¿CÓMO SE FINANCIÓ EL ALZAMIENTO DE 1936? PRIMERA PARTE.


En una monografía sobre esta página de la guerra civil (The Journal of Modern History, 1953),  Jonh R. Hubbard enumera, entre otras fuentes de financiación del alzamiento, las “grandes sumas entregadas voluntariamente por acaudalados españoles, muchos de los cuales, desde el establecimiento de la República, habían situado sus capitales en el extranjero, en Bancos franceses, ingleses, suizos y holandeses.

Se dijo que Juan March había entregado 15 millones de libras en metálico antes de que comenzase la guerra y se citó que la infanta Eulalia había dicho que la familia real aportó cuanto tenía, comprendiendo diez millones de dólares de Alfonso XIII. Se informó de que los simpatizantes de Franco en Sudamérica, Estados Unidos y Londres contribuyeron con un millón de libras esterlinas….”.

Deben inscribirse en el conjunto de antecedentes británicos del alzamiento las voluntades y el dinero que, sin duda, movieron en Inglaterra los empresarios de Jerez, muchos de ellos entroncados familiarmente con aquel país.

Además de sus propios resortes personales, los vinateros jerezanos y los naranjeros andaluces vendieron en Inglaterra entre el alzamiento y enero de 1937 sus productos por valor de 1.300.000 libras, que fueron manejadas por el gobierno de Burgos.

Con el tono de quien conoce ya el desenlace del drama antes de que se levante el telón, el Times decía, en fecha tan temprana como el 5 de agosto de 1936, que era más ventajoso para los ingleses tratar con los puertos de la zona franquista que con los de la republicana.

G. Jackson especifica: “Durante generaciones, Inglaterra había sido el mercado más importante de los vinos españoles de calidad. Capitales ingleses y españoles compartían el control de muchas empresas mineras y siderúrgicas en el País Vasco. Los españoles adinerados se codeaban con los residentes veraniegos ingleses en San Sebastián y Biarritz.

Hacia el 25 de julio, Juan March y Gil Robles establecieron sus cuarteles generales en Lisboa. El primero era propietario de intereses que controlaban el  Kleinworth Bank, en Londres, a través del cual financió las compras de material de guerra para el ejército insurgente”.

A este mismo nivel de contactos personales puede atribuirse que desde 1933 actuase en Londres un grupo derechista angloespañol adverso a la República.

La capital británica aparece de nuevo implicada en la conspiración contra el régimen de Madrid cuando se repasa que fue en Londres, y no en otra parte, donde Luis Bolín, que actuaba allí contra la República, alquiló a la Olley Company el avión que trasladaría a Franco de Canarias a Marruecos.

El 11 de julio de 1936, Bolín contrató como piloto al capitán Bebb, y solicitó al mayor Hugh Pollard, su hija Diana y la amiga de ésta Dorotthy Watson, que fueran a bordo para dar aspecto turístico al viaje.

No es probable que Portugal se hubiera puesto al lado de Franco, desde el primer momento, sin contar con la aprobación de Londres.

De no haberse dado este benepláctio, Salazar tampoco hubiera representado y defendido los intereses de Burgos en la Sociedad de Naciones, el Comité de No Intervención, el gobierno de Tánger y otras corporaciones donde Franco no tenía entrada, por no hablar ya de intervenciones mucho más concretas del “más antiguo aliado d Inglaterra” en favor de aquél, como fueron la recluta de voluntarios, el envío de mercancías y el uso amigable de sus puertos.

¿Más apuntes acerca de la benevolencia británica respecto a Franco? Sí, los hay. No está muy estudiada, que yo sepa, la actitud de Gibraltar respecto de los decisivos hechos de armas que ocurrieron en su área al comenzar el alzamiento, y también en relación con la guerra en el mar, pero lo poco que consta de la conducta de marinos y militares ingleses es benévolo para la causa de Franco.

Aparte de las instrucciones que pudiera recibir de Londres, es seguro que la guarnición de Gibraltar no vio con simpatía que fueran muertos los oficiales de la Armada española en Cartagena. En suma, el peñón estaba rodeado de territorio franquista y no ganaba nada aislándose de él con hostilidad.

A finales de 1937 Londres envió a Sir Robert Hodgson como agente diplomático a Burgos y Franco designó al duque de Alba como representante suyo ante aquel gobierno.

Por la misma época, Inglaterra presionó a la Francia de Léon Blum para que se abstuviera de ayudar a la República, y tuvo éxito, puesto que Blum evolucionó rápidamente hacia el neutralismo.

Por estas mismas fechas, los ingleses pactaban con Franco la continuidad de los envíos de las extracciones de Riotinto, que serían recompensados en libras esterlinas, con las obvias consecuencias favorables al cambio de la peseta de Burgos y la disponibilidad franquista de divisas.

A este regimen se agregaron meses despues las remesas de hierro vizcaino.

Fuente:  HISTORIA INAUDITA DE ESPAÑA (PEDRO VOLTES)

SOCIEDAD DE LA IGNORANCIA


Se ha convertido en un tópico vincular la “condición postmoderna” con el
enorme incremento de las actitudes cínicas, desconcertadas, angustiadas,
nihilistas, “pasotas”, “escapistas”… Evidentemente tiene que ver con una
profunda crisis de valores, pero nos proponemos apuntar que seguramente
también tienen que ver con la percepción -por gran parte de la población-
de que hoy las convicciones, las certezas y las verdades ya no son igual-
mente posibles como ayer.

“Condición Posmoderna”

A pesar que nadie duda del enorme incremento en el conocimiento colectiva-
mente disponible por la humanidad, los individuos perciben que sus convic-
ciones, certezas, verdades y consolidados valores “personales” han disminui-
do en número, en solidez y en seguridad.

Inconscientemente, la gente intuye
que un proceso malthusiano en el saber “corroe” las certezas, los valores y
los ideales que les acompañaban; pues cada vez más les falta la cultura y
perspectiva globales necesarias para acogerlos y defenderlos racionalmente.
La sociedad, los valores y los saberes han perdido su anterior solidez y hoy se
muestran fluidos, líquidos (como ha teorizado Zygmunt Bauman).

“Sociedad líquida”, “obsolescencia de las ideas”.

En la modernidad, y durante siglos, la identidad de las personas solía estar
muy vinculada al trabajo o a la profesión ejercida (Weber hablaba de “voca-
ción”), que –se suponía- era para toda la vida –al menos si era exitosa.

El sociólogo Richard Sennett denuncia la “corrosión del carácter” que a su parecer
produce el capitalismo avanzado, pues: “¿Cómo pueden perseguirse objetivos
a largo plazo en una sociedad a corto plazo? ¿Cómo sostener relaciones so-
ciales duraderas? ¿Cómo puede un ser humano desarrollar un relato de su
identidad e historia vital en una sociedad compuesta de episodios y fragmen-
tos? (…)

el capitalismo del corto plazo amenaza con corroer el carácter, en
especial aquellos aspectos del carácter que unen a los seres humanos entre sí
y brindan a cada uno de ellos una sensación de un yo sostenible.”

Todo lo anterior apunta a lo que podemos llamar la “alienación postmoderna”. Sigue leyendo

EMPODERAMIENTO


El origen de la filosofía del empoderamiento está en el enfoque de la educación popular desarrollada en los años 60 a partir del trabajo de Paulo Freire, estando las dos tendencias muy ligadas a los llamados enfoques participativos, presentes en el campo del desarrollo desde los años 70. O lo que es lo mismo, el empoderamiento consiste en “un proceso de reducción de la vulnerabilidad y de incremento de las propias capacidades de los sectores pobres y marginados, que conduce a promover entre ellos un desarrollo humano y sostenible.”

Aunque el empoderamiento es aplicable a todos los grupos vulnerables o marginados, en su origen y aplicación práctica más extendida está el colectivo de las mujeres. Su desarrollo a éstas fue propuesto por primera vez a mediados de los 80 por DAWN (1985), una red de grupos de mujeres e investigadoras del Sur y del Norte, para referirse al  “proceso por el cual las mujeres acceden al control de los recursos (materiales y simbólicos) y refuerzan sus capacidades y protagonismo en todos los ámbitos”.

Desde este enfoque más feminista, el empoderamiento de las mujeres abarca desde el cambio individual a la acción colectiva, e implica la alteración radical de los procesos y estructuras que reproducen la posición subordinada de las mujeres como género.

Empoderamiento de la mujer

Desde estos años, el término “empoderamiento” ha aumentado su campo de aplicación. Por un lado, de su primer uso únicamente en los análisis de género, ha pasado a emplearse al conjunto de colectivos vulnerables, habiendo adquirido una amplia utilización en los estudios sobre el desarrollo, el trabajo comunitario y social, o la cooperación para el desarrollo.

Paralelamente, si originariamente el concepto era patrimonio de los movimientos de mujeres y de desarrollo, progresivamente ha pasado a ser empleado por organismos internacionales como Naciones Unidas, el Banco Mundial o incluso en campos tan diversos como la gestión empresarial y el desarrollo personal.

Para estas últimas, el empoderamiento es

“un proceso multidimensional de carácter social en donde el liderazgo, la comunicación y los grupos autodirigidos reemplazan la estructura piramidal mecanicista por una estructura más horizontal en donde la participación de todos y cada uno de los individuos dentro de un sistema forman parte activa del control del mismo con el fin de fomentar la riqueza y el potencial del capital humano que posteriormente se verá reflejado no solo en el individuo sino también en la propia organización” (Blanchard, Carlos & Randolph 1997).

Mientras, la visión de los grupos de mujeres y otros movimientos sociales va más allá. El empoderamiento sería  “un proceso que propicia que las mujeres y otros grupos marginados incrementen su poder, esto es, que accedan al uso y control de los recursos materiales y simbólicos, ganen influencia y participen en el cambio social ”.

Estos cambios pragmáticos traen consigo también un proceso por el que las personas se conciencien de sus propios derechos, capacidades e intereses, y de cómo éstos se relacionan con los intereses de otras personas con el fin de participar desde una posición más sólida en la toma de decisiones y estar en condiciones de influir en ellas.

El Diccionario Panhispánico de Dudas define “empoderar” como “conceder poder a un colectivo desfavorecido socio-económicamente para que mediante su autogestión mejore sus condiciones de vida”. Este añade: “El verbo empoderar ya existía en español como variante desusada de apoderar. Su resucitación con este nuevo sentido tiene la ventaja, sobre apoderar, de usarse hoy únicamente con este significado específico”.

Empoderamiento para la Salud

En promoción de la salud, el empoderamiento para la salud es un proceso mediante el cual las personas adquieren un mayor control sobre las decisiones y acciones que afectan a su salud. Se establece una distinción entre el empoderamiento para la salud del individuo y el de la comunidad. El empoderamiento para la salud individual se refiere principalmente a la capacidad del individuo para tomar decisiones y ejercer control sobre su vida personal. El empoderamiento para la salud de la comunidad supone que los individuos actúen colectivamente con el fin de conseguir una mayor influencia y control sobre los determinantes de la salud y la calidad de vida de su comunidad, siendo éste un importante objetivo de la acción comunitaria para la salud. Sigue leyendo

MUTUALISMO (TEORÍA ECONÓMICA)


El mutualismo (del latín mutuum, mutuo o intercambio ) es una antigua corriente del pensamiento anarquista, que puede ser atribuida a los escritos de Pierre-Joseph Proudhon, y que propone una sociedad futura sin Estado, donde la propiedad de los medios de producción pueda ser individual o colectiva, siempre que el intercambio de bienes y servicios represente montos equivalentes de trabajo.

A partir de este esquema se construiría la sociedad mutualista , que funcionaría asociando libremente a los productores en federaciones de industria  en las que se organizaría la cooperación y se reemplazaría a los empleadores (empresarios), se extenderían certificados de tiempo-trabajo y préstamos a sus miembros, se harían cargo de los productos finalizados, pactarían servicios de policía e intercambiarían con otros grupos de comercio para beneficio mutuo a través de una federación central .   Asimismo  habilitarían a sus miembros para utilizar su crédito y  les asegurarían frente a las pérdidas.

El mutualismo está basado  en la teoría del valor-trabajo , que sostiene que cuando el trabajo o lo que este produce es vendido, en intercambio  debe recibir bienes y servicios que abarquen “el monto de trabajo necesario para producir un artículo exactamente similar e igual utilidad”. Recibir menos (o más) se consideraría explotación, robo de trabajo o usura. El mutualismo también es crítico con la intervención del gobierno y con la propiedad privada de bienes naturales y se le ha identificado muchas veces como una ideología económica a medio camino entre la economía clásicaliberal— y el socialismo, con características de ambos.

Los mutualistas se oponen a la idea de que los individuos reciban alguna ganancia, renta o interés ,  producidos   a  través de préstamos, inversiones o alquileres,  ya que  tales beneficios no son fruto del trabajo, sino de acuerdos injustos y privilegiados.Muchos de ellos argumentan que con el cese de la intervención del Estado desaparece este tipo de ingresos  y los individuos no recibirían más beneficios que los proporcionales al monto del trabajo que ejercen. Los mutualistas ven como algo deseable la ausencia de lucro.

En la medida que aseguran a los trabajadores el derecho al producto completo de su trabajo, los mutualistas respaldan conceptos que ciertos autores han estimado compatibles con la economía de mercado y la propiedad privada,  alejándose así del modelo tradicional de socialización de los medios de producción (o de nacionalización de los medios de producción) propuesto por el socialismo y el comunismo para superar la sociedad capitalista.

De todos modos, rechazan la libertad de precios de la oferta y demanda de la economía de mercado y la propiedad privada de la tierra, y abogan por títulos condicionales del suelo, donde el dominio privado es legitimado sólo en tanto provenga del uso u ocupación (denominado “posesión” por Proudhon y que se puede traducir por la tierra para quien la trabaja). Sigue leyendo

PEQUEÑO BURGUÉS, LUMPENPROLETARIO Y COMPAÑERO DE RUTA CAPITALISTA


Pequeña burguesía es un término que originalmente se refería a los miembros de las clases económicas medias bajas en el siglo XVIII y al principio del siglo XIX.

Desde el siglo XIX, el término fue usado por Karl Marx y los teóricos marxistas para referirse a una clase social que incluía a los mercaderes y a los profesionales. Aunque es distinta de la clase obrera ordinaria y del lumpenproletariado, que dependen enteramente de la venta de su fuerza de trabajo para su supervivencia, la pequeña burguesía es diferente de la alta burguesía y de la clase capitalista, que poseen los medios de producción y compran la fuerza de trabajo de otros para hacerles producir.

La pequeña burguesía es una clase intermedia entre el proletariado y la burguesía. Intenta escalar hacia la burguesía acumulando e incorporando mano de obra, pero padece la competencia desigual de capitales más fuertes que la relegan a una función económica marginal y la arruinan, y corren así el riesgo de proletarizarse.

Aunque el pequeño burgués puede comprar la fuerza de trabajo de otros, típicamente trabaja junto con sus empleados, en contraste con la alta burguesía; y aunque generalmente es propietario de sus propios negocios, no posee una parte significativa de los medios de producción. Más importante aún es que los medios de producción que se hallan en manos de la pequeña burguesía no generan suficiente excedente como para ser reinvertido en la producción, porque ésta no puede ser reproducida en escala amplificada y acumulada, y no constituye capital apropiadamente.

El uso moderno del término pequeña burguesía, una clase que yace entre los trabajadores y los capitalistas, es aplicado de manera burlona, para referirse al consumo de hábitos y gustos de la clase media y la clase media baja, en particular. Aun así, la terminología marxista se refiere a la pequeña burguesía exclusivamente en cuanto a los medios de producción y de trabajo, antes que a los gustos, los hábitos de consumo o el estilo de vida.

Este sector social ya no desempeña el importante papel que tuvo en épocas anteriores, en las que sus partidos políticos disponían de fuertes posiciones políticas, antes de la entrada del capitalismo en su fase monopolista. Por eso en los países monopolistas tratan de ganar para su causa a los trabajadores adoptando un lenguaje seudo socialista e incluso izquierdista.

El lumpemproletariado (del alemán: Lumpen: ‘andrajo/so’; algunas veces escrito lumpenproletariado y también conocido formalmente en español como subproletariado) es un término marxista de origen alemán con el que se designa a la población situada socialmente al margen o debajo del proletariado, desde el punto de vista de sus condiciones de trabajo y de vida, formado por los elementos degradados, desclasados y no organizados del proletariado urbano, así como aquella parte de la población que para su subsistencia desarrolla actividades al margen de la legalidad o en la marginación social (delincuencia, prostitución, etc). Sigue leyendo

GÜNTER WALLRAFF PERIODISTA DE INVESTIGACIÓN


Günter Wallraff (1 de octubre de 1942 en BurscheidAlemania) nacido como Hans- Günter Wallraff es un periodista de investigación encubierta y escritor alemán. Es conocido por los reportajes encubiertos en diversas grandes empresas, el tabloide alemán Bild-Zeitung y distintas instituciones con el método de periodismo de investigación, donde narra las condiciones de trabajo u ocupación en la sociedad industrial alemana. Sus métodos radicales de investigación periodística han dado lugar a un verbo en alemán wallraffen (wallraffear) donde el reportero se transforma, creando una identidad ficticia, un sujeto que vivirá todas las experiencias relatadas posteriormente, que de otro modo son difíciles de investigar.

GÜNTER WALLFAFF EN EL AÑO 2010

En 1963 para evitar el servicio militar intentó declararse objetor de conciencia, tan sólo dos meses antes de iniciarlo. Le encerraron en un hospital psiquiátrico militar, después de curarse un traumatismo craneoencefálico, y decretaron que poseía una “personalidad anormal” y “constituía un foco peligroso que podía extenderse”. Para mantener su equilibrio mental Wallraff escribía en un diario las experiencias del ejército. Publicó el diario, alentado por Heinrich Böll, con bastante éxito. Esto le dio claves para su vida, investigaría desarrollando una personalidad fuera de la norma, escribiría y denunciaría.

Wallraff se desempeñó como trabajador entre 1963 y 1965 en diversas grandes empresas, entre otras con el gigante siderúrgico Thyssen. Sus primeros reportajes fueron publicados, ocasionando sensanción, en el periódico sindical Metall. Después los publicaría como libro con el título Te necesitamos a ti – como trabajador en plantas industriales (Wir brauchen dich – Als Arbeiter in deutschen Industriebetrieben, 1970: Industriereportagen, Reportajes industriales), los que daban una auténtica mirada en el mundo de trabajo en las industrias. Después de darse a conocer se unió al Dortmunder Gruppe 1961 (de reflexión sobre el trabajo industrial) y trabajó en el diario de Hamburgo Hamburger Morgenpost y la revista Pardon y en 1968 para la revista ultraizquierdista  Konkret.

A pesar de la orden de búsqueda y captura (o lista negra) en las empresas, Wallraff pudo continuar con sus investigaciones, ya que adoptaba diferentes identidades. En 1969 publica 13 Reportajes Indeseables donde narra por ejemplo, su terapia contra el alcoholismo en una clínica psiquiátrica, la vida de un sin techo, un estudiante en búsqueda de habitación, así como potencial abastecedor de Napalm para el ejército de los Estados Unidos de América. Una vez publicado el libro fue acusado de arrogación de funciones, pues en muchas empresas se identificaba como consejero ministerial del Ministerio del Interior. El Juzgado de primera instancia de Frankfurt del Meno lo declaró libre con el fundamento del derecho a la información de la ciudadanía.

En 1983 un tribunal de Münster rechazó la orden de apelación de Wallraff por la escucha de su teléfono, al considerarla legal. Sigue leyendo

LA PSICOPATÍA Y LOS PSICÓPATAS


La psicopatía o personalidad psicópatica es un trastorno antisocial de la personalidad.

Los psicópatas no pueden empatizar ni sentir remordimiento, por eso interactúan con las demás personas como si fuesen cualquier otro objeto, las utilizan para conseguir sus objetivos, la satisfacción de sus propios intereses. No necesariamente tienen que causar algún mal. La falta de remordimientos radica en la cosificación que hace el psicópata del otro, es decir que el quitarle al otro los atributos de persona para valorarlo como cosa es uno de los pilares de la estructura psicopática. Los psicópatas tienden a crear códigos propios de comportamiento, por lo cual sólo sienten culpa al infringir sus propios reglamentos y no los códigos comunes.

La falta de remordimientos en el psicópata radica en la cosificación que hace del otro, al que despoja de sus atributos de persona.

Sin embargo, estas personas sí tienen nociones sobre la mayoría de los usos sociales, por lo que su comportamiento es adaptativo y pasa inadvertido para la mayoría de las personas. Además, los psicópatas tienen como característica el tener necesidades especiales y formas atípicas de satisfacerlas, que en general implican cierta ritualización. El acto psicopático hacia el otro se configura mediante la necesidad del psicópata y su código propio, que desde su punto de vista lo exime del displacer interno.

El problema de las necesidades de los psicópatas es que al no ser compartidas por el grupo, no pueden ser comprendidas ni generar empatía, por situarse fuera de las leyes de la costumbre y del bien común, aunque estas necesidades son sentidas con fuerza e impelen a la acción para el psicópata. Además los psicópatas tienen un marcado egocentrismo, una característica que pueden tener personas sanas pero que es intrínseca a este desorden. Esto implica que el psicópata trabaja siempre para sí mismo por lo que cuando da, es que está manipulando o esperando recuperar esa inversión en el futuro.

Psicópata

Otra nota común es la sobrevaloración de su persona, lo que los lleva a una cierta megalomanía y a una hipervaloración de su capacidad de conseguir ciertas cosas y la empatía utilitaria, que consiste en una habilidad para captar la necesidad del otro y utilizar esta información para su propio beneficio, lo que constituye una mirada en el interior del otro para saber sus debilidades y obrar sobre ellas para manipular.

Ciertos autores de la corriente psicoanalítica suponen que la razón por la cual una persona psicópata es una persona perversa es porque se trata de sujetos cuya personalidad depende en gran medida de mantener el principio de realidad, pero careciendo de superyo. Esto hace que la persona psicópata pueda cometer acciones criminales u otros actos cuestionables con total falta de escrúpulos, sin sentir culpa.

Una personalidad psicopática no se restringe al asesino en serie, tal y como sugiere el estereotipo más extendido en nuestra sociedad acerca del psicópata. Un psicópata puede ser una persona simpática y de expresiones sensatas que, sin embargo, no duda en cometer un delito cuando le conviene y, como se ha explicado, lo hace sin sentir remordimientos por ello. La mayor parte de los psicópatas no cometen delitos, pero no dudan en mentir, manipular, engañar y hacer daño para conseguir sus objetivos, sin sentir por ello remordimiento alguno.

Sin remordimientos

A efectos penales, hace mucho que se planteó el dilema sobre si una personalidad divergente de este tipo es imputable, especialmente cuando se trata de una estructura psicótica. Debido a que el concepto de enfermedad mental quedó en desuso (ya sea personas sádicas, violadoras, estafadores, o cualquier otra actividad reprobable que desarrolle el psicópata), se tiende a sostener que le corresponde punición, dado que la persona mantiene conciencia de sus actos y puede evitar cometerlos. También influye el derecho colectivo de la sociedad a protegerse de sus acciones. En España también se considera imputable a todos los efectos, sin que la psicopatía oficie de atenuante de delito ante el tribunal. Esto quiere decir que tienen responsabilidad y plena culpa. Sigue leyendo

LA POBREZA SOCIAL O SOCIOLOGÍA DE LA POBREZA


El texto dedicado por Georg Simmel a la sociología de la pobreza  fue publicado en 1907 y reeditado en el monumental volumen que el autor consagró a su  Sociología en 1908. Presenta distintos puntos de interés. En primer lugar, aclara los problemas de la definición de la pobreza y permite comprender los modos de constitución de la categoría de pobres y los vínculos que la unen a la sociedad entendida como un todo.

Este texto tuvo mucha influencia en la sociología americana. Inspiró trabajos sobre marginación como los de Robert Park. El concepto teórico de “el hombre marginal”, retomado a continuación por Stonequist, está efectivamente muy cerca del marco analítico  propuesto por Simmel para estudiar, más allá de la cuestión de la pobreza, fenómenos a primera vista sin relación directa con ella como la criminalidad, la condición de extranjero o a prostitución.

El texto de Simmel es, ante todo, teórico:

El hecho de que alguien se pobre no significa todavía que pertenezca a la categoría de los “pobres”. Puede ser un pobre comerciante, un pobre artista o un pobre empleado, pero sigue estando en una categoría definida por una actividad específica o un cargo.

Y añade:

Es a partir del momento en que reciben asistencia, incluso cuando su situación pudiera normalmente dar derecho a la asistencia, aunque no se haya otorgado aún, cuando se vuelven parte del grupo caracterizado por la pobreza. Este grupo no permanece unido por la interacción entre sus miembros, sino por la actitud colectiva que la sociedad como totalidad adopta frente a él.

Haciendo cola para acceder a un comedor social

De forma aún más explícita, subraya:

En términos sociológicos, la pobreza no aparece en primer lugar, seguida de la asistencia -éste es más bien el destino en su forma personal-, sino que es pobre el que recibe asistencia o el que debiera recibirla en determinada situación sociológica. La afirmación sociodemocrática según la cual el proletario moderno es definitivamente pobre, pero no un hombre pobre, coincide con esta interpretación.

Los pobres, como categoría social, no son los que sufren carencias y privaciones específicas, sino los que reciben auxilio o deberían recibirlo según las normas sociales. En consecuencia, la pobreza no puede, en este sentido, definirse como un estado cuantitativo en sí mismo, sino en relación con la reacción social que resulta de una situación específica.

Algunos subrayan efectivamente que esta pobreza institucional es sólo una dimensión de la pobreza porque no tiene en cuenta la miseria no declarada, la que se vive en silencio lejos de los organismos asistenciales, con frecuencia por miedo al deshonor social pero también por desconocimiento de los derechos a los que pueden aspirar los más desfavorecidos.

Pobre “invisible”

Ya en el siglo anterior Eugène Buret subrayaba que el enfoque de la pobreza por asistencia le parecía imperfecto:

En cada nación civilizada hay una miseria oficial, la que pretende aliviar la caridad pública y que no será fácil conocer. Podemos saber cuántas personas más o menos han reclamado auxiliio, cuántas lo han obtenido, cuántos desgraciados han admitido los hospitales y los hospicios. Estas cifras seguramente no nos harán conocer ni mucho menos el grado y la extensión de la verdadera indigencia, pero nos podrán servir como termómetro para medir la miseria real y latente en cada país. Sigue leyendo