LAVADO O BLANQUEO DE DINERO (CAPITALES)


El blanqueo de dinero (también conocido en algunos países como lavado de dinero, lavado de capitales, lavado de activos, blanqueo de capitales o legitimación de capitales) es el proceso a través del cual es encubierto el origen de los fondos generados mediante el ejercicio de algunas actividades ilegales o criminales (narcotráfico o estupefacientes, contrabando de armas, corrupción, desfalco, fraude fiscal, crímenes de guante blanco, prostitución, malversación pública, extorsión, secuestro, trabajo ilegal, piratería y últimamente terrorismo). El objetivo de la operación, que generalmente se realiza en varios niveles, consiste en hacer que los fondos o activos obtenidos a través de actividades ilícitas aparezcan como el fruto de actividades legítimas y circulen sin problema en el sistema financiero.

Lavado o Blanqueo de dinero o capitales

CLASES DE DINERO NEGRO:

  • Dinero negro en sentido estricto: Es aquél que procede de actividades ilegales (tráfico de drogas, tráfico de armas, prostitución, contrabando, etc.). No puede ser declarado a la hacienda pública porque supondría una confesión del delito en cuestión.
  • Dinero negro en sentido amplio (también llamado en ocasiones dinero sucio): Es todo dinero que no haya sido declarado, sea cual sea el motivo. El caso más frecuente es la evasión de impuestos.
Dinero Negro

Como producto de la evasión de impuestos, el dinero negro puede suponer un problema para su propietario, puesto que es un indicio claro de un posible delito fiscal, y debe tratar de ocultar a la hacienda pública su existencia (evitando, por ejemplo, las entidades bancarias y gastándolo en bienes que no dejen rastro fiscal).

Como producto de actividades ilegales, el dinero negro puede ser un indicio de dichas actividades (la persona tiene una riqueza que no puede explicar). En estos casos, al procedimiento mediante el cual el dinero negro se hace pasar por dinero obtenido legalmente se le denomina blanqueo de capitales (lavado de dinero), y su objetivo es hacer que ese dinero tribute y figure oficialmente como procedente de una actividad lícita.

Blanqueo de Capitales

TÉCNICAS DE LAVADO DE DINERO

Son muchos los procedimientos para lavar dinero, de hecho, la mayoría están interrelacionados y suelen suceder de forma simultánea o sucesiva. Una característica común es que el lavado del dinero, en especial si es de grandes cantidades, suele costar una parte del dinero que se lava, por ejemplo, en forma de sobornos.

A continuación se enumeran los procedimientos más comunes de lavado de dinero:

  • Estructurar, Trabajo de hormiga o pitufeo: División o reordenación de las grandes sumas de dinero adquiridas por ilícitos, reduciéndolas a un monto que haga que las transacciones no sean registradas o no resulten sospechosas. Estas transacciones se realizan por un período limitado en distintas entidades financieras.
  • Complicidad de un funcionario u organización: Uno o varios empleados de las instituciones financieras pueden colaborar con el lavado de dinero omitiendo informar a las autoridades sobre las grandes transacciones de fondos, generalmente su complicidad es causada por una extorsión y/u obtendrá una comisión por ella.
  • Complicidad de la banca: Hay casos en que las organizaciones de lavado de dinero gozan de la colaboración de las instituciones financieras (a sabiendas o por ignorancia) dentro que están fuera del mismo país, las cuales dan una justificación a los fondos objeto del lavado de dinero.
  • Mezclar: Las organizaciones suman el dinero recaudado de las transacciones ilícitas al capital de una empresa legal, para luego presentar todos los fondos como rentas de la empresa. Esta es una forma legal para no explicar las altas sumas de dinero.
Paraísos fiscales
  • Compañías de fachada o de portafolio (“Shell Company”): Creación de empresas legales, las cuales se utilizan como cortina de humo para enmascarar el lavado de dinero. Esto puede suceder de múltiples formas, en general, la “compañía de fachada” desarrollará pocas o ninguna de las actividades que oficialmente debería realizar, siendo su principal función aparentar que las desarrolla y que obtiene de las mismas el dinero que se está lavando. Lo habitual es que de dicha empresa sólo existan los documentos que acrediten su existencia y actividades, no teniendo presencia física ni funcionamiento alguno más que sobre el papel. Seguir leyendo “LAVADO O BLANQUEO DE DINERO (CAPITALES)”

1 DE MAYO Y LA JORNADA DE 8 HORAS DE TRABAJO


El Día Internacional de los Trabajadores o Primero de Mayo, es la fiesta por antonomasia del movimiento obrero mundial. Es una jornada que se ha utilizado habitualmente para realizar diferentes reivindicaciones sociales y laborales.

Desde su establecimiento en la mayoría de países (aunque la consideración de día festivo fue en muchos casos tardía) por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889, es una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago. Estos sindicalistas anarquistas fueron ejecutados en Estados Unidos por su participación en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas, que tuvieron su origen en la huelga iniciada el 1 de mayo de1886 y su punto álgido tres días más tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket. En la actualidad es una fiesta reivindicativa de los derechos de los trabajadores en sentido general, y se celebra en muchos países.

Llamativamente, en Estados Unidos y Canadá no se celebra esta conmemoración. En su lugar se celebra el Labor Day el primer lunes de septiembre en un desfile realizado en Nueva York y organizado por la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo (Knights of Labor, en inglés). El presidente Grover Cleveland, auspició la celebración en septiembre por temor a que la fecha de mayo reforzase el movimientosocialista en los Estados Unidos desde 1882. Canadá se unió a conmemorar el primer lunes de septiembre en vez del primero de mayo a partir de 1894.

Los hechos que dieron lugar a la celebración del primero de mayo están contextualizados en los albores de la revolución industrial en los Estados Unidos. A fines del siglo XIX Chicago era la segunda ciudad en número de habitantes de EE.UU. Del oeste y del sudeste llegaban cada año por ferrocarril miles de ganaderos desocupados, creando las primeras villas humildes que albergarían a cientos de miles de trabajadores. Además, estos centros urbanos acogieron a emigrantes venidos de todo el mundo a lo largo del siglo XIX

Una de las reivindicaciones básicas de los trabajadores era la jornada de 8 horas. El hacer valer la máxima: «ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa». En este contexto se produjeron varios movimientos, en 1829 se formó un movimiento para solicitar a la legislatura de Nueva York la jornada de ocho horas. Anteriormente existía una ley que prohibía trabajar más de 18 horas, salvo caso de necesidad. Si no había tal necesidad, cualquier funcionario de una compañía de ferrocarril que hubiese obligado a un maquinista o fogonero a trabajar jornadas de 18 horas diarias debía pagar una multa de 25 dólares.

La mayoría de los obreros estaban afiliados a la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, pero tenía más preponderancia la American Federation of Labor (Federación Estadounidense del Trabajo), inicialmente socialista (algunas fuentes señalan el origen anarquista). En su cuarto congreso, realizado el 17 de octubre de 1884, ésta había resuelto que desde el 1 de mayo de 1886 la duración legal de la jornada de trabajo debería ser de ocho horas, yéndose a la huelga si no se obtenía esta reivindicación y recomendándose a todas las uniones sindicales que tratasen de hacer leyes en ese sentido en sus jurisdicciones. Esta resolución despertó el interés de las organizaciones, que veían la posibilidad de obtener mayor cantidad de puestos de trabajo con la jornada de ocho horas, reduciendo el paro.

Monumento al Trabajador. Chicago.

El 25 de junio de 1868, el presidente Andrew Johnson promulgó la llamada Ley Ingersoll,  estableciendo la jornada de ocho horas. Al poco tiempo, diecinueve estados sancionaron leyes con jornadas máximas de ocho y diez horas (aunque siempre con cláusulas que permitían aumentarlas a entre 14 y 18 horas). Aun así, debido a la falta de cumplimiento de la Ley Ingersoll, las organizaciones laborales y sindicales de EE.UU. se movilizaron. La prensa calificaba el movimiento como «indignante e irrespetuoso», «delirio de lunáticos poco patriotas», y manifestó que era «lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo». Seguir leyendo “1 DE MAYO Y LA JORNADA DE 8 HORAS DE TRABAJO”

CINCO MITOS CONTRA LA DEMOCRACIA DIRECTA


1.- Ya tenemos una democracia representativa.

2.- El pueblo sí puede deselegir el gobierno.

3.- El pueblo no tiene la sufiente formación.

4.- Las decisiones son demasiado complicadas.

5.- Abre las puertas a los populismos.

PRIMER MITO: YA TENEMOS UNA DEMOCRACIA REPRESENTATIVA

El truco es viejo. Cuando alguien reclama pausas o días libres en el trabajo, a veces surge el argumento en contra: “Pero ¡si el trabajo no es nada malo!”. La democracia directa no quiere reemplazar a la democracia, sino completarla, de la misma manera que las pausas y las vacaciones no cuestionan el trabajo, sino que lo hacen más productivo.

El parlamento puede conservar el poder legislativo central, pero, si se acuerda algo que vaya en contra de la voluntad del pueblo soberano, éste tiene que tener la posibilidad de corregir a sus representantes. O, si todos los partidos que presentan su candidatura al Parlamento han prescindido de algo en su programa electoral que sin embargo es importante para el pueblo soberano, éste debe poder, por sí mismo, iniciar la ley.

O, si el electorado vota por mayoría a un gobierno concreto pero, sin embargo, en una cosa concreta quiere algo diferente, se deben poder tener ambas: su gobierno favorito y las leyes de su elección. Lo decisivo: la última palabra tiene que ser del pueblo soberano.

SEGUNDO MITO: EL PUEBLO SÍ PUEDE DESELEGIR EL GOBIERNO

En el peor de los casos, como muy pronto a los cinco años. A los gobiernos les gusta tomar decisiones impopulares justo después de las elecciones, para repartir azúcar en las proximidades de la fecha electoral. Hasta entonces, muchas cosas se olvidan. Y a menudo no sería en interés de los decepcionados votantes no volver a elegir un gobierno que ha hecho muchas cosas buenas por culpa de una simple decisión errónea.

Las elecciones parlamentarias por lo general son “ineficientes” porque sólo se puede elegir entre grandes paquetes de promesas electorales, sin que ninguna de ellas se garantice de manera vinculante. La democracia directa permite al pueblo soberano seleccionar cuestiones individuales y decidir por sí mismos. La democracia se vuelve mucho más eficiente y satisfactoria cuando el pueblo, entre los procesos electorales, puede participar activamente en vez de estar tutelado y desposeído de poder. Seguir leyendo “CINCO MITOS CONTRA LA DEMOCRACIA DIRECTA”

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DEL “INADAPTADO”


El primer mandamiento es no levantarse, vencer a la luz con la voluntad de tinieblas, pero nunca lo logra, nunca lo ha logrado. Si le hubieran dicho que no se tenía que levantar más, se habría instalado en la oscuridad sin inmutarse. Si al menos le hubieran dicho levántate, habría resistido, tal vez lo habría logrado. Eso sí que le importa. Que le den órdenes, que le digan ahora, que le digan haz esto. Pero a nadie le importa que se levante o no se levante.

Mide el mundo por las rendijas de la persiana. Es áspero y frio. Es un lugar ajeno y siente que algún día no lo fue, que ese mundo era un territorio conocido y hasta placentero, pero que eso tal vez fue antes de nacer, en un tiempo en el que no había divisiones, día y noche, noche y día. No cuenta los golpes, no cuenta las noches sin dormir, ni tampoco las cicatrices. Huele a agrio en el piso y se respira un aire muchas veces respirado, agotado y ya inservible, y ese no es el aire del mundo que entonces habitaba y que no era ajeno y frío ni desconocido.

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DE LA MANO INVISIBLE AL RIESGO MORAL


“No es por la amabilidad del carnicero, del cervecero o del panadero por lo que esperamos obtener nuestra comida, sino por su propio interés personal”. Adam Smith.

Un carnicero no vende carne por altruismo; la corta y trocea para obtener un beneficio. Pero para vender carne necesita estar atento a lo que quieren sus clientes. Por consiguiente, buscando su propio beneficio el carnicero cubre algunas necesidades de la sociedad.

En una economía de mercado, según Adam Smith, la mayoría de las personas actúan de esa misma manera; es decir, cuando las personas pueden elegir libremente qué producir y qué comprar (primera condición), la mano invisible de la competencia guía el intercambio de bienes y servicios de forma que el interés personal conduce al beneficio colectivo.

Es un juego en el que todos salen ganando y un proceso dinámico y autorregulador que se produce y se ajusta de forma automática. Smith se valió de esta teoría para oponerse a la regulación gubernamental y  al proteccionismo en una economía de mercado.

Aunque para que la mano invisible funcione como es debido, en la sociedad ha de haber una legislación de la propiedad adecuada, arraigados códigos legales y morales e intercambio de información (segunda condición).

Parece muy sencillo, pero ¿funciona? No siempre. Incluso Adam Smith reconoció que el interés personal por la creación de riqueza tenía sus límites.

Ciertas cuestiones especialmente peliagudas se plantean a raíz de la existencia de instituciones financieras que pueden percibirse como demasiado grandes como para quebrar y de los problemas de riesgo moral que pueden surgir cuando los gobiernos intervienen en una crisis financiera”   Ben Bernanke.

Yo soy el que corre el riesgo, pero otro es responsable y pagará si yo fracaso. Seguir leyendo “DE LA MANO INVISIBLE AL RIESGO MORAL”

LA RISA ES UN ARMA TEMIDA POR LOS PODEROSOS


La risa es una respuesta biológica producida por el organismo como respuesta a determinados estímulos, fundamentalmente al estrés. La sonrisa se considera una forma suave y silenciosa de risa.

Actualmente existen diversas interpretaciones acerca de su naturaleza. Los estudios más recientes, de gran repercusión, son los realizados desde 1999 por Robert Provine, neurobiólogo del comportamiento de la Universidad de Maryland, quien sostiene que la risa es un «balbuceo lúdico, instintivo, contagioso, estereotipado y de control subconsciente —o involuntario— que raramente se produce en soledad».1

Taller de risa para niños

En los seres humanos, la risa se inicia hacia los cuatro meses de edad, y, según los recientes estudios científicos, constituye una forma de comunicación innata heredada de los primates e íntimamente relacionada con el lenguaje.2

En cambio, para otros autores, como Charles R. Gruner, de la Universidad de Georgia (1978), la risa es una reminiscencia o sinónimo del grito de triunfo del luchador tras ganar a su adversario.

Asegura que en todas las manifestaciones de humor existe un gesto de agresión, incluso en los casos más inocuos. Según Gruner, «incluso un lactante se ríe, no como manifestación de agradecimiento, sino porque consiguió lo que deseaba».3

Lactante Sonriendo

El filósofo John Morreall (1983) sostiene que el origen biológico de la risa humana pudo estar en una expresión compartida de alivio tras pasar el peligro; la laxitud que sentimos tras reírnos puede ayudar a inhibir la respuesta agresiva, convirtiendo la risa en un signo de conducta que indica confianza en los compañeros.4

En cualquier caso, existen investigaciones recientes realizadas tanto en orangutanes como en chimpancés que sugieren que estos son capaces de reírse, con lo cual la risa sería de origen evolutivo y genético.2 [nota 1]

Risa de un Orangután Bebé

Algunas teorías médicas atribuyen a la risa efectos beneficiosos para la salud y el bienestar, dado que libera endorfinas. Seguir leyendo “LA RISA ES UN ARMA TEMIDA POR LOS PODEROSOS”

UN HOGAR ES MÁS QUE UNA CASA


La palabra hogar, hoguera, fogón o anafre se refiere al sitio donde se enciende fuego (generalmente con leña) en una casa y que solía estar ubicado en el local común (que hacía las veces de cocina, comedor y estancia). Proviene del vocablo latino focāris, derivado de focus (fuego).

En algunas regiones de España se denomina lar o llar. También,  y por extensión, se llama hogar a la casa en que uno vive, aunque hace referencia al lugar de la misma en que se está cómodo y seguro, el sitio en el cual  se consigue crear una buena atmósfera.

Hogar, Lar, LLar, Chimenea….

En este sentido es mucho más que las dimensiones de ese lugar o de la propia casa. Tiene algo de creación mental y guarda relación con actividades gratas, generalmente compartidas por quienes la habitan,  que logran crear la sensación o ilusión de superar los límites del tiempo y el espacio.

Es el refugio en el que nos protegemos de peligros e influencias externas. (Ojo con la televisión, especialmente, y resto de artilugios “comunicativos”).

Por el contrario, casa es  la edificación, los metros cuadrados  habitables. La casa por sí misma no es un hogar, le falta el “alma” de éste que sólo puede darle quien la ocupa.

Casa, posible hogar

La casa es uno más de los productos que se pueden comprar en el mercado. Su precio, muchas veces, no guarda relación con su valor, ya que en aquél intervienen “factores” que nada o muy poco tienen que ver con su utilidad.

De todos modos, el vendedor siempre pone en el mercado una casa, ya que no puede hacer nada más. Es el comprador o arrendador quien tiene la posibilidad de transformarla en un hogar. Seguir leyendo “UN HOGAR ES MÁS QUE UNA CASA”

El capitalista paciente o el cambio de paradigma y la participación de los trabajadores en el capital de las empresas


El rally de privatización de las cajas de ahorros acaba de empezar. Bankia quiere ser de las primeras. Prepara su salida a Bolsa a un precio que los analistas calculan estará entre 0,7 y 0,5 veces su valor en libros.

Es decir, será un saldo y se aprovecharán los especuladores. No hay otra forma de calificar un descuento de entre el 30% y el 50%, que según los analistas es lo único que puede garantizar el éxito de su colocación. Será como dar el dinero de todos a unos pocos.

Ahorro: Poder y Posibilidades de Proyectos y Políticas Sociales

Cuando se inició el proceso de reestructuración de las cajas, varias voces alertaron del riesgo de malvenderlas en aras de la bancarización y privatización como panacea contra sus problemas de solvencia, en lugar de recuperar una banca pública no sujeta a los dictados del mercado.

En poco tiempo sabremos si se cumplen esos vaticinios, pero… ¿podría existir otra forma de hacer finanzas o de hacer empresa? La Fundación 1º de Mayo ha preguntado a economistas alternativas no utópicas con las que hacer frente a la voracidad del capitalismo impaciente. Y existen.

Por ejemplo, en Suecia está el banco JAK, que en realidad es una cooperativa de crédito, formada mayoritariamente por pequeños empresarios. ¿Qué tiene de especial? Los cooperativistas consiguen créditos hipotecarios a coste cero: no pagan intereses. ¿Por qué?

Porque el JAK tampoco reparte dividendos a sus propietarios ni tiene inversores o pequeños ahorradores capitalistas que esperen rentabilidad para su dinero. Todo lo que cobra es una tasa destinada a pagar salarios, impuestos y seguros.

Una forma de hacer huir al tiburón capitalista

Para evitar una potencial descapitalización, quienes tienen un crédito firman también una cláusula de ahorro obligatorio; pero si son personas con escasos recursos que no pueden ahorrar, el dinero puede ser aportado por otros miembros de la cooperativa o por entidades públicas. Seguir leyendo “El capitalista paciente o el cambio de paradigma y la participación de los trabajadores en el capital de las empresas”

INTELIGENCIA MÚLTIPLE: LAS 8 INTELIGENCIAS DE HOWARD GARDNER


Nació en Scranton, Pensilvania en 1943, poco después que su familia emigrase de Alemania a Estados Unidos, quienes huyeron del régimen nazi. Es conocido en el ambiente de la educación por su teoría de las inteligencias múltiples, basada en que cada persona tiene, por lo menos, ocho inteligencias o habilidades cognoscitivas (musical, cinético-corporal, lógico-matemática, lingüística, espacial, interpersonal, intrapersonal y naturista).

Howard Gardner

Estudió en la Universidad Harvard, donde se orientó hacia la psicología y la neuropsicología. Sus líneas de investigación se han centrado en el análisis de las capacidades cognitivas en menores y adultos, a partir del cual ha formulado la teoría de las ‘inteligencias múltiples’ (Frames of Mind, 1983). Fue investigador de la Universidad Harvard y tras años de estudio ha puesto en jaque todo el sistema de educación escolar en EE. UU.

Gardner es codirector del Proyecto Zero en la Escuela Superior de Educación de Harvard, donde además se desempeña como profesor de educación y de psicología, y también profesor de Neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston. Seguir leyendo “INTELIGENCIA MÚLTIPLE: LAS 8 INTELIGENCIAS DE HOWARD GARDNER”

LA IMPORTANCIA DEL JUEGO EN EL DESARROLLO DE LOS NIÑOS


Los niños necesitan jugar. Esta afirmación puede parecer obvia, pero los padres dan a menudo a los juegos mucha menor importancia de la que merecen. Se sienten más inclinados a enseñar a los niños a ser responsables y educarlos para ser competentes.

Los niños han jugado en todas las épocas

A veces resulta difícil a los padres entender por qué juegan sus hijos. Los juegos no siempre tienen un objetivo claramente definido, como sí ocurre con las actividades de los adultos. Pero jugar es muy importante para los niños, y los padres deben tomárselo en serio. Los juegos les ayudan a desarrollar los conocimientos que necesitarán cuando sean mayores.

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EL CRECIMIENTO EXPONENCIAL


Toma un trozo de papel y dóblalo por la mitad. Has duplicado su espesor. Dóblalo por la mitad una vez más para lograr que tenga un espesor cuatro veces mayor que al principio. Suponiendo que pudieras continuar doblando el trozo de papel hasta 40 veces, ¿qué grosor crees que acabará teniendo? ¿Menos de un metro? ¿Entre uno y 10 metros? ¿Entre 10 y 1.000 metros?

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¿PARA QUÉ SIRVEN LOS MEDICAMENTOS?


Dedicado especialmente a LAERTES y MARÍA JOSÉ; a él por su hipocondría y a ella por la familiar relación que mantiene con los medicamentos.

En la mayoría de ocasiones los medicamentos se utilizan para curar una enfermedad. Los antibióticos, por ejemplo, destruyen el germen que produce la infección interfiriendo sus funciones vitales básicas.
Los medicamentos también pueden ser utilizados simplemente para aliviar un síntoma de una enfermedad. Así por ejemplo, el paracetamol es analgésico y antitérmico y se utiliza para aliviar el dolor y la fiebre. En este caso los medicamentos no curan la enfermedad, pero mejoran el bienestar del paciente. Son los denominados tratamientos sintomáticos.

En ocasiones, los medicamentos se prescriben para prevenir la aparición de una enfermedad o de un estado fisiológico no deseado. Son los denominados tratamientos preventivos. Ejemplos conocidos son las vacunas y los contraceptivos hormonales. Otros medicamentos, que son aparentemente curativos, no hacen más que evitar la aparición de las complicaciones o manifestaciones de la enfermedad (por ejemplo, los antiepilépticos impiden la aparcición de convulsiones, pero no curan la epilepsia).

Hay una serie de medicamentos que se usan para corregir un “factor de riesgo” de una enfermedad. Así, las personas con hipertensión arterial toman ciertos fármacos con el objeto de normalizar la presión arterial, con lo que se espera que se limiten las consecuencias nocivas de la presión alta: infarto de miocardio, infarto o hemorragia cerebral y otros. A pesar de las distintas utilidades de los medicamentos, la mayoría se usan con fines sintomáticos, es decir, para aliviar un síntoma de la enfermedad.

El número de medicamentos comercializados en nuestros días es muy elevado. En España hay unos 2.500 principios activos distintos contenidos en unas 5.500 marcas comerciales. Es evidente que el mismo fármaco o principio activo se comercializa en el mercado con diferentes marcas comerciales, y que existen en el mercado repeticiones de un producto, con la misma dosis y la misma presentación, que a menudo pasan desapercibidas por el usuario, quien en ocasiones lo toma “repetido” sin ser consciente de ello, con el riesgo de efectos tóxicos que esto implica para la salud del organismo.

La introducción masiva de miles de nuevos fármacos en el mercado en las últimas décadas ha contribuido a diseminar la creencia de que existe un medicamento específico y determinado para cada dolencia. Esta percepción determina un consumo exagerado, al que contribuyen la prescripción excesiva e innecesaria por parte del médico, la recomendación a menudo sesgada del farmacéutico, la (mala) organización del sistema sanitario y la confianza excesiva de los usuarios.

Este fenómeno social generalizado tiene consecuencias. Por una parte, la difusión de la idea -falsa- de que otras formas de tratamiento o prevención no farmacológica no son de utilidad para el individuo cuando muchos problemas se resuelven sin necesidad de recurrir a una medicación. Para otros, las medidas no farmacológicas pueden aumentar la eficacia de medicamentos utilizados conjuntamente.

El uso de medicamentos no está desprovisto de riesgos, de modo que cualquier fármaco, incluidos los de uso más común (por ejemplo, analgésicos) y los aparentemente más “naturales” (por ejemplo, vitaminas, hierbas, etc.), puede producir un efecto indeseado o reacción adversa grave, aunque estos casos se dan muy esporádicamente. La posibilidad de que los fármacos produzcan efectos graves no deseados ya se conoce desde hace tiempo.

Hacia 1960 creció la sensibilidad sobre la necesidad de un mayor control gubernamental sobre el estudio y la comercialización de los medicamentos existentes en el mercado, así como sobre el estudio de sus posibles consecuencias adversas y los efectos secundarios que podían producir. Contribuyó a este nuevo estado de opinión la epidemia de graves malformaciones congénitas producidas por un sedante (la talidomida) que sucedió entre 1950 y 1960.

La experiencia posterior ha demostrado que la introducción masiva de nuevos fármacos muy potentes en terapéutica exige una vigilancia constante por parte de las autoridades sanitarias de los efectos que producen. Esta vigilancia también es responsabilidad de los laboratorios farmacéuticos y de los médicos.

La conciencia de que todos los fármacos pueden tener también efectos no deseados, así como la constatación de que a menudo se pueden obtener los mismos efectos terapéuticos con otras intervenciones no farmacológicas (ejercicio, dieta, apoyo psicológico), constituyen elementos críticos que deben hacer reconducir la situación hacia un uso más racional de los medicamentos.

En los casos de obesidad, por ejemplo es mucho mejor realizar una dieta saludable que recurrir a las pastillas de adelgazamiento que se venden de forma indiscriminada. Y ciertas lesiones musculares pueden solventarse con el sólo hecho de hacer un poco de ejercicio de recuperación.

ALGUNAS NORMAS PARA UTILIZAR CORRECTAMENTE LOS MEDICAMENTOS.

LO QUE DEBE HACERSE:

-. Pedir al médico (o al farmacéutico en caso de medicamentos de libre dispensación) que explique los objetivos del tratamiento, cómo y hasta cuándo hay que tomarlos, sus efectos y sus riesgos.

-. Seguir las instrucciones de uso respetando las dosis y los intervalos de administración.

-. Completar el tratamiento prescrito incluso en caso de mejoría o desaparición de los síntomas. Ojo: muchos medicamentos se dispensan en envases que no se corresponden con la duración prevista del tratamiento.

-. Consultar al médico si el fármaco no produce los efectos esperados, teniendo en cuenta que a veces se necesita un cierto tiempo para que aparezcan.

-. Consultar al médico si la enfermedad tratada empeora o si aparece un acontecimiento adverso.

-. Si el medicamento es un comprimido, tableta o cápsula, hay que ingerirlo con abundante agua y nunca estando acostado; esto evita que dañe el esófago.

-. Si es líquido en suspensión, haya que agitarlo antes de tomarlo.

-. Si el fármaco es un supositorio, es conveniente enfriarlo ligeramente antes de su aplicación.

LO QUE NO DEBE HACERSE:

-. Tomar una dosis mayor que la prescrita.

-. Suspender el tratamiento precozmente sin consultar con su médico.

-. Vaciar el contenido de la cápsula para facilitar su deglución.

-. Tomar un fármaco prescrito a otra persona, a pesar de creer que padece la misma enfermedad o trastorno.

 

FUENTE: DIAGNÓSTICOS Y MEDICACIÓN (Dr. JOAN RAMON LAPORTE, Dra. DOLORS CAPELLÁ).

DESEMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL


Los primeros planes de previsión que existieron en muchos países aseguraban a los trabajadores contra la pérdida de ingresos por sucesos temporales: accidentes laborales en primer lugar, maternidad, enfermedad y desempleo. Estas eventualidades, siendo necesariamente temporales y de corta duración (menos la incapacidad total, que se asemeja a una jubilación prematura, y se trata económicamente como tal), el principio del seguro parece funcionar mucho mejor y de hecho así ha funcionado por medio de mutualidades y cajas laborales que atendían a estas eventualidades.

Mutuas

El seguro privado ha dejado de funcionar en el caso del desempleo industrial moderno, que desde los tiempos de la Gran Depresión se convirtió en un riesgo muy grande de la vida laboral (por lo frecuente, porque afectaba a muchas personas y por su larga duración). Hoy en día ninguna empresa de seguros aseguraría a un trabajador normal contra el desempleo, a no ser por una prima astronómica, que no sería viable para el trabajador.

Este fallo del mercado hace una vez más que intervenga el Estado con un seguro de desempleo obligatorio, que pone en común los riesgos de todos los miembros de la población económicamente activa, pero que está diseñado de hecho para una situación de casi pleno empleo, cuando había pocas personas sin trabajo y el desempleo era de una duración limitada, como sucedía en los países industrializados en los años cincuenta y sesenta (¡cuando se generalizó este seguro en España, la economía estaba cerca del pleno empleo!).

Seguro Estatal de Desempleo

Los problemas para este seguro estatal han venido de que el desempleo afecte a muchas personas, muchas lo cobran que no debieran, y el desempleo dura mucho tiempo. Así el sistema se ha ido transformado de un seguro, estrictamente hablando -en un sentido actuarial, como el seguro del coche-, en un sistema de protección a los necesitados por medio de subvenciones y subsidios a personas sin trabajo e incluso a personas que nunca han trabajado.
Eso ya no es un seguro, sino un sistema de transferencias propio del estado del bienestar.

En nombre de la solidaridad, que busca el bien más común y general, la sociedad debe plantearse el cambio que de hecho se ha dado en las condiciones laborales de la gente y, por consecuencia, en la estructura del subsidio de desempleo -y cómo la gente lo percibe y lo usa- y examinar los supuestos argumentos que habría ahora para seguir manteniendo en la forma actual la institución del seguro de desempleo.

Habría que ver, por ejemplo, si no sería mejor transformarlo, para los que no han entrado todavía en el mercado de trabajo y los que ya no tienen esperanza de volver a entrar, en un “salario ciudadano”, como mínimo económico para vivir al nivel que se considera decente en el país, al que todos los ciudadanos, por el mero hecho de serlo, tienen derecho, y que está en función de las disponibilidades reales del país.

Con el salario ciudadano, aunque nunca se podría evitar el problema de los polizones, se podría controlar mejor quién tiene derecho a él, y se limpiaría la institución del seguro de desempleo de adherencias y parásitos que lo ponen en peligro de hundirse.

Las políticas sociales practicadas en nuestros países, que dan al Estado moderno la característica de estado del bienestar, están en crisis, en parte porque los tiempos han cambiado y con ellos los supuestos económicos objetivos que las hicieron posibles en su día (composición demográfica de la población, ritmo de crecimiento, situación del empleo, innovaciones tecnológicas, etc.), en parte porque las actitudes de los ciudadanos hacia el sistema han ido cambiando también, tratando de maximizar las ventajas, legales e ilegales, que pueden sacar de él, en parte finalmente por los vicios y corruptelas de funcionamiento en una estructura que se ha ido haciendo grande, pesada y compleja, al aumentar las necesidades, la cantidad y calidad de las prestaciones sociales.

Hace falta un gran esfuerzo de la solidaridad política que se objetiva en instituciones y la individual que determina comportamientos solidarios de las personas. La sobrevivencia del estado del bienestar en una forma sustancialmente semejante a la que conocemos será una piedra de toque del nivel de solidaridad de un país.

En resumen, los principios de solidaridad para la reforma de la Seguridad Social y del estado del bienestar serían:

1. El estado del bienestar y el sistema de Seguridad Social que contiene es una conquista larga y dolorosa, y por lo tanto irrenunciable, de los ciudadanos que viven en una democracia como la española. Los gobernantes tienen la obligación de esforzarse al máximo en encontrar fórmulas para mantenerlos operantes, a pesar de los problemas de financiamiento a largo plazo que se han presentado.

2. Hay que hacer conciencia urgentemente entre los beneficiarios de que los abusos los pueden matar: que buena parte de los costes actuales de la Seguridad Social se derivan o bien de pagos fraudulentos a personas que no tienen derecho a ellos, o bien de los abusos en el sistema de previsión por parte de las personas que trabajan en él. Estos costes indebidos e injustos son cada vez mayores y si continúan creciendo van a hacer más difícil la solución a los problemas reales que existen.

Los ciudadanos valoran en lo que vale el Estado del Bienestar y pretenden conservarlo.

3. Hay que explicar a los ciudadanos con argumentos verdaderos que, si la estiman en lo que vale, ellos también deben hacer algún sacrificio para preservarla. La permanencia de la Seguridad Social es una cuestión de la solidaridad de todos los ciudadanos entre sí y con las instituciones del Estado que funcionan con dinero de los contribuyentes.

4. Es urgente buscar formas de organización de los diversos subsistemas y unidades que componen la seguridad social que sean realmente eficientes. En lo cual se debe dar la debida atención a la relación entre incentivos y resultados, para que los usuarios queden satisfechos con la atención que reciben y los que trabajan en el sistema se sientan justamente recompensados.

5. Cualesquiera que sean las reformas que se adopten, se debe organizar la institución de tal manera que también los que nada tienen que ofrecer a cambio de las prestaciones, los que no tienen recursos ni poder social, es decir, los más pobres, reciban una protección efectiva, como los demás ciudadanos que contribuyen al sistema. En otras palabras, que se haga efectiva la cobertura universal, lo cual siempre se podrá hacer con un pequeño coste adicional.

FUENTE: LA SOLIDARIDAD “Guardián de mi hermano” (Luis de Sebastián).

 

¿QUÉ ES EL PODER?


¿Qué es el poder? La filosofía no es el sentido común pero debe estar atenta a él. El poder es la fuerza contra los demás, me dice mi hijo, interrogado a bocajarro, por la mañana, medio dormido, antes de salir para la escuela. Digámoslo de modo menos sintético.

El poder es la capacidad de Uno de conseguir que otros hagan negro aunque quieran hacer blanco. Si además el poderoso consigue que acepten que negro es lo que tenían que hacer, el poder está ideológicamente legitimado, tiene la adhesión de los dominados.

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FIDELIDAD E INFIDELIDAD, SATISFACCIÓN E INSATISFACCIÓN, EXCLUSIVIDAD Y PROMISCUIDAD


De entre todos los posibles engaños y fraudes amorosos, la infidelidad no es necesariamente el peor, pero sí el que más nos preocupa. Los estudios indican que la fidelidad (aunque no se aclara si la propia o la del otro) es considerada un pilar definitivo en la relación.

Una abrumadora mayoría de personas encuestadas así lo manifiesta: un 70 por ciento considera fundamental la fidelidad en la pareja, un 20 por ciento la valora como importante y sólo un 5 por ciento manifiesta no importarle mucho.

Podría decirse que la infidelidad es, sobre todo, una conducta desleal, pero esta definición resulta demasiado genérica. En realidad, cada cual entiende la infidelidad a su manera, aunque para casi todo el mundo interviene el sexo, mientras no está tan claro que se tome en cuenta el amor.

Ambas cosas, sexo y amor, suelen formar parte del compromiso mutuo, pero no es sencillo saber cuál es el principal factor de la infidelidad. ¿Se es infiel a la pareja queriendo a otra persona sin que medie contacto sexual con ella? ¿Se es infiel viviendo una aventura esporádica con alguien a quien no se vuelve a ver? ¿Cuándo atraviesa una relación física o espiritual la barrera de la fidelidad? ¿Qué acto implica indifelidad: un beso, una fantasía sexual o acaso simplemente sentirse bien trabajando junto a otro? Si renunciar a otra relación es, según dicen los expertos, biológicamente poco natural, ¿será “natural” entonces ser infiel de vez en cuando?.

Existen diferentes sistemas de amar, distintos ciclos amorosos, como dice el investigador italiano Francesco Alberoni. Una misma persona puede experimentar varios de esos ciclos a lo largo de su vida.

En un extremo está la conservación de un único amor, algo tan deseable como difícil de mantener; en el extremo opuesto se sitúa la promiscuidad absoluta, probablemente más fácil de mantener pero desgastadora a la larga.

Los antropólogos relatan costumbres de ciertas sociedades que conviven pacíficamente practicando la promiscuidad sexual. También en nuestra sociedad occidental algunas parejas establecen un pacto de tolerancia mutua con respecto al sexo con terceros, aunque no es lo habitual.

La promiscuidad, aceptada como forma de entendimiento libre entre los dos miembros de una pareja, funciona bien sólo excepcionalmente. Lo común es que uno de los dos la desee y la proponga, y el otro la acepte con menor entusiasmo. Pues bien, incluso en este tipo de parejas se dan a veces conflictos por infidelidad o por lo que para ellos constituye un acto de infidelidad.

Promiscuidad

En realidad la infidelidad no es necesariamente la cara opuesta de la fidelidad. Tampoco ser fiel es simplemente no ser infiel. La fidelidad es una cualidad de las relaciones humanas que se basa en la lealtad, la honestidad, la veracidad y la actitud de desinterés.

Algo similar se da en otros compromisos morales, en los negocios y desde luego en la amistad. Pero si uno puede tener más de un amigo y ser fiel a todos ellos, parece que la fidelidad amorosa, tal como se suele entender, subordina la lealtad y los otros componentes y da prioridad a un único protagonista: la exclusividad.

No es bueno identificar la fidelidad con la exclusividad sexual, ni tampoco equiparar la infidelidad siempre al adulterio. La relación entre dos no es mejor ni más segura si se preserva únicamente el derecho de propiedad sexual mientras se ignoran otros aspectos más profundos.

No es bueno contentarse con una fidelidad que responda a una actitud servil y a un sentimiento de subordinación incondicional hacia el otro. Pero, dicho esto, si existe pacto de fidelidad entre dos, no se puede quitar gravedad a un acto infiel y considerarlo como algo que sucede y se olvida sin más ni más.

La infidelidad no es algo simple, pero tampoco algo digno de aplauso. A menudo la conducta infiel esconde en quien la protagoniza una notable incapacidad de pensar en el otro, una excesiva reivindicación del yo y, frecuentemente también, una prioridad del hedonismo sobre el compromiso, sin reparar en el daño que se provoca.

Los hombres y las mujeres presentan importantes diferencias de opinión y de conducta sobre el sexo y el afecto. Por ejemplo, dos tercios de las mujeres declaran no ser partidarias del sexo sin amor, mientras que dos tercios de los hombres declaran lo contrario. Además, las encuestas constatan con pequeñas diferencias que, en la práctica, los hombres son claramente más infieles que las mujeres. Las explicaciones de este fenómeno diferenciador pueden ser sociales y biológicas.

Tradicionalmente, la sociedad ha sido y sigue siendo permisiva con la promiscuidad masculina e incluso la ve con buenos ojos. Los hombres han presumido de sus conquistas y eso se ha considerado un signo de masculinidad. Las mujeres, en cambio no han gozado de tanta tolerancia y, muy por el contrario, su promiscuidad sexual ha sido motivo de vergüenza y oprobio social.

La reacción ante la infidelidad es distinta entre hombres y mujeres. Ellas parecen más dispuestas a tolerar una aventura, si es esporádica, y en cambio sufren si creen que su pareja se está enamorando de otra mujer, aunque no haya sexo de por medio. Los hombres, por su parte, parecen preocuparse menos por los sentimientos de su mujer hacia otro hombre, pero si irritan si la imaginan en brazos de otro.

Termino este artículo hablando de las principales causas de la infidelidad. La más evidente es la aparición de otra persona, de otro amor, pero hay otras: La insastisfacción vital de quien no está a gusto consigo mismo y ve como surge dentro de sí un deseo de alejamiento y ruptura con su mundo y también con su pareja.

O la búsqueda de cambio, una causa menos dramática, que afecta a ciertas personas no necesariamente insatisfechas con su vida afectiva, ni enamoradas de otro, pero a las que les atrae lo nuevo. En fin, existen razones intrínsecas a la propia persona y razones ajenas, procedentes del exterior.

Fuente: AMOR PURO Y DURO. (Pilar Varela).

LA LIBERTAD HUMANA: ¿EVOLUCIÓN, APRENDIZAJE O EQUIPAMIENTO DE SERIE?


Las ballenas vagan por el océnano, los pájaros vuelan ligeros por encima de nuestras cabezas y, según un viejo chiste, un gorila de 200 kilos se sienta donde le da la gana, pero ninguna de estas criaturas es libre en el sentido en que pueden serlo los seres humanos.

La libertad humana no es una ilusión; es un fenómeno objetivo, distinto de todas las demás condiciones biológicas y que sólo se encuentra en una especie, la nuestra. Las diferencias entre los agentes humanos autónomos y los demás agregados naturales son visibles no sólo desde una perspectiva antropocéntrica, sino también desde los más objetivos de los puntos de vista alcanzables (el prural es importante). La libertad humana es real -tan real como el lenguaje, la música y el dinero-, de modo que puede ser estudiada desde un punto de vista serio, objetivo y científico.

Pero igual que el lenguaje, la música, el dinero y otros productos de la sociedad, su persistencia se ve afectada por lo que creemos sobre ella. No es ninguna sorpresa, pues, que nuestros intentos de estudiarla desapasionadamente se vean distorsionados por el miedo de matar torpemente el espécimen que tenemos bajo el microscopio.

La libertad humana es más joven que la especie. Sus caracteres principales tienen únicamente unos miles de años de antigüedad -un parpadeo dentro de la historia evolutiva-, pero en ese tiempo tan breve ha transformado el planeta de una forma tan palpable como pudieran hacerlo grandes transiciones biológicas como la creación de una atmósfera rica en oxígeno y la creación de la vida multicelular.

La libertad tuvo que evolucionar igual que todos los demás elementos de la biosfera, y continúa su evolución en la actualidad. La libertad es real hoy en algunas partes afortunadas del planeta, y aquellos que la aman tienen razón de hacerlo, pero está lejos de ser inevitable, y lejos de ser universal. Si llegamos a comprender mejor su origen, tal vez podamos orientar mejor nuestros esfuerzos para preservarla de cara al futuro, y protegerla de sus muchos enemigos naturales.

Nuestros cerebros han sido diseñados por la selección natural, y todos los productos de nuestros cerebros han sido diseñados del mismo modo, aunque en una escala temporal mucho más reducida, por procesos físicos en los que no puede discernirse ninguna exención de los principios causales.

¿Cómo es posible, entonces, que nuestros inventos, nuestras decisiones, nuestros pecados y nuestros éxitos sean distintos de las bellas pero amorales telas que tejen las arañas? ¿Qué diferencia hay, desde un punto de vista moral, entre una tarta de manzana preparada con todo el cariño por alguien como regalo de reconciliación, y una manzana diseñada “inteligentemente” por la evolución para atraer a un frugívoro, el cual se encargará de repatir sus semillas a cambio de algo de fructuosa?

Si consideramos que sólo un milagro podría distinguir nuestras creaciones de las ciegas e inconsistentes creaciones de un mecanismo material, no dejaremos de dar vueltas a los problemas tradicionales de la libertad y el determinismo, en una espiral de misterio e incomprensión. Los actos humanos están simplemente demasiado lejos de los movimientos de los átomos, sean aleatorios o no, como para que podamos descubrir la manera de integrarlos en un único esquema coherente.

La resonancia emocional de la palabra “libertad”, como la de la palabra “Dios“, garantiza una audiencia partidista, dispuesta a saltar sobre cualquier paso en falso, cualquier amenaza, cualquier concesión. El resultado es que la tradición acostumbra a tener carta blanca, o casi. A manera de estrategia práctica, la mayoría de la gente parece inclinarse a pensar que las doctrinas suscritas por la tradición deberían pasar sin examen alguno, en la medida de lo posible, y cuestionarlas es ciertamente como tocar un avispero.

Y así es como sobrevive el pensamiento tradicional, en gran medida incuestionado, y con los años no hace más que acumular nuevas capas de invulnerabilidad injustificada.
Podemos y debemos sustituir esas sacrosantas pero endebles tradiciones por unos fundamentos más naturalistas. Da miedo abandonar unos preceptos tan venerables como el imaginario conflicto entre el determinismo y la libertad, y la falsa seguridad que da pensar que la cadena termina en un Yo o un Alma milagrosa.

Si aceptamos la “extraña inversión del razonamiento” de Darwin, podemos reconstruir los mejores y más profundos pensamientos humanos sobre moral, sentido, ética y libertad. Lejos de ser enemiga de dichos conceptos tradicionales, la perspectiva evolutiva es un aliado indispensable de los mismos.

No pretendo reemplazar el abundante trabajo realizado hasta el momento en el campo de la ética por una alternativa darwinista, sino más bien asentar dicho trabajo sobre los cimientos que merece: una visión realista, naturalista, potencialmente unificada del lugar que ocupamos en la naturaleza.

Reconocer nuestro carácter único como animales reflexivos y capaces de comunicarse no requiere ningún “excepcionalismo” humano que levante un puño desafiante frente a Darwin y descarte cualquier intuición procedente de un sistema de pensamiento magníficamente articulado y empíricamente contrastado.

Podemos comprender por qué nuestra libertad es mayor que la de las demás criaturas, y en qué medida esta superior capacidad trae consigo implicaciones morales: noblesse oblige. Estamos en una posición privilegiada para decidir lo que haremos a continuación, porque disponemos del más amplio conocimiento posible y, por lo tanto, de la mejor perspectiva sobre el futuro. Lo que el futuro depara a nuestra planeta depende de todos nosotros, de nuestra reflexión conjunta.

No traigo a DENNETT a este rincón con la idea de contrarrestar a Wolfe o a Dyer, sino de complementarlos. Para conocer el “origen” de la LIBERTAD HUMANA, es preciso saber cual es nuestra NATURALEZA. Eso, quizá, será posible dentro de cien años cuando, como dice MOSTERÍN al incicio de LA NATURALEZA HUMANA, conozcamos mucho mejor que ahora las funciones de nuestros genes y el funcionamiento de nuestro cerebro. Pero, me temo, en ese momento no estaré en “buenas condiciones”. De modo que me toca decidir y decido que lo mejor y posible es la colaboración y la complementariedad de las teorías existentes. Yo creo en una inteligencia superior, a la que le atribuyo la creación del Universo. Pero no discuto el naturalismo y el evolucionismo. Ni los considero incompatibles con mi “creencia”, pese a lo escrito por el autor que traigo aquí, DENNETT, al principio de su libro:

Una extendida tradición pretende que los seres humanos somos agentes responsables, capitanes de nuestro destino, porque en realidad somos almas, halos inmateriales e inmortales de material divino que habitan y controlan nuestros cuerpos materiales como unos titiriteros espectrales.

Nuestras almas son la fuente de todo sentido, y el centro de todos nuestros sufrimientos, alegrías, glorias y vergüenzas. Pero la credibilidad de esta idea de almas inmateriales, capaces de desafiar las leyes de la física, hace tiempo que quedó obsoleta gracias al avance de las ciencias naturales. Mucha gente piensa que este hecho tiene implicaciones terribles: en verdad no somos “libres” y nada importa realmente. El objetivo de este libro es mostrar en qué se equivocan.

Y el autor se emplea a fondo a lo largo de trescientas cuarenta y tantas páginas.

FUENTE: LA EVOLUCIÓN DE LA LIBERTAD, de DANIEL C. DENNETT.

LOS FALSOS SUEÑOS DEL SISTEMA CAPITALISTA HAN ARREBATADO AL HUMANO LA CAPACIDAD DE SOÑAR


Un uso vergonzoso de la palabra “sueño” es la apropiación que hace de ella el marketing moderno y la propaganda corporativa. Durante el auge de las empresas punto.com, siempre me sorprendió lo absurdo de las nuevas compañías jóvenes como boo.com, que hablaban de ellas de forma casi visionaria: “Tenemos un sueño -decían-. Nuestro personal comparte ese sueño, trabaja duro para hacer realidad ese sueño”. Pero ¿en qué consistía exactamente ese sueño? ¿El sueño de vender grandes cantidades de ropa deportiva cómoda a los jóvenes europeos? Eso no es un sueño, no es más que la visión de grandes beneficios.

¿Tenemos un sueño? ¿Hacerse asquerosamente rico es un sueño? ¿Ese es el nuevo sueño al que debe aspirar todo humano en sus cabales? ¡Y un cuerno!

Los sueños de verdad ven lo que los otros no pueden ver. Si tienes la cabeza en las nubes, puedes ver el mundo de forma más clara. Quizá por eso tantos poetas y visionarios mueren jóvenes o beben mucho: es doloroso ver la verdad desde tan cerca, debe de ser insoportable. La respuesta del poeta es crear cosas, aportar alegría al mundo y explicar su visión a cualquiera que la escuche, como Cicerón en De officis: “Se debe, pues, mirar como algo bajo y vil el oficio de todos aquellos que venden su herramienta y su producto; porque quienquiera que ofrezca su trabajo por dinero se vende a sí mismo y se coloca en el rango de los esclavos”.

Hacer cola para vender tu tiempo a otros es esclavitud voluntaria, pero pocos son los que han conseguido librarse de ella. El sistema nos hace esclavos, con nuestro consentimiento, porque no sabemos, nadie nos lo enseña, buscar una alternativa.

O Charles Handy, que escribe: “Siempre me ha parecido un poco extraño que hiciéramos cola para vender nuestro tiempo a otros, es una forma de esclavitud, de esclavitud voluntaria. Creemos que es algo bueno pero es de locos”.

Es el mismo pensamiento que Paul Lafargue, Bertrand Russell, Nietzsche y muchos otros cientos de escritores y pensadores han articulado durante los últimos dos mil años. Es el mismo pensamiento que tenéis vosotros y tengo yo. Tengo un sueño, se llama amor, anarquía, libertad. Se llama ser vago.

Fuente: Elogio de la pereza, libro de Tom Hodgkinson.

Toda la vida es sueño y los sueños, sueños son, decía Calderón de la Barca. Yo creo que la vida de cada cual es aquello que cada uno es capaz de fabricarse. Los sueños son diversos, como lo son sus dueños.
“Un sueño es un teatro donde el propio sujeto que sueña es el decorado, el actor, el apuntador, el productor, el autor, el público y la crítica”. Carl Jung.