LA TEORÍA DEL VALOR EXTREMO


Desde los huracanes hasta  las marcas en salto de altura, con demasiada frecuencia un acontecimiento inesperado distinto a cualquier cosa antes vista puede aparecer cuando menos se espera. ¿Pero hasta qué punto son extravagantes tales acontecimientos? Esta es la cuestión que responde la Teoría del Valor Extremo.

Esta teoría utiliza la información existente -por ejemplo, sobre las peores inundaciones acaecidas en los últimos quinientos años- para predecir la probabilidad de que se produzcan inundaciones incluso peores en el futuro.

Inundación

La Teoría del Valor Extremo, desarrollada por matemáticos en la década de 1920, fue considerada con desconfianza durante mucho tiempo debido a su capacidad aparentemente mágica de predecir incluso acontecimientos sin precedentes.

En la actualidad se confía más en sus capacidades, que se han utilizado en áreas tan diversas como la planificación del riesgo financiero y la seguridad marítima. Se le ha dado un uso significativo en el campo de los seguros, en el que las empresas aplican fórmulas de la Teoría del Valor Extremo para calcular la probabilidad de que se produzcan desastres importantes y para garantizar que existen suficientes fondos para cubrir los costes.

Terremoto de Japón

Estos son tiempos extraños. En solo una semana, en mayo de 2002, una tormenta sin precedentes de trescientos tornados asoló el medio oeste de Estados Unidos, causando daños por valor de más de 1.600 millones de euros. Sigue leyendo

¿Y si nuestro mundo no fuera real sino simulado?


Siempre me asalta la horrorosa duda de si las convicciones del cerebro humano, que se han desarrollado a partir de la mente de los animales inferiores, tienen algún valor o no son dignas de confianza en absoluto. ¿Alguien confiaría en las convicciones de la mente de un mono, es que hay alguna convicción en esa mente?

CHARLES DARWIN

Conocer los pensamientos de uno no requiere tanto la investigación por separado de las condiciones que hacen posible el juicio cuanto saber lo que uno percibe.

TYLER BURGE

Como es sabido, hay conocimientos que conocemos. Hay cosas que sabemos que sabemos. También sabemos que hay conocimientos que desconocemos. Es decir, sabemos que hay algunas cosas que no sabemos. Pero también hay incógnitas que desconocemos, aquellas que no sabemos que no sabemos.

DONALD RUMSFELD

La película de Hollywood Matrix imagina un futuro en el que los humanos han sido esclavizados por las máquinas. Desde que nacen hasta que mueren, duermen prisioneros en cápsulas, son alimentados a través de tubos y aseados por robots. Sigue leyendo

¿Cómo actuar?: La suerte moral


Una tarde de abril de 2004 se extendió el rumor por el pueblo inglés de Wooler de que un cajero automático entregaba el doble del dinero que cada cliente pedía. Los bares se vaciaron y las puertas de entrada se quedaron balanceándose sobre las bisagras cuando los lugareños se apresuraron a sacar tanto dinero como les permitían sus tarjetas.

Wooler

En una hora, la cola frente a la oficina del Barclays se extendía por toda la calle principial y una comunidad, por lo demás respetuosa con las leyes, se había convertido en una panda de ladrones. Se supo que sólo una de las personas beneficiadas devolvió sus ganancias al día siguiente.

En vez de demandar a tantos individuos, el banco decidió cancelar la pérdida, y todavía algunos recuerdan con orgullo el acontecimiento como el miércoles dorado. Dada la cantidad de culpables, la condena moral escapará  de la condena de la ley. Sin embargo, estaba mal hecho, y muchos pensarán que los que se rindieron a la tentación rebajaron su integridad a medida que engordaban sus carteras.

Al mismo tiempo, los que exprimieron el cajero automático no habían planeado que su banco de ahorros local empezaría a dispensar dinero gratis. Su buena fortuna pecuniaria fue compensada con una idéntica dosis de mala suerte en la esfera de la moral. Si no se les hubiera presentado tal oportunidad, sin duda habrían seguido con sus vidas relativamente libres de culpa. Sigue leyendo

Plantas descontaminantes para la cocina


La fitorremediación es un técnica de biodepuración que consiste en utilizar la capacidad natural de las plantas para almacenar, degradar o eliminar los productos químicos tóxicos y los contaminantes del suelo, el agua y el aire. Cuantas más plantas descontaminantes haya (siempre sin crear una jungla, claro), más sano será el aire y más beneficiosa será la humedad que éstas desprendan, especialmente si el piso o el apartamento está sobrecalentado.

Fitorremediación

La cocina es uno de los espacios con más probabilidad de tener un aire contaminado: en ella se almacenan muchos productos y electrodomésticos. Pero también es el lugar donde guardamos la comida, por lo que debemos procurar que el aire sea de la mejor calidad posible. Además, es la sala donde solemos pasar mucho tiempo, de modo que es importante que haya muchas plantas en esta zona, aunque no se disponga de mucho sitio para ponerlas.

Para absorber el amoniaco que se desprende de la evaporación de algunos productos de limpieza utilizados en la cocina para dejar limpio el fregadero y los suelos embaldosados, hemos identificado dos plantas: el rapis y el anturio.

Rapis

El rapis necesita poca agua y poca luz y crece muy lentamente. Sus hojas dentadas suelen deshidratarse en los ambientes muy secos, así que la humedad de la cocina le viene muy bien. Pero ten en cuenta que las hojas de la planta acumularán grasa y polvo en este ambiente, de manera que deberás limpiarlas regularmente. Sigue leyendo

Sentimientos normales, anormales y patológicos.


Ni siquiera las teorías vulgares acerca de los sentimientos, las que se aplican en la consideración ingenua y al uso, cuando, por ejemplo, se afirma que “P ama de una manera anormal a Q”, o “Es normal que esté desesperado”, o “Esa dependencia que tú tienes de J es patológica”, pueden evitar el uso de categorías como normal, anormal y patológico, impresindibles en nuestro acervo cultural actual.

¿Nomal o Anormal?

Es disculpable que en estas teorías ingenuas sean imprecisos o incluso no existan los criterios de demarcación de estos tipos de sentimientos; en el contexto del discurso entre dos o más interlocutores, se alcanza, si no un consenso, sí, cuando menos, el entendimiento recíproco.

Sin embargo, no es disculpable que en las teorías psicológicas y psicopatológicas de las emociones los criterios de demarcación se soslayen, o se acuda -como en la psicopatología de aplicación de diagnóstico psiquiátrico- a criterios fenomenológicos escasamente fiables.

Se trata, no obstante, de una cuestión cuya importancia a nadie debe escapar. Las preguntas son las siguientes: ¿Cuándo un sentimiento, con independencia del tipo o cualidad del mismo, es normal? ¿Cuándo es anormal? ¿Cuándo es patológico? Sigue leyendo

Llera, Badajoz, España.


El artículo de la Wikipedia es muy escueto. Posiblemente, desde el punto de vista del foráneo (y yo casi lo soy ya, después de llevar fuera más de treinta años), sea más que suficiente lo que allí se cuenta de este municipio español de la provincia de badajoz, España:

Llera es un municipio español, perteneciente a la provincia de Badajoz (comunidad autónoma de Extremadura).

Se enclava en el extremo noroccidental de la comarca de Campiña Sur, ocupando un punto de adscripción concreta difícil de establecer con precisión, correspondiente a un área en la que aquella se solapa con la Tierra de Barros, el Señorío de Feria, La Serena y las sierras de Hornachos. Pertenece al Partido judicial de Llerena.

El terreno es predominantemente seco y descarnado de vegetación, con presencia de algunas encinas, olivares y viñas, y sobre todo, matorral.

En 1594 Llera de Hornachos formaba parte de la provincia León de la Orden de Santiago y contaba con 228 vecinos pecheros. Sigue leyendo

La Autoimagen es una construcción condicionada


Los pueblos primitivos contruían sus casas con los materiales disponibles en su entorno. Para algunos, eran las cuevas, para otros, las tiendas hechas con pieles de animales, adobes o el hielo de los iglúes. Al no disponer de ladrillos ni de cemento, era obvio que no podían hacer casas con esos materiales.

IGLÚ

Éste es, exactamente, el mismo proceso que se sigue en la construcción de la “casa de sí mismo”: la autoimagen. El niño en desarrollo utiliza el material que encuentra en el espacio interpersonal de su entorno para edificar el concepto de sí mismo.

Los materiales de construcción son las palabras, el lenguaje corporal y el trato con las personas que tienen importancia para él. Tales materiales son intangibles, por supuesto, pero producen una diferencia claramente tangible.

Desde los primeros momentos, el niño es sensible a su ambiente. Sabe si es acogido con brazos relajados o tensos. Con el tiempo, se percata del lenguaje, nota si los tonos y las miradas son amables y bondadosos o duros y enojados. Las “vibraciones” de su entorno le afectan.

El bebé y su entorno

Y a partir de estos mensajes se forma impresiones generalizadas sobre la seguridad y confianza que ese mundo le brinda. El niño aprende pronto si sus necesidades serán cubiertas con constancia y simpatía razonables.

Una vez que el niño aprende su nombre, comienza a adjudicarse determinadas cualidades a sí mismo. Si recibe un conjunto de mensajes verbales y no verbales que lo tildan de inconveniente, imposible, “que no hace nada a derechas”, ese niño edificará una imagen de sí mismo acorde con tales mensajes. Si las impresiones que recibe son más positivas, contruirá una autoimagen positiva. Sigue leyendo

LA POLÍTICA Y LA CIENCIA: LECCIONES DE HIROSHIMA


Hans Bethe dijo que el Proyecto Manhattan “lo cambió todo; hizo que los científicos se metieran en política”. La necesidad de que los científicos comprendan lo que sucede a su alrededor también se aplica a la inversa, por supuesto, a los políticos y a los profanos en la materia con respecto a la ciencia.

Hans Bethe

Rudolf  Peierls dijo en 1986: “Me temo que, hace cuarenta años, subestimamos la capacidad de los que estaban en el poder para comprender las implicaciones de lo que habíamos creado”.

De hecho, la interacción a través de estas líneas divisorias comenzó antes del proyecto de Los Álamos, en la época en que Leo Szilard expresó por primera vez su preocupación a cerca de la bomba nuclear.

Leo Zsilard con Albert Einstein

Tales intercambios exigían de los científicos toda una serie de habilidades nuevas. Antes, ser un buen científico requería inteligencia y buenos conocimientos de un campo determinado. No era preciso, sin embargo, ser un buen comunicador ni saber relacionarse con otros, ni tener conciencia política, ni mostrar capacidad de juicio en cualquier área ajena a la ciencia, e incluso entonces sólo se exigía dominar un tema especializado.

La energía atómica fue quizás el primero entre diversos temas que existen hoy, como la genética y la nanotecnología, que exige a los científicos que comuniquen sus conclusiones de forma eficaz y que decidan después si deben expresar una opinión al respecto, presentar otras opciones o decir simplemente: “Aquí están, esto es lo que significan, otros tendrán que decidir qué uso se les puede dar”. Sigue leyendo