LOS FALSOS SUEÑOS DEL SISTEMA CAPITALISTA HAN ARREBATADO AL HUMANO LA CAPACIDAD DE SOÑAR


Un uso vergonzoso de la palabra “sueño” es la apropiación que hace de ella el marketing moderno y la propaganda corporativa. Durante el auge de las empresas punto.com, siempre me sorprendió lo absurdo de las nuevas compañías jóvenes como boo.com, que hablaban de ellas de forma casi visionaria: “Tenemos un sueño -decían-. Nuestro personal comparte ese sueño, trabaja duro para hacer realidad ese sueño”. Pero ¿en qué consistía exactamente ese sueño? ¿El sueño de vender grandes cantidades de ropa deportiva cómoda a los jóvenes europeos? Eso no es un sueño, no es más que la visión de grandes beneficios.

¿Tenemos un sueño? ¿Hacerse asquerosamente rico es un sueño? ¿Ese es el nuevo sueño al que debe aspirar todo humano en sus cabales? ¡Y un cuerno!

Los sueños de verdad ven lo que los otros no pueden ver. Si tienes la cabeza en las nubes, puedes ver el mundo de forma más clara. Quizá por eso tantos poetas y visionarios mueren jóvenes o beben mucho: es doloroso ver la verdad desde tan cerca, debe de ser insoportable. La respuesta del poeta es crear cosas, aportar alegría al mundo y explicar su visión a cualquiera que la escuche, como Cicerón en De officis: “Se debe, pues, mirar como algo bajo y vil el oficio de todos aquellos que venden su herramienta y su producto; porque quienquiera que ofrezca su trabajo por dinero se vende a sí mismo y se coloca en el rango de los esclavos”.

Hacer cola para vender tu tiempo a otros es esclavitud voluntaria, pero pocos son los que han conseguido librarse de ella. El sistema nos hace esclavos, con nuestro consentimiento, porque no sabemos, nadie nos lo enseña, buscar una alternativa.

O Charles Handy, que escribe: “Siempre me ha parecido un poco extraño que hiciéramos cola para vender nuestro tiempo a otros, es una forma de esclavitud, de esclavitud voluntaria. Creemos que es algo bueno pero es de locos”.

Es el mismo pensamiento que Paul Lafargue, Bertrand Russell, Nietzsche y muchos otros cientos de escritores y pensadores han articulado durante los últimos dos mil años. Es el mismo pensamiento que tenéis vosotros y tengo yo. Tengo un sueño, se llama amor, anarquía, libertad. Se llama ser vago.

Fuente: Elogio de la pereza, libro de Tom Hodgkinson.

Toda la vida es sueño y los sueños, sueños son, decía Calderón de la Barca. Yo creo que la vida de cada cual es aquello que cada uno es capaz de fabricarse. Los sueños son diversos, como lo son sus dueños.
“Un sueño es un teatro donde el propio sujeto que sueña es el decorado, el actor, el apuntador, el productor, el autor, el público y la crítica”. Carl Jung.