LESBIANISMO


Lesbianismo es el término empleado en español para hacer referencia a la homosexualidad femenina. La palabra lesbiana se utiliza para hacer referencia a una mujer homosexual, es decir, una mujer que se identifica a sí misma, o a la que otros caracterizan, por su deseo hacia otras mujeres.

El concepto de lesbiana empleado para diferenciar a las mujeres que comparten una orientación sexual es un constructo del siglo XX. Aunque la homosexualidad femenina se ha encontrado en muchas culturas a lo largo de la historia, no ha sido hasta recientemente cuando la palabra lesbiana ha comenzado a describir a un grupo de personas.

A finales del siglo XIX los sexólogos publicaron sus observaciones sobre el deseo y conducta hacia personas del mismo sexo, y distinguieron a las lesbianas en la cultura occidental como una entidad distintiva. Como resultado, las mujeres que se dieron cuenta de su nuevo estatus médico formaron subculturas underground en Europa y Norteamérica.

El término lesbiana fue ampliado en la década de 1970 con la influencia de la segunda ola del feminismo. Desde entonces los historiadores han reexaminado las relaciones entre las mujeres, y cuestionan qué es lo que hace que una mujer o un relación puedan calificarse de lesbianas. El resultado de este debate ha introducido tres componentes a la hora de identificar a las lesbianas: conducta sexual, deseo sexual, o identidad sexual.

La sexualidad de las mujeres a lo largo de la historia ha sido en su mayor parte construida por varones, los cuales han limitado el reconocimiento del lesbianismo, como posibilidad o expresión válida de sexualidad, debido a la ausencia de varones en una relación lésbica. Los primeros sexólogos basaron sus caracterizaciones de las lesbianas en sus creencias de que las mujeres que desafiaban sus estrictamente definidos roles de género estaban mentalmente enfermas. Sigue leyendo

LA TEORÍA DEL VALOR EXTREMO


Desde los huracanes hasta  las marcas en salto de altura, con demasiada frecuencia un acontecimiento inesperado distinto a cualquier cosa antes vista puede aparecer cuando menos se espera. ¿Pero hasta qué punto son extravagantes tales acontecimientos? Esta es la cuestión que responde la Teoría del Valor Extremo.

Esta teoría utiliza la información existente -por ejemplo, sobre las peores inundaciones acaecidas en los últimos quinientos años- para predecir la probabilidad de que se produzcan inundaciones incluso peores en el futuro.

Inundación

La Teoría del Valor Extremo, desarrollada por matemáticos en la década de 1920, fue considerada con desconfianza durante mucho tiempo debido a su capacidad aparentemente mágica de predecir incluso acontecimientos sin precedentes.

En la actualidad se confía más en sus capacidades, que se han utilizado en áreas tan diversas como la planificación del riesgo financiero y la seguridad marítima. Se le ha dado un uso significativo en el campo de los seguros, en el que las empresas aplican fórmulas de la Teoría del Valor Extremo para calcular la probabilidad de que se produzcan desastres importantes y para garantizar que existen suficientes fondos para cubrir los costes.

Terremoto de Japón

Estos son tiempos extraños. En solo una semana, en mayo de 2002, una tormenta sin precedentes de trescientos tornados asoló el medio oeste de Estados Unidos, causando daños por valor de más de 1.600 millones de euros. Sigue leyendo

CON EL DEDO EN EL GATILLO: EL GUSTO POR LAS ARMAS DE FUEGO


En España circulan legalmente tres millones de armas. Los psicólogos han alertado ante la falta de rigor en las pruebas para la obtención de la licencia de armas, que permiten que se conceda a cualquier psicópata, como el cazador con permiso en regla que mató a cuatro personas con una escopeta de caza durante la procesión del Corpus en la aldea leonesa de Herreros de Rueda.

Escopetas y rifles de caza

De hecho, todos los años los cazadores matan a personas inocentes en el campo, y basta con que digan que confundieron a la víctima (una mujer leyendo el periódico bajo un árbol, por ejemplo) con un jabalí para que los jueces los absuelvan. También se matan entre ellos.

Iván el Terrible de Rusia era un cazador infatigable en el siglo XVI, lo mismo que Stalin y Franco en el XX. Pero la época de la caza ya ha pasado y los cazadores aparecen como figuras rídiculas y violentas, que no despiertan la más mínima admiración y sí una creciente irritación moral, como han podido comprobar el rey Juan Carlos o el ex-vicepresidente Dick Cheney.

Nadie discute el positivo papel desempeñado por Juan Carlos de Borbón en la transición española a la democracia tras la muerte de Franco ni su decisiva contribución a abortar la intentona golpista del teniente general Tejero en 1981. Pero su relación con las armas de fuego y con la caza no le han cubierto precisamente de gloria. Sigue leyendo

Las dos caras de la política migratoria


Las oligarquías de Occidente -que es tanto como decir  los amos del mundo- toman medidas y hacen políticas muy funcionales para sus intereses futuros y los intereses inmediatos de sus poblaciones. Occidente concentra el poder económico, tecnológico, financiero y militar. Sangra los países periféricos absorviendo sus riquezas minerales y biológicas y explotando su mano de obra. Fomenta la fuga de cerebros con políticas selectivas de inmigración que cierran el paso a la mano de obra no calificada “sobrante” y dan facilidades a los profesionales calificados.

El Nobel de Economía Jan Tinbergen calculó a finales de la década de 1970 en 460.000 millones de dólares anuales la transferencia de recursos que en forma de fuga de cerebros va del Sur al Norte. El mecanismo principal es el siguiente: un joven de un país empobrecido recibe educación primaria, secundaria y universitaria en su país, a cargo de su familia o del Estado (en cualquier caso, pagado con recursos del país). Una vez formado, es fácil que se traslade a un país del Norte donde podrá desarrollar mejor su talento y recibir una remuneración mayor y un futuro más prometedor para sus hijos. Sigue leyendo