Inicio » Actualidad » OPTIMISMO Y PESIMISMO, OPTIMISTA Y PESIMISTA

OPTIMISMO Y PESIMISMO, OPTIMISTA Y PESIMISTA

FUNDACIÓN CASTILLA DEL PINO

ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA

NUESTRA APARENTE RENDICIÓN

MENOS DÍAS AQUÍ

POR UNA NUEVA ESCUELA: OTRA ESCUELA ES POSIBLE

LA OPCIÓN DE EDUCAR EN CASA

COMUNA DE IDEAS / Juan Carlos Monedero

TELESUR

Contador-Geovisite

Nuevo DESorden – Web de CARLOS TAIBO

AJOBLANCO

EL BLOG DE CASILDA RODRIGÁÑEZ BUSTOS

DIARIO PÚBLICO

PERIODISMO HUMANO

ELDIARIO.ES

El optimismo y el pesimismo parecen a simple vista dos cualidades equivalentes, con ventajas de signo opuesto. El optimista es más rápido para la acción, es más activo. Pero subestima las dificultades y corre el riesgo de aventurarse en forma desprevenida en sendas peligrosas. El pesimista, por el contrario, es excesivamente prudente y termina por perder muchas buenas oportunidades. En fin, lo ideal parece ser una sagaz mezcla entre ambos.

Optimismo y Pesimismo

En realidad, optimismo y pesimismo no son sólo dos actitudes con las dificultades y con el futuro. Son también dos maneras diferentes de relacionarse con uno mismo y con los otros seres humanos.

Empecemos por el pesimista. Hemos dicho que tiene una visión negativa del futuro. Pero tiene también una visión negativa de los humanos. De ellos espera lo peor. Cuando los observa descubre en todas partes las cualidades peores, las motivaciones más egoístas, menos desinteresadas.

¿Optimista o ingenua? Resultado = estafada.

Para el pesimista la sociedad está formada por gente mezquina, corrupta, íntimamente malvada, siempre lista a sacar ventaja en beneficio propio de la situación. Gente de la cual no puede uno fiarse y que no merece nuestra ayuda.

Si le cuentan un proyecto, en poco tiempo presentará todos los obstáculos, todas las dificultades con las cuales la persona habrá de toparse. Y le dará a entender que luego, una vez alcanzado el objetivo, sólo tendrá amarguras, desilusiones y humillaciones. En poco tiempo hará sentir a la persona vacía, sin fuerzas.

El pesimista tiene un poder extraordinario de contagio. A veces basta encontrarlo a la mañana, por la calle,y en poco tiempo, transmite toda su actitud negativa y su pasividad. Tiene éxito explorando algunas tendencias presentes en todos nosotros y que no esperan otra cosa para ser despertadas y potenciadas.

Tres Optimistas: Rita Barberá, Francisco Camps y Bernie Ecclestone, y su "ilusionante proyecto: la F1 en Valencia

La primera es nuestro miedo al futuro. La segunda es nuestra tendencia natural a la pereza, nuestra tendencia a quedarnos quietos, cerrados en nuestra cáscara. El pesimista, en realidad, es básicamente perezoso. No quiere hacer esfuerzos para adaptarse a las cosas nuevas. Es rutinario. Tiene rituales precisos para despertarse, para la comida, para el fin de semana.

Frecuentemente el pesimista es también avaro. ¿Por qué debe ser generoso, si todo el mundo está lleno de gente ávida, de corruptos, de aprovechados? No pocas veces es, en fin, envidioso. Si se lo hace hablar, se puede observar que elogia lo que ha hecho en el pasado. Y agrega que hubier podido hacer muchas más cosas si no hubiera sido obstaculizado, si no hubiese tanta corrupción, si no hubieran sido favorecidos aquellos que no se lo merecen.

Perezosos, pesimistas (siempre les va mal) y avaros (la banca y los banqueros)

Pasemos ahora al optimista. Comparado con el pesimista, parece ingenuo. Confía en los hombres, corre el riesgo. Si se observa más atentamente, sin embargo, uno se da cuenta de que en realidad, ve las maldades y las debilidades de los otros. Pero no se deja detener por estos obstáculos. Cuenta con el hecho de que en cada ser humano hay algunas cualidades positivas y trata de despertarlas.

El pesimista está recluido en sí mismo y no escucha a los demás, los percibe como entidades amenazantes. El optimista, en cambio, presta atención a las personas. Las deja hablar, les dedica tiempo, las observa. De esta manera logra identificar, en cada uno, algún aspecto positivo, esa cualidad que puede exaltar, hacer fructificar.

Pesimistas y avaros, que tienen la misión de liderar. Mal asunto.

Así consigue arrastrar a los hombres, unirlos, guiarlos hacia un objetivo. Todos los grandes organizadores, todos los grandes emprendedores, todos los grandes políticos deben tener esta capacidad.

El optimista también consigue superar mejor las dificultades. Porque está más abierto a soluciones nuevas y puede transformar rápidamente una desventaja en una ventaja. El pesimista ve la dificultad antes, pero se deja hipnotizar, paralizar por ella. Mientras que, a menudo, basta sólo un poco de imaginación para revertir la situación.

FUENTE: EL OPTIMISMO (Francesco Alberoni).


5 comentarios

  1. Felicidades atrasadas pues, Andrea. Y por dos cosas: por tu cumpleaños y por tu optimismo. Yo creo que mirar la vida con optimismo no es menos realista que hacerlo de una manera pesimista. Dicho de otro modo, no creo que el pesimismo sea, en ningún sentido, más beneficioso que el optimismo. Es más, estoy plenamente convencido de que para los optimista los problemas son simplemente una oportunidad de ejercitar sus talentos. El/la optimista no ve las cosas teñidas de rosa, sino que es capaz de contemplarlas con esperanza y seguridad. De todos modos, en tu caso no está nada mal que tu pareja te haga de contrapeso y ponga el contrapunto. Saludos.

    Me gusta

  2. andrea dice:

    Hola!

    Me llamó la atención este post porque lo publicaron el día de mi cumpleaños, al leerlo, sentí un regalo mas que me ayuda a comprender mas al ser humano, resulta ser que soy demasiado optimista, y a la vez tengo ratos de demasiado pesimismo pero en balance general soy muy optimista. Mi pareja es lo contrario a mi, por ende me complementa, me hace ver la dura realidad con los ojos que trato de mantener cerrados, pero al fin y al cabo es bueno que alguien logre abrir los ojos que los demás optan por cerrar. No sé si será muy abtracto lo que dije pero el fin era comentar algo que me resultó muy bueno, cierto y beneficioso para mi.

    Muchas gracias!

    Carpe Diem

    Me gusta

  3. Pues yo creo, Pau, que el retrato que hace Francesco Alberoni (padre del artículo)del optimista y del pesimista es muy exacto. De tal modo que todos tenemos algo de uno y otro. Y unos días pesará más el optimismo y otros el pesimismo. Los equilibrados tenderán al optimismo, sin duda; El resto daremos bandazos.

    Me gusta

  4. pau dice:

    A veces tendemos a generalizar, aglutinar, clasificar y acabamos metiendo a todos en el mismo saco (en este caso dos). Lo siento pero leyendo este artículo me viene a la mente las descripciones de los horóscopos y cartas astrales, siempre se acierta en algo.

    Si bien es cierto que alguien continuamente pesimista puede llegar a poner a uno enfermo, lo mismo pasa por alguien enfermizamente optimista. La cuestion es aprender a conocerse uno mismo y aceptar tus límites, y saber rodearte de gente. Las caracteres de las personas se complementan, solo hay que aprender a dejarse llevar en los momentos que toca por personas optimistas pero nunca sin de dejar de ser realista.
    Los extremos siempre resultan causticos.

    Me gusta

  5. […] El optimista y el pesimistagonzalorobles.wordpress.com/2008/02/19/el-optimista-y-el-pes… por edp hace pocos segundos […]

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

BANCA ÉTICA FIARE

A %d blogueros les gusta esto: