazó la orden de apelación de Wallraff por la escucha de su teléfono, al considerarla legal. Sigue leyendo

LA RENTA BÁSICA UNIVERSAL EN LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN


El bien común que Felber preconiza se basa en los valores de las relaciones humanas en su forma más saludable (la confianza, la cooperación, el aprecio, la co-determinación, la solidaridad y la voluntad de compartir), los valores que, juntos, nos hacen mejores y más felices. El paradigma, el modelo mental económico-social, transforma la lucha feroz y el agoísmo avaricioso a la cooperación y el altruismo generoso, la finalidad del beneficio financiero (el fin justifica los medios) a la contribución al bien común (el viaje es el destino).

Christian Felber propone que las compañías con los mejores balances empresariales del bien común  (las mejores no por su rentabilidad económico-financiera, sino por sus rendimientos sociales, ecológicos, democráticos y distributivos) obtengan ventajas legales y fiscales. Propone crear los llamados bancos democráticos. Propone impulsar la democracia directa (además de la democracia representativa, que ya conocemos y nos parece insuficiente).

Propone educar desde la escuela en valores omo ‘emocionología’  (la ciencia de las emociones), ética, comunicación, educación democrática y experiencia de la naturaleza. Propone favorecer como competencias directivas la amabilidad, la empatía, la atención al bien de tod@s y de la comunidad ecológica.  Lo que hoy parece ciencia-ficción, en medio de esta vorágine catastrofista, mañana será sentido común, la salida natural desde lo mejor del ser humano.

¿Qué dice la economía del bien común de la renta básica universal (RB)?

Ésta es una de las preguntas que se plantean más a menudo. Por eso sigue a continuación una respuesta muy específica:

1.- Dentro del sistema económico actual debería haber una renta básica incondicional por tiempo indefinido sujeta a aprobación, porque muchas personas son empujadas a los márgenes de la sociedad y su dignidad sólo puede preservarse con una RB.

2.- En la economía del bien común se da la vuelta a la dinámica del sistema: de la prioridad de recibir a la prioridad de dar. Esto significa que en el “centro”, en el mercado, no se plantean competencia y escasez, sino cooperación y riqueza: allí habrá suficiente para todos. Sigue leyendo

HABLEMOS DE ECONOMÍA


En la conjunción de términos del griego antiguo de la que deriva economía – oikos, que significa “casa”, y nomos, que significa “ley” o “gobierno”-, existe cierto aire acogedor que evoca la gestión de la familia y la disposición del hogar. Pese a ello, y teniendo en cuenta que posiblemente se trata de la más influyente de la ciencias sociales  -puesto que no es sólo una disciplina teórica, sino también una ciencia aplicada que, mediante sus aplicaciones, afecta a las vidas individuales de miles de millones de seres humanos, y además sin ninguna garantía de que sea en beneficio suyo- , la economía resulta algo muchísimo menos acogedor de lo que la etimología del término parece sugerir.

Paraisos de los ricos en la Tierra, también conocidos como Paraisos fiscales

A veces se la denomina incluso “la ciencia funesta” o “sombría”, debido, según unos, a lo árido de su objeto, y, según otros, a las cosas funestas que se hacen en su nombre.

La economía es el estudio de cómo los bienes y servicios son producidos, distribuidos, valorados y consumidos. Es a la vez el estudio empírico de cómo funcionan realmente las economías -como sistemas de oferta, demanda, mercados y medios de intercambio- y la ciencia normativa que dice cómo hacer que funcionen bien (aunque ello depende de lo que se entienda por “bien”: ¿maximizar la riqueza?, ¿asegurar una distribución justa?; son preguntas que tienen que ver con la postura política).

El Coeficiente de Gini es un número entre 0 y 1, siendo cero la perfecta igualdad y uno la máxima desigualdad.

A Adam Smith, auntor de La riqueza de las naciones (1776), se le considera convencionalmente el padre de la economía como genuina ciencia social. Él la denominó economía política (consciente sin duda de su hogareña etimología y añadiéndole por ello cultamente el calificativo derivado de polis, o estado), y la describió como la ciencia por cuya aplicación los legisladores podían enriquecer tanto el individuo privado como al estado. Entre los grandes nombres de la inicial teoría económica a partir de Adam Smith se incluyen David Ricardoel primero en establecer una teoría del valor-trabajo, y Thomas Malthus, quien se manifestaba en contra de ayudar a los pobres argumentando que con ello lo único que harían sería tener más hijos y hacerse pobres de nuevo.

Thomas Malthus y la “Explosión Demográfica”

La teoría de que la gente se mantendrá siempre en niveles de subsistencia incrementando su prole cada vez que disponga de unos ingresos extra no parece que hubiera sido bien comprendida, o , mejor dicho, aplicada por su propio padre, que había tenido ocho hijos y seguía siendo próspero.

Los economistas reflexionan sobre los principios que rigen cuestiones tales como qué debe producirse, de qué modo y para quién, a qué coste, y con qué eficiencias para asegurar que la diferencia entre el coste de abastecimiento y el precio establecido reportará beneficio.

La cuestión de las eficiencias se subdivide a su vez en las ventajas de la especialización, la división del trabajo, y las economías de escala. Asimismo los economistas examinan el interesante tema del dinero, considerado el símbolo de intercambio y, en consecuencia, “medio de pago final” y unidad de cuenta. El dinero es una invención genial que nos evita tener que ir al dentista cargados con una vaca para pagarle; pero muy pocos de nosotros cree tener el suficiente.

El Dinero Medio de Pago Final

Dos de las principales subdivisiones de la economía son la microeconomía, dedicada al estudio del comportamiento económico de los agentes individuales (incluyendo a las empresas) y sus relaciones en el mercado, y la macroeconomía, que estudia la economía como conjunto, concentrándose en la producción y la renta nacionales, el empleo y el paro, los impuestos y las políticas monetarias, y los empréstitos públicos. Sigue leyendo

LOS PUEBLOS PRIMITIVOS COMO EJEMPLO


Muchas de las sociedades tradicionales  han procurado adaptar su modo de vida a un entorno natural duradero, frente a lo común en nuestras sociedades industriales, empeñadas en ajustarse a un modo de vida literalmente insostenible. En muchos lugares, en otras palabras, parece evidente que la economía no goza de la autonomía de la que disfruta entre nosotros: se halla estrechamente relacionada, y a menudo subordinada, a otros menesteres.

De resultas, los ecosistemas tradicionales suelen tener poco que ver con el estancamiento y con la regresión: remiten sin más a una evolución que se verifica al margen del culto obsesivo por el crecimiento y que refleja otro sentido del tiempo, y otro sentido de la solidaridad, muy lejos del individualismo aberrante de las sociedades occidentales. En tales condiciones, afirmar que nuestro orden, inspirado en la modernidad, la economía, el progreso y el desarrollo, tiene un carácter natural es, sin más, equivocarse.

Orden Natural

Pierre Clastres y Marshall Sahlins han demostrado que las sociedades del pasado que acostumbramos a calificar de primitivas no eran economías de la miseria, de tal suerte que, si no producían más, ello era así por libre decisión, y no por imposibilidad.  La sociedad primitiva asigna a su producción un límite estricto que prohíbe franquear, so pena de ver cómo lo económico escapa de  lo social y se vuelve contra la sociedad al abrir la brech de la heterogeneidad, la división entre ricos y pobres, la alienación de los unos por los otros” (Clastres).

En un terreno similar, John Zerzan nos ha invitado a recelar de la afirmación que sigue: “Nuestra existencia precivilizada, llena de privaciones, brutalidad e ignorancia, hizo de la autoridad un regalo benevolente que nos rescató del salvajismo. Aún se acude al ‘hombre de las cavernas’ y al neanderthal’ para recordarnos dónde estaríamos de nos ser por la religión, el gobierno y el trabajo sacrificado”.

Ahora sabemos, sin embargo, que “la vida antes de la domesticación se basaba principalmente en el ocio, la intimidad con la naturaleza, el disfrute de los sentidos, la igualdad sexul y la salud. Ésta fue nuestra naturaleza humana durante dos millones de años, antes de caer esclavos en manos de religiosos, reyes y jefes”.

A duras penas puede sorprender que, así las cosas, y volcándonos ahora en el tiempo presente, el concepto de desarrollo tenga difícil traducción en muchas lenguas y culturas. Para traducirlo, los bubis de Guinea Ecuatorial emplean un término en el que se dan cita los verbos crecer y morir, mientras los ruandeses echan mano de una palabra que, mal que bien, significa desplazarse, sin ninguna indicación de direccionalidad. Parece lícito concluir que estas dificultades lingüísticas implican que a los ojos de muchas sociedades -y como ya hemos señalado- su reproducción no depende de una acumulación continua de saberes y bienes que hace que el presente sea mejor que el pasado. En wolof, y llamativamente, por desarrollo se entiende la voz del jefe, en tanto que en la lengua eton, hablada en Camerún, la palabra se identifica con el sueño del blanco.

El Crecimiento y el Desarrollo, Desplaza a millones de personas de su hábitat natural, amén de los que son expulsados a los márgenes del sistema, fuera de sus cada vez más difusos límites, en cada crisis.

Serge Latouche ha puesto repetidas veces el acento en el ejemplo que ofrece el África contemporánea, el único continente en el que se está registrando algo que merezca el nombre de innovación social, una alternativa frente “al delirio tecnoeconómico de Occidente”  y frente a un doble naufragio: el de la descolonización y el de un desarrollo marcado por el paternalismo humanista. Esa África capaz de organizarse en la penuria y de inventar una genuina alegría de vivir es acaso el mejor de los escenarios para calibrar las miserias del crecimiento y del desarrollo.

“De dos cosas, una. O bien se pregunta a los países interesados lo que quieren, a través de sus Gobiernos o de encuestas de opinión manipuladas por los medios, y la respuesta no ofrece entonces duda: antes que esas ‘necesidades fundamentales’ que el paternalismo occidental les atribuye, lo que ‘ellos’ quieren son aparatos de aire acondicionado, ordenadores portátiles, frigoríficos y, sobre todo, coches viejos (agreguemos, claro, que todo ello para alegría de los responsables, de las centrales nucleares y de los carros AMX…). O bien se escucha el grito que sale del corazón del campesino guatemalteco: ‘Dejad a los pobres tranquilos y no les habléis más de desarrollo’.  Todos los animadores de movimientos populares, desde Vandana Shiva y Ekta Parishad en la India, hasta Emmanuel Indione en Senegal, lo dicen a su manera.

Vandana Shiva

Dejad a los pueblos tranquilos, dejadles encontrar la solución a sus problemas que vosotros mismos habéis creado y no les impongáis más vuestros modelos de desarrollo. Porque, al cabo, si a los países del Sur les interesa incontestablemente ‘reencontrar la autonomía alimentaria’ es porque han perdido ésta. En África, hasta el decenio de 1960, antes de la gran ofensiva del desarrollo, aquélla no existía todavía. ¿No es acaso el imperialismo de la colonización, del desarrollo y de la globalización el que ha destruido esa autosuficiencia al agravar la dependencia  cada día?

Antes de quedar masivamente contaminada por los desechos industriales, el agua, con o sin grifo, era casi siempre potable. En cuanto a las escuelas y los centros médicos, ¿son instituciones adecuadas para introducir y defender la cultura y la sanidad? Iva Illich ha enunciado serias dudas en lo que se refiere a su pertinencia en el Norte. Tales reservas deben ser infinitamente mayores en lo que hace al Sur.

Agua contaminada por los deshechos del "progreso", el "desarrollo" y el "crecimiento".

La respuesta africana a todo lo anterior viene a demostrar que es posible “sobrevivir al desarrollo“, en medio de una gran precariedad, gracias a la riqueza de los lazos sociales. E ilustra también el dinamismo de los excluidos y los resultados alcanzados merced al sector informal de las economías. Las opiniones de Latouche bien pueden servir de legítimo cimiento para una propuesta de “anticooperación” siempre y cuando le demos a este término, claro, un significado distinto al que legítimamente le atribuye David LListar cuando lo vincula con el sinfín de prácticas insanas a las que se han entregado los países occidentales: exigencia de una deuda ilegítima, impago de la deuda ecológica, comercio injusto, guerra y venta de armas, aculturación o erosión de la soberanía alimentaria. Sigue leyendo

PROSOPAGNOSIA O LA INCAPACIDAD DE RECONOCER ROSTROS


Prosopagnosia, del griego πρόσωπον: aspecto, y de ἀγνωσία: desconocimiento. Termino acuñado en 1947 por el médico Joachim Bodamer, quien la definió en los siguientes términos: “Es la interrupción selectiva de la percepción de rostros, tanto del propio como del de los demás, los que pueden ser vistos pero no reconocidos como los que son propios de determinada persona”

La definición sigue siendo vigente, pues sirve para caracterizar el trastorno sin diagnosticarlo o pronosticarlo, no obstante ahora sabemos que puede tener distintas características.

  • A pesar de que se creyó que la misma era consecuencia de un traumatismo en el cerebro, actualmente se han documentado casos de personas que la padecen desde su nacimiento.
  • No obstante que la incapacidad de ver rostros es la característica de este trastorno, en algunos casos se pueden percibir los rostros de familiares o amigos cercanos, siempre y cuando tengan algo que les caracterice extremadamente. Por ejemplo, en “El hombre que confundió a su mujer con su sombrero” de Oliver Sacks, se habla de un hombre con prosopagnosia, que únicamente reconocía a tres personas de su trabajo: una de ellas por un llamativo lunar que tenía en la mejilla, otra por ser extremadamente alto y delgado, y la otra por que tenía un tic en un ojo que hacía que lo cerrara constantemente. Por ello, su mujer siempre iba con un gran sombrero llamativo, con el fin de que su marido la reconociera.

  • Ciertos pacientes pueden percibir con mayor claridad, aun cuando sea en forma borrosa, los rostros de las mujeres y no los de los hombres, y viceversa.
  • A pesar de que los sujetos que padecen este trastorno pueden identificar los órganos que se encuentran en la cara, son incapaces de recordar la exacta ubicación de los mismos dentro de la cara.
  • El trastorno también ha sido diagnosticado como un padecimiento psicológico, aun cuando se ha documentado que es somático.
  • Quien padece de Prosopagnosis puede recordar, de la misma manera que cualquier otra persona, quienes son sus amigos, familiares y personas con las que se relaciona, incluso recuerdan el cabello y los tonos de la piel, los aromas, la voz y todo lo que en general se denomina “contexto” de la persona, sin embargo no pueden ver o comprender el rostro de las personas, no reconocen gestos, emociones.

A pesar de que este trastorno era conocido desde antes del siglo XX, especialmente por referencias de los escritores de diferentes épocas, no fue hasta el siglo XX cuando se pudo documentar médicamente el primer caso.

Durante la Segunda Guerra Mundial, después de que un teniente del ejército alemán fuera apresado y atendido de una herida en la cabeza, los médicos constataron el hecho de que el paciente no podía ver los rostros de las personas, no obstante de que por lo demás gozaba de un estado saludable y no había ningún otro perjuicio en su vista. Sigue leyendo