LA TEORÍA DEL VALOR EXTREMO


Desde los huracanes hasta  las marcas en salto de altura, con demasiada frecuencia un acontecimiento inesperado distinto a cualquier cosa antes vista puede aparecer cuando menos se espera. ¿Pero hasta qué punto son extravagantes tales acontecimientos? Esta es la cuestión que responde la Teoría del Valor Extremo.

Esta teoría utiliza la información existente -por ejemplo, sobre las peores inundaciones acaecidas en los últimos quinientos años- para predecir la probabilidad de que se produzcan inundaciones incluso peores en el futuro.

Inundación

La Teoría del Valor Extremo, desarrollada por matemáticos en la década de 1920, fue considerada con desconfianza durante mucho tiempo debido a su capacidad aparentemente mágica de predecir incluso acontecimientos sin precedentes.

En la actualidad se confía más en sus capacidades, que se han utilizado en áreas tan diversas como la planificación del riesgo financiero y la seguridad marítima. Se le ha dado un uso significativo en el campo de los seguros, en el que las empresas aplican fórmulas de la Teoría del Valor Extremo para calcular la probabilidad de que se produzcan desastres importantes y para garantizar que existen suficientes fondos para cubrir los costes.

Terremoto de Japón

Estos son tiempos extraños. En solo una semana, en mayo de 2002, una tormenta sin precedentes de trescientos tornados asoló el medio oeste de Estados Unidos, causando daños por valor de más de 1.600 millones de euros. Sigue leyendo

LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES: UN HISTORIA DE PABLO (SAULO DE TARSO)


El vídeo es una escena de la película La vida de Brian.

Fuera de los propios Evangelios, el libro más importante del Nuevo Testamento es Hechos de los Apóstoles. Para el historiador, en realidad, Hechos puede ser aún más importante. Como todos los documentos históricos que provienen de una fuente partidista, hay que manejarlo con escepticismo y cautela. Uno debe también saber para quién fue escrito el texto, a quién puede haber servido, y con qué propósito.

Pero es Hechos, mucho más que los Evangelios, lo que ha constituido hasta ahora el relato aparentemente definitivo de los primeros años del “cristianismo primitivo”. Desde luego, parecería que Hechos contiene mucha información básica que no resulta fácil encontrar en otros sitios. Sólo hasta ahí, es un texto seminal.

Por lo general se reconoce que los Evangelios no son fiables como documentos históricos. El de Marcos, el primero de ellos, fue compuesto no antes de la sublevación del año 66, probablemente más tarde.

Los cuatro Evangelios tratan de evocar un período que precede largamente su propia composición: tal vez hasta por sesenta o setenta años. Rozan superficialmente el telón de fondo histórico, y se centran especialmente en la muy mitificada figura de Jesús y en sus enseñanzas. Son en el fondo textos poéticos y piadosos, y ni siquera pretenden ser crónicas.

Hechos es un obra de un tipo muy diferente. Por supuesto, no se lo puede tomar como un documento totalmente histórico. Es ante todo muy parcial. Lucas, el autor del texto, trabajaba evidentemente con varias fuentes, y corregía y rehacía el material para adaptarlo a sus intenciones. Han sido pocos los esfuerzos por unificar las manifestaciones doctrinales o el estilo literario.

Hasta los historiadores de la Iglesia admiten que la cronología es confusa; el autor no ha tenido experiencia directa de muchos de los sucesos que describe, y se ve obligado a imponerles su propio orden. Así, ciertos sucesos independientes son fundidos en un solo suceso, mientras que sucesos únicos son mostrados como más de un suceso. Sigue leyendo