GÜNTER WALLRAFF PERIODISTA DE INVESTIGACIÓN


Günter Wallraff (1 de octubre de 1942 en BurscheidAlemania) nacido como Hans- Günter Wallraff es un periodista de investigación encubierta y escritor alemán. Es conocido por los reportajes encubiertos en diversas grandes empresas, el tabloide alemán Bild-Zeitung y distintas instituciones con el método de periodismo de investigación, donde narra las condiciones de trabajo u ocupación en la sociedad industrial alemana. Sus métodos radicales de investigación periodística han dado lugar a un verbo en alemán wallraffen (wallraffear) donde el reportero se transforma, creando una identidad ficticia, un sujeto que vivirá todas las experiencias relatadas posteriormente, que de otro modo son difíciles de investigar.

GÜNTER WALLFAFF EN EL AÑO 2010

En 1963 para evitar el servicio militar intentó declararse objetor de conciencia, tan sólo dos meses antes de iniciarlo. Le encerraron en un hospital psiquiátrico militar, después de curarse un traumatismo craneoencefálico, y decretaron que poseía una “personalidad anormal” y “constituía un foco peligroso que podía extenderse”. Para mantener su equilibrio mental Wallraff escribía en un diario las experiencias del ejército. Publicó el diario, alentado por Heinrich Böll, con bastante éxito. Esto le dio claves para su vida, investigaría desarrollando una personalidad fuera de la norma, escribiría y denunciaría.

Wallraff se desempeñó como trabajador entre 1963 y 1965 en diversas grandes empresas, entre otras con el gigante siderúrgico Thyssen. Sus primeros reportajes fueron publicados, ocasionando sensanción, en el periódico sindical Metall. Después los publicaría como libro con el título Te necesitamos a ti – como trabajador en plantas industriales (Wir brauchen dich – Als Arbeiter in deutschen Industriebetrieben, 1970: Industriereportagen, Reportajes industriales), los que daban una auténtica mirada en el mundo de trabajo en las industrias. Después de darse a conocer se unió al Dortmunder Gruppe 1961 (de reflexión sobre el trabajo industrial) y trabajó en el diario de Hamburgo Hamburger Morgenpost y la revista Pardon y en 1968 para la revista ultraizquierdista  Konkret.

A pesar de la orden de búsqueda y captura (o lista negra) en las empresas, Wallraff pudo continuar con sus investigaciones, ya que adoptaba diferentes identidades. En 1969 publica 13 Reportajes Indeseables donde narra por ejemplo, su terapia contra el alcoholismo en una clínica psiquiátrica, la vida de un sin techo, un estudiante en búsqueda de habitación, así como potencial abastecedor de Napalm para el ejército de los Estados Unidos de América. Una vez publicado el libro fue acusado de arrogación de funciones, pues en muchas empresas se identificaba como consejero ministerial del Ministerio del Interior. El Juzgado de primera instancia de Frankfurt del Meno lo declaró libre con el fundamento del derecho a la información de la ciudadanía.

En 1983 un tribunal de Münster rechazó la orden de apelación de Wallraff por la escucha de su teléfono, al considerarla legal. Sigue leyendo

EL PERRO ES UN BUEN ANTÍDOTO DE LA PICADA DE LA MOSCA DE LA ARENA


El género inicialmente fue denominado Flebotomus, creado por Camillo Rondani y Berté en 1840. El nombre fue cambiado a Phlebotomus por Hermann Loew en 1845. “Flebótomo” es una de las exclamaciones del lenguaje usado por el Capitán Haddock, protagonista de las series animadas Tintín

Phlebotomus es un género de dípteros nematóceros de la familia Psychodidae; conocidos como jejenes de moscas de arena, que habitan en las regiones mediterráneas ( España, Francia, Italia y Grecia) y tropicales.  La etimología indica chupador de venas (phlebo- = vena; -tome = chupar), ya que, en efecto, los Phlebotomus son insectos chupadores de sangre venosa.

PHLEBOTOMUS

En el Viejo Mundo, los Phlebotomus son los responsables primarios de la transmisión de la leishmaniasis, una enfermedad parasitaria, cuya transmisión en el Nuevo Mundo, es principalmente por los jejenes del género Lutzomyia. Sólo las hembras se alimentan de sangre por una picadura indolora y nocturna, mientras que los machos se alimentan del néctar de las plantas.

Las hembras necesitan las proteínas de la sangre de animales de sangre caliente (los perros son muy buenos candidatos) para la producción de huevos. Una comida puede resultar en la producción de hasta 100 huevos, los cuales son depositados en tierras húmedas ricas en material orgánico.

Al picar, el insecto inyecta anticoagulantes para que la sangre siga fluyendo, como también lo hace la hembra del mosquito. Al salir la sangre, usa sus piezas bucales para chupar la sangre acumulada en el sitio de la herida. La picadura deja una pápula enrojecida que puede permanecer asintomática por varias horas, antes del comienzo de la picazón.

“Normalmente, en el humano, se desarrolla una dermatitis nada grave, que al cabo de un mes se cura sola. Los casos más graves se producen en personas que tienen las defensas muy bajas.  Ese es el motivo por el cual este parásito fue el gran azote de la epidemia del SIDA. Cuando alguien contraía el VIH y sufría la picadura de la mosca de la arena, que le transmitía esta enfermedad, moría de leishmaniosis.” (Fernando Fariñas). Sigue leyendo

En el gran mercado de la vida….


 

Si llamamos prostitución a conseguir dinero, fama o estatus social a través de la belleza, ¿por qué no llamamos también prostitución a conseguir afecto, ternura, una auténtica relación de pareja, es decir amor, a través de la belleza?

Nos hemos puesto de acuerdo para condenar el trueque consciente y premeditado de belleza a cambio de dinero o de otro tipo de beneficio económico y llamarlo prostitución.

El hombre es un ser social que depende de los demás y está obligado, por tanto, a intercambiar sus dones y talentos, tanto en las relaciones más sencillas (tú me das pan, yo te doy leche) como en las más intrincadas, complejas y contradictorias, como son las amorosas.

El hombre y la mujer son seres sociales

Todo es un mercado en el que ofrecemos lo que tenemos y lo que nos hace deseables como hombres, amigos, aliados o miembros de un grupo. El trueque es el verdadero principio que regula la sociedad.

En sociedad, todos vendemos nuestro pellejo, tanto en un sentido figurado como literal. Sigue leyendo