LA POLÍTICA Y LA CIENCIA: LECCIONES DE HIROSHIMA


Hans Bethe dijo que el Proyecto Manhattan “lo cambió todo; hizo que los científicos se metieran en política”. La necesidad de que los científicos comprendan lo que sucede a su alrededor también se aplica a la inversa, por supuesto, a los políticos y a los profanos en la materia con respecto a la ciencia.

Hans Bethe

Rudolf  Peierls dijo en 1986: “Me temo que, hace cuarenta años, subestimamos la capacidad de los que estaban en el poder para comprender las implicaciones de lo que habíamos creado”.

De hecho, la interacción a través de estas líneas divisorias comenzó antes del proyecto de Los Álamos, en la época en que Leo Szilard expresó por primera vez su preocupación a cerca de la bomba nuclear.

Leo Zsilard con Albert Einstein

Tales intercambios exigían de los científicos toda una serie de habilidades nuevas. Antes, ser un buen científico requería inteligencia y buenos conocimientos de un campo determinado. No era preciso, sin embargo, ser un buen comunicador ni saber relacionarse con otros, ni tener conciencia política, ni mostrar capacidad de juicio en cualquier área ajena a la ciencia, e incluso entonces sólo se exigía dominar un tema especializado.

La energía atómica fue quizás el primero entre diversos temas que existen hoy, como la genética y la nanotecnología, que exige a los científicos que comuniquen sus conclusiones de forma eficaz y que decidan después si deben expresar una opinión al respecto, presentar otras opciones o decir simplemente: “Aquí están, esto es lo que significan, otros tendrán que decidir qué uso se les puede dar”. Sigue leyendo

Tratado de Guadalupe Hidalgo (Treaty of Guadalupe Hidalgo)


El Tratado de Guadalupe Hidalgo (en inglés: Treaty of Guadalupe Hidalgo), firmado entre México y los Estados Unidos el 2 de febrero de 1848, al final de la Guerra de Intervención Estadounidense, estableció que México cedería más de la mitad de su territorio, que comprendía la totalidad de lo que hoy son los estados de California, Nevada, Utah, Arizona, Nuevo México, Colorado, Texas, y partes de Wyoming, Kansas y Oklahoma.

Territorio cedido por México (color blanco)

Además, México renunciaría a Texas y la frontera internacional se establece en el Río Grande.Como compensación, los Estados Unidos pagarían 15 millones de dólares por daños al territorio mexicano durante la guerra, unos 313,46 millones de dólares del año 2006.

Entre los notables aspectos del tratado, se encuentran los siguientes: se estableció al Río Bravo del Norte o Río Grande como la línea divisoria entre Texas y México, y se estipuló la protección de los derechos civiles y de propiedad de los mexicanos que permanecieron en el nuevo territorio estadounidense. Asimismo, Estados Unidos aceptó patrullar su lado de la frontera y los dos países aceptaron dirimir futuras disputas bajo arbitraje obligatorio.

Río Bravo o Río Grande

Sin embargo, cuando el Senado estadounidense ratificó el tratado, eliminó el Artículo 10, el cual garantizaba la protección de las concesiones de tierras dadas a los mexicanos por los gobiernos de España y de México. También debilitó el Artículo 9, el cual garantizaba los derechos de ciudadanía de los mismos. Sigue leyendo

EL TOYOTISMO


El toyotismo corresponde a una relación en el entorno de la producción industrial que fue pilar importante en el sistema de procedimiento industrial japonés y coreano, y que después de la crisis del petróleo de 1973 comenzó a desplazar al fordismo como modelo referencial en la producción en cadena.

Se destaca de su antecesor básicamente en su idea de trabajo flexible, aumento de la productividad a través de la gestión y organización (just in time) y el trabajo combinado que supera a la mecanización e individualización del trabajador, elemento característico del proceso de la cadena fordista.

Cuando el sistema económico keynesiano y el sistema productivo fordista dan cuenta de un agotamiento estructural en los años 73-74, las miradas en la producción industrial comienzan a girar al modelo japonés; modelo que permitió llevar a la industria japonesa del subdesarrollo a la categoría de potencia mundial en sólo décadas. Los ejes centrales del modelo lograban revertir las  crisis que se presentaban  en la producción en cadena fordista.

Estos puntos serían:

  • Estímulos sociales a través del fomento del trabajo en equipo y la identificación transclase entre jefe-subalterno.
  • Sistema just in time; que revaloriza la relación entre el tiempo de producción y la circulación de la mercancía a través de la lógica de menor control del obrero en la cadena productiva y un aceleramiento de la demanda que acerca al “stock 0″ y permite prescindir de la bodega y sus altos costos por concepto de almacenaje.

Sistema Just in Time

  • Reducción de costos de planta permite traspasar esa baja al consumidor y aumentar progresivamente el consumo en las distintas clases sociales.

La manera en que se manifiesta idealmente esa nueva concepción vinculación/ejecución tiene que ver con una economía que tenga un crecimiento aceptable y un control amplio de mercados externos. A pesar de que sólo un pequeño grupo de países cumplen con ese escenario, el toyotismo también ha manifestado formas híbridas en otros países con el objetivo de perseguir la reducción de costos y el estímulo social a los trabajadores.

Mercados Externos

EL TOYOTISMO COMO EJE INDUSTRIAL DEL NEOLIBERALISMO

Desaceleramiento en la innovación tecnológica en términos de creatividad y reconfiguración permanente de la cosmovisión (idea de los “grandes inventos”). En ese escenario, el crecimiento se da en el plano de la nanotecnología (reducción progresiva del tamaño de los chips para mayor confortabilidad y ahorro) y la biotecnología, que al estar en manos privadas no se sabe si su uso será mayoritariamente para el beneficio científico o para un programa dual de redireccionamiento bélico (armamento biológico) y prestación utilitarista de mercado.

La Biotecnología

La caída generalizada de salarios, desprotección creciente del Estado de bienestar, potencialización del individualismo y el desempleo estructural (entre otros factores) minan la contención ideológica del trabajador de la época toyotista bajando la productividad esperada. Sigue leyendo

EL FORDISMO, LA PRODUCCIÓN EN CADENA Y LA CULTURA DE MASAS


El término fordismo se refiere al modo de producción en cadena que llevó a la práctica Henry Ford; fabricante de automóviles de Estados Unidos. Este sistema comenzó con la producción del Ford Modelo T, -a partir de 1908- con una combinación y organización general del trabajo altamente especializada y reglamentada a través de cadenas de montaje, maquinaria especializada, salarios más altos y un número elevado de trabajadores en plantilla y fue utilizado posteriormente en forma extensiva en la industria de numerosos países, hasta la década de los 70 del siglo XX (cuando fue reemplazada por el Toyotismo).

El fordismo como modelo de producción resulta rentable siempre que el producto pueda venderse a un precio relativamente bajo en relación a los salarios promedio, generalmente en una economía desarrollada.

El fordismo apareció en el siglo XX promoviendo la especialización, la transformación del esquema industrial y la reducción de costos. La diferencia que tiene con el taylorismo, es que ésta innovación no se logró principalmente a costa del trabajador sino a través de una estrategia de expansión del mercado.

Taylorismo

La razón es que si hay mayor volumen de unidades de un producto cualquiera (debido a la tecnología de ensamblaje) y su costo es reducido (por la razón tiempo/ejecución) habrá un excedente de lo producido que superara numéricamente la capacidad de consumo de la élite, tradicional y única consumidora de tecnologías con anterioridad.

Aparece un obrero especializado con un status mayor al proletariado de la industrialización y también surge la clase media del modelo norteamericano que se transformará en la cara visible del arquetipo del american way. Pero el sistema excluye el control de tiempo de producción por parte de la clase obrera, como solía ocurrir cuando el obrero además de poseer la fuerza de trabajo, poseía los conocimientos necesarios para realizar su trabajo de forma autónoma, de esta manera el capitalista quedaba fuera de los tiempos de producción.

El fordismo (con ayuda anterior del taylorismo) llega para romper con ese monopolio del trabajo, por un trabajo alienante con características que llevan al obrero a perder ese “monopolio” y por ende perder el control de los tiempos de producción. Sigue leyendo

La Religión, ¿opio de los pueblos?


La religión es el opio del pueblo o La religión es el opio de los pueblos (traducción de la cita original del alemán Die Religion … Sie ist das Opium des Volkes) es una cita hecha en 1844 por Karl Marx, creador de la doctrina marxista.

La cita aparece en el escrito de Marx Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel (1943: Kritik des hegelschen Staatsrecchts) publicada en 1844 en el periódico Deutsch-Französischen Jahrbücher, que el propio Marx editaba junto con Arnold Ruge. Allí se lee

La miseria religiosa es a la vez la expresión de la miseria real y la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón, así como el espíritu de una situación sin alma. Es el opio del pueblo.

Se necesita la abolición de la religión entendida como felicidad ilusoria del pueblo para que pueda darse su felicidad real. La exigencia de renunciar a las ilusiones sobre su condición es la exigencia de renunciar a una condición que necesita de ilusiones. La crítica a la religión es, por tanto, en germen, la crítica del valle de lágrimas, cuyo halo lo constituye la religión.

La comparación de la religión con el opio no es original de Marx y ya había aparecido, por ejemplo, en escritos de Immanuel Kant, Herder, Ludwig Feuerbach, Bruno Bauer, Moses Hess y Heinrich Heine, quien en 1840 en su ensayo sobre Ludwig Börne ya la empleaba:

Bienvenida sea una religión que derrama en el amargo cáliz de la sufriente especie humana algunas dulces, soporíferas gotas de opio espiritual, algunas gotas de amor, esperanza y creencia. Sigue leyendo

Operación Cóndor


La Operación Cóndor o Plan Cóndor es el nombre con el que es conocido el plan de coordinación de operaciones entre las cúpulas de los regímenes dictatoriales del Cono Sur de América -Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia- y con la CIA de los EE.UU., llevada a cabo en las décadas de 1970 y 1980.

Enmarcada en la Doctrina Truman, esta coordinación se tradujo en “el seguimiento, vigilancia, detención, interrogatorios con apremios psico-físicos, traslados entre países y desaparición o muerte de personas consideradas por dichos regímenes como ‘subversivas del orden instaurado o contrarias al pensamiento político o ideológico opuesto, o no compatible con las dictaduras militares de la región’”.

El Plan Cóndor se constituyó en una organización clandestina internacional para la práctica del terrorismo de Estado que instrumentó el asesinato y desaparición de decenas de miles de opositores a las mencionadas dictaduras, la mayoría de ellos pertenecientes a movimientos de la izquierda política.

En el marco de la Guerra Fría encuadrada en la América Latina, se establecieron muchas operaciones destinadas a hacer desaparecer opositores y a usarlos como parte de la propaganda de miedo como por ejemplo la Operación Fénix en Ecuador. Un antecedente directo de estas operaciones fue el Decreto Noche y Niebla de Adolf Hitler. Sigue leyendo

Las Islas Malvinas


Las islas Malvinas constituyen un archipiélago situado en el océano Atlántico Sur en la plataforma continental de América del Sur. Se hallan rodeadas por el mar epicontinental llamado mar Argentino, a una distancia mínima de 480 km de la Patagonia, a 772 km al noreste del cabo de Hornos, 1.080 km al oeste de las islas Georgias del Sur y a 940 km al norte de la isla Elefante en la Antártida.

Las islas estaban deshabitadas cuando fueron descubiertas por exploradores europeos, pero hay indicios de que indígenas patagónicos pudieron haber llegado a las Malvinas en canoas, encontrándose piezas arqueológicas como puntas de flecha y restos de una canoa.

No existe evidencia totalmente comprobada sobre quiénes y cuándo descubrieron las islas, pero sí diversas hipótesis que atribuyen el descubrimiento o visita de las islas a: Esteban Gómez (1520), Simón de Alcazaba y Sotomayor y Alonso de Camargo (antes de 1540), John Davis (1592) y Richard Hawkins (1594).

En 1600 un marino holandés, Sebald de Weert, visitó fehacientemente las islas. Es por ello que los mapas holandeses de la época mostraban el nombre de islas Sebald. En enero de 1690 el inglés John Strong habría llegado a las Islas Sebald, navegando entre las dos islas principales y llamó al paso “Falkland Channel” en honor a su mecenas Anthony Cary, quinto Vizconde de Falkland, que como Comisario del Almirantazgo había financiado la expedición. La cartografía británica adoptaría el nombre del canal, para designar a todo el grupo de islas.

Las visitas británicas provocaron con posterioridad una serie de fricciones con España y en 1740 se produjo un enfrentamiento armado entre las flotas de ambos países sin un claro vencedor. Sigue leyendo

LA CULTURA POLÍTICA, EL SÍNDROME DEL MUNDO CRUEL Y LA TEORÍA DEL CULTIVO


Una “cultura política” es una configuración de sentido, o campo semántico, que se refiere a la organización y la jerarquía del poder en algún ámbito (familiar, escolar, institucional, comunitario, “nacional”, etc.), y que eventualmente tendrá como principal referente al sistema político constituído y legitimado en la sociedad.

Monarquía parlamentaria española

El niño de pre-primaria puede no saber absolutamente nada acerca del gobierno y sus pormenores, pero sabe ya, muy pronto, que al ejercicio del poder se accede diferencialmente, y sabe que la organización asimétrica de los recursos de poder se traduce (o no, según el caso) en la imposición más o menos violenta y arbitraria, o en la discusión negociadora, o quizás se explica por la simple posesión de atributos “naturales”, como por ejemplo el pertenecer a determinado género.

A la escala biográfica, pues, la generación temprana de la cultura política va de la mano con el proceso más amplio de socialización primaria, es decir, mediante procesos de aprendizaje de las pautas de significación y de acción “propias” o “adecuadas”, a las diversas circunstancias y en los múltiples entornos sociales en los que cada individuo se desenvuelve.

Hablamos, entonces, de “socialización política” (primaria, en una primera etapa). Esta tiene que ver con el desarrollo de cogniciones y opiniones, evaluaciones, actitudes y propensiones a actuar, con respecto a figuras de autoridad, al poder y su distribución en las instituciones sociales –comenzando por la propia familia–.

La socialización política, entonces, eventualmente produce como resultado las identidades ciudadanas,componentes simbólicos centrales de la cultura política, que configuran las maneras eventuales de participación en las múltiples formas de organización de la sociedad en la que se vive. El “ciudadano” es entonces un producto biográfico-histórico de estos complejos procesos de aprendizaje. Sigue leyendo