LA BIBLIA DESENTERRADA


Entre las investigaciones y estudios realizados en los últimos años destaca especialmente el trabajo de dos arqueólogos e historiadores, el israelí Israel Finkelstein y el estadounidense Neil Asher Silberman. En el año 2001, ambos publicaron La Biblia desenterrada (siglo XXI Editores, 2003), un ensayo en el que plasman las conclusiones obtenidas tras años de excavaciones y estudios en  Tierra Santa. Fue un libro polémico, que levantó ampollas en círculos religiosos y académicos, especialmente en Israel. No en vano, sus planteamientos -cercanos a la línea de la corriente minimalista, aunque con matices- ofrecen una visión radicalmente distinta sobre la presunta historicidad de pasajes importantes de la Biblia hebrea.

Entre otras cosas, el libro pone en duda la historicidad de la vida de Moisés, del Éxodo y de otros muchos pasajes del Antiguo Testamento, después de analizar minuciosamente los datos obtenidos durante sus excavaciones arqueológicas. Entre las desestabilizadoras conclusiones a las que llegaron se encuentran la negación del pasaje de las murallas de Jericó, presuntamente derribadas por el sonido de las trompetas del ejército del “Pueblo Elegido”. Para desgracia de los creyentes más conservadores, las excavaciones desvelaron que en el siglo XIII a.C. Jericó era apenas un pequeño poblado, que carecía de muralla. Tampoco David y su hijo Salomón parecen ser los grandes monarcas que describe el Antiguo Testamento.

Según la Biblia, el reino de Israel en aquella época poseía un gran poderío, con una fuerte capital, Jerusalén. Las prospecciones tampoco han dado la razón a tales aseveraciones, ya que lo que han sacado a la luz demuestra que en la época de estos dos reyes Jerusalén era una pequeña población, nada que ver con la imagen poderosa que ofrece la Biblia. Además, según Finkelstein y Asher, resulta imposible que Moisés escribiera el Pentateuco (los primeros cinco libros de la Biblia), entre otras cosas porque el Deuteronomio, el último de ellos, “describe el momento y las circunstancias exactas” de la muerte del propio Moisés.

El Éxodo tampoco tiene muchos visos de verosimilitud. Según los textos sagrados, cientos de miles de judíos fueron guiados por Moisés a través del desierto antes de alcanzar el monte Sinaí. Sin embargo, según los arqueólogos, los archivos egipcios de la época, que por lo general dejaban constancia escrita de cualquier suceso relevante ocurrido en su territorio, no hacen ni una sola mención a semejante masa humana vagando por las arenas del desierto. Sigue leyendo

EMPODERAMIENTO


El origen de la filosofía del empoderamiento está en el enfoque de la educación popular desarrollada en los años 60 a partir del trabajo de Paulo Freire, estando las dos tendencias muy ligadas a los llamados enfoques participativos, presentes en el campo del desarrollo desde los años 70. O lo que es lo mismo, el empoderamiento consiste en “un proceso de reducción de la vulnerabilidad y de incremento de las propias capacidades de los sectores pobres y marginados, que conduce a promover entre ellos un desarrollo humano y sostenible.”

Aunque el empoderamiento es aplicable a todos los grupos vulnerables o marginados, en su origen y aplicación práctica más extendida está el colectivo de las mujeres. Su desarrollo a éstas fue propuesto por primera vez a mediados de los 80 por DAWN (1985), una red de grupos de mujeres e investigadoras del Sur y del Norte, para referirse al  “proceso por el cual las mujeres acceden al control de los recursos (materiales y simbólicos) y refuerzan sus capacidades y protagonismo en todos los ámbitos”.

Desde este enfoque más feminista, el empoderamiento de las mujeres abarca desde el cambio individual a la acción colectiva, e implica la alteración radical de los procesos y estructuras que reproducen la posición subordinada de las mujeres como género.

Empoderamiento de la mujer

Desde estos años, el término “empoderamiento” ha aumentado su campo de aplicación. Por un lado, de su primer uso únicamente en los análisis de género, ha pasado a emplearse al conjunto de colectivos vulnerables, habiendo adquirido una amplia utilización en los estudios sobre el desarrollo, el trabajo comunitario y social, o la cooperación para el desarrollo.

Paralelamente, si originariamente el concepto era patrimonio de los movimientos de mujeres y de desarrollo, progresivamente ha pasado a ser empleado por organismos internacionales como Naciones Unidas, el Banco Mundial o incluso en campos tan diversos como la gestión empresarial y el desarrollo personal.

Para estas últimas, el empoderamiento es

“un proceso multidimensional de carácter social en donde el liderazgo, la comunicación y los grupos autodirigidos reemplazan la estructura piramidal mecanicista por una estructura más horizontal en donde la participación de todos y cada uno de los individuos dentro de un sistema forman parte activa del control del mismo con el fin de fomentar la riqueza y el potencial del capital humano que posteriormente se verá reflejado no solo en el individuo sino también en la propia organización” (Blanchard, Carlos & Randolph 1997).

Mientras, la visión de los grupos de mujeres y otros movimientos sociales va más allá. El empoderamiento sería  “un proceso que propicia que las mujeres y otros grupos marginados incrementen su poder, esto es, que accedan al uso y control de los recursos materiales y simbólicos, ganen influencia y participen en el cambio social ”.

Estos cambios pragmáticos traen consigo también un proceso por el que las personas se conciencien de sus propios derechos, capacidades e intereses, y de cómo éstos se relacionan con los intereses de otras personas con el fin de participar desde una posición más sólida en la toma de decisiones y estar en condiciones de influir en ellas.

El Diccionario Panhispánico de Dudas define “empoderar” como “conceder poder a un colectivo desfavorecido socio-económicamente para que mediante su autogestión mejore sus condiciones de vida”. Este añade: “El verbo empoderar ya existía en español como variante desusada de apoderar. Su resucitación con este nuevo sentido tiene la ventaja, sobre apoderar, de usarse hoy únicamente con este significado específico”.

Empoderamiento para la Salud

En promoción de la salud, el empoderamiento para la salud es un proceso mediante el cual las personas adquieren un mayor control sobre las decisiones y acciones que afectan a su salud. Se establece una distinción entre el empoderamiento para la salud del individuo y el de la comunidad. El empoderamiento para la salud individual se refiere principalmente a la capacidad del individuo para tomar decisiones y ejercer control sobre su vida personal. El empoderamiento para la salud de la comunidad supone que los individuos actúen colectivamente con el fin de conseguir una mayor influencia y control sobre los determinantes de la salud y la calidad de vida de su comunidad, siendo éste un importante objetivo de la acción comunitaria para la salud. Sigue leyendo

MUTUALISMO (TEORÍA ECONÓMICA)


El mutualismo (del latín mutuum, mutuo o intercambio ) es una antigua corriente del pensamiento anarquista, que puede ser atribuida a los escritos de Pierre-Joseph Proudhon, y que propone una sociedad futura sin Estado, donde la propiedad de los medios de producción pueda ser individual o colectiva, siempre que el intercambio de bienes y servicios represente montos equivalentes de trabajo.

A partir de este esquema se construiría la sociedad mutualista , que funcionaría asociando libremente a los productores en federaciones de industria  en las que se organizaría la cooperación y se reemplazaría a los empleadores (empresarios), se extenderían certificados de tiempo-trabajo y préstamos a sus miembros, se harían cargo de los productos finalizados, pactarían servicios de policía e intercambiarían con otros grupos de comercio para beneficio mutuo a través de una federación central .   Asimismo  habilitarían a sus miembros para utilizar su crédito y  les asegurarían frente a las pérdidas.

El mutualismo está basado  en la teoría del valor-trabajo , que sostiene que cuando el trabajo o lo que este produce es vendido, en intercambio  debe recibir bienes y servicios que abarquen “el monto de trabajo necesario para producir un artículo exactamente similar e igual utilidad”. Recibir menos (o más) se consideraría explotación, robo de trabajo o usura. El mutualismo también es crítico con la intervención del gobierno y con la propiedad privada de bienes naturales y se le ha identificado muchas veces como una ideología económica a medio camino entre la economía clásicaliberal— y el socialismo, con características de ambos.

Los mutualistas se oponen a la idea de que los individuos reciban alguna ganancia, renta o interés ,  producidos   a  través de préstamos, inversiones o alquileres,  ya que  tales beneficios no son fruto del trabajo, sino de acuerdos injustos y privilegiados.Muchos de ellos argumentan que con el cese de la intervención del Estado desaparece este tipo de ingresos  y los individuos no recibirían más beneficios que los proporcionales al monto del trabajo que ejercen. Los mutualistas ven como algo deseable la ausencia de lucro.

En la medida que aseguran a los trabajadores el derecho al producto completo de su trabajo, los mutualistas respaldan conceptos que ciertos autores han estimado compatibles con la economía de mercado y la propiedad privada,  alejándose así del modelo tradicional de socialización de los medios de producción (o de nacionalización de los medios de producción) propuesto por el socialismo y el comunismo para superar la sociedad capitalista.

De todos modos, rechazan la libertad de precios de la oferta y demanda de la economía de mercado y la propiedad privada de la tierra, y abogan por títulos condicionales del suelo, donde el dominio privado es legitimado sólo en tanto provenga del uso u ocupación (denominado “posesión” por Proudhon y que se puede traducir por la tierra para quien la trabaja). Sigue leyendo

EL MERCADO LABORAL: HISTORIA DE LAS RECIENTES REFORMAS LABORALES


Vamos a decirlo por si cuela: la reforma laboral impuesta por Mariano Rajoy contiene el mecanismo que puede proporcionar la oportunidad para despedir legalmente al Gobierno, tras varios trimestres consecutivos de recesión económica. ¿No ha autorizado la reforma laboral de 2012 que un empresario puede poner a la gente de patitas en la calle apelando a “causas objetivas económicas”, consistentes en tres trimestres consecutivos de pérdidas en la cuenta de resultados?

Pues con el Gobierno, igual: como la cuenta de resultados del país cumple ya la exigencia legal, los españoles -patronos del Gobierno al fin y al cabo- podríamos acogernos al derecho que nos otorga la reforma. A ver si, al toparse de bruces con el paro, los actuales gobernantes siguen pensando que facilitar el despido favorece la contratación.

Sin remontarnos al Fuero del Trabajo de Franco, allá por 1938, la historia de las reformas, reformitas y cambios en la legislación laboral en España es como el eterno retorno: se justifica del mismo modo, una y otra vez. Se recortan los mecanismos de protección hacia los trabajadores y se introduce más flexibilidad porque el Gobierno de turno opina que la masa laboral no se adapta a los tiempos que corren ni a la realidad económica circundante.

Recordemos una breve historia de las reformas laborales habidas en democracia. La primera gran reforma laboral de Felipe González, en 1984, generalizó la contratación temporal e introdujo mucha más flexibilidad; en 1988, fue necesaria una huelga general para forzar al Gobierno (otra vez el de González) a no institucionalizar el contrato-basura como la única salida a los jóvenes; en 1992, se rebajó la duración y cuantía del seguro de desempleo; dos años después se legalizaron las empresas de trabajo temporal, se amplió el despido objetivo y se crearon las modalidades de contrato-basura.

En 2001 (el gobierno del PP con Aznar de presidente) se precarizaron más contratos, se rebajaron las cotizaciones empresariales y se dificultó el acceso a la prestación por desempleo; en 2002, Aznar introdujo el despido exprés y suprimió parcialmente los salarios de tramitación; en 2010, Zapatero permitió despedir si la empresa preveía pérdidas y redujo las indemnizaciones por despido; en 2012 (gobierno del PP y Rajoy de presidente) se ha despojado a los sindicatos de buena parte de su capacidad para negociar los convenios colectivos, se ha hiperflexibilizado el despido, que también se ha abaratado, y se han recortado las prestaciones por desempleo.

Leas los decretos laborales que leas entre los publicados en el BOE desde 1984, la justificación inicial que han ido dando los Gobiernos correspondientes son perfectamente intercambiables. Veamos tres ejemplos. El primero, de 1984:

“El objetivo central de estas modificaciones es dotar al marco legal de una mayor claridad y estabilidad para reducir la incercidumbre empresarial de las actuaciones que conducen a la creación de nuevos puestos de trabajo y el necesario ajuste de la demanda a las características de la oferta de trabajo. (…) Todas ellas son  formas ampliamente utilizadas en los países occidentales, en los que también se observa una situación de paro juvenil preocupante”.

Despues, en 1994:

“Es imposible ignorar que para recuperar la senda del crecimiento económico y mejorar la competitividad de las empresas, como base imprescindible del mantenimiento y de la creación de empleo, junto a medidas de carácter estrictamente económico, es necesario abordar la reforma del marco de relaciones laborales (…) permitir (…) la permanente adaptabilidad a las circunstancias cambiantes de los procesos productivos y las innovaciones tecnológicas”.

Finalmente, en 2012:

“La crisis económica ha puesto en evidencia la insostenibilidad del modelo laboral español (…) La reforma propuesta  trata de garantizar tanto la flexibilidad de los empresarios en la gestión de los recursos humanos de la empresa como….”

Todas ellas participan de la misma visión del mundo del trabajo, que considera que los mercados sólo funcionan adecuadamente cuando los asalariados tienen limitada capacidad de acción colectiva, y los derechos de los trabajadores se reducen a recibir un salario por las horas que son contratados.

Desde el comienzo de la crisis severa en 2008, dos millones y medio de personas se han quedado en paro, y al inicio de 2012 el total ya sobrepasa los cinco millones y medio. En España se ha destruido más empleo y más rápido durante estos años que en todos los demás países juntos de la Unión. 2009 fue, por ahora, el año más recesivo en España (el PIB cayó un 3,7%), pero la actividad económica cayó más en Alemania (el 5,1%) y en Italia (el 5,5%) y, sin embargo, el desempleo en ambos países se incrementó muchísimo menos:

92.000 parados en Alemania, 253.000 en Italia y 1.559.000 parados más en España. En Francia, con una disminución del PIB similar a la española, se incrementó el paro una tercera parte que en España. La primera vía de ajuste en las empresas españolas es, y siempre ha sido, el despido o la no renovación de contratos temporales. Sigue leyendo

EL DERECHO LABORAL ( DERECHO DEL TRABAJO O DERECHO SOCIAL)


El Derecho laboral (también llamado Derecho del trabajo o Derecho social) es una rama del Derecho cuyos principios y normas jurídicas tienen por objeto la tutela del trabajo humano realizado en forma libre, por cuenta ajena, en relación de dependencia y a cambio de una contraprestación. Es un sistema normativo heterónomo y autónomo que regula determinados tipos de trabajo dependiente y de relaciones laborales.

De esta manera, el concepto de trabajo al que presta atención el Derecho laboral es la actividad realizada por un ser humano que produce una modificación del mundo exterior, a través de la cual aquél se provee de los medios materiales o bienes económicos que precisa para su subsistencia, en una actividad cuyos frutos son atribuidos directamente a un tercero.

El trabajo asalariado genera relaciones asimétricas entre las partes contratantes, en las que existe una parte fuerte (el empleador) y una parte débil (el empleado). Por ello, el Derecho laboral tiene una función tuitiva con respecto al trabajador, tendiendo sus normas a poner límites a la libertad de empresa para proteger a la parte débil frente a la fuerte.

La Revolución Industrial dio origen a grados de explotación solo comparables con la esclavitud en sus formas más abusivas, sometiendo a los trabajadores a condiciones de esfuerzo, horario, peligros, enfermedades profesionales, falta de descanso y remuneración ínfima que no había sufrido, durante los siglos anteriores, el campesinado del que los trabajadores provenían en general. Se destacaba en ese cuadro la explotación inhumana del trabajo infantil, particularmente en la minería. Facilitaba toda esta situación la existencia de enormes contingentes de trabajadores desocupados cuya condición era aún más mísera, y que podían sustituir a cualquier asalariado que protestara por sus condiciones de trabajo.

Fueron surgiendo en forma espontánea y esporádica diversos tipos de protestas, como las manifestaciones, la huelga, la ocupación de fábricas y el sabotaje, que precedieron a la formación de organizaciones de trabajadores (los sindicatos).

El ejercicio del poder político por representantes de los sectores sociales beneficiarios de esta situación aseguraba su mantenimiento. En nombre de la libertad individual se sostenía que los Estados no debían legislar interfiriendo en la “libre contratación” entre empleadores y trabajadores. La intervención del Estado en los conflictos laborales se limitó durante mucho tiempo a la represión de las protestas, consideradas ilícitas, mediante la acción policial o militar.

Durante el siglo XIX fueron naciendo diversas corrientes que desde ángulos distintos exigieron la intervención del Estado en defensa de los trabajadores, como las escuelas intervencionistas y las escuelas socialistas.

Las escuelas intervencionistas quieren que el Estado proteja, por medio de una política adecuada, a las clases sociales perjudicadas con la libre distribución de la riqueza.

El socialismo, particularmente en su desarrollo formulado por Karl Marx, procuraba sustituir la estructura capitalista por un régimen en que no existiera la propiedad privada de los medios de producción ni la explotación por unos seres humanos de la fuerza de trabajo de otros. El objeto del socialismo es la emancipación de los proletarios por obra revolucionaria de los mismos proletarios. Sigue leyendo

1 DE MAYO Y LA JORNADA DE 8 HORAS DE TRABAJO


El Día Internacional de los Trabajadores o Primero de Mayo, es la fiesta por antonomasia del movimiento obrero mundial. Es una jornada que se ha utilizado habitualmente para realizar diferentes reivindicaciones sociales y laborales.

Desde su establecimiento en la mayoría de países (aunque la consideración de día festivo fue en muchos casos tardía) por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889, es una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago. Estos sindicalistas anarquistas fueron ejecutados en Estados Unidos por su participación en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas, que tuvieron su origen en la huelga iniciada el 1 de mayo de1886 y su punto álgido tres días más tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket. En la actualidad es una fiesta reivindicativa de los derechos de los trabajadores en sentido general, y se celebra en muchos países.

Llamativamente, en Estados Unidos y Canadá no se celebra esta conmemoración. En su lugar se celebra el Labor Day el primer lunes de septiembre en un desfile realizado en Nueva York y organizado por la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo (Knights of Labor, en inglés). El presidente Grover Cleveland, auspició la celebración en septiembre por temor a que la fecha de mayo reforzase el movimientosocialista en los Estados Unidos desde 1882. Canadá se unió a conmemorar el primer lunes de septiembre en vez del primero de mayo a partir de 1894.

Los hechos que dieron lugar a la celebración del primero de mayo están contextualizados en los albores de la revolución industrial en los Estados Unidos. A fines del siglo XIX Chicago era la segunda ciudad en número de habitantes de EE.UU. Del oeste y del sudeste llegaban cada año por ferrocarril miles de ganaderos desocupados, creando las primeras villas humildes que albergarían a cientos de miles de trabajadores. Además, estos centros urbanos acogieron a emigrantes venidos de todo el mundo a lo largo del siglo XIX

Una de las reivindicaciones básicas de los trabajadores era la jornada de 8 horas. El hacer valer la máxima: «ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa». En este contexto se produjeron varios movimientos, en 1829 se formó un movimiento para solicitar a la legislatura de Nueva York la jornada de ocho horas. Anteriormente existía una ley que prohibía trabajar más de 18 horas, salvo caso de necesidad. Si no había tal necesidad, cualquier funcionario de una compañía de ferrocarril que hubiese obligado a un maquinista o fogonero a trabajar jornadas de 18 horas diarias debía pagar una multa de 25 dólares.

La mayoría de los obreros estaban afiliados a la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, pero tenía más preponderancia la American Federation of Labor (Federación Estadounidense del Trabajo), inicialmente socialista (algunas fuentes señalan el origen anarquista). En su cuarto congreso, realizado el 17 de octubre de 1884, ésta había resuelto que desde el 1 de mayo de 1886 la duración legal de la jornada de trabajo debería ser de ocho horas, yéndose a la huelga si no se obtenía esta reivindicación y recomendándose a todas las uniones sindicales que tratasen de hacer leyes en ese sentido en sus jurisdicciones. Esta resolución despertó el interés de las organizaciones, que veían la posibilidad de obtener mayor cantidad de puestos de trabajo con la jornada de ocho horas, reduciendo el paro.

Monumento al Trabajador. Chicago.

El 25 de junio de 1868, el presidente Andrew Johnson promulgó la llamada Ley Ingersoll,  estableciendo la jornada de ocho horas. Al poco tiempo, diecinueve estados sancionaron leyes con jornadas máximas de ocho y diez horas (aunque siempre con cláusulas que permitían aumentarlas a entre 14 y 18 horas). Aun así, debido a la falta de cumplimiento de la Ley Ingersoll, las organizaciones laborales y sindicales de EE.UU. se movilizaron. La prensa calificaba el movimiento como «indignante e irrespetuoso», «delirio de lunáticos poco patriotas», y manifestó que era «lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo». Sigue leyendo

MONDRAGÓN: LA MAYOR COOPERATIVA MUNDIAL (PAÍS VASCO)


La economía del bien común no es una utopía. Las empresas siempre han perseguido otros objetivos diferentes al beneficio financiero. Y la cooperación es un principio básico de la evolución. Incluso hoy, en medio del capitalismo global, hay numerosas empresas que hace tiempo que viven uno o más aspectos de la economía del bien común.

Corporación Mondragón

La vasca Mondragón Corporación Cooperativa  (MCCes a día de hoy la mayor cooperativa del mundo. En 1943, tras la guerra civil española, el joven sacerdote José María Arizmendiarreta creó una Escuela Profesional Politécnica. En 1956, cinco graduados constituyeron la primera cooperativa. En la actualidad, el grupo está presente en diecinueve países y cuenta con 256 empresas distribuidas en los sectores de construcción de maquinaria, automoción, industria de la costrucción, electrodomésticos, venta al por menor, finanzas y seguros. También tienen un banco, la cooperativa Caja Laboral Popular.

Caja Laboral, Cooperativa de Crédito.

Un 83 por ciento de los cerca de 95.000 empleados son cooperativistas. La idea es que este porcentaje aumente hasta alcanzar el 90 por ciento. La cooperativa se basa en la igualdad básica de todos los cooperativistas que trabajan en ella. La organización democrática de la empresa es evidente en

a) la soberanía de la asamblea general, que se compone de la totalidad de los cooperativistas y que funciona según el modelo “una persona un voto”.

b) el voto democrático del órgano directivo, especialmente del consejo de administración, que tiene que responder ante la asamblea general.

c) el trabajo conjunto con los órganos ejecutivos, encargados de dirigir la cooperativa por delegación de la totalidad de cooperativistas.

De los beneficios, una pequeña parte se reparte entre los trabajadores, y la mayor parte se reinvierte; otra parte pasa al  “Fondo Central de Intercooperación”, que crea nuevos proyectos y puestos de trabajo. Si una empresa se encuentra en dificultades financieras, puede ser rescatada a través de una reducción de salarios, con autorización previa de los trabajadores. En momentos de grandes problemas financieros o picos de pedidos, los empleados pueden trabajar temporalmente en otras cooperativas.

Hasta un 10 por ciento del beneficio neto pasa a la cooperativa y a los proyectos de formación, clasificados de muy importantes; al fin y al cabo, todo empezó con esta intención. En total, la Corporación Mondragón factura entre cinco mil y diez mil millones de euros, y cuenta con unos recursos propios que ascienden a cinco mil millones de euros. El grado de globalización es alto: tiene sucursales desde Portugal hasta Tailandia, pasando por Brasil, Polonia, México y Hong KongEn Alemania, Mondragón tiene plantas de producción en activo en Limburg an der Lahn, Herborn Stockach.

La Corporación Mondragón en el mundo

Según la propia empresa, el secreto (público) de su éxito se encuentra en los siguientes factores:

  • En el centro están las personas, no el capital. Una muestra de esto son la propiedad y gestión conjunta de todos. El 45 por ciento de los empleados son mujeres.
  • La reinversión prácticamente de todos los beneficios obtenidos. (No hay accionistas).
  • La creación de instrumentos de cooperación eficaces: en la Corporación Mondragón no se despide a nadie en tiempos de crisis. Se usan los beneficios reservados en los fondos solidarios para reforzar las empresas más débiles. Además, el banco de la cooperativa concede créditos con intereses más altos a las entidades económicamente más prósperas, y créditos con intereses más bajos o incluso sin ellos, a las que se encuentran en una situación problemática.

David Schweickart: Más allá del Capitalismo

El último punto muestra cómo podría funcionar la cooperación sistemática entre empresas: este principio básico de la economía del bien común es en la Corporación Mondragón una realidad viva. El profesor de filosofía David Schweickart se inspiró en la Corporación Mondragón para crear un modelo económico alternativo: la “Democracia económica”. Ya lo afirmaba Karl Marx“El ser social determina la conciencia”.

Fuente:  LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN

LA CULTURA QUE OSCURECE EL CAMINO DEL AMOR


La evolución del cerebro límbico creó, hace un centenar de millones de años, animales con poderes luminiscentes de emotividad y capacidad de relación, con unos sistemas nerviosos diseñados para entretejer y apoyarse entre sí como sutiles ramas de una parra. Pero en la vida, como en el teatro griego, cada atributo confiere una vulnerabilidad equiparable; cada punto fuerte del héroe tiene su imagen reflejada en un defecto trágico. Lo mismo sucede con las habilidades neurales que constituyen la vida emocional.

El cerebro límbico otorga riquezas experimentales negadas a animales más simples, pero también aboca a los mamíferos al tormento y a la destrucción. Un cocodrilo nunca siente el dolor de la pérdida, y una serpiente de cascabel nunca se pone enferma o se muere porque la separen de sus padres o sus crías. Los mamíferos sí pueden, y les sucede.

El León y su cría

Las estructuras neurales responsables de la vida emocional no son indefinidamente adaptables. Igual que el cuerpo del dinosaurio estaba constuido para vivir en unas temperaturas concretas, el cerebro límbico encadena a los mamíferos a cierto clima emocional. Los reptiles gigantes desaparecieron cuando los cielos se oscurecieron y bajó la temperatura. Nuestra decadencia está igualmente asegurada si llevamos nuestras condiciones de vida más allá de los límites de los grados emocionales que hemos heredado.

Como nuestras mentes se buscan entre sí mediante la resonancia límbica, como nuestros ritmos fisiológicos responden a la llamada regulación límbica, como nos cambiamos los unos a los otros mediante la revisión límbica, lo que hacemos dentro de las relaciones importa más que ningún otro aspecto de la vida humana. Podemos contraer matrimonio, tener hijos y organizar la sociedad de la forma que decidamos.

Cada elección (en grados distintos) se ajusta o incumple las necesidades inamovibles del corazón. Unas acciones aparentemente directas y bien compensadas pueden derivar en problemas emocionales que nadie eligiría deliberadamente. La conciencia de los imperativos emocionales de las personas varía. Los que los captan viven mejor; lo que no, sufren consecuencias inexorables.

Relaciones cálidas, humanas, amorosas.

Lo mismo es cierto para sociedades más amplias. Las culturas se transforman en pocas décadas o siglos, mientras que la naturaleza humana no puede cambiar en absoluto. La probabilidad de enfrentamiento entre dictados culturales y exigencias emocionales es significativa. Algunas culturas fomentan la salud emocional, otras, no. Algunas, favorecen actividades y actitudes directamente antitéticas para el logro de dicha salud.

En lugar de protegernos de las fragilidades del cerebro límbico, la cultura occidental (estado unidense) las magnifica oscureciendo la esencia y la necesidad del amor. El precio de este fracaso es alto. Cualquier objeto sólido proyecta una sombra, y la arquitectura de la mente emocional no es una excepción. El corazón humano es una avenida a primera hora de la mañana, la mitad es un paseo soleado donde los enamorados pasean y los niños juegan y la otra mitad está envuelta en una sombra aterciopelada. Flores de tristeza y tragedia, y a veces el mal, crecen en su lado más oscuro.

Fuente:   LA MENTE ENAMORADA, Una perspectiva científica sobre el cerebro y los               vínculos afectivos.