¿CÓMO SE FINANCIÓ EL ALZAMIENTO DE 1936? SEGUNDA PARTE.


El último embajador británico ante la Repúblico española, Sir Henry Chilton, comentó según esta línea que “la victoria de Franco era necesaria para la paz en España; que no existía la menor posibilidad de que Italia y/o Alemania dominaran España, y que, aunque el gobierno republicano triunfase (cosa que él no creía), estaba convencido de que lo mejor para Inglaterra es que ganase Franco”.

Si a la Gran Bretaña se debieron actos tan decisivos para la génesis del alzamiento, la subsistencia de éste más allá de unas primeras semanas fue asegurada por los Estados Unidos, y en concretísismo por la compañía petrolera Texaco. Sin ella, en la España de Franco no hubiera podido andar ni una moto. El gran jefe de la mastodóntica empresa, Thorkild Rieber, fue convencido por un antiguo directivo de la CAMPSA, José Antonio Álvarez Alonso, para que apoyase a Franco.

En consecuencia, dio instrucciones de que se le sirviese todo el petróleo que pudiera desear. Esta liberalidad es tanto más notable cuanto que, según contaba Manuel Aznar, la gente de Burgos todavía le ponía pegas administrativas a Rieber y adoptaba un talante fanfarrón. A varios decenios de distancia, puede ya empezar a pensarse que el petrolero de Texas sabía mejor que Burgos que la guerra sería larga.

El suministro siguió cuando quedó al descubierto el primer plazo de un escalonamiento de trimestres que se había convenido, y siguió luego, y se pagó lo que se pudo y cuando se pudo, y el petróleo nunca faltó en la España de Franco.

Por otra parte, en Burgos residió de modo permanente durante la guerra una especie de embajador de la Standard Oil, Mr. Middleton, el cual se encargaba, según Serrano Suñer, de aprovisionar  “sin límites de carburante al ejército nacional”.

Es verosímil que otras empresas petrolíferas norteamericanas, además de éstas, intervinieran en tal abastecimiento, puesto que consta por lo menos el deseo de participar en él de la Vacuum Oil Company, la cual pensaba valerse de la mediación portuguesa para la entrega.

En cambio, según es notorio y repite un libro de Dante Anthony Puzzo, los republicanos tuvieron enormes dificultades para comprar en los Estados Unidos. Roosevelt y su Gobierno establecieron una abstención y una imparcialidad tan curiosas que fracasó todo intento de adquisiciones bélicas de importancia en Norteamérica por parte de la España democrática.

Incluso se frustró un proyecto mexicano de hacer de mediador en las ventas, para que nadie pudiera acusar a los Estados Unidos de efectuar suministros a los contendientes. Sólo se vendieron a la República unos miles de camiones y un cargamento de material aeronáutico, valorado éste en cerce de tres millones de dólares, y aun con gran disgusto de Roosevelt.

Esta mercancía fue embarcada en el Mar Cantábrico, con destino Bilbao. Docenas de espías contemplaron las operaciones de carga. Cuando el buque entraba en el golfode Vizcaya fue apresado por el Canarias, y colorín, colorado. Aparte del petróleo, los Estados Unidos suministraron a Franco doce mil camiones.

Los periódicos del grupo Hearst -los mismos que habían atizado la guerra de 1898- adoptaron desde los primeros días del alzamiento la rutina de llamar “rojos” a los republicanos y  “nacionalistas” a los rebeldes.

El libro de Puzzo indica que las inversiones norteamericanas en España (más de 80 millones de dólares en 1936) estaban mayormente en territorio dominado por Franco, y Richard P. Traina escribe que, en 1938, los empresarios de aquel país preferían tratar con Burgos que con la República.

Según esta filosofía, no fue precisamente escaso el suministro de toda suerte de materiales enviado por empresas de los países democráticos a Franco.

En su artículo del año 1977 en el Journal of Contemporany History, Robert Whealey compara -entre juliode 1938 y marzo de 1939- las 5.043.400 libras esterlinas de mercancías que enviaron a Burgos las naciones del área del dólar y la libra, con las 967.860 libras que representaron las remesas de Italia y Alemania.

Fuente: HISTORIA INAUDITA DE ESPAÑA   (PEDRO VOLTES)

 

HENRY KISSINGER Y ASOCIADOS


Kissinger: Intermediario del poder y hombre fuerte conocido también como el “Milosevic de Manhattan”.

El ex diplomático Henry Kissinger (nacido en 1923 en Fürth, Alemania) ha coleccionado enemigos desde que ayudó a planificar las operaciones encubiertas en Vietnam a finales de los años sesenta y comienzos de los setenta. El respetado periodista liberal Christopher Hitchens ha estado persiguiendo a Kissinger durante décadas, insistiendo en que debía ser juzgado por crímenes de guerra en varios continentes. Publicaciones respetables, como Vanity Fair y Haper’s, han publicado sus artículos, en los que acusa directamente a Kissinger de ser un criminal de guerra, mientras que Oxford University Press ha publicado The Lost Crusade, de John Prados, que incluye referencias a las actividades de Kissinger en la periferia de la legalidad.

La teoría de la conspiración

La teoría se incia en 1970, cuando Kissinger, entonces secretario de Estado del Presidente Nixon, presidió aparentemente una reunión en la que se abordaron las acciones encubiertas de las fuerzas estadounidenses en Vietnam y sus países vecinos. La pista se vuelve más visible, en 1973, cuando Estados Unidos planeó el derrocamiento del presidente socialista de Chile, Salvador Allendeelegido democrácticamente y que murió durante el golpe de Estado encabezado por el general Augusto Pinochet.

Allende creyó, fatalmente, que Pinochet era su amigo, cuando en realidad era amigo de Kissinger. El general chileno instauró luego una terrible dictadura de derechas que gobernó el país con la ayuda de la Casa Blanca.

La expedición militar estadounidense a Extremo Oriente fue un absoluto desastre, culminando con la ignomisiosa caída de Saigón en 1976.

Abandono precipitado de la Embajada de los Estados Unidos en Saigón.

Kissinger, no obstante, consiguió pasar sin mayor esfuerzo a la política privada y la consultoría financiera. Era, y es, amigo de políticos poderosos, y su firma, Kissinger y Asociados, fundada en 1982, ha sido considerada como una agencia secreta para elegir marionetas de  la  extrema derecha estadounidense. Pero para entonces los activistas contra la guerra, el joven Hitchens entre ellos, ya estaban pisándole los talones.

Las pruebas

Un grupo de estudiantes que propuso que Kissinger pudiese ser detenido por cualquier ciudadano común por haber cometido crímenes de guerra durante el conflicto de Vietnam, descubrió que su correo había sido interceptado, y más tarde sus miembros fueron detenidos y encarcelados por conspirar para “secuestrar” al secretario de Estado.

Napalm para arrasar el terreno y abrasar al “enemigo”.

La complicidad de Estados Unidos en el asesinato de Allende es un hecho incuestionable, como los son también sus numerosos crímenes contra la humanidad perpetrados en Vietnam y los países vecinos durante aquel período apocalíptico que asoló la región. Se afirma que Kissinger dijo en una ocasión: “Es un acto de demencia y humillación nacional que exista una ley que prohíba al presidente ordenar un asesinato“  (citado en The Lost Crusade).

A Kissinger se le cree responsable de haber ordenado el asesinato del general chileno René Schneider, en una maniobra para atemorizar a los políticos centristas y conseguir que se opusieran al nombramiento de Allende.

Unos documentos del Departamento de Estado desclasificados recientemente y correspondientes a 1976 revelan que Kissinger estuvo implicado en la Operación Cóndor, una acción conjunta y coordinada de las dictaduras militares de Argentina, Chile, Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia con el objetivo expreso de secuestrar y asesinar a los políticos y militantes disidentes exiliados.

Víctimas de la criminal Operación Cóndor.

Actualmente, Kissinger está requerido en varios países, incluyento Argentina, España y Francia, para interrogarlo acerca de la Operación Cóndor y la desaparición de numerosos ciudadanos extranjeros en Chile y otros países de América del Sur. Como consecuencia de ello, el ex secretario de Estado norteamericano no puede viajar a estos países impunemente. Kissinger es, además, un estrecho colaborador y aliado de los republicanos y, en particular, de la familia Bush.

En Washington es una figura muy popular y su compañía continúa asesorando a muchos e importantes políticos de la derecha estadounidense. Su presencia es habitual en cenas de sociedad y otros acontecimientos; publica columnas en diversos medios y aparece en varios programas de televisión. Sigue leyendo

EMPODERAMIENTO


El origen de la filosofía del empoderamiento está en el enfoque de la educación popular desarrollada en los años 60 a partir del trabajo de Paulo Freire, estando las dos tendencias muy ligadas a los llamados enfoques participativos, presentes en el campo del desarrollo desde los años 70. O lo que es lo mismo, el empoderamiento consiste en “un proceso de reducción de la vulnerabilidad y de incremento de las propias capacidades de los sectores pobres y marginados, que conduce a promover entre ellos un desarrollo humano y sostenible.”

Aunque el empoderamiento es aplicable a todos los grupos vulnerables o marginados, en su origen y aplicación práctica más extendida está el colectivo de las mujeres. Su desarrollo a éstas fue propuesto por primera vez a mediados de los 80 por DAWN (1985), una red de grupos de mujeres e investigadoras del Sur y del Norte, para referirse al  “proceso por el cual las mujeres acceden al control de los recursos (materiales y simbólicos) y refuerzan sus capacidades y protagonismo en todos los ámbitos”.

Desde este enfoque más feminista, el empoderamiento de las mujeres abarca desde el cambio individual a la acción colectiva, e implica la alteración radical de los procesos y estructuras que reproducen la posición subordinada de las mujeres como género.

Empoderamiento de la mujer

Desde estos años, el término “empoderamiento” ha aumentado su campo de aplicación. Por un lado, de su primer uso únicamente en los análisis de género, ha pasado a emplearse al conjunto de colectivos vulnerables, habiendo adquirido una amplia utilización en los estudios sobre el desarrollo, el trabajo comunitario y social, o la cooperación para el desarrollo.

Paralelamente, si originariamente el concepto era patrimonio de los movimientos de mujeres y de desarrollo, progresivamente ha pasado a ser empleado por organismos internacionales como Naciones Unidas, el Banco Mundial o incluso en campos tan diversos como la gestión empresarial y el desarrollo personal.

Para estas últimas, el empoderamiento es

“un proceso multidimensional de carácter social en donde el liderazgo, la comunicación y los grupos autodirigidos reemplazan la estructura piramidal mecanicista por una estructura más horizontal en donde la participación de todos y cada uno de los individuos dentro de un sistema forman parte activa del control del mismo con el fin de fomentar la riqueza y el potencial del capital humano que posteriormente se verá reflejado no solo en el individuo sino también en la propia organización” (Blanchard, Carlos & Randolph 1997).

Mientras, la visión de los grupos de mujeres y otros movimientos sociales va más allá. El empoderamiento sería  “un proceso que propicia que las mujeres y otros grupos marginados incrementen su poder, esto es, que accedan al uso y control de los recursos materiales y simbólicos, ganen influencia y participen en el cambio social ”.

Estos cambios pragmáticos traen consigo también un proceso por el que las personas se conciencien de sus propios derechos, capacidades e intereses, y de cómo éstos se relacionan con los intereses de otras personas con el fin de participar desde una posición más sólida en la toma de decisiones y estar en condiciones de influir en ellas.

El Diccionario Panhispánico de Dudas define “empoderar” como “conceder poder a un colectivo desfavorecido socio-económicamente para que mediante su autogestión mejore sus condiciones de vida”. Este añade: “El verbo empoderar ya existía en español como variante desusada de apoderar. Su resucitación con este nuevo sentido tiene la ventaja, sobre apoderar, de usarse hoy únicamente con este significado específico”.

Empoderamiento para la Salud

En promoción de la salud, el empoderamiento para la salud es un proceso mediante el cual las personas adquieren un mayor control sobre las decisiones y acciones que afectan a su salud. Se establece una distinción entre el empoderamiento para la salud del individuo y el de la comunidad. El empoderamiento para la salud individual se refiere principalmente a la capacidad del individuo para tomar decisiones y ejercer control sobre su vida personal. El empoderamiento para la salud de la comunidad supone que los individuos actúen colectivamente con el fin de conseguir una mayor influencia y control sobre los determinantes de la salud y la calidad de vida de su comunidad, siendo éste un importante objetivo de la acción comunitaria para la salud. Sigue leyendo

ANTIIMPERIALISMO


El antiimperialismo es una posición política surgida a finales del siglo XIX que se caracteriza por una categórica oposición al imperialismo. El pensamiento antiimperialista está estrechamente vinculado al cuestionamiento de los mecanismos de dependencia neocolonial caracterizados por mecanismos de sujeción económicos y financieros, así como a los llamados procesos de liberación nacional.

Aún sin usar el término «imperialismo» o «antiimperialismo», el pensamiento antiimperialista tuvo sus primeras manifestaciones a finales del siglo XIX cuando, con el auge del comercio y las finanzas internacionales, quedó en evidencia que existían nuevos mecanismos de dominación que no implicaban necesariamente las clásicas conquistas de anexión imperiales.

La primera presencia de un pensamiento antiimperialista se registra en los Estados Unidos impulsado por el escritor Mark Twain.  En 1898 Twain fundó la Liga Antiimperialista de los Estados Unidos, con sede en Boston, inicialmente para combatir la acción estadounidense en la Guerra de Cuba, permaneciendo hasta 1921. Twain dijo:

El cubano José Martí puede considerarse como el primer formulador de un pensamiento antiimperialista en América Latina, en gran medida porque la lucha por la independencia de Cuba del colonialismo español coincidió con el ascenso de las nuevas formas de dominación que comenzaba a desarrollar Estados Unidos, relacionando desde su mismo origen antiimperialismo con el sentimiento antinorteamericano.

Subrayando la idea de «Nuestra América» para oponerla a la América Anglosajona,  Martí sostuvo que:

Los pueblos de América son más libres y prósperos a medida que más se apartan de los Estados Unidos.

En 1902 apareció el libro de John A. Hobson Imperialismo: un estudio y en 1916 Lenin escribió su célebre obra El imperialismo, etapa superior del capitalismo, que difundió en todo el mundo la noción.  Sin embargo existe una diferencia profunda entre la noción de «imperialismo» tal como resulta de los análisis de Hobson y Lenin, del «antiimperialismo» como posición política. La idea de «antiimperialismo» pone el acento en la llamada “cuestión nacional” y en la necesidad de garantizar a los pueblos la posibilidad de desarrollarse autónomamente a través de su derecho a la autodeterminación.

El movimiento estudiantil de Reforma Universitaria latinoamericano que se inició en Córdoba (Argentina) en 1918 impulsó la idea del antiimperialismo por toda América Latina y desempeñó un papel fundamental para que el concepto se fuera desarrollando durante varias generaciones. Ya en 1920 la Federación Universitaria Argentina emitió un manifiesto titulado “Denuncia del imperialismo”.

Las permanentes intromisiones de Estados Unidos en cuestiones internas de los países latinoamericanos para reprimir movimientos populares y sostener dictaduras, también jugaron un papel central en la difusión del pensamiento antiimperialista. En este sentido la entrada de tropas norteamericanas a Nicaragua para reprimir el movimiento campesino de Augusto Sandino en 1926-1927 se convirtió en un símbolo continental del antiimperialismo.

Para finales de la década del 20 ya se utilizaba el término «antiimperialismo» habitualmente. En 1925 el Comintern creó una Liga Antiimperialista de alcance mundial que se organizó a su vez en secciones nacionales. En 1929 José Carlos Mariátegui tituló “Punto de vista anti-imperialista” una ponencia suya presentada en Buenos Aires. Ese mismo año, otro peruano, Victor Raúl Haya de la Torre, se explaya ampliamente sobre la «causa antiimperialista» en un documento titulado “La Reforma Universitaria”. Asimismo Haya de La Torre escribe en 1928 el libro titulado El Antiimperialismo y El APRA. Publicado por editorial Ercilla en Chile en 1936.

A partir de la Segunda Guerra Mundial se produjo un auge en los llamados “Movimientos o Frentes de Liberación Nacional” en los países colonizados por potencias europeas. Ese auge se debió a varios factores:

  • Durante la guerra misma, millones de hombres y mujeres de las colonias participaron en el esfuerzo militar de los aliados occidentales, a fin de luchar por la independencia y libertad de sus respectivas metropolis. Se calcula que solo de la India se alistaron más de dos millones y medio de hindúes. Después de la guerra se hizo cada vez más difícil convencerlos de que esas metropolis merecen la libertad e independencia, pero ellos no.
  • Muchos de esos alistados tomaron parte en el combate activo y experimentaron personalmente que la difundida creencia sobre la invencibilidad del «hombre blanco» era un mito.

“Fomentar  relaciones de amistad  entre las naciones, basadas en el respeto al principio de igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblo”. Esto, sumado al agotamiento físico de las guerras, obligó a las potencias coloniales a repensar la relación con las colonias, a veces sobre la base de las propuestas de líderes independentistas, a veces sobre bases intermedias, tales como el Commonwealth o la Unión Francesa. Sigue leyendo

PROGRESISMO


Progresismo y progresista son términos ideológicos de aplicación genérica, que agrupan doctrinas filosóficas, éticas y políticas identificables de un modo amplio con la Revolución francesa de 1789 y los movimientos sociales en Estados Unidos y Europa a inicios del siglo XIX. En términos sociales, el progresismo tiende a ser identificado con la lucha por las libertades individuales y homologado al concepto liberal.

El progresismo actual varía en sus posturas ampliamente:

  • En Estados Unidos: existen dos grupos distintos que disputan el uso del término progresista. Por un lado, se encuentra la militancia en el ala más radical del Partido Demócrata (seguidores de Obama) y que promueven cambios sustantivos en lo económico y político. Por otro lado, existe el movimiento progresista tradicional, que busca romper el bipartidismo y generar “cambios radicales”, como por ejemplo, cambios en la política inmigratoria y mayor Intervención del estado en la economía.

Los conceptos de progresista y progresismo nacieron, en el contexto de la Revolución Liberal del siglo XIX, para designar a los partidarios de la idea de progreso, el cambio social y las transformaciones económicas, políticas e intelectuales, frente a los partidarios del mantenimiento del orden existente (tanto los reaccionarios partidarios de la vuelta al Antiguo Régimen, como los conservadores o moderados partidarios de distintas formas de compromiso lampedusiano entre lo viejo y lo nuevo).

Mientras que el término opuesto a reaccionario es revolucionario, el término habitualmente contrapuesto a progresista es conservador. En cuanto a la relación entre los conceptos revolucionario y progresista, si bien eran plenamente identificables en la primera mitad del siglo XIX, fueron alejándose a medida que se imponía la Revolución industrial, el capitalismo y la sociedad de clases presidida por la burguesía (revolución burguesa). Sigue leyendo

MUTUALISMO (TEORÍA ECONÓMICA)


El mutualismo (del latín mutuum, mutuo o intercambio ) es una antigua corriente del pensamiento anarquista, que puede ser atribuida a los escritos de Pierre-Joseph Proudhon, y que propone una sociedad futura sin Estado, donde la propiedad de los medios de producción pueda ser individual o colectiva, siempre que el intercambio de bienes y servicios represente montos equivalentes de trabajo.

A partir de este esquema se construiría la sociedad mutualista , que funcionaría asociando libremente a los productores en federaciones de industria  en las que se organizaría la cooperación y se reemplazaría a los empleadores (empresarios), se extenderían certificados de tiempo-trabajo y préstamos a sus miembros, se harían cargo de los productos finalizados, pactarían servicios de policía e intercambiarían con otros grupos de comercio para beneficio mutuo a través de una federación central .   Asimismo  habilitarían a sus miembros para utilizar su crédito y  les asegurarían frente a las pérdidas.

El mutualismo está basado  en la teoría del valor-trabajo , que sostiene que cuando el trabajo o lo que este produce es vendido, en intercambio  debe recibir bienes y servicios que abarquen “el monto de trabajo necesario para producir un artículo exactamente similar e igual utilidad”. Recibir menos (o más) se consideraría explotación, robo de trabajo o usura. El mutualismo también es crítico con la intervención del gobierno y con la propiedad privada de bienes naturales y se le ha identificado muchas veces como una ideología económica a medio camino entre la economía clásicaliberal— y el socialismo, con características de ambos.

Los mutualistas se oponen a la idea de que los individuos reciban alguna ganancia, renta o interés ,  producidos   a  través de préstamos, inversiones o alquileres,  ya que  tales beneficios no son fruto del trabajo, sino de acuerdos injustos y privilegiados.Muchos de ellos argumentan que con el cese de la intervención del Estado desaparece este tipo de ingresos  y los individuos no recibirían más beneficios que los proporcionales al monto del trabajo que ejercen. Los mutualistas ven como algo deseable la ausencia de lucro.

En la medida que aseguran a los trabajadores el derecho al producto completo de su trabajo, los mutualistas respaldan conceptos que ciertos autores han estimado compatibles con la economía de mercado y la propiedad privada,  alejándose así del modelo tradicional de socialización de los medios de producción (o de nacionalización de los medios de producción) propuesto por el socialismo y el comunismo para superar la sociedad capitalista.

De todos modos, rechazan la libertad de precios de la oferta y demanda de la economía de mercado y la propiedad privada de la tierra, y abogan por títulos condicionales del suelo, donde el dominio privado es legitimado sólo en tanto provenga del uso u ocupación (denominado “posesión” por Proudhon y que se puede traducir por la tierra para quien la trabaja). Sigue leyendo

LA TRILATERAL


La Comisión Trilateral (Trilateral Commission, en inglés) es una organización internacional privada fundada en 1973, establecida para fomentar una mayor cooperación entre los Estados Unidos, Europa y Japón.

Fue fundada por iniciativa de David Rockefeller, miembro ejecutivo del Council on Foreign Relations y del Grupo Bilderberg y aglutina a personalidades destacadas de la economía y los negocios de las tres zonas principales de la economía capitalista: Norteamérica, Europa y Asia-Pacífico. Precisamente la inclusión de miembros de Japón es la principal diferencia con el Grupo Bilderberg.

David Rockefeller

En la reunión del Grupo Bilderberg en 1972, David Rockefeller propuso la creación de la «Comisión Internacional para la Paz y la Prosperidad» (International Commission of Peace and Prosperity), conocida comúnmente como «Comisión Trilateral». La iniciativa tuvo muy buena acogida en la reunión. La primera reunión de miembros ejecutivos tuvo lugar en Tokyo, Japón en octubre de 1973.

La Comisión Trilateral está vinculada a (o incluso forma parte de) el Grupo Bilderberg y el Council on Foreign Relations, por lo cual ha sido acusada de promover a lo largo de los años el adoctrinamiento ideológico en las escuelas de los Estados Unidos promoviendo entre otras cosas lo que se llamo el espíritu de la época. Todo esto en favor de la clase dominante, esto es los hombres de negocios.

La Comisión Trilateral se congrega periódicamente manteniendo en sus encuentros reuniones en las que se unen proporcionalmente miembros de las tres áreas geográficas, combinando políticos, empresarios y personalidades académicas.

La importancia de sus miembros le genera numerosas críticas que alimentan la conocida teoría de la conspiración. Sigue leyendo

1 DE MAYO Y LA JORNADA DE 8 HORAS DE TRABAJO


El Día Internacional de los Trabajadores o Primero de Mayo, es la fiesta por antonomasia del movimiento obrero mundial. Es una jornada que se ha utilizado habitualmente para realizar diferentes reivindicaciones sociales y laborales.

Desde su establecimiento en la mayoría de países (aunque la consideración de día festivo fue en muchos casos tardía) por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889, es una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago. Estos sindicalistas anarquistas fueron ejecutados en Estados Unidos por su participación en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas, que tuvieron su origen en la huelga iniciada el 1 de mayo de1886 y su punto álgido tres días más tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket. En la actualidad es una fiesta reivindicativa de los derechos de los trabajadores en sentido general, y se celebra en muchos países.

Llamativamente, en Estados Unidos y Canadá no se celebra esta conmemoración. En su lugar se celebra el Labor Day el primer lunes de septiembre en un desfile realizado en Nueva York y organizado por la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo (Knights of Labor, en inglés). El presidente Grover Cleveland, auspició la celebración en septiembre por temor a que la fecha de mayo reforzase el movimientosocialista en los Estados Unidos desde 1882. Canadá se unió a conmemorar el primer lunes de septiembre en vez del primero de mayo a partir de 1894.

Los hechos que dieron lugar a la celebración del primero de mayo están contextualizados en los albores de la revolución industrial en los Estados Unidos. A fines del siglo XIX Chicago era la segunda ciudad en número de habitantes de EE.UU. Del oeste y del sudeste llegaban cada año por ferrocarril miles de ganaderos desocupados, creando las primeras villas humildes que albergarían a cientos de miles de trabajadores. Además, estos centros urbanos acogieron a emigrantes venidos de todo el mundo a lo largo del siglo XIX

Una de las reivindicaciones básicas de los trabajadores era la jornada de 8 horas. El hacer valer la máxima: «ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa». En este contexto se produjeron varios movimientos, en 1829 se formó un movimiento para solicitar a la legislatura de Nueva York la jornada de ocho horas. Anteriormente existía una ley que prohibía trabajar más de 18 horas, salvo caso de necesidad. Si no había tal necesidad, cualquier funcionario de una compañía de ferrocarril que hubiese obligado a un maquinista o fogonero a trabajar jornadas de 18 horas diarias debía pagar una multa de 25 dólares.

La mayoría de los obreros estaban afiliados a la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, pero tenía más preponderancia la American Federation of Labor (Federación Estadounidense del Trabajo), inicialmente socialista (algunas fuentes señalan el origen anarquista). En su cuarto congreso, realizado el 17 de octubre de 1884, ésta había resuelto que desde el 1 de mayo de 1886 la duración legal de la jornada de trabajo debería ser de ocho horas, yéndose a la huelga si no se obtenía esta reivindicación y recomendándose a todas las uniones sindicales que tratasen de hacer leyes en ese sentido en sus jurisdicciones. Esta resolución despertó el interés de las organizaciones, que veían la posibilidad de obtener mayor cantidad de puestos de trabajo con la jornada de ocho horas, reduciendo el paro.

Monumento al Trabajador. Chicago.

El 25 de junio de 1868, el presidente Andrew Johnson promulgó la llamada Ley Ingersoll,  estableciendo la jornada de ocho horas. Al poco tiempo, diecinueve estados sancionaron leyes con jornadas máximas de ocho y diez horas (aunque siempre con cláusulas que permitían aumentarlas a entre 14 y 18 horas). Aun así, debido a la falta de cumplimiento de la Ley Ingersoll, las organizaciones laborales y sindicales de EE.UU. se movilizaron. La prensa calificaba el movimiento como «indignante e irrespetuoso», «delirio de lunáticos poco patriotas», y manifestó que era «lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo». Sigue leyendo